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El
desmantelamiento
del poder financiero mundial
Un análisis diferente
Dr. Habib Dahinden
Conferencia pronunciada en el 11 Congreso Internacional de Fiqh
en Ciudad del Cabo. (Octubre-08)
Sudáfrica.
Bismillah ar-Rahman ar-Rahim
Para
poder entender realmente lo que esta pasando actualmente, la llamada
crisis crediticia, hemos de entender primero lo que ocurrió
hace un siglo, en 1910, cuando el Federal Reserve System fue ideado
y cual era la agenda oculta de los padres fundadores del FED.
Sin comprender estos antecedentes históricos no podremos
comprender en profundidad el contexto de la crisis continua que
padecemos.
Mi análisis se centrará en cuatro aspectos del Sistema
de poder financiero moderno:
1. El dinero fiduciario o simbólico (fiat money en inglés):
cómo aparece el dinero fiduciario (dinero simbólico,
creado de la nada por decreto).
2. La pérdida del poder adquisitivo y la inflación:
qué efecto tiene la creación ilimitada de dinero
fiduciario sobre la economía en su conjunto y en ultima
instancia sobre ti y sobre mi.
3. Los bancos centrales y el Federal Reserve Board: la agenda
oculta y los verdaderos objetivos de los carteles conocidos como
bancos centrales y el Sistema de Reserva Federal en los Estados
Unidos de América.
4. El dinero real y la economía según la Shariah:
la única alternativa viable a la economía del dinero
fiduciario.
Para empezar, permítanme por favor unas observaciones introductorias:
1. Si bien por razones de simplicidad me voy a centrar en esta
presentación en el sistema norteamericano de Reserva federal,
la misma lógica exactamente se aplica a los demás
bancos centrales.
2. Aunque mis explicaciones puedan parecer ridículamente
simples, puedo asegurarles que son técnicamente 100% correctas,
lo único que he hecho es despojarlas del lenguaje bancario.
3. No se esfuercen en encontrarle sentido a todo este asunto:
no tiene sentido. Piensen en ello como en una colosal estafa y
quizá así lo entiendan, en particular ahora que
la crisis financiera esta empezando a tomar proporciones históricas.
4. Todo lo que voy a examinar a continuación nos incumbe
a usted y a mí. Es nuestro dinero y nuestro porvenir en
términos económicos lo que esta en juego, son nuestros
fondos, nuestras pensiones las que están siendo utilizadas
para rescatar a los bancos. Por tanto presten atención
por que es bienestar de su familia y el suyo los que están
en juego.
5. Muchos aspectos de mi análisis están basados
en trabajos exhaustivos realizados por otros. En ese sentido,
esas personas y no yo, merecen el créditos por el análisis
que aquí expongo.
1. Cómo surge el dinero fiduciario
El dinero Fiat, o fiduciario, es dinero simbólico, salido
de la nada por creación de un gobierno; es negocio y es
deuda privada. Este es un dato importante a recordar: el dinero
fiduciario se crea a partir de la deuda. Veremos más adelante
por qué este dato es tan importante.
Esto llega a ser posible a través de la conjunción
de los intereses de los gobiernos y de los cárteles del
sistema bancario (cuyos propietarios son particulares) conocidos
como los Bancos Centrales o como el Sistema Federal de Reserva.
Puede que usted se pregunte, y con razón, cómo es
posible crear dinero de la nada, el mismo dinero por el cual todos
nosotros trabajamos y nos esforzamos toda nuestra vida.
Usemos un ejemplo para ilustrar cómo se crea el dinero
fiduciario: Todo comienza por parte del gobierno. El gobierno
se queda sin dinero y necesita 10 mil millones de dólares
para pagar sus gastos para las próximas semanas. El Congreso
se dirige al Departamento del Tesoro y le pide el dinero. El alto
cargo del Tesoro le dice al Congreso que deben de estar bromeando,
que todos los ingresos de los impuestos ya hace tiempo que se
gastaron, en enero y en febrero (dicho sea de paso la mayor parte
del gasto del gobierno se fue en pagarle a la Reserva Federal
los intereses de la deuda del gobierno), pero no se preocupen,
les dicen y se dirigen conjuntamente calle abajo hasta la sede
del FED. Ahora bien, el FED está esperándoles, porque
ésta es una de las razones para las que se creó.
Cuando llegan al FED el representante del FED saca un enorme talonario
de cheques y extiende un cheque por diez mil millones de dólares
a favor del gobierno de los EEUU. En este punto tenemos que hacernos
la legítima pregunta: ¿De donde salió ese
dinero? La sorprendente respuesta es que no hay dinero. Hablando
con propiedad no hay ni siquiera una cuenta de cheques, lo único
que hay es el talonario de cheques. Ese dinero empieza a existir
en el preciso momento en que el funcionario del FED firme el cheque.
Acaba de ser creado de la nada y prestado al gobierno con intereses.
Si usted o yo hiciéramos una cosa así estaríamos
en la cárcel. El FED lo puede hacer porque el Congreso
se lo pide. Más adelante veremos por qué.
El funcionario del Tesoro deposita este nuevo dinero en una cuenta
de cheques del Gobierno en el Banco de la Reserva Federal (que
en realidad no es ni siquiera un banco) y el Gobierno empieza
entonces a extender cheques para pagar sus proyectos. Hagamos
un seguimiento a una pequeña porción de ese dinero
para entender mejor lo que ocurre en la esfera de la banca comercial.
Una vez que el dinero sale del terreno del Gobierno entra en el
de la banca comercial. Supongamos que un cartero, por ejemplo,
recibe un cheque del gobierno por valor de 100 dólares
y lo ingresa en su banco comercial en la Calle Mayor de su ciudad.
El empleado del banco comercial deposita los 100 dólares
del cartero y va a la ventanilla de préstamos a anunciar
que acaban de ser depositados 100 dólares y que el banco
puede prestar dinero. Este anuncio hace que la cola que espera
en la ventanilla de préstamos se regocije pues esta es
una de las razones por las que la gente va a los bancos: a pedir
dinero prestado. No obstante, algunos se inquietan porque se dan
cuenta de que sólo se han depositado 100 dólares.
No se preocupen, dice el empleado del banco, podemos prestar hasta
900 dólares. ¿Cómo es posible?.
