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Bismillahi ar-Rahman ar-Rahim
REFLEXIÓN SOBRE AL-ANDALUS
Sidi Karím Viudes, decano de la Comunidad
Islámica en España

AI-Ándalus
no fue el sueño que imaginaron los orientalistas, ni la falsificación
que elaboraron los clérigos medievales; que, hoy, los nacionalistas
españoles y árabes han hecho suya por muy distintas
razones.
AI-Ándalus es el nombre que dieron los musulmanes a la Península
Ibérica, para distinguir su espacio geográfico del
resto de los territorios que los mismos musulmanes llamaron "oeste
lejano" (Maghreb al-aqsa). Dentro de esta figura geográfica,
durante ochocientos años coexistieron dos espacios históricos
refractarios mutuamente a la forma de organización social,
el idioma, la ética, la estética, los usos y costumbres
y los ritos de su contrario.
La historiadora alemana Sigrid Hunke público en el año
1960 el libro titulado: "Allahs Sonne über dem Abendland'
(El sol de Allah brilla sobre occidente), donde demostró
la importancia de AI-Ándalus en el proceso de civilización
de Europa. Para el autor, AI-Ándalus era un fenómeno
"árabe". Por aquellos tiempos los europeos creían
que el Islam era una religión en decadencia. Era el momento
del nacional-socialismo árabe: un artefacto forjado contra
el Islam por los árabes cristianos del Oriente Medio. Hoy,
más de veinte millones de musulmanes viven en la Unión
Europea, mientras los nacionalsocialistas árabes, sin conocimiento,
sin guía y sin Libro Luminoso (XXII-8), van de derrota en
derrota. Unas veces los vemos aliados con los islamistas, otras
con los laicistas y las más, con su propio egoísmo.
Ellos maquinaron y Allah también maquinó, pero Allah
es el mejor de los que maquinan (Vlll-30). Su momento político,
como el del rey Baltasar de Babilonia, ha sido medido, pesado, hallado
falto de consistencia, dividido y entregado a otros (Daniel, 5-25).
Los que saben de estas cosas calculan que a mediados de este siglo
la población musulmana de Europa superará el 50 %
de la población total del Continente. Por tanto la nueva
progenie musulmana europea debe prepararse para este futuro.
Parte de esta preparación es recuperar la memoria de AI-Ándalus,
porque AI-Ándalus forma parte de la historia europea tanto
como de la historia árabe. Lo que los jóvenes musulmanes
europeos deben saber es que la llamada "invasión árabe"
nunca existió. Esto ya lo demostró el historiador
español Ignacio Olagüe, en un libro que publicó
en París en el año 1961 ('Les arabes n'ont jamais
envahi l'Espagne').- 'Los árabes nunca invadieron España'
-.
En estos últimos años el Gobierno Autonómico
de Andalucía reclama el esplendor cultural de AI-Ándalus
como fenómeno autóctono y anima a recuperar la memoria
tergiversada por los orientalistas y por los clérigos medievales.
Por tanto, no debemos perder el tiempo en una polémica que
preocupó solamente a los historiadores españoles en
la primera mitad del siglo XX y hoy, ya no preocupa a nadie.
Las nuevas generaciones de musulmanes europeos tienen que mostrar
al mundo que el Islam se proclamó completo (V-4) en el Monte
Arafat al alba del día 9 de DhuI Hiyya del año 10
de la Hégira (sábado 18 de marzo del año 632
D.C.). Ese día el Profeta (que Allah le dé Su gracia
y paz) se despidió de los musulmanes con un discurso en el
que reafirmó la prohibición de la usura, los asesinatos,
la opresión, los ultrajes; ordenó la equidad y proclamó
ante 120.000 testigos, que confirmaron sus palabras, la libertad,
igualdad y fraternidad del Linaje Humano, dando como razón,
lo que dice la aleya 13 de la Sura XLIX del Sagrado Corán:
"iOh, Hombres! Os hemos creado a partir de un varón
y una hembra y os hemos hecho pueblos y tribus para que os reconocierais
unos a otros. Y, en verdad, que el más noble de vosotros
ante Allah, es el que más Le teme. Allah es Conocedor y está
perfectamente informado".
La Proclamación del Islam marcó un antes y un después
en la forma de vivir y convivir en este mundo. El texto completo
del Discurso de Despedida está al alcance de todos. Sin embargo
la historiografía occidental sigue ignorando que este acontecimiento
es parte de la Historia Universal. Por tanto, es parte de la historia
de Occidente.
