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El
amor a los awliyah de Allah
Shayj Muhammad Kassbi. Granada, 11 Julio 2009
Alhamdulillah: alabanzas a Allah que ha hecho que sus awliya
sean una prueba, un argumento que le indica a Él y que hace
que se acerquen a ellos, a los awliya, quienes Él desea que
se acerquen a Él. Que la paz y las bendiciones desciendan
sobre nuestro amado profeta y mensajero, el Elegido, en quien se
han incluido todos los profetas anteriores y todos los awliya, y
las bendiciones sean para su familia y sus compañeros.
Los responsables de esta mezquita decidieron dedicar este año
la reunión que celebramos cada año en estas fechas,
a rememorar, honrar y agradecer el trabajo y la enseñanza
de Sheij AbalQadir as Sufi.
Si una manera de manifestar la gratitud es hablar de los dones recibidos,
y siendo como es una expresión de lealtad el atribuirle el
mérito a quien lo tiene, no es de extrañar que sus
murids hayan decidido dedicarle una ocasión como esta a reconocer
y agradecer el beneficio que han recibido de él, y el conocimiento
y el beneficio que han recibido de él todos los musulmanes.
Dijo el Imám Shafi’ (que Allah este complacido con
él): “Un signo de la hombría del hombre libre
es que preserva y salvaguarda el amor, aunque haya sido de un solo
momento”. En otras palabras, un signo de hombría y
una señal del hombre auténticamente libre es que es
capaz de preservar y de saber reconocer el beneficio que ha recibido
de otro, aunque haya sido un solo instante.
Encontramos en la sabiduría que se nos ha transmitido el
siguiente dicho: “Quien me haya enseñado una sola letra
es como mi padre”. Nuestros padres y nuestras madres han sido
el medio por el cual hemos aparecido en la existencia. Y nuestros
maestros han sido la causa por la que hemos salido de la ignorancia
al conocimiento.
El sheij es el instrumento por el cual el hombre abandona el ámbito
de la duda, de la vacilación y de la ignorancia para adentrarse
en el mundo de la certeza, del imán y del conocimiento. Por
consiguiente es obligatorio que el hombre sea leal y fiel, que profese
la lealtad debida a quien le ha hecho el bien. ¿Qué
mayor bien puede haber que quien te ha hecho abandonar la confusión
y el desconcierto y te ha hecho entrar en la luz del entendimiento?
Si este agradecimiento y lealtad le son debidos a quien te ha enseñado
una letra o te ha proporcionado un beneficio, te ha hecho un bien,
aunque hayas sido sólo un instante, cuanto más no
deberá ser el agradecimiento debido a quien te ha traído
al Islam, a quien ha sido el instrumento por el cual has sido guiado
al Islam, quien te ha enseñado la shari’a y quien te
ha ayudado y ha intentado que no caigas en los precipicios en los
que caen tanta gente.
Por esta razón pedimos a Allah que dé larga vida a
Sheij AbdalQadir, pues él ha realizado todas estas cosas.
Esto es evidente y claro como la luz del sol. Los rostros iluminados
que nos rodean en esta reunión son una prueba de ello y son
el fruto de ese trabajo, así como otros muchísimos
que no están presentes y que se encuentran en todas las regiones
del planeta.
Quien sea capaz de ver la confluencia de una comunidad de gente
que se reúne entorno a alguien y esa reunión es para
aprender y para recibir luz, ha de saber que eso no es por casualidad
ni es por azar. Cuando la gente se reúne en las mezquitas,
que son las casas de Allah, para estudiar la sunna y la shari’a,
sólamente por ello, es motivo de que descienda sobre ellos
la misericordia de Allah.
“Cuando se junta una asamblea de hombres en una de las casas
de Allah para recitar el libro de Allah y estudiarlo entre ellos
siempre desciende sobre ellos la tranquilidad y les cubre la misericordia
y les protegen los ángeles y Allah les recuerda junto a los
que están en su presencia”. Y esto es el dicho de nuestro
profeta, que Allah le bendiga y le de paz.
El solo recuerdo, la sola mención de los salihin hace que
descienda sobre quienes lo hacen la misericordia.
Del Imám An-Nawawi, se cita el siguiente dicho: “Recordad
mucho y rememorad mucho las vidas y los dichos de la gente recta
pues por su mención y su recuerdo descienden las misericordias”.
