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ESPAÑA Y EL SAHARA

La Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sáhara (CEAS) celebró el pasado sábado 21 en Madrid una manifestación a favor de "la descolonización y la independencia del Sáhara".

El pasado martes 17 de Abril el Pleno del Senado aprobó por unanimidad una moción, presentada por el PP, en la que se rechazaba el derecho de soberanía de Marruecos sobre el Sahara Occidental, mientras el pueblo saharaui no se pronuncie a través de un referéndum libre y democrático.

A pesar del consenso, hubo reproches mutuos entre los portavoces del PSOE y del PP durante el debate, por la actitud adoptada en la cuestión del Sahara por uno y otro partido.
Estos debates reflejan algunos de los puntos esenciales de la delicada posición de España, que debe mantener un difícil equilibrio y una actitud de leal cooperación con sus dos vecinos del Sur, actores en juego en la cuestión del Sahara, y que son antagonistas históricos entre sí: Marruecos y Argelia, sin abandonar por ello su responsabilidad moral, como ex potencia colonizadora, con la población saharaui.

Esta delicada posición de España ha quedado bien delineada en un articulo que publicó en EL PAIS el Ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos el 13 de Abril, en el que aboga claramente por la negociación directa y por evitar a toda costa una vuelta a las hostilidades, subrayando la importancia vital de la continuación del alto el fuego que vigila la MINURSO. “España no ha variado ni un ápice su respeto y voluntad de aplicación de dichos principios: la solución del conflicto del Sáhara Occidental debe ser justa, definitiva, mutuamente aceptable, y respetuosa del principio de autodeterminación del pueblo saharaui”, escribía el Ministro.

Esta llamada a la negociación como única salida al impasse actual, coincide con el núcleo de la reciente iniciativa de Marruecos, presentada ante el Secretario General de la Naciones Unidas, Ban ki-Moon, el pasado miércoles 13 de Abril, ofreciendo la negociación de un estatuto de autonomía para la región del Sahara.

El texto de esta propuesta, breve y conciso, de 33 cláusulas, sorprende por su sencillez y claridad. Sorprende también por que representa un evidente esfuerzo de Marruecos por avanzar en su modelo de Estado, aceptando un alto grado de autogobierno democrático, y proponiendo para el Sahara un estatuto muy semejante a los estatutos de las autonomías españolas.
Esta iniciativa del rey Mohammed VI merece la atención y el estudio de los responsables políticos españoles. Por que es realista y generosa y porque se trata indudablemente de un gran paso adelante en la actitud de Marruecos.

El Sahara es para Marruecos un asunto de estado, una prioridad nacional, y la causa mas vital de todas en política interior y exterior, en la que hay consenso de todas las fuerzas políticas. Sería inconcebible, o muy torpe, que el Gobierno de España no procurara, en base a sus propios intereses estratégicos de buena vecindad, facilitar la resolución de este contencioso que está estancado desde hace demasiados años.

La simpatía, la solidaridad y la ayuda humanitaria a los refugiados saharauis ha sido una constante de la sociedad española de la que podemos y debemos sentirnos orgullosos. Pero la causa beligerante en contra de Marruecos es contraria a nuestros intereses y también a los del pueblo saharaui.

Algunos “creadores de opinión” y algunos políticos españoles recurren con demasiada frivolidad a estereotipos y clichés despreciativos e injustos contra Marruecos, contra su pueblo y hacia la persona y la figura institucional de su rey, a menudo teñidos de prejuicios contra el mundo musulmán. Son muletillas fáciles, generalmente sin un mínimo esfuerzo por la objetividad o por una documentación veraz de hechos.
Nos interesa un Marruecos unido, estable y en paz. Nos interesa, añadiría, la cohesión y la unión de nuestros vecinos musulmanes del Magreb. Toda iniciativa de unión e integración, consensuada y libremente aceptada por las partes, es siempre preferible a la discordia y la fragmentación.
La iniciativa del rey Mohammed VI merece ser considerada, y su gestión debe ser apoyada y respetada. Desde aquel verano de 1999 en que subió al trono han sido continuos sus esfuerzos para la resolución del problema.
España, los organismos internacionales, los saharauis y lo que es muy importante, la creciente comunidad marroquí de nuestro país debe confiar en el buen hacer del rey de Marruecos para llegar a la resolución definitiva del conflicto en el Sahara.

Abdulhasib Castiñeira
Miembro fundador de la Comunidad Islámica en España y Director del Centro de Estudios Islámicos de la Mezquita Mayor de Granada

 
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