Contra esta parcialidad no podemos hacer nada, excepto admitir,
como enseña la escuela musulmana de pensamiento: que la historiografía
está subordinada a la creencia en que viven los pueblos,
y que las gentes tienen derecho a recordar su historia -o sus historias-
alabando o denigrando a quienes creen responsables del bienestar
o malestar en que se vive, dentro de la forma de organización
social que proyectaron sus antepasados.
Por encima de todas estas historias, los humanos tenemos derecho
a una Historia Universal asentada en la esencial unidad y permanencia
de la Naturaleza Humana: una cosmovisión negada furiosamente
por el materialismo histórico.
Uno de los motivos de esta negación fue el resentimiento
burgués contra el poder teocrático que dominó
en Europa hasta que lo derrocó la Revolución Francesa.
La furia crítica de filósofos y estadistas ilustrados
descargó primero contra la Iglesia y, por extensión,
contra toda la tradición religiosa de la humanidad.
A la Revolución Burguesa sucedió la Revolución
Industrial que, en aras del progreso, se lanzó a la confiscación
de las ciudades, los idiomas, las riquezas, los usos y costumbres
y los ritos sociales de los pueblos que consideraron atrasados,
sin más razón que su propia voluntad de hacerlo. La
Iglesia Universal que se ha impuesto tras dos siglos de guerras,
genocidios, democlasias - destrucción de las señas
de identidad de un pueblo- es el Capitalismo.
El pensador alemán de la época de la República
de Weimar Walter Benjamin, fue el que identificó al Capitalismo
como la fase terminal de la Religión Cristiana. A la teodicea
de la Religión Capitalista la tachó de "Teología
del Infierno": la fe en el poder del dinero. Un dios todopoderoso
que engendra y es engendrado (CXII-3) por el milagro de la usura.
La conversión masiva de los que sólo creen en la felicidad
de este mundo a esta nueva religión ha reducido a las demás
religiones a superstición, folklore o paganismo. Es lo que
se intenta hacer con el Islam. Pero los democlastas ignoran que
Allah es el que da el dominio a quien quiere y se lo quita a quien
quiere (111-26). Tampoco saben que el Islam es un árbol que
da su fruto en cada época, si Allah lo permite (XIV-26,27).
En el momento en que vivimos la humanidad se ve invadida por una
irreprimible desesperanza que incita al suicidio. El ser humano
se siente desarraigado y sometido a la creciente dominación
impuesta por el sistema técnico-industrial que como un cáncer
se extiende sobre la tierra en detrimento de la Vida.
Ante esta situación salta espontánea la segunda pregunta
trascendental de Kant: "¿qué debemos hacer?"
La respuesta inmediata de todo musulmán y toda musulmana
educados según la tradición ahl as sunna wal yama'a,
es: cumplir con los preceptos enunciados en el Libro de Allah y
en la Sunna del Profeta (que Allah le dé Su Gracia y paz)
entre las cuales está la obligación de adquirir conocimiento.
Sólo los musulmanes y las musulmanas ignorantes se
pueden dejar seducir por proyectos disparatados que con la pretensión
de mejorar las cosas de este mundo, corrompen las cosas en la Tierra
(11-10).
Lo que está en crisis en nuestro tiempo es la concepción
materialista del hombre y su historia. Escapar de esta situación
está fuera del alcance de la acción política
y de la reflexión religiosa, moral o filosófica. Porque
nos enfrentamos a una cuestión biológica.
El lexicógrafo francés Obeid Allah Gloton tras muchos
años de estudio y consulta, ha decidido resumir en un solo
vocablo el sentido de dos términos coránicos de difícil
traducción. Uno es Fitrah, el otro Hanif.
El primero se traduce como "naturaleza humana original";
el segundo, o bien se transcribe sin traducir o se traduce con paráfrasis
tales como "culto monoteísta", "hombre inclinado
al monoteísmo", "hombre sincero en su religión",
etc.
