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EL
‘AMAL DE MEDINA
por Aisha Bewley
Es posible que hayamos oído el término ‘Amal
de la gente de Medina y luego nos hayamos preguntado qué
significa y cuál es la controversia acerca de este asunto.
¿Qué es este ‘Amal o acción? ¿Qué
significa y de dónde viene? ¿Qué tiene que
ver con nosotros? Este es un tema lleno de malentendidos porque
la mayoría de la gente no tiene la menor idea de lo que significa;
y esta dificultad para comprender el concepto ‘Amal es el
resultado de lo que les ha ocurrido a los musulmanes por la imposición
de una mentalidad y una metodología estatalista en su educación
–un proceso que empieza a consolidarse en el tiempo del califato
abasida en Bagdad, alrededor del 250 de la Hiÿra, un proceso
que ha sido ignorado e incluso ocultado, un proceso que ha dejado
a los musulmanes paralizados e incapaces de afrontar, de forma realista
o auténtica, la situación en la que se encuentran
hoy en día.
Si entendemos que el concepto ‘Amal de Medina ha sido puesto
a un lado, entenderemos por qué los musulmanes están
ahora totalmente desprovistos de poder, impotentes; y si entendemos
exactamente qué es realmente el ‘Amal de Medina, descubriremos
la dirección que los musulmanes debemos tomar para reactivar
el Islam como fuerza política.
Tenemos que preguntarnos: ¿Cuál es la base del comportamiento
de los musulmanes? ¿A qué fuentes nos debemos volver
para saber cómo conducir nuestras vidas? ¿Cuál
es la guía para nuestro comportamiento?
La respuesta es simple: el (Generoso) Corán y la (bendita)
Sunna. Con el Corán no hay dificultad, pero después
llegamos al auténtico núcleo del asunto que he mencionado:
Si tenemos que seguir la Sunna: ¿Qué es la sunna y
como la conocemos? Éste es el asunto central que debe ser
respondido porque, de hecho, lo que la Sunna hace es explicar el
Corán en términos de comportamiento. Es el modo en
el que el Profeta, que Allah le bendiga y le conceda paz, se comportaba,
y nos muestra como la guía del Corán es transformada
en comportamiento real al cual podemos aspirar.
Para desenredar la respuesta sobre qué es la Sunna, necesitamos
entender dos términos adicionales: hadiz y ‘Amal.
¿Qué es hadiz? Un hadiz es una transmisión
verbal del Profeta, que Allah le bendiga y le conceda paz. Es un
relato de lo que él dijo o hizo que es trasmitido de persona
a persona por una conocida cadena de transmisión.
Mucha gente se ha acercado a observar con atención el corpus
del hadiz como si fuera lo mismo que la Sunna y, de hecho, la gente
algunas veces afirma esto categóricamente. Por ejemplo: “Las
primeras fuentes de la religión del Islam son el Corán
y el hadiz”. (Shari’at: La Ley Islámica, Abderrahmán
I. Doi) o: “Todos los principios de la fe... están
basados en y derivan de la enseñanza del Corán y las
Tradiciones de Muhammad”. (Islam in Focus, Hammudah Abdalati)
En estas dos citas vemos cómo estos dos términos se
confunden y esto es precisamente lo que queremos aclarar.
A menudo se nos da una imagen de los musulmanes como cayendo en
un estado de pánico por miedo a perder la bendita Sunna,
intentando febrilmente autentificarla y registrarla antes de que
caiga en el olvido.
Como lo que se escribió fueron los hadices, hay una asunción
de que el hadiz es lo mismo que la Sunna. Si se quiere una exposición
más detallada de cómo ha ocurrido este movimiento
hacia un Islam basado en el hadiz y cómo toda la metodología
del hadiz ha sido desarrollada y codificada, lean: “Educación
Islámica de Raíz” de Shayj Abdalqadir as-Sufi
al-Murabit. Ahora nos llevaría demasiado tiempo introducirnos
en eso.
En cualquier caso, este punto de vista basado en el hadiz es una
visión más bien anacrónica del primer periodo
del Islam. La gente estaba haciendo la oración, realizando
el Hajj, haciendo wudu, recogiendo el Zakat, llevando su vida como
musulmanes en Medina la Iluminada tal y como lo habían estado
haciendo desde el tiempo del Profeta, que Allah le bendiga y conceda
paz, hasta la época de Imam Malik, que Allah esté
satisfecho con él, y más tarde.