Permítanme que se lo explique. Esto es posible porque el
FED ha establecido que un mínimo del 10% de todas las cantidades
prestadas debe permanecer siempre depositado (a esto se le da
el nombre de reserva fraccionaria y al porcentaje establecido
el nombre de coeficiente de caja). Puesto que el 100% del 10%
(en nuestro caso 100 dólares) son 1000 dólares,
el banco puede prestarnos hasta 900 dólares en base a los
100 que se depositaron por la mañana. En este punto tenemos
que hacernos la misma pregunta, completamente legítima:
¿de donde salió ese dinero? La asombrosa respuesta
es la misma: ese dinero ha sido creado de la nada y aparece en
la existencia en el preciso instante en que usted o yo firmamos
el préstamo.
En resumen, como consecuencia de la necesidad del gobierno de
100 mil millones de dólares, un total de 100 millones de
dólares son creados de la nada, suma que se presta en su
totalidad y por la que el banco recauda intereses según
contrato. ¡Intereses por nada!
No obstante existe una diferencia importante entre el uso del
dinero prestado al gobierno y el dinero que el banco comercial
de la calle nos presta a nosotros. Mientras que el gobierno usa
el dinero para pagar sus proyectos, los bancos no lo usan para
pagar sus proyectos. Nos lo prestan a nosotros para nuestros proyectos
a cambio de un interés asegurado por las garantías
de nuestros activos. La mayor parte de nuestras ganancias volverá
al banco a través de los intereses que le pagamos, mientras
que si nosotros dejamos de pagar esos intereses, por el dinero
fabricado de la nada, el banco se apoderará de todos nuestros
activos.
Mientras que el banco recoge perpetuamente intereses de la nada,
el fruto de nuestro trabajo y de nuestro sacrifico retorna al
banco en forma de intereses. Tanto en tiempos de expansión
como en épocas de contracción, no importa, el banco
siempre gana, fue diseñado para ello. Y naturalmente, si
nosotros dejamos de pagar el interés por este dinero fabricado
de la nada, los bancos se apropian de nuestro coche, nuestra casa,
y todo cuanto tengamos, pues así estaba estipulado cuando
firmamos en la línea de puntos.

Puede que usted se pregunte, y con razón, cómo es
posible que los bancos que recolectan perpetuamente intereses
a partir de la nada y tienen derecho a nuestros activos, pueden
estar en crisis como lo están hoy en día. La respuesta
radica en la sobrecarga excesiva (debida a la codicia) a la que
han sometido a su propio sistema, prestando demasiado y guardándose
demasiadas pocas reservas. Basta con que un pequeño porcentaje
de los prestamos fracase para que los bancos estén en apuros
porque no pueden hacer frente a sus requisitos de reserva. Esto
es exactamente lo que esta pasando ahora y que se ha etiquetado
con falsedad como crisis crediticia. La crisis actual la ha causado
una dilatación excesiva de la sobrecarga (leverage o apalancamiento,
en la jerga de los banqueros) del sistema y el encogimiento del
crédito es simplemente un efecto colateral al no haber
suficiente capital de reserva, debido a la sobre dilatación.
Por esa razón el sistema del dinero fiduciario es un castillo
de naipes, cualquier tormenta seria puede desbaratarlo. Cuanto
más sea la sobrecarga, mayor es el riesgo de desplome.
Lo que estamos presenciando hoy en día, en lo que se ha
dado en llamar la crisis crediticia es el resultado de una extensión
excesiva de la sobrecarga o leverage. (El leverage, también
denominado “apalancamiento”, se refiere a la relación
entre los pasivos contraídos con terceros y el patrimonio
neto del banco). Este es el segundo factor importante que se debe
recordar, después veremos por qué.
2. La pérdida del poder adquisitivo y la inflación
Sigamos ahora el discurrir en el entramado económico de
ese dinero recién creado. Puesto que el dinero fiduciario
(Fiat money) esta hecho de la nada, cada vez que se crea nuevo
dinero y se inyecta en el entramado económico, el dinero
recién nacido “toma prestado” su valor del
dinero ya existente y por consiguiente lo devalúa. Es como
echar agua a una olla de sopa, la diluye. Nosotros lo experimentamos
como una pérdida de poder adquisitivo, que es el fenómeno
de la inflación, o dicho con mas propiedad, la apariencia
de la subida de los precios.
Digo la apariencia de la subida de los precios porque en términos
de dinero REAL (es decir oro y plata) los precios no se alteran
a lo largo de larguísimos períodos de tiempo.
La subida de los precios (o inflación) es el resultado
de “hacer dinero de la nada”. En la Roma antigua con
una onza de oro (que es dinero REAL) podías comprarte una
toga elegante, un cinturón hecho a mano y un par de sandalias.
Hoy puedes entrar en una buena tienda de ropa de caballero y con
una onza de oro comprarte un buen traje, un cinturón hecho
a mano y un buen par de zapatos. Dicho de otro modo, el precio
real de estas cosas no ha cambiado en miles de años. El
dinero Real es por tanto la mejor salvaguardia del poder adquisitivo,
puesto que no esta sujeto a la manipulación (es decir a
la inflación) y de ese modo asegura una estabilidad a largo
plazo de los precios, objetivo que nuestros bancos centrales proclaman
como suyo y que ninguno logra nunca, ni de lejos. Por el contrario,
nuestros bancos centrales, al seguir creando una cantidad ilimitada
de dinero de la nada, se han convertido en los principales destructores
del poder adquisitivo y han permitido la concentración
de la riqueza en las manos de unas pocas instituciones e individuos
inmensamente poderosos (gracias a los intereses de la nada) asegurando
al mismo tiempo que todos los demás son cada vez más
y más pobres.
Llegados a este punto tenemos que hacernos otra pregunta legítima:
¿hay alguien que se queda con el poder adquisitivo que
nosotros perdemos, o se evapora en el aire? La respuesta es: cada
vez que hay un perdedor hay un ganador. ¿Quién se
ha quedado con nuestro poder adquisitivo perdido?. Es la gente
que tenía el dinero primero, antes de que se inyectara
en el entramado general de la economía. ¿Quiénes
son? Obviamente, el gobierno que recibió el primer cheque
de 10 mil millones de dólares, los bancos comerciales que
crearon dinero nuevo en base al dinero que recibieron del gobierno
y en menor escala, la gente que estaba primeros en la cola de
la ventanilla, cuando el nuevo dinero salió del banco comercial.
Esa gente se han quedado con nuestro poder adquisitivo perdido.
Para cuando la mayoría de nosotros recibe este nuevo dinero
ya ha perdido algo de su valor y cada vez vale menos. Los perdedores
somos siempre los mismos, los ganadores son siempre el gobierno
y los bancos.
