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Pregunta
de: Un chico de Granada
por
Abdulhasib Castiñeira
Pregunta:
Buenas,
soy un chico de Granada que esta viviendo en Madrid. Yo soy catolico,
y he conocido a una chica musulmana. Su padre le ha dicho que no
puede mantener una relacion con un español. Yo respeto su
religion, asi que no quiero hacer nada que no le este permitido.
No hemos hecho nada mas que hablar, pero a los dos nos gustaria
mantener una relacion. He intentado informarme respecto al tema.
En algunos sitios he leido que simplemente es imposible porque aunque
me convirtiera al Islam no seria musulman a los ojos de Allah. En
cambio en otros sitios he leido que esta permitida la relacion siempre
que el chico sea de una religion que abrace a un texto (como es
la mia). ¿Habría alguna forma de mantener una relacion
o seria imposible? No quiero causarle problemas ni a ella ni a su
familia asi que respetare profundamente lo que dicte su religion.
Les agradeceria me resolvieran la duda.
Muchas gracias y un saludo
Respuesta:
Hola. Gracias por tu consulta y por tu actitud respetuosa
hacia el Islam y hacia la chica musulmana que has conocido.
Efectivamente una mujer musulmana no debe mantener relaciones, ni
siquiera trato (mas allá de lo estrictamente necesario para
los requisitos de la vida cotidiana) con un hombre con el que no
este casada. Y lo mismo se aplica para el hombre. En otras palabras,
en prevención y como salvaguarda de la decencia y de la corrección
en las relaciones entre hombre y mujer, no le esta permitido al
musulmán ni a la musulmana familiarizar o tener un trato
privado o estar a solas con un extraño del sexo opuesto,
es decir que no sea de la familia mas cerca o su esposo o esposa.
Esta restricción es por una razón evidente, aunque
la promiscuidad y la relajación casi completa de esta sociedad
hedonista y amoral nos distorsione la imparcialidad sana y natural
en estos asuntos. La razón es evitar y poner todos los impedimentos
al adulterio y a la relación sexual casual, sin compromiso
y sin responsabilidad mutua.
Esto es independiente de que él o ella, o ambos, sean o no
sean musulmanes.
Lo que si esta prohibido de manera tajante es para una musulmana
casarse, es decir, ligar formalmente, pública y legalmente
su vida a un hombre como esposo, si este no es musulmán.
Y esta limitación tiene también una razón muy
sabia pues la vida en común, es decir: el criterio, las prioridades,
las decisiones y el orden que regirá la vida en común
para una mujer musulmana en su matrimonio y en la educación
de sus hijos, sólo pueden ser los parámetros de la
revelación. Si el hombre tiene otros criterios y otras prioridades,
el matrimonio y el proyecto familiar estarán condenados al
fracaso y al conflicto. O bien, la otra alternativa, al abandono
de la guía profética por parte de la mujer y por parte
de los hijos y ello es una perdida que no se puede reparar ni compensar
con ninguna otra ganancia de esta vida. Por eso el Islam lo prohíbe.
En determinadas circunstancias, cuando la comunidad musulmana es
fuerte y existe un entorno donde predomina el criterio y la norma
de la sharia, es decir, la gente se rige por la ley de Dios, al
menos en su mayoría, y transgredirla se considera vergonzoso,
aunque ocurra, en esas circunstancias sí podría un
hombre contraer matrimonio con una mujer creyente de las comunidades
del Libro, judía o cristiana. Esas circunstancias no son
desde luego las que prevalecen en estos tiempos en un país
como España.
Esta prerrogativa, en esas circunstancias de predominio del Islam,
se le otorga al hombre y no a la mujer, pues se entiende que el
factor de autoridad en la casa recae sobre el hombre y su criterio
(el Islam) prevalecerá en la familia, siempre y cuando su
mujer sea creyente en Dios, aunque no sea musulmana.
Ese factor de autoridad y de responsabilidad última del hombre
sobre su familia es otro elemento de la forma natural y espontánea
del hombre que se ha perdido casi completamente en nuestra cultura
occidental, a causa de la confusión originada por el discurso
dominante de la liberación de la mujer, la lucha por liberarla
de la opresión y el abuso que sufren las mujeres en ciertas
culturas y contra el machismo arrogante y violento, que son cosas
ambas condenables por la razón humana y que son condenadas
por el Islam. Pero con esa condena y con ese discurso se están
llevando las cosas al punto en que se pierden las formas naturales
en las relaciones humanas y las cualidades propias del hombre y
de la mujer.
No sé si esto te aclara tus preguntas. Si quieres alguna
aclaración mas no dudes en volver a escribirnos.
Que Allah te guíe por el camino recto.
Saludos.
Hajj
Abdulhasib Castiñeira
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