El conflicto surgía cuando alguien venía con algo
nuevo; la nueva cuestión tenía que ser cotejada con
la práctica existente. Esto no se conseguía con una
gran cantidad de hadices, porque no eran gente de libros. La transmisión
era directa e inmediata. ¿Qué se hacía entonces?
Malik decía: “Si quieres conocimiento, entonces toma
residencia, establécete en Medina. El Corán no fue
revelado en el Eúfrates (en Iraq)”.
En Irak vivían unos pocos Compañeros (Sahaba), e Iraq
era nuevo en el Islam. Para averiguar qué era lo correcto,
la gente tenía que ir a un Compañero (Sahabi) y preguntarle,
obteniendo así la respuesta de una sola persona, ya fuera
como opinión, como Fatwa o como hadiz. Más aún,
fue en Iraq y en este contexto, donde esta fragua del hadiz tuvo
lugar junto con la totalidad de la ciencia del hadiz, sus textos,
sus hombres, etcétera que fue desarrollada para certificar
la autenticidad del hadiz.
Como dijo Ibn Taymiyya: “No se conocía gente de ciudad
alguna que mintiera más que la gente de Kufa”. Es también
bien sabido que Malik y la gente de Medina no solían aceptar
los hadices de la gente de Iraq porque allí había
muchos mentirosos y los iraquíes no distinguían entre
los que eran veraces y los mentirosos.
Hay una asunción peligrosa que subyace en este intento de
preservar la bendita Sunna por medio de escribir los hadices, y
esta es la presunción de que el hadiz es sinónimo
a la Sunna. Esto nunca ha sido así.
HADIZ NO ES SINÓNIMO DE SUNNA. No se pueden coger las colecciones
de hadiz, leerlas y descubrir la bendita Sunna con ellas. El hadiz
no es lo mismo que la Sunna. No se puede tener acceso directo a
la Sunna a través del hadiz. De hecho, en tiempos del Profeta,
el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, prohibió
escribir cualquier cosa de él que no fuera Corán.
Les mandó destruir todo lo que habían escrito, aunque
luego lo permitió. En esta acción se aprecia la determinación
de evitar que el hadiz tuviera la misma importancia que el Corán.
Lo dicho hasta ahora nos lleva al ‘Amal. Literalmente, la
palabra ‘Amal significa acción y hace referencia a
la práctica comúnmente aceptada de la gente de Medina.
El ‘Amal incluye la bendita Sunna del Profeta, que Allah le
bendiga y le conceda paz, y también el ijtihad, o juicio
individual, de eruditos posteriores, especialmente Umar Ibn al Jattab,
que Allah esté complacido con él. La Sunna es la práctica
del Profeta, que Allah bendiga y le conceda paz, y por lo tanto
toda la Sunna es ‘Amal, aunque no todo ‘Amal es Sunna.
El ‘Amal es parte integral de la Sunna. La Sunna no es, como
ya hemos dicho, sinónimo de hadiz, porque es comúnmente
aceptado que para que el hadiz sea completamente auténtico
y correcto (Sahih), tanto en el texto como en el isnad, no es necesario
que hubiese tenido lugar en el primer periodo de Medina.
El ‘Amal es la práctica normativa aceptada del Profeta,
que Allah le bendiga y le conceda paz, la de los cuatro primeros
Califas (rectamente guiados), la de los Compañeros (Sahaba),
la de sus sucesores (los Tabi’un) y la de la generación
que vino tras ellos (los Tabi’u’t – Tabi’in).
Said Ibn Zabit, que Allah esté complacido con él,
el conocido Compañero dijo:
“Cuando veas a la gente de Medina haciendo algo, debes saber
que éso es la Sunna”.
Esto claramente hace referencia al ‘Amal, a la “acción”,
y no a una transmisión verbal. Así la Sunna y el ‘Amal
están, de hecho, más cerca de ser sinónimos
que el hadiz y la Sunna, y a menudo los encuentras siendo usados
como tal: “La Sunna de los Califas rectamente guiados”,
por ejemplo.
La posición del hadiz se ha convertido en algo anquilosado
y rígido en nuestros días.
Si se toman los hadices como la base de comportamiento se plantea
un problema muy serio. Para usar el hadiz, es necesario tener conocimiento
del Fiqh (Jurisprudencia) o un claro discernimiento.
Ibn Wahb dijo:
“Quien sabe un hadiz pero no tiene un imam en el Fiqh está
extraviado (dall)”, e Ibn ‘Uyyaina dijo:
“Los hadices son una fuente de extravío excepto
para los Fuqaha (expertos en Fiqh)”.