Para salvar esta dificultad semántica el Dr. Gloton, ha creado
el neologismo "Teotropos": tropismo hacia Dios. Este neologismo
da razón de la cualidad del animal "humanizado"
por la que nace con la capacidad congénita de concebir ideas
sobre lo que esta fuera del alcance de los sentidos corporales:
el espacio, el tiempo, el bien, el mal, el amor, la compasión
y cualquier otra reflexión sobre lo que no tenemos presente,
por ejemplo, el pasado y el futuro. El Profeta (al que Allah le
de Su Gracia y Paz) dijo: 'No maldigáis el (espacio)
tiempo (Dahr) porque es Allah.
Para los que no hemos estudiado el árabe coránico
-la lengua de Mudar-, pero que sin embargo estamos habituados al
moderno lenguaje de la genética; la particularidad teotrópica
de la especie humana da respuesta concluyente a la pregunta sobre
el Ser del Hombre y la Cualidad de su Naturaleza que desde San Agustín
a Heidegger; pasando por Santo Tomás de Aquino, Descartes,
Espinoza, Kant, Nietzsche, Buber y otros tantos; ha desasosegado
a los pensadores - cristianos o anticristianos - de occidente. La
pregunta sobre el hombre y su naturaleza es la que hoy ocupa a los
telepredicadores que polemizan con los evolucionistas acerca del
diseño inteligente trazado a cartabón y plomada por
el "Arquitecto del Universo".
La juventud musulmana no debe entrar jamás en este debate
porque no debemos ocupar nuestro tiempo en discutir asuntos que
no nos incumben. En el Corán las tres posturas se armonizan
en el acto creador de Allah (III-47-58). Allah no ha omitido nada
en el Libro.
Los animales teotrópicos nos hemos vuelto hacia nuestro Creador
desde que a partir del agua (XXXV-56) Allah nos hizo salir de la
tierra cual plantas (LXXI- 17) y en fases sucesivas (LXXI-14) cuando
Ilegamos a ser hombres libres con capacidad de desenvolvernos nos
insufló una parte de Su Espíritu (XXII-8) y puso entre
hombres y mujeres, amor y compasión (XXX-19 y 20).
Sólo los que tienen el corazón sellado (11-6) o enfermo
(11-9) están expuestos a seguir su teomanía y adorar
los ídolos manufacturados (XVII-95) que promueve el sistema
técnico-industrial.
La idolatría es un sistema económico. Las plantas
heliotrópicas que por un tropismo congénito se vuelven
hacia el sol, con la agricultura intensiva crecen lozanas encerradas
en magníficos invernaderos provistos de luz y calor artificiales;
como crecen orondos los ciudadanos acomodados a lo mismo.
Hasta la calidad correosa e insípida de algunos frutos de
invernadero se parece a la idiosincrasia difícil y desabrida
de algunos metropolitas.
La palabra teotropos no tiene valor en sí, lo que importa
es el acto humano que describe porque, si entendemos el término
coránico “Hanif” lo podemos incorporar
a nuestro vocabulario sin necesidad de traducirla por paráfrasis.
El hanif es el hombre adámico al que Allah reveló
los nombres del resto de los seres creados (II-30).
Si incorporamos el término “hanif” a
nuestro habla musulmana europea pronto integraremos las palabras
“fitra, din, milla, ibada;
salat, taqwa; shahada, azaqat,”
etc. Los hispano hablantes en el terreno semántico tenemos
la ventaja de que, a pesar de la imposición del romance hispánico,
la lengua española usa más de seis mil arabismos.
Los vocablos, Dios, religión, pecado, oración, adorar,
sumisión, guerra santa, limosna, etc. Deben desaparecer de
nuestra habla musulmana europea.
Si a la definición aristotélica del ser humano como
animal racional y social añadimos el calificativo de teotrópico,
de un solo golpe, cerramos toda la especulación filosófica
sobre la razón de ser y estar en este mundo y cuál
puede ser nuestro destino tras la muerte.
Por esto decíamos más arriba que la crisis de civilización
en que vivimos no se puede resolver por medios políticos
ni con reflexiones religiosas, morales, filosóficas, puesto
que se trata de una cuestión que afecta a nuestra propia
identidad humana.
Allah dice en la aleya 12 de la Sura del Trueno:
“Ciertamente que Allah no cambia lo que una gente
tiene hasta que ellos no han cambiado lo que hay en sí mismos”.
El momento que vivimos no lo podemos descifrar usando el método
dialéctico propio del materialismo. La ideología dominante
no permite una evaluación existencial de nuestra razón
de ser y nuestro modo de estar en este mundo. Pero por encima de
la apariencia catastrófica del presente, la humanidad está
reflexionando sobre las consecuencias de su conducta irresponsable.