Por el fenómeno de la inflación, o más exactamente,
la pérdida de poder adquisitivo, todo el dinero fiduciario
está destinado tarde o temprano a acabar en el cementerio
de las monedas fiduciarias (the graveyard of FIAT currencies,
como ha propuesto James Turk, CEO de GoldMoney). Por otro lado
el dinero REAL (esto es, oro y plata) siempre mantiene su valor
y prevalece en tiempos de crisis, independientemente de los gobiernos,
las ideologías, o el momento histórico. ¿Cómo
puede ser eso? Por que el dinero fiduciario está sujeto
a las manipulaciones de los gobiernos y de los bancos centrales
mientras que el dinero real no puede ser sometido a las influencias
de reducidos grupos de interés y esta sujeto únicamente
a la oferta y la demanda resultantes de millones de personas interactuando
libremente unos con otros. Y es por esa razón por la que
ningún grupo de interés ha sido capaz de manipular
el valor del dinero REAL y por qué los gobiernos y los
bancos centrales pensaron que era necesario retirarse del dinero
REAL y pasarse hacia el dinero FIDUCIARIO, para así poder
manipular el suministro del dinero.
¿Por qué? Porque necesitaban más dinero del
que podían conseguir. Así es como deprecian el poder
adquisitivo del dinero por medio de la inflación y posibilitan
la concentración exponencial de RIQUEZA y PODER en manos
de muy pocas instituciones e individuos.
No importa lo que nadie diga, la inflación es un impuesto
oculto. En lugar de aumentar nuestros impuestos directos (una
medida impopular y por tanto detestable para los políticos,
como la presente Administración USA ha demostrado de sobra)
los gobiernos prefieren quitarnos nuestro dinero indirectamente,
por medio de la inflación. Y por esa razón los políticos
están encantados con la creación de dinero de la
nada y por eso se entiende por qué están asociados
con el cártel bancario.
¿Cómo podemos nosotros, ciudadanos ordinarios, medir
la inflación? Desde luego no por las declaraciones oficiales
de los gobiernos y de los bancos centrales, que de manera regular
sitúan la inflación en cotas bajas. Mientras que
el gobierno federal de los Estados Unidos y el FED han situado
la inflación anual en un tanto por ciento muy bajo durante
los últimos seis años, los precios de la vivienda
en los Estados Unidos se han duplicado prácticamente entre
el 2001 y el 2005. Como ya hemos visto, la subida de los precios
es el reflejo directo de la inflación o pérdida
del poder adquisitivo del dinero. Es decir, la inflación
en los EEUU ha estado por encima del 10% por año, muy por
encima de lo que los datos oficiales nos quieren hacer creer.
Otro criterio válido para medir la inflación es
la tasa compuesta de crecimiento del dinero ( se la suele llamar
M1 o M3). Mientras que el Banco Central Europeo sigue publicando
datos razonablemente precisos sobre la tasa compuesta del crecimiento
del dinero (superior al 10% anual), sin embargo el Federal Reserve
Board americano dejó de hacer públicos esos datos
hace ya bastantes años. Y con motivos, hasta las mentes
más simples sentirían sospechas del nivel al que
la Administración de los EEUU ha estado tomando prestado
y creando de la nada dinero.
3. Los objetivos ocultos del Sistema de Reserva Federal
Si creemos lo que la doctrina oficial dice, el propósito
de los bancos centrales y del Federal Reserve System, su equivalente
americano, es estabilizar nuestro sistema bancario y nuestra economía.
Si esos fueran realmente sus verdaderos objetivos, lo están
haciendo francamente mal y han fracasado de manera continua en
alcanzar los objetivos que declaran.
Lo cierto es que esos no han sido nunca sus verdaderos objetivos.
Los verdaderos objetivos del FED eran cuatro (el cuarto de ellos
consecuencia lógica de los tres primeros) y no tienen nada
que ver con los que declaran públicamente. Son los siguientes:
I. Consolidar y aumentar el poder de los grandes bancos de Wall
Street ( exactamente lo opuesto de los que se suponía que
el FED debía hacer, cuando se creó en 1913).
II. Invertir la propensión hacia la formación de
capital privado, contrarrestando así la tendencia existente
a principios del siglo, en los primeros años 1900, por
la cual las corporaciones y los individuos ahorraban parte de
sus ganancias para invertir en futuros proyectos.
III. Asegurarse de que el gobierno acudiría a salvar en
caso de emergencia a los miembros del cártel que tuvieran
problemas; un proceso que se ha desatado fuera de control durante
la presente crisis financiera.
IV. Acrecentar su propio poder al adquirir influencia a través
del enorme caudal de riqueza obtenida sin esfuerzo que se genera
gracias a los tres primeros objetivos.
Ahora examinemos cada uno de los cuatro objetivos ocultos en mayor
detalle.
A. El Trust del dinero
Al principio de los años 1900 el pueblo americano y el
Congreso estaban preocupados por la concentración de capital
y poder financiero en Nueva York, a lo que se llamaba comúnmente
como el “Money Trust”, el fidecomiso del dinero. El
Congreso creó un comité especial, encabezado por
el Senador Nelson Aldrich con el objetivo de redactar nuevas normativas
reguladoras de la banca que rompieran el Money Trust y dispersaran
la concentración de poder que se estaba reuniendo en Nueva
York.
En 1910 el Senador Aldrich junto con otros seis banqueros, enormemente
influyentes que representaban a los imperios de los Rockefeller,
los Morgan, los Warburg y los Rothschild emprendieron un viaje
secreto a la Isla de Jekyll y, en una reunión de nueve
días, estamparon los principios fundamentales de lo que
más tarde se convertiría en el Sistema de Reserva
Federal. En aquel momento, aquellos siete individuos representaban
directa o indirectamente el 25% de la riqueza del planeta. En
1913 el primer proyecto de ley, patrocinado por el Senador Aldrich
(que, por cierto, sería mas tarde abuelo de Nelson Rockefeller)
fue rechazado por el Congreso porque el Senador Aldrich, jefe
y portavoz del partido republicano en el Senado, era bien conocido
por representar los intereses de las grandes corporaciones.
De cualquier modo este fue tan solo un revés temporal.