Hay que tener el suficiente criterio para decidir qué significa
el hadiz, si está abrogado o no, cuáles se deben seguir
y cuáles se deben dejar, etcétera.
El criterio de Medina era el ‘Amal.
Si un hadiz estaba en conflicto con el ‘Amal, el hadiz era
ignorado. Es posible que el hadiz en cuestión hablase de
una situación determinada (algo excepcional y no la regla).
De hecho, si pensamos en las cosas que contamos a los demás,
tendemos a contar lo inusual, lo extraño, lo raro más
que lo común, que lo normal de cada día. En todo caso,
y en lo que se refiere a las transmisiones de hadices, Ibn Taymiyya
afirma de forma rotunda:
“Las gentes de Medina eran los más correctos de todas
las ciudades, tanto en la transmisión como en la opinión.
Su hadiz es el más correcto de todos los hadices. La gente
de conocimiento del hadiz está de acuerdo en que los hadices
más correctos son los de la gente de Medina y tras ellos,
los hadices de la gente de Basora”. Más aún,
la transmisión de hadices de Malik, que Allah esté
satisfecho con él, era considerada la más verdadera
de todas. Sheij Al-Bujari dijo que el isnad Malik de Nafia, de Ibn
Umar es la ‘cadena de oro de la autoridad’ (en la transmisión
de hadices). Cada vez que Imam Bujari tiene un hadiz de Malik en
alguna sección de su Sahih, la que se pone en primer lugar
es la transmisión de Malik.
Con respecto a la posición del ‘Amal frente al hadiz
en Medina, ‘Umar Ibn al Jattab, que Allah esté complacido
con él, afirmó en el mimbar:
“Por Allah Todopoderoso, que se lo pondré difícil
al hombre que relate hadices diferentes a esto (el ‘Amal)”.
Ibn al-Qasim e Ibn Wahb, que Allah esté satisfecho con ellos,
dijeron: “Yo vi que, para Malik, la acción
(‘Amal) era superior al hadiz”. Malik dice:
“Los hombres de conocimiento de entre los seguidores
trasmitieron hadices que les habían sido trasmitidos por
otros y sin embargo decían: “Nosotros no ignoramos
eso, pero lo que se hacía era diferente””.
Malik dice: “Vi a Muhammad Ibn Abu Bakr ibn amr ibn
Hazm que era un qadi; su hermano era Abdallah, un hombre veraz que
sabía muchos hadices. En una ocasión en la que Muhammad
emitió un juicio que estaba contradicho por un hadiz, oí
a Abdellah que le criticaba diciendo: “¿Acaso no se
dice esto y lo otro en el hadiz?” y él dijo “Sí”.
Y su hermano dijo: “¿Entonces qué estas haciendo?”
y Muhammad Ibn Abu Bakr contestó: “¿Dónde
está la gente que sabe de esto si no es en Medina?””.
¿Acaso era esa la acción consensuada en Medina? Él
quería decir con esto que, en esa cuestión determinada,
estaba otorgando al ‘Amal, la acción, un valor más
fuerte que el hadiz.
Ibn Mahdi dice: “La Sunna establecida que proviene
de la sunna de la gente de Medina es mejor que el hadiz”.
Esto muestra claramente la diferencia entre Sunna y hadiz. (Ibn
Mahdi murió en el 186 de la hégira y fue uno de los
más grandes eruditos del hadiz de su época en Medina).
Él añadió: “A veces ocurre que
tengo un hadiz acerca de un asunto y luego descubro que la gente
de Medina hace algo diferente. Entonces, y según mi estimación
el hadiz se convierte en débil”.
Y hay una famosa declaración de Rabi’a: “Prefiero
a mil que transmiten de mil antes que uno que transmite de uno,
porque uno de uno puede desvirtuar la Sunna”. Esto
es precisamente lo que ha sucedido.
¿Por qué es este el caso? Malik dijo: “Un
cierto grupo formado por varios miles de Compañeros regresaron
de una expedición con el Mensajero de Allah, que Allah le
bendiga y le conceda paz, en un momento dado. Unos 10.000 de ellos
murieron en Medina y el resto se diseminó por las ciudades”.
¿A quiénes preferirías seguir y qué
palabras preferirías tomar? Las de aquellos en cuya presencia
murió el Profeta, que Allah le bendiga y le conceda paz,
las de los Compañeros que he mencionado y las de aquellos
que murieron junto a uno o dos de los Compañeros del Profeta,
que Allah le bendiga y le conceda paz.