En el horizonte y en nosotros mismos hay signos que nos obligan
a reflexionar (XLI-52).
La exposición exacta del “efecto invernadero”
que hemos provocado por la explotación intensiva del planeta
está en la aleya 40 de la Sura de Los Bizantinos:
“La corrupción se ha hecho patente en la tierra
y en el mar a causa de lo que los mismos hombres han adquirido para
hacerles probar parte de lo que hicieron, y para que puedan echarse
atrás”.
El nudo de la cuestión está en la aleya siguiente:
consiste en una invitación a buscar la razón histórica
de la presente situación. Es lo que están haciendo
gentes tan cualificadas como son Al Gore, Suzanne Georges o Noam
Chomski por no nombrar más que a un ex candidato a la presidencia
de los Estados Unidos, a una economista de primera línea
y a un lingüista experto en la crítica del presente
modo de vivir.
Di: “Id por la tierra y mirad cual fue el fin de los
que hubo antes. La mayoría de ellos eran asociadores”.
El desenlace sólo puede ser entendido a la luz de la genuina
creencia musulmana – La “Religio Perennis”, “el
santo grial” de los caballeros andantes, la “Rosa Crucificada”
de los deístas – el deber humano de ser agradecidos.
La aleya 42 nos invita a recuperar nuestra ingenuidad, es decir
nuestra naturaleza hanifa:
“Dirige tu rostro hacia la práctica de la Adoración
genuina antes de que llegue un día en que Allah no dará
posibilidad de volver. Ese día serán separados en
dos grupos… quienes se negaron a creer sobre ellos pesará
su incredulidad, y quienes obraron justamente para sus almas sosiego”.
Occidente ha empezado a volverse hacia Allah según el Din
Hanif pero no es a nosotros a quienes corresponde conseguirlo sino
al Señor del Oriente y el Occidente: "El es
el que guía a quien quiere hacia un camino recto".
(II -141).
Desde la proclamación del Islam, el número de musulmanes
no ha dejado de aumentar. Hoy en cualquier rincón del mundo
podemos encontrar musulmanes y musulmanas practicando el Salat.
Según estudios estadísticos la Al Fatiha se pronuncia
17 000 millones de veces al día. Y Allah es el Conocedor.
Las fronteras trabajadas a tiralíneas según conveniencias
político-económicas no son las de la Umma puesto que
éstas pasan de corazón a corazón de los hombres
y mujeres libres que; en tierra, mar y aire están adorando
a Allah.
Los requisitos – espacio-temporales del salat – Ablución
menor y mayor, no cerdo, no alcohol y los tiempos de los cinco salats
– Actúan en el cuerpo social como en el cuerpo humano
actúa el sistema inmunológico. La práctica
ininterrumpida del salat ha protegido a la Umma de todas las desviaciones
especulativas y revolucionarias surgidas a lo largo de la historia
del Islam.
Hoy los que intentan quebrar esta solidaridad, utilizan medios más
mortíferos que en el pasado. Pero, hoy como ayer, allí
donde se ataca a la Umma el Islam se reactiva. El Poder y la Gloria
sólo pertenecen a Allah.
Por esto, como decíamos más arriba; en los momentos
decisivos que nos ha tocado vivir; no podemos perder nuestro tiempo
en disputas sobre cuestiones zanjadas para las gentes de “Sunna
wa al yama” hace ya ochocientos años. Las nuevas
generaciones de musulmanes y musulmanas debéis recuperar
el olvidado Kalam Ash’ari. Si lo hacéis, os encontraréis
en la vanguardia de la física cuántica.
El rumbo extraviado del proceso de civilización sólo
se puede corregir con la guía del Islam. Ésta es la
noble causa por la que todos debemos esforzarnos y para terminar
dejo la palabra a Ibn Hazm el Andalusí:
“En beneficio de todos… los humanos… necios y
sabios, santos y malvados… El único método de
desechar toda preocupación no es otro que volverse hacia
Allah Todopoderoso, con buenas obras hechas con la mirada puesta
en la eternidad … No hay nobleza en el hombre sin fe: El inteligente
sabe que el único precio ajustado al valor de su alma es
un lugar en el Paraíso".
Wa Salam
Tlemcen 1 Yumada 1° 1429
8 mayo 2008 |
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