Reordenaron levemente la redacción del texto y gracias
a la insistencia de Paul Warburg, añadieron algunas cláusulas
excelentes al proyecto de ley que restringían de manera
seria el poder del FED. Cuando sus colegas le preguntaron: Paul,
¿qué estás haciendo? No queremos esas cláusulas
en nuestro proyecto de ley, su respuesta fue clásica: señores,
dijo, nuestro objetivo es que la ley se apruebe, después
lo arreglaremos. Entonces consiguieron que dos millonarios demócratas
apoyaran el proyecto de ley, hablaron abiertamente en contra de
su primer proyecto de ley y dos años más tarde el
proyecto de ley era aprobado por una amplia mayoría, con
unas pocas voces solitarias de desacuerdo.
Esto fue posible principalmente gracias a que esas excelentes
disposiciones que se habían añadido, por la insistencia
de Paul Warburg, al texto del proyecto de ley consiguieron el
respaldo de Brian Jennings (líder del movimiento populista)
que se había enfrentado hasta entonces a todos los intentos
de crear un mecanismo bancario central.
Y sí que lo arreglaron poco después. Desde su aparición,
la ley de la Reserva Federal ha sido modificada unas cien veces
y todas aquellas excelentes cláusulas hace mucho tiempo
que se retiraron y otras muchas nuevas fueron añadidas
para ampliar el poder de la Reserva Federal. Como hoy estamos
viendo, el aumento más grande del poder del FED está
ocurriendo ahora mismo, durante la llamada crisis crediticia.
¿Lograron su objetivo número I? Sí, ciertamente
que sí. Es cierto que hay grandes bancos en el Sur y en
la costa Occidental pero esos bancos no son nada comparados con
los mega-bancos de Nueva York. Así pues lograron un diez
en sus resultados.
He mencionado antes que la reunión tuvo lugar con absoluto
secreto. Cuando aquellos siete hombres se encontraron para iniciar
su viaje a la Isla de Jekyll, en la estación de ferrocarril
de Hudson, justo enfrente de Manhattan (donde el senador Aldrich
había hecho situar su vagón de ferrocarril privado
para este viaje) tenían instrucciones de llegar solos,
no cenar juntos la noche antes del viaje, no saludarse en caso
de que se encontraran accidentalmente y, una vez a bordo del tren
usar únicamente sus nombres propios y no los apellidos
(dos de ellos de hecho adoptaron nombres falsos para aumentar
el efecto de incógnito). Durante muchos años después
de esta reunión, todos estos hombres negaron que la reunión
hubiera ocurrido.
Sólo fue veinte años más tarde cuando algunos
de ellos escribieron libros y artículos relatando lo que
había ocurrido en la isla de Jekyll. ¿Por qué
era tan importante el secreto y qué tenía de malo
que unos pocos banqueros se fueran de viaje para mantener reuniones
y discutir la normativa que regula la banca? Señoras y
señores, ¡estos eran los representantes del Trust
del dinero, escribiendo el proyecto de ley federal cuyo objetivo
era desmantelar el Trust del dinero! Es como si se le dejara al
zorro encargarse de construir el gallinero y de ponerle un sistema
de seguridad.
Como uno de ellos confesó muchos años después,
si se hubiera sabido que aquellos siete hombres se estaban reuniendo
para debatir las regulaciones de la banca, la noticia habría
causado oleadas de indignación en Washington, en Wall Street
e incluso en Londres. Por tanto el secreto era absolutamente esencial,
de lo contrario el proyecto de ley no tendría ninguna posibilidad
de ser aprobado en el Congreso.
Antes de pasar al objetivo II, veamos en mayor detalle la composición
del grupo que elaboró el proyecto de ley de la Reserva
Federal. Alrededor de la mesa, en la isla de Jekyll, se sentaban
representantes de los Rockefeller, los Morgan, los Warburg y los
Rothschild. ¿Había algo extraño en la composición
de este grupo?. Señoras y señores, se trataba de
competidores. Hacía tan solo unos años estaban golpeándose
unos a otros, hasta extremos sangrientos, en la lucha por el dominio
de los mercados financieros mundiales. Ahora esos mismos personajes
estaban sentados pacíficamente alrededor de una mesa y
llegando a un acuerdo de algún tipo. ¿Le resulta
curioso? ¿Qué estaba pasando?
Para entenderlo mejor es preciso echar una ojeada a la historia
americana de finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX a
la que se suele hacer referencia como el amanecer de los cárteles
(los consorcios y pactos entre organizaciones independientes para
hacerse con el control de la economía).
Las corporaciones norteamericanas que se hicieron enormes y poderosas
como consecuencia de una competitividad feroz y que por esa razón
estaban superando a sus equivalentes europeas, empezaron a formar
cárteles para protegerse de la competencia y asegurarse
sus cotas de mercado. Fue William Rockefeller el primero que dijo:
¡la competencia es pecado!
Esto nos lleva a la asombrosa revelación de que el FED
no es en realidad más que un cártel bancario. Esta
interpretación no la van a encontrar en un libro de texto.
Justo lo contrario de lo que pretendía el Congreso, que
era dispersar y diluir el poder financiero que se estaba concentrando
en Nueva York, el FED ha incrementado en realidad enormemente
el poder de los bancos neoyorquinos miembros. Y para afianzar
este incremento de poder se ha asociado con el gobierno, algo
que los cárteles hacen a menudo para proteger sus intereses
y asegurarse su porción del mercado.
Para encubrir y camuflar las verdaderas intenciones que se ocultaban
con la creación del Sistema de Reserva Federal, tenían
que buscarle un nombre apropiado para cubrir las apariencias.
Primero decidieron llamarle Federal para crear la impresión
de que era un mecanismo gubernamental (nada más lejos de
la realidad). En segundo lugar le añadieron la palabra
Reserva que le da la apariencia de que en algún sitio había
reservas (no hay reservas en ningún sitio) y por último
le pusieron la palabra Sistema para dar la impresión de
que era un sistema de 12 bancos regionales, de igual importancia,
cuando en realidad estaba desde el comienzo dominado por el cártel
de Nueva York.
Desde su mismo inicio el Sistema de Reserva Federal se fundó
sobre el secreto, el engaño y las apariencias falsas. Es
una apariencia del cuarto grado: cosas que no son y aparentan
ser.
B. La Formación de Capital Privado
A finales del siglo XIX las corporaciones y los individuos se
reservaban parte de sus beneficios para invertir en investigación
y futuros proyectos. Esto se denomina formación de capital
privado. En aquel tiempo los bancos estaban muy preocupados por
esta tendencia e intentaron definir modos de seducir a las empresas
y a las personas particulares para que volvieran a los bancos
a pedir prestamos.
Se dieron cuenta de que el único modo de conseguirlo era
rebajar los tipos de interés. Puede que ustedes se pregunten
¿por qué no rebajaron los tipos de interés?