Hay cuatro posibilidades que pueden darse en la cuestión
del ‘Amal frente al hadiz:
1. El ‘Amal está de acuerdo con el hadiz: el ‘Amal
refrenda la validez del hadiz.
2. El ‘Amal está de acuerdo con un hadiz, pero en contradicción
con otro. El ‘Amal conocido hace del primer hadiz el preferido.
3. El ‘Amal contradice todos los hadices. Si el ‘Amal
es del tiempo del Profeta, paz y bendiciones de Allah con él,
es preferido porque su categoría de ‘Amal tiene autoridad
definitiva y tiene una transmisión múltiple (mutawatir)
mientras que los otros hadices han sido transmitidos individualmente,
de uno a uno y son meras probabilidades. Si el ‘Amal está
basado en ijtihad, entonces hay cierto desacuerdo acerca de esto.
4. Hay hadiz pero no hay ‘Amal. Entonces el hadiz es seguido,
y hay ciertos desacuerdos acerca de esto.
Ahora debemos preguntarnos: ¿Por qué se prefiere el
‘Amal antes que el hadiz? Los hadices se dividen en dos clases:
hadices mutawatir, los que proceden de un gran número de
Compañeros, o hadices individuales, los que proceden de un
único Compañero. El ‘Amal es mutawatil, viene
de un gran número de Compañeros y representa el consenso
de la gran mayoría de los Compañeros que vivían
en Medina sin que hubiese diferencias en sus prácticas. La
transmisión múltiple predomina sobre la individual
--la que viene de un solo Compañero-- y por lo tanto el ‘Amal
tiene la supremacía.
Una imagen clara de por qué el ‘Amal es lo preferido
nos la dada Ibn Qutayba (murió en el 276 dH / 889 dJ):
“En nuestra opinión, la verdad debe ser establecida
más por ijma’ (consenso) que por la transmisión
de hadiz. El hadiz puede estar sujeto a olvido, a inexactitudes,
a diferentes interpretaciones e incluso abrogación; alguien
veraz pudo haberlo tomado de alguien que no lo era; puede haber
dos diferentes instrucciones con respecto a algo y que ambas sean
posibles, como en el caso de decir uno o dos taslims (al
final de la oración). Del mismo modo, un hombre pudo
haber visto al Profeta, que Allah le bendiga y le conceda paz, dando
una cierta indicación y después haberse ausentado
justo cuando daba una indicación diferente sobre el mismo
asunto. Entonces transmitirá la primera indicación
y no la segunda, simplemente porque no la conoce. Ijma’ está
a salvo de esas vicisitudes”.
Así pues en Medina, en la época de Malik, había
una transmisión que iba de una generación a otra generación;
y esto tenía lugar en Medina, en la ciudad del Profeta, que
la paz y las bendiciones de Allah sean con él, donde la gente
seguía las pautas de comportamiento que él había
establecido. No es posible que toda una generación deje de
hacer algo y se ponga a hacer algo diferente a no ser que ocurra
algo extraordinario.
En los tiempos del Profeta, que Allah le bendiga y le conceda paz,
había una guía directa. Pero inmediatamente después
no había razón alguna que justificase el cambio. Esto
se ve claramente en cosas como la medida del sa’a y la del
mudd, en cómo recolectar y repartir el Zakat al Fitr, la
forma de dar el Adhan y el Iqama, el no decir el Basmalah en voz
audible en el Salat que se dice en voz alta, permitir el establecimiento
de Awaqf, etcétera. Esto era seguido por todos en Medina
y su práctica procedía del Profeta, que Allah le bendiga
y le conceda paz, y de sus Compañeros. Malik hace referencia
a esto definiéndolo como: “Una herencia que
fue legada de generación en generación hasta llegar
a nuestros días”.
La cuestión es tan lógica, que para entender su desaparición
debemos fijarnos en lo que pasó a lo largo de la historia,
ya que por su naturaleza y su importancia, es algo absolutamente
extraordinario, (Ibn Taymiyya es mi fuente principal para esto).
La escuela de Medina era la más íntegra de las escuelas
de todas las ciudades porque ellos eran más fuertes en el
seguimiento del Mensajero, que Allah bendiga y le conceda paz, y
tenían la conexión más firme y más completa
con lo que él había dejado. Los madhhabs no existían
en ese momento, los madhhabs se desarrollaron más tarde.
No eran malikis ni hanafis ni shafi’is. Si en esa época
querías destacar, eras declarado miembro de una secta –un
ÿahmi, un mu’tazili, un murÿi’i o algo similar.