Desde la perspectiva de hoy en día, esta es un pregunta
perfectamente válida puesto que el FED actual tiene poder
para bajar y subir los tipos de interés completamente a
su discreción. Sin embargo, en aquellos días el
dinero seguía estando basado en el oro y la plata y en
base a aquel dinero no había palanca que permitiera influenciar
los tipos de interés. Como hemos visto anteriormente, los
tipos de interés sobre dinero real (es decir oro y plata)
estaban determinados por la oferta y la demanda que eran el resultado
de las interacciones de millones de personas. Por tanto era imposible
que ningún grupo de presión hiciera subir o bajar
los tipos.
Así pues, se dijeron, necesitamos una moneda flexible para
servir mejor a los intereses de las empresas y de los particulares.
¿Qué es una moneda flexible? Señoras y señores,
una moneda flexible es dinero hecho de la nada. Con ese tipo de
dinero los bancos centrales tienen potestad absoluta para subir
y bajar los tipos de interés.
Esto fue el principio de la banca fraccionaria. Primero bajaron
las exigencias de reservas en oro y plata en un 30%, después
en un 60% y durante el mandato del presidente Nixon las exigencias
se eliminaron íntegramente creando de ese modo y por fin
una moneda completamente FIDUCIARIA.

Al bajar los tipos de interés consiguieron atraer a los
negocios y a los particulares una vez más al redil del
banco pues todo el mundo pensaba que sería insensato no
pedir dinero prestado a esos tipos tan bajos. Sin embargo lo que
la gente no suele recordar es que los tipos de interés
también suben y que las economías no sólo
se expanden sino que también se contraen. Y cuando las
economías se contraen los tipos de interés tienden
a subir y la gente es sometida a una presión cada vez mayor
para pagar los intereses de su deuda.
¿Consiguieron el objetivo número II? Ciertamente
que lo consiguieron. Hoy en día la mayor parte de los negocios
y los particulares están endeudados hasta las cejas, al
limite de lo que es posible soportar. Las bancarrotas están
en su cúspide, se destina mucho más dinero para
pagar los interés de la deuda en las corporaciones que
el que se reparte entre los accionistas en dividendos y el mundo
entero está en un proceso de recesión.
Las bolsas tienen caídas espectaculares en todo el mundo,
los particulares y las instituciones públicas, como los
Fondos de Pensiones, ven cómo su riqueza desaparece más
rápidamente que nunca y los gobiernos se endeudan a una
velocidad alarmante.
Han obtenido la nota más alta en sus deberes en la eliminación
de la tendencia hacia la formación de capital privado.
De hecho, como puede observarse en la presente crisis crediticia,
nuestro mundo actual está cimentado en la deuda y la congelación
del crédito lo está llevando al borde del colapso.
Mientras que los gobiernos en todo el planeta están dedicados
a salvar a los bancos, el próximo desastre ya está
asomando por el horizonte. Como efecto secundario de la crisis
crediticia, las grandes empresas pierden contratos porque sus
clientes no pueden financiarlos, cada vez les resulta más
difícil pagar a sus empleados y cumplir con los pagos de
los intereses de sus deudas a los bancos. Estos efectos secundarios
de bancarrotas corporativas, que ya están a la vuelta de
la esquina, en mi opinión serán mucho más
severas que lo que estamos contemplando ahora en el sector bancario.
Me refiero a los gigantes de la economía productiva, compañías
como General Motors, General Electric y Ford.
Lo que está ocurriendo hoy ha llegado a producirse gracias
al éxito total del cártel bancario en invertir la
tendencia hacia la formación de capital privado. Aquí
sacan una nota alta en sus calificaciones por el objetivo número
II.
3. El juego llamado “rescate”
El tercer objetivo del Sistema de Reserva Federal es el denominado
“rescate corporativo”. Funciona del siguiente modo:
cuando un banco está en apuros, o una gran corporación
o un país del tercer mundo que debe una gran cantidad dinero
al Cártel Bancario están en apuros, el FED se dirige
al Congreso y les dice que tienen que rescatar al banco o a la
corporación por que si no lo hacen miles de americanos
van a perder su puesto de trabajo y, quien sabe, el banco es tan
grande que si se hunde puede que actúe como un dominó
y haga caer con él a otros bancos. (Estoy seguro de que
pueden apreciar ustedes los paralelismos obvios con lo que esta
ocurriendo hoy en día. Basta con encender la televisión
o abrir un periódico cualquiera para verse bombardeado
por noticias de los últimos rescates en cualquier lugar
del mundo. Morgan Stanley, AIG, Freddie Mac, HBOS, el Bank of
Scotland... y otros muchos).
Como el Congreso no está dispuesto a hacerse responsable
de que cosas tan espantosas ocurran, empiezan a pagar con dinero
recaudado a los contribuyentes a los bancos y corporaciones que
están en apuros. El juego llamado “rescate”
empezó a pequeña escala en los 70 y desde entonces
ha alcanzado proporciones descomunales y devora fondos que no
podemos ni siquiera imaginar, los ceros son simplemente demasiados
parta poder hacer las cuentas.
Como hemos constatado con dolor en los últimos meses, los
gobiernos europeos acaban de comprometerse a entregar 2,7 miles
de billones de dólares USA de nuestro dinero para socorrer
a su sistema bancario enfermo mientras que el gobierno de los
EEUU ya ha gastado más de 300 mil millones de dólares
en sus entidades financieras desplomadas y ha prometido otros
700 mil millones más para gastar en un futuro próximo.
Aún sin contar los compromisos hechos por el gobierno ruso
y otros, estas cifras son desde cualquier punto de vista colosales,
y aun así no serán suficientes, ni de lejos, para
contener la crisis actual (la caída en picado de las bolsas
en todo el mundo lo pondrá de manifiesto). Una vez que
el todo el impacto de la crisis crediticia golpee a los gigantes
de la economía productiva como GM y GE, los fracasos corporativos
crecerán exponencialmente y no habrá gobierno, independientemente
de cuáles sean sus políticas fiscales y su poder
financiero, capaz de contener el desastre e impedir el colapso
de esas empresas. Llegado a ese punto, la crisis actual (que hasta
ahora se ha conseguido contener a duras penas) empezará
a propagarse como una desintegración económica a
escala mundial.
Y la causa de todo ello es la sobrecarga abusiva y la codicia
desmedida de los grandes bancos. Mientras los gobiernos acuden
en ayuda de los culpables, sin plantearse siquiera castigarles
por este desastre imponente, nosotros pagamos la factura a través
de una inflación galopante.
Y nadie se ha echado a las barricadas para protestar, no hay ninguna
revolución a la vista. ¿Qué está pasando?
¿Vamos a aceptarlo tumbados o vamos a ponernos en pie y
a luchar por nuestros derechos, por nuestras vidas, por nuestros
hijos? Señoras y señores, es hora de despertar.
Si esperamos un poco más, no quedará nada por lo
que valga la pena luchar.
Ciertamente han hecho un trabajo extraordinario engañándonos
y han obtenido sobresaliente en sus calificaciones por el objetivo
número III.
D. Usura, la clave para conseguir poder: la médula
de la banca fiduciaria
Utilicemos un ejemplo sencillo para ilustrar lo que representa
la usura y el efecto que causa sobre mí, sobre usted y
sobre la economía mundial en su conjunto:
Si analizamos la construcción de una casa en la que 30
mil dólares se usan para la compra del terreno y los honorarios
del arquitecto; 70 mil dólares se destinan al constructor;
y si asumimos que el propietario tendrá que efectuar un
pago por adelantado de 20 mil dólares y tendrá que
pedir un préstamo de 80 mil dólares por medio de
una hipoteca a un plazo de treinta años y con un interés
fijo del 10%. Después de calcular que con ello el banco
se va a embolsar 172 mil dólares en pagos de interés
sobre un dinero hecho de la nada (lo cual representa 2,5 veces
más de lo que recibe el constructor, por todo el trabajo
y los materiales) debemos concluir que esto es evidentemente excesivo
y que cualquier tipo de interés cobrado por cualquier préstamo
de dinero fiduciario debería estar prohibido.
Puede que alguien argumente que no deberíamos olvidar el
valor de tener ese dinero retenido durante todo ese periodo tan
largo de treinta años, durante los cuales los bancos no
pueden usar ese dinero y el trabajo y el sacrificio que fueron
necesarios para ahorrarlo. Pero no, por este dinero, señoras
y señores, nadie ha trabajado, nadie se ha sacrificado
por este dinero, este dinero se ha creado de la nada.
Ahora tienen ustedes que multiplicar esto por cada casa, cada
fabrica, cada edificio de oficinas, cada préstamo personal,
corporativo y gubernamental, cada nave industrial, cada instalación
agrícola o ganadera, cada barco, cada avión, cada
inversión... y obtendrán un caudal inimaginable
de riqueza que no se obtiene a través del esfuerzo y que
está fluyendo perpetuamente hacia un lago inmenso de riqueza.
Pueden ustedes pensar: estos tipos se hacen cada vez más
y más ricos. Pues no es así. No es ese el propósito
de ese dinero. Ese dinero se usa para comprar influencia y poder.
Una vez que ya tienes todo el dinero que puedas llegar a gastar
en toda una vida, ¿qué te queda?. Poder. No compran
las herramientas, compran influencia. Usan este dinero para comprar
a la gente y a las organizaciones de las que nosotros dependemos
para estar bien aconsejados y guiados. Compran gobiernos. Editoriales,
periódicos, empresas cinematográficas, grupos de
interés publico, ONGs, organizaciones políticas,
organizaciones de consumidores, boy scouts, girl scouts,... cualquier
cosa que se te ocurra. Cualquier organización que ejerza
cualquier forma de influencia es un blanco, un objetivo a ser
controlado. Este proceso ya está muy avanzado, sigue creciendo
a una velocidad alarmante y pronto se habrá culminado.
En el denominado tercer mundo, este proceso ya está culminado.
Esos gobiernos ya están comprados completamente y no podrían
existir de ningún modo sin este dinero. Las ideologías
son irrelevantes, ¿donde está el dinero?. Ese dinero
lo han usado para convertir dictaduras ineptas en dictaduras eficientes,
ejércitos inadecuados en instrumentos efectivos de control
y de represión. No les importa la gente en absoluto, cuyos
estándares de vida no han mejorado un ápice, si
acaso han empeorado. Lo único que les preocupa es lograr
el control.
En ese proceso no solamente han bombeado enormes sumas de dinero
a los países en vías de desarrollo sino que de hecho
han esquilmado la riqueza de los países desarrollados,
lo cual forma también parte del plan. En muchos sentidos
se dedican a dilapidar dinero para hacer bajar artificialmente
nuestros estándares de vida.
Un país fuerte hace frente y se resiste al control. No
obstante un país débil, en el que la gente está
hambrienta y no tiene techo es mucho mas fácil de controlar.
¿Cuál es entonces el objetivo último del
cártel bancario? Es el establecimiento de un Nuevo Orden
Mundial, con una fuerza militar (la ONU, los cascos azules, la
OTAN), un Tribunal Mundial, una Autoridad Fiscal única,
una moneda mundial y un gobierno mundial. Este es el objetivo
final. El nuevo Mundo Feliz, una vez más. Y ya están
casi a punto de lograrlo. Lo que hoy estamos presenciando, que
es falsamente etiquetado como una crisis crediticia mundial, ha
sido diseñado a conciencia y meticulosamente como el paso
final en la consolidación del poder financiero mundial
que precede al Nuevo Orden Mundial que deberá descender
sobre todos nosotros.
Señoras y señores, no se equivoquen, esta gente
son científicos y son muy hábiles y eficaces en
su trabajo. No han llegado a donde están por ser idiotas.
Son mentes muy preparadas que han diseñado el Nuevo Orden
Mundial delante de nuestras narices y nosotros ni siquiera lo
hemos visto. Es hora de despertar, señoras y señores,
antes de que sea demasiado tarde. Y el tiempo se está acabando
mucho más rápido de lo que ustedes puedan pensar.
Éste es el asunto: la consolidación de la riqueza
del mundo en sus manos y su utilización para controlar
el mundo. Ni más ni menos. Estamos asistiendo hoy al acto
final de un drama que se viene desarrollando desde hace tiempo,
en el que un minúsculo grupo de personas pretende llegar,
y pronto, a gobernar el mundo entero.
Y si todos los objetivos citados anteriormente, por alguna razón
que se escape a sus cálculos, no llegan a producir los
resultados deseados les queda aún otro instrumento a su
disposición, que fue utilizado muy eficazmente en el siglo
pasado: una nueva Guerra Mundial. Del mismo modo que la Primera
Guerra Mundial sirvió para romper con el mundo antiguo
y lanzar de golpe las economías fiduciarias y la Segunda
Guerra Mundial para superar la Gran Depresión (que por
cierto fue causada por la aparición de las economías
fiduciarias después de la primera Guerra Mundial), la Tercera
Guerra Mundial puede resultar necesaria para preparar el terreno
para el Nuevo Orden Mundial, en caso de que todas las medidas
anteriores fracasaran y no produjeran los resultados esperados.