La fuerte conexión que los medinenses tenían con el
legado del Profeta, que Allah bendiga y le conceda paz, hizo que
Ibn Taymiyya dijera: “Esto es lo que motiva que todos
los eruditos musulmanes coincidan en que el consenso de ninguna
ciudad, excepto el consenso de la gente de Medina, se pueda considerar
como prueba que deba ser seguida – ni en esos tiempos ni después.
“Esto corrobora que, mientras en las demás ciudades
estaban apareciendo innovaciones, jamás innovación
alguno surgió de Medina. Y el alcance de estas innovaciones
era proporcional a la distancia que las separaba de Medina”.
Esto es una afirmación muy importante: NO hubo innovaciones
en Medina, y a medida que te alejabas de Medina más grande
era el número y el alcance de dichas innovaciones.
Cuando Siria e Iraq fueron conquistadas, Umar mandó gente
a las ciudades a enseñar el Libro y la Sunna. Abdallah Ibn
Mas’ud, Hudhayfa Ibn al Yaman, Ammar Ibn Yasir, Imrán
Ibn Husein, Salmán al Farsi, y otros, que Allah esté
complacido con ellos, fueron a Iraq. Mu’adh Ibn Ÿabal,
Ubada Ibn as-Samid, Abu Darda, Bilal Ibn Rabah y otros fueron, que
Allah esté complacido con ellos, a Siria. Permanecieron en
Medina con él hombres como Uzmán, Ali, Abderrahman,
y también Ubayy Ibn Ka’b, Muhammad Ibn Maslama, Said
Ibn Zabit, y otros, que Allah esté complacido con ellos.
Ibn Taymiyya dijo: “La acción de la gente de
Medina estaba basada tanto en la Sunna del Mensajero de Allah, que
Allah le bendiga y le conceda paz, como en los juicios de Ibn al
Jattab”. Se dice que Malik tomó la mayor parte
del Muwwatta de Rabi’a, y Rabi’a de Ibn al-Musayyab,
Saib Ibn al-Musayyab de Umar y Umar era quien lo había relatado.
Hablando de la dimensión y el peso espiritual de Umar Ibn
Al-Jatab, at-Tarmidhi transmitió que el Mensajero de Allah,
que Allah le bendiga y le conceda paz, había dicho:
“Si yo no hubiera sido enviado a vosotros, Umar lo habría
sido”.
En las dos colecciones Sahih (al-Bujari y Muslim) se transmite que
el Profeta, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo:
“En las naciones que existieron antes de la vuestra hubo hombres
que fueron inspirados. Si hay alguien así en mi comunidad
ese es Umar”. En el Sunan se transmite que el Profeta,
que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: “Seguid
a los que han venido después de mí: Abu Bakr y Umar”.
Umar solía consultar a los más grandes Compañeros,
como Uzman, Ali, Talha, Az-Zubayr, Sa’d y Abderrahman, que
Allah esté complacido con ellos. Ellos formaban el grupo
de consulta (shura). Esto es porque ash-Sha’bi dijo: “Fijaros
en los juicios que hace Umar. Él solía preguntar”.
Es sabido que los asuntos en los que Umar emitía juicios
o daba Fatwas, y aquellos en los que consultaba, son superiores
a los juicios o Fatwas de Ibn Mas’ud o similares, que Allah
este complacido con todos ellos.
“En las cuestiones del Din, tanto en lo que se refiere
a los principios fundamentales como a sus derivaciones, Umar solía
seguir los juicios del Mensajero de Allah, que Allah le bendiga
y le conceda paz, y solía consultar a Ali y a otros de la
gente de consejo”.
“En este tiempo e incluso después, todas las ciudades
musulmanas seguían a la gente de Medina. De entre los Compañeros
que había en Iraq, en un tiempo en el que se dio la fitna,
Ibn Mas’ud era el que más conocimiento tenía.
Solía viajar a Medina para consultar acerca de juicios que
él había llevado a cabo en Iraq, y si descubría
que la práctica de Medina era diferente a lo que él
había dictaminado, se retractaba de su juicio y adoptaba
la práctica de Medina”.
“Después de la fitna, todas las ciudades excepto Kufa
siguieron a la gente de Medina. Fue entonces cuando la gente de
Kufa declaró que su posición era igual a la de los
medinenses”. Como ellos habían estado profundamente
involucrados en la fitna e incluso perdidos, era evidente que con
esta afirmación adoptaban una posición política
con la que justificarse a sí mismos. Tal y como Ibn Taymiyya
dice:
“Antes de la fitna, los de Kufa seguían a la gente
de Medina y los imitaban. Antes del asesinato de Uzman, no era conocido
que alguien de Kufa o algún otro proclamara que la gente
de su ciudad sabía más que la gente de Medina. Cuando
Uzman fue asesinado y su comunidad dividida y separada en dos bandos,
fue cuando aparecieron entre la gente de Kufa aquellos que proclamaban
que los eruditos de Kufa eran iguales a los eruditos de Medina”.
La práctica de seguir el ‘Amal todavía era fuerte
bajo el califa omeya, Umar Ibn Abdelaziz (100 años después
de la Hégira). El califa Umar, que Allah esté satisfecho
con él, reunía a los Fuqaha y les preguntaba por la
Sunna y por los juicios que habían sido emitidos, y luego
los confirmaba. Los que no habían sido emitidos por la gente
de Medina, los descartaba, incluso si provenían de fuentes
fiables.
Los primeros abasidas también preferían a la gente
de Medina.
“Abu Ya’far (al-Mansur) sabía que en
el tiempo de la gente del Hiyaz, había más acuerdo
sobre el Din del Islam que entre la gente de Iraq. Y esto está
relacionado con lo que él les dijo a Malik y a otros eruditos
de Medina: “Yo he estudiado estos temas y he encontrado que
la gente de Irak es gente de fraude y de mentiras” o palabras
similares: “Y he descubierto que la gente de Siria es gente
de razzias y de yihad. El resultado es que he encontrado que estos
asuntos están mejor contigo””. Esto
se lo dice a Malik, queriendo con ello decir, tú eres el
que más conocimiento tiene de entre toda la gente del Hiyaz.
Al-Mansur pidió a los ‘ulama del Hiyaz que se fueran
a Iraq e impartieran allí el conocimiento allí; fueron
varios los que aceptaron.
El asunto se resume en la carta que el Imam Malik Ibn Anas envió
al-Layth Ibn Sa’d: “Me he enterado que emites
Fatwas acerca de asuntos y que son contrarias a lo que se hace en
nuestra comunidad y en nuestra ciudad. Tú eres el Imam y
tienes excelencia y posición entre la gente de tu ciudad,
ellos te necesitan y dependen de lo que viene de ti. Por esto debes
temer por ti mismo y seguir lo que seguían aquellos que esperas
sean tu rescate. Allah el Todopoderoso dice en Su Libro Poderoso:
“Los adelantados, los primeros de los Muhajirun y los Ansar”
(-que Allah los bendiga-). Allah el Todopoderoso dice: “Da
buenas noticias a mis esclavos que escuchan la palabra y siguen
lo mejor de ella”. La gente sigue a la gente de Medina, y
la Hiyra fue echa para esto. El Corán descendió sobre
ellos, y cuando el Mensajero, a quien Allah bendiga y conceda paz,
vivió con ellos fue cuando lo halal fue hecho halal y lo
haram fue hecho haram. Ellos estaban presentes en el momento de
la Revelación. Él ordenaba y ellos obedecían.
Él, que las bendiciones de Allah y su Misericordia sean con
él, estableció la Sunna y ellos le siguieron hasta
que Allah le hizo morir eligiendo para él que estuviera junto
a Él”.
“Y entonces, después de él, la gente siguió
a aquellos de su comunidad a quienes les fue conferida la autoridad.
Cuando ocurría algo sobre lo que tenían conocimiento,
continuaban adelante. Sobre aquello acerca de lo que no tenían
conocimiento, preguntaban, y entonces tomaban lo más fuerte
que encontraban con respecto a eso. Se basaban en su iÿtihad
y por lo reciente que era su haber estado con el Profeta –paz
y bendiciones de Allah con él. Si alguien no estaba de acuerdo
con ellos o decía algo diferente que era más fuerte
que esto o mejor, dejaban la primera aseveración y actuaban
según esta otra”.
“Los tabi’un después de ellos siguieron
este camino y siguieron su Sunna. Y como los asuntos en Medina ocurrían
abiertamente y eran registrados, yo no creo que nadie deba oponerse
a esto porque esta es la herencia, el legado que los medinenses
poseen y es algo que a nadie le está permitido plagiar o
reclamar”.
“Si la gente de otras ciudades hubiera empezado a
decir: ‘esto es lo que se hace en nuestra ciudad y esto es
lo que pasaba aquí entre los que nos precedieron’,
no habrían tenido la certeza necesaria ni aquello que lo
haría permisible”.