Todo lo que estamos viviendo se encamina en esa dirección.
A la vista de lo anterior, no podemos permitirnos el lujo de permanecer
complacientes y pasivos. Ahora tenemos que hacernos otra pregunta
legítima: ¿Qué es lo que podemos hacer, si
es que aún hay algo que podamos hacer?.
4. Las economías conformes a la Shariah y el dinero
REAL
En primer lugar es evidente que tenemos que apartarnos del dinero
FIDUCIARIO (dinero hecho de la nada) y pasar al dinero REAL (dinero
con valor intrínsico). ¿Por qué es esto tan
importante? Porque la función central del dinero es la
servir como un depositario temporal de valor, que preserve el
poder adquisitivo a lo largo de extensos periodos de tiempo, y
el dinero Fiduciario ha demostrado ser un pésimo depositario
de valor, como la historia reciente nos ha enseñado una
y otra vez. Piensen por un momento en lo que le paso al reichsmark
alemán después de la Segunda Guerra Mundial, se
devaluó hasta no tener ningún valor en cuestión
de meses.
Dinero REAL: hoy la influencia creciente de los inversores especuladores
en el mercado de los metales preciosos proyecta una imagen distorsionada
con vaivenes bruscos en el “precio” de los lingotes
de metal precioso (cuando lo medimos en papel moneda). En épocas
pasadas, cuando el oro y la plata eran moneda de curso legal,
su precio medido en dólares de hoy con el ajuste de la
inflación, no cambió durante larguísimos
periodos de tiempo. Los únicos cambios en el “precio”
de los metales preciosos en lingote eran el resultado de cambios
en los movimientos de oferta y demanda. Esto es por ejemplo lo
que pasó cuando Cristóbal Colón descubrió
las Américas, con lo cual posibilitó una “repatriación”
de oro y plata hacia Europa y de ese modo aumentó la oferta
en un entorno estable de demanda. El resultado obvio fue un declive
gradual y lento del valor, en moneda de papel una vez ajustada
la inflación, en un periodo largo de varios cientos de
años.
Fue únicamente cuando las monedas de curso legal completamente
fiduciarias aparecieron, en el siglo XX (hasta entonces todas
las monedas fiduciarias estaban, al menos parcialmente, respaldadas
por oro y plata), cuando los precios de los metales preciosos
quedaron expuestos a fluctuaciones rápidamente cambiantes.
Esas fluctuaciones en el valor, medido en moneda de papel, del
metal son resultado directo de la relevancia cada vez menor del
oro y la plata como moneda.
En 1477, antes del descubrimiento de las Américas, los
precios del metal de oro y plata en lingotes estaban en su punto
más alto: una onza de plata se cotizaba, en dólares
de hoy con la inflación ajustada, en 806 dólares
una onza y una onza de oro se cotizaba en 12.000 dólares
de los de hoy. Históricamente el ratio oro/plata variaba
muy poco, entre 1/15 y 1/16.
En 1992 una onza de plata se cotizaba en 4,7 dólares; una
onza de oro en 270 dólares y el ratio oro/plata estaba
en 1/57.
Con frecuencia me preguntan de qué modo pueden usarse el
oro y la plata como instrumentos de inversión. Esta pregunta
revela una deficiente compresión del papel del metal precioso
y emana de nuestra concentración en las ganancias basadas
en el interés bancario y la especulación, en las
que se usa dinero para ganar dinero. El oro y la plata son depositarios
de valor y no son instrumentos de inversión. Por consiguiente
no es posible obtener un “rendimiento” sobre el oro
y la plata. Sin embargo sí es posible guardar la riqueza
que uno tiene a lo largo de extensos períodos de tiempo
sin tener que temer perdida de poder adquisitivo.
¿Qué representa esto en términos
de inversiones halal (permitido)?
En primer lugar, implica el uso de dinero REAL en lugar del dinero
simbólico Fiduciario. En la interpretación de las
normas coránicas todo el dinero fiduciario, simbólico,
es haram(prohibido). El único dinero permitido es el que
tiene valor intrínsico, y es el patrón bimetal:
basado en el oro y la plata.
Segundo, tenemos que apartarnos de la prácticas bancarias
comerciales y pasar a tipos de inversión que sean ajustados
a los parámetros de la Shariah. ¿Por qué?.
Por que, antes de todo, los parámetros de la economía
en la Shariah prohíben el uso del dinero para ganar dinero.
¿Qué implicaciones tiene esto?
Implica, por ejemplo, que mas de 600 miles de billones de dólares
en derivativos, que representan casi 20 veces el valor monetario
de la producción económica mundial de un año,
deberían redirigirse hacia la economía productiva
por que hoy estos instrumentos se están usando exclusivamente
para obtener dinero a partir del dinero, algo que como hemos dicho
es haram, está prohibido.
Imaginen por un momento lo que ocurriría si tan solo una
porción de ese dinero se invirtiera en la producción
y el comercio (actualmente solamente unos pocos miles de billones
de todo el dinero en circulación en el mundo, estimado
en más de 600 mil billones de dólares, fluyen hacia
la economía productiva). Esto significaría que la
gente normal empezaría a cosechar por fin los frutos de
su trabajo y el riesgo al que se exponen y que el flujo mundial
de capitales cambiaría su rumbo actual de las manos de
muy pocos hacia las manos de muchos.
Hoy en día la producción se ha trasladado en gran
medida a países en vías de desarrollo (outsourcing,
es decir producir en países pobres productos que serán
comercializados en países ricos) para aprovechar la mano
de obra barata y ahora se considera en general que la producción
es una faceta “sucia” y no esencial para las economías
desarrolladas. El comercio libre (lo poco que queda de comercio
libre en un mundo en el que el movimiento de bienes está
monopolizado y dominado por cárteles) ha quedado relegado
a una especie de atracción turística propia de países
en vías de desarrollo y economías tercermundistas.
En nuestra economía moderna, la inmensa mayoría
de todas las ganancias son obtenidas o bien del uso del dinero
para hacer más dinero (es decir, en apuestas en formas
de derivativos, hoy se puede apostar si habrá un atentado
para matar a Barack Obama o cuánto va a tardar en morir
en atentado si llega a ser proclamado presidente, lo cual a parte
de ser nauseabundo es peor que apostar en la ruleta) o bien por
medio de recolectar intereses de dinero-hecho-de-la-nada que ha
sido prestado a los gobiernos, a las empresas y los particulares.