Esta era la posición de la gente de conocimiento en la época
de los abasidas, una posición ahora marginada en el mundo
musulmán y reemplazada por una nueva metodología,
de origen iraquí, que como Rabi’a dice te quita la
Sunna, te hace perderla. Si piensas sobre esto, comprenderás
que significa un extraordinario cambio de postura.
Para entender algunas de las consecuencias de este cambio, es necesario
mirar las diferencias entre las dos escuelas más importantes,
la de Medina y la de Iraq. Una diferencia fundamental entre los
medinenses y los iraquíes es que la escuela iraquí,
lejos del verdadero ‘Amal e intensamente involucrada en los
conflictos sectarios, se convirtió en legalista y formal,
intensamente preocupada con la letra de la ley y la minuciosidad
de la pureza y la purificación; y por causa de sus rígidos
métodos, permitió la existencia de varios dispositivos
legales que propiciaron que ocurrieran injusticias.
La escuela de Medina estaba preocupada por la justicia y en cómo
conseguirla evitando lo injusto. De esta manera, y menos preocupados
con los legalismos, fueron los que insistieron en la gran tarea
de evitar la usura. Una escuela, la iraquí, estaba preocupada
por el método y la otra, la medinense, con las consecuencias.
Este aspecto de evitar legalismos también se extiende al
no crear excesos en el Din. No es necesariamente verdad que si un
poco de algo es bueno mucho sea aún mejor. Esto tiene gran
importancia, tal y como se ilustra en lo siguiente:
“Malik fue preguntado acerca de un hombre que se puso
el ihram antes del miqat y su respuesta fue: ‘‘Temo
la fitna para él”, y luego añadió: “Allah
el Todopoderoso dice: ‘¡Qué tengan cuidado los
que se oponen a Su orden, no sea que les aflija una fitna o que
les aflija un castigo doloroso! (Corán 24: 63)’. El
que preguntaba dijo: “¿Qué fitna puede ser esa?
No es más que un incremento en la obediencia a Allah el Todopoderoso”.
Malik dijo: “¿Y qué fitna es más grande
que aquella que te hace suponer que tú eres distinguido con
una acción que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga
y le conceda paz, no hizo?””.
Dicho con otras palabras, te estás convirtiendo en el árbitro
de lo que está bien y lo que está mal, y te estás
haciendo a ti mismo más grande que el Profeta y sus Compañeros.
Estás imponiendo tu interpretación de la Sunna a la
propia Sunna, y estás dejando que tu opinión sea juez
y jurado. Estás reinventando el Din. Allah dice en Su Libro:
“No sigas tus falsas opiniones (hawa)” (38:26).
Imam Malik Ibn Anas también solía decir: “El
último de esta comunidad sólo estará en lo
correcto con aquello que el primero ha hecho correcto. Cuando un
hombre venga a nosotros con un argumento más fuerte que el
de otro hombre, ¿Vamos a abandonar lo que Yibril trajo a
Muhammad por ese argumento?”.
Es muy importante aferrarse a la práctica del Profeta, paz
y bendiciones de Allah con él, y no sobrepasarla. Esto es
algo sobre lo que los medinenses solían insistir. Otro cosa
sobre la que los medinenses insistían, era en hacer las cosas
fáciles para la gente. Porque ellos tendían a hacerlo
simple y accesible, y gracias a su conocimiento de la Sunna, ocurría
lo que dice Ibn Taymiyya: “La gente de Medina no necesitaban
ningún tipo de gobierno por encima de ellos”. El
Din no tenía que ser impuesto desde arriba. Estaba vivo.
No necesitaba un grupo de élite de eruditos con conocimiento
de cincuenta o doscientas disciplinas del hadiz para decirte cómo
vivir.
Más pruebas de lo dicho aparecen si estudiamos los contratos.
Tal y como muestra Ibn Taymiyya:
“La gente de Medina redactaba los contratos basándose
en las costumbres y los hábitos de la gente”.
Lo que la gente consideraba como venta es una venta, lo que consideraban
alquiler es un alquiler y lo que consideraban regalo es un regalo.
Esto es lo más cercano al Libro y a la Sunna y es lo más
justo.
Algunos términos tienen su propia definición lingüística,
y otros tienen su definición en la bendita Sharia, como el
Salat y el Haÿÿ. Otros no tienen definición ni
lingüística ni en la Sharia, pero están relacionados
con las costumbres, como por ejemplo, la toma de posesión
(qabd). Se sabe que los términos “venta”, “alquiler”
y “regalo” no fueron definidos por los legisladores,
sino que ya tenían una definición lingüística.