Esto es exactamente lo contrario de la función que históricamente
ha tenido el dinero, lejos de la economía productiva y
entregado a una economía puramente financiera. La economía
de los centros de poder modernos, como Londres y Nueva York, se
reduce casi por completo al dinero puesto a producir más
dinero. En estos centros de poder modernos, uno puede buscar,
sin éxito, producción industrial y comercio libre,
atributos que solían caracterizar a los centros de poder
de épocas pasadas.
Por consiguiente, debemos retirarnos de la economía financiera
hacia la economía productiva y debemos darle la vuelta
a la corriente actual, perjudicial y dañina, empeñada
en hacer dinero con el dinero.
Segundo, los parámetros de la Shariah en materia de economía
prohíben cualquier tipo de préstamo con interés
(todo préstamo con interés es usura). Lo explicaré
mas detalladamente. Mucha gente me pregunta acerca de este punto
(particularmente me preguntan si es posible que los préstamos
sin interés puedan ser también ilícitos).
En un préstamo con interés el prestamista obtiene
un privilegio injusto (un incremento) por el interés recibido
del tomador del préstamo. Algo similar podría decirse
si una persona toma un préstamo sin interés de otra
para invertir y no por necesidad. En ese caso el tomador del préstamo
obtendría una ventaja exclusiva, por que usaría
el dinero del prestamista para sus propios proyectos, embolsándose
las ganancias sin dejarle al prestamista participar de los beneficios.
En ambos casos hay un incremento indebido en el cual uno de los
dos lleva la peor parte.
Por esta razón los préstamos con interés
son definitivamente haram y sin embargo un préstamo sin
interés es un acto de generosidad.
Esto significa que el negocio principal de la banca moderna, tanto
la banca comercial como la banca islámica, es decir, la
practica de prestar sin ningún riesgo dinero-nada a cambio
de interés, o lo que es lo mismo, beneficio garantizado,
es haram. Primero, por que los bancos utilizan dinero creado de
la nada para generar una entrada descomunal de riqueza sin riesgo,
una riqueza que no se ha ganado con esfuerzo. Y segundo, por que
cualquier ganancia sin riesgo, incluidos los préstamos
con interés, han sido prohibidos desde tiempos bíblicos
y desde luego están prohibidos en el Corán. (Por
favor observen que la mayoría de lo que se denominan instituciones
financieras islámicas son tan inmunes al riesgo como sus
homologas comerciales).
¿Cuáles son, entonces, las inversiones acordes
con la Shariah?
Como hemos visto anteriormente, las inversiones acordes con la
Shariah deben estar basadas en dinero REAL y no en dinero fiduciario,
simbólico. Algunos argumentan que cualquier bien con valor
intrínseco puede ser utilizado como dinero real. Si bien
esto es correcto desde un punto de vista académico, la
mayoría de los bienes, con la excepción de los metales
preciosos en lingotes y el petróleo, no posee un atributo
que es esencial en el dinero Real, no son universales. Dado que
almacenar petróleo es bastante complicado para una persona
normal y que los únicos metales preciosos disponibles en
cantidades suficientes para poder servir de moneda son el oro
y la plata, la elección se cae por su peso.
Segundo, implica que todas las formas de financiación deben
estar basadas en métodos que entrañen compartir
riesgos y compartir beneficios, en los que el inversor participa
por igual en pérdidas y ganancias junto con el que ha tomado
el préstamo, y en el que el capital matriz del prestamista
está a salvo de la expropiación. Todas las formulas
de préstamo utilizadas hoy en día quedan por tanto
descalificadas. En la banca que vive del interés, todos
los activos del prestatario son la garantía de los que
se apodera el prestamista cuando el prestatario deja de pagar
los intereses (como todos sabemos de sobra y quizá algunos
hayamos experimentado personalmente), y el prestatario pierde
todo lo que tiene. En las inversiones conforme a la Shariah esto
no sucede nunca.
Las inversiones conforme a la Shariah deben estar siempre basadas
tanto en la participación en el riesgo de pérdidas,
como en las ganancias y debe dirigirse hacia la actividad productiva
y no hacía la economía financiera. Esta es la característica
central y principal de las inversiones acordes con la Shariah
y en base a esa característica debemos reconstruir un entendimiento
nuevo de lo que realmente son las inversiones financieras correctas.
Para concluir nuestra presentación debemos considerar lo
que nosotros, como ciudadanos normales podemos hacer para influir
en lo que está pasando. Todos nosotros podemos combatir
de una manera muy directa a los usureros, no recurriendo a tomar
dinero prestado de ellos y ejerciendo presión sobre nuestros
gobiernos para que incrementen las responsabilidades fiscales
y den predominio a las obligaciones a largo plazo exigibles a
los cárteles bancarios (por que incurren en deudas que
nosotros respaldamos). Así podemos, juntos, empezar a erosionar
su base de poder y, llegado el momento, hacerles caer de rodillas.
¿Por qué? Porque la creación de todo el dinero
simbólico, fiduciario, empieza con una deuda. Cuando no
hay deuda no se puede crear dinero fiduciario. Recuerden que al
comienzo de mi charla señalé que el dinero fiduciario
aparece por la creación de deuda.
Señoras y señores, aún tenemos tiempo para
luchar. Aun cuando el tiempo se esta escapando muy velozmente,
todavía podemos reunirnos como lo estamos haciendo; todavía
somos libres y podemos discutir el desmantelamiento del sistema
financiero mundial y la abolición de los bancos centrales.
Pero el tiempo se agota. Si seguimos esperando inactivos en los
márgenes de la cuestión estaremos a su merced.
Señoras y señores. Es una guerra total, no hay misericordia
ni respeto hacia el enemigo. Si no luchamos, con toda seguridad
seremos nosotros las víctimas. Como uno de los Padres Fundadores
de la Constitución americana dijo: “¿Por qué
permanecer aquí impasibles cuando nuestros hermanos están
ya en el campo de batalla?”.
Al final de esta este congreso S. Umar Vadillo mostrará
cómo puede ocurrir la reconstrucción en el contexto
práctico de un gobierno islámico, utilizando dinero
real en un entorno aceptable para los parámetros de la
Shariah.
Dr.
Habib Dahinden
Ciudad del Cabo. Sábado 18 de Octubre 2008.
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