Las cosas variaban según las costumbres y los hábitos
de la gente. Lo que ellos consideran una venta es una venta, lo
que consideran un regalo es un regalo y lo que consideran un alquiler
es un alquiler.
Estas costumbres (‘urf) tienen su lugar siempre que no contradigan
el Libro y la Sunna. De hecho, la aceptación de las costumbres
es uno de los principios legales de la escuela maliki. Forma parte
del hacer las cosas fáciles para la gente, hacerlas accesibles.
Ensalzando la posición de los medinenses, Ibn Taymiyya señala:
“Es de todos sabido que si el Mensajero declara algo ilícito,
es porque esa cosa contiene corrupción (fasad). Y si algún
medio permite que se haga, aún así no tiene beneficio.
Así pues, hacerlo es una falta y una estupidez. La corrupción
todavía está allí, y ahora se ha incrementado
con un nuevo engaño. Y si esto implica inconveniencias para
ellos, se han quedado fuera sin ganar beneficio. ¿Y además,
qué piensa esa persona del Mensajero?, a quien Allah bendiga
y conceda paz”.
Este tipo de posicionamiento es el de la escuela iraquí que
utiliza elaborados dispositivos para permitir la usura. Y esta es
la misma mentalidad que impera hoy en día. La que emite Fatwas
permitiendo la banca “islámica”, los seguros
“islámicos”, etcétera, todo ello erigido
con una elaborada estructura legalista que, aunque mantiene lo haram
en el centro de la cuestión, cubre su ilicitud con una superficie
de legalismos.
El uso de dispositivos legales para darle la vuelta a una prohibición
religiosa se encuentra con frecuencia en la ley judía.
El Profeta, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: “No
os encomendéis a la (junta de justicia) judía. Ellos
hacen legal lo que Allah ha hecho ilegal”.
Tampoco debe sorprendernos que la escuela de Iraq fuera adoptada
como madhhab oficial por la mayoría de las dinastías
gobernantes, ya que es un medio fácil para inducir la parálisis
social y legalizar lo haram. La justicia desaparece.
Al analizar el origen real de esta injusticia, Ibn Taymiyya dice:
“El origen de este error es que la escuela de Kufa
carece de conocimiento sobre de la política del Mensajero
de Allah y la política de los Califas rectamente guiados”.
Y luego sigue diciendo:
“Cuando el califato llegó a los abasidas, necesitaron
gobernar a la gente y nombrar jueces de entre los Fuqaha en Iraq
que, a pesar de asumir su responsabilidad, no tenían un conocimiento
adecuado de la política justa. Esto continuó hasta
darse el caso de aquellos que pretendieron gobernar por la bendita
Sharia, pero al no conocer la Sunna privaron a la gente de sus derechos,
derramaron sangre ilegalmente e hicieron legal lo haram. Por otro
lado, aquellos que gobernaron sólo con política hacían
lo que querían, sin ninguna referencia a la Sharia. En las
ciudades donde dominaba la gente de Medina había juicios
justos que no se daban en otras ciudades”.
Ibn Taymiyya concluye diciendo: “El Din del Islam
es aquel en el que la espada sigue al Libro. Cuando el conocimiento
del Libro y de la Sunna tiene el poder en su mano y la espada lo
sigue, entonces el Islam está establecido. La gente de Medina
es la que más derecho tiene a decir cómo lo hacían
ellos. El asunto era igual que la época de los Califas rectamente
guiados. Pero cuando el conocimiento del Libro es insuficiente y
la espada a veces está de acuerdo con el Libro y otras en
desacuerdo, entonces ¿dónde está el Din? Para
todo aquél que sea guiado por estos asuntos, está
claro que las bases de la gente de Medina son incomparablemente
más robustas que las bases de cualquier otra gente de la
Tierra”.
Para concluir, este ‘Amal está formado por los parámetros
de acción que se seguían en Medina. Parámetros
que se utilizaban para juzgar los hadices y preservar la bendita
Sunna. Tal y como dijo Asadullah Ibn Umar:
“Cuando ocurra una disputa, si se refiere el asunto a la gente
de Medina y se ve que éstos están de acuerdo en algo,
que lo hagan, y así el asunto podrá ser puesto en
orden. Pero lo que suele pasar es que cuando un perro ladra, la
gente lo sigue”.
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