¿Qué quiere decir que al mencionar o recordar a los
salihin descienden las misericordias?. El recuerdo de los salihin,
de sus conductas, de sus palabras y de sus vidas, invita a quienes
les recuerdan y escuchan la mención de sus historias a imitarles
y a seguirles. Y ello conduce a la misericordia de Allah y al jardín
de Allah. Esto es lo que quiere decir el Imam con su dicho. Lo contrario
también es cierto: recordar a la gente degenerada es motivo
de que descienda sobre quien lo hace la maldición de Allah.
Y que Allah nos guarde y nos proteja de ella.
Sufian ibn A’ina, uno de los salihin decía: “Cuando
se menciona y se habla de los salihin, desciende la misericordia”.
Decía también: “No he visto nada que tenga más
beneficio y reporte mas ganancia que hablar de los salihin”.
Por eso digo a los hermanos -y lo he dicho otras veces- que todo
el que tenga una historia, una anécdota, un incidente con
su sheij es de beneficio y utilidad que lo recuerde y hable de ello
en las reuniones. Porque el que no tuvo la oportunidad de estar
presente en ese incidente o en esa ocasión es importante
que pueda escucharlo. Y a aquel que sí estuvo presente, se
le refrescará la memoria. Y el recuerdo es de beneficio para
los creyentes.
El que recuerda y menciona mucho a los rectos, a los salihin, por
esa causa crecerá en él el amor hacia ellos.
El amor a los salihin es una obligación en nuestro din. No
es una faceta secundaria, complementaria o de ornamento del din,
sino que se trata de una de las cosas esenciales de nuestro din.
Dijo el mensajero de Allah, paz y bendiciones de Allah sean con
él: “Quien ama por Allah y odia por Allah y da por
Allah y se abstiene de dar por Allah, es el que ha completado su
imán”.
Por tanto, este es uno de los elementos esenciales, está
en el núcleo y en la esencia misma del imán, el amar
por Allah. El amor a los salihin es igual que el amor a Allah, porque
amarlos a ellos conduce al amor a Allah .
En un hadiz Qudsi dice Allah: “Mi amor es obligado para aquellos
que se aman entre ellos por Mí y los que se visitan unos
a otros por Mi causa y los que se intercambian donaciones por Mi
causa, (ya sea de carácter material, consejo, buena palabra
o buena acción) los que se dan sadaqa unos a otros por Mí,
los que dicen la verdad unos a otros (as-saddiqin) por Mí”.
Y por el contrario, estar enemistado con los salihin es un signo
de declararle la guerra a Allah.
Dijo el profeta, que Allah le bendiga y de paz, citando las palabras
de su Señor, en el famoso hadiz Qudsi: “Quien se enemista
contra un wali, un amigo Mío, le anuncio que estoy en guerra
contra él. No se aproxima a Mí mi siervo con nada
que yo ame más que con lo que Yo le he hecho obligatorio...”
hasta el final del hadiz.
Por consiguiente, la enemistad con los awliya es lo mismo que declararle
la guerra a Allah. ¿Que significan estas palabras?. Es que
esta persona se está exponiendo a su propia destrucción.
¿Hay alguien que sea capaz de enfrentarse y embarcarse en
una guerra contra Allah?.
La amistad íntima con Allah no tiene discusión. Se
trata de una verdad expuesta con toda claridad, sin ninguna ambigüedad,
tanto en el Libro de Allah como en la sunna del mensajero, paz y
bendiciones de Allah sobre él. La wilaya (el amor y la amistad
de Allah) tiene dos facetas: una especifica, especial, propia de
sólo unos pocos elegidos.
Pero hay otra wilaya general: todo creyente, todo el que dice la
ilaha illa Allah Muhammadun rasulullah, tiene una parte de esta
amistad con Allah
.
A todo aquel que dice la Shahada, es obligatorio amarle y es haram
causarle daño o hacerle mal de ningún tipo. La wilaya
general se menciona en el Qur’an cuando dice: “Los
creyentes y las creyentes son amigos unos de otros”.
También hace referencia a esa wilaya general la aleya que
dice: ”Allah es amigo de los que creen, los saca de
la oscuridad a la luz”.
Pero la wilaya de la élite es aquella que se menciona en
otras aleyas del Qur’an, cuando dice: “Verdaderamente
que los awliya de Allah no experimentan miedo ni tristeza”.
Allah les ha dado su garantía y seguridad contra el temor
en esta vida y la próxima.
Y en el mismo hadiz Qudsi que he mencionado se citan algunas de
sus cualidades y atributos:
“Se acercan a Allah por medio de los actos obligatorios y
siguen acercándose a Allah con actos voluntarios, hasta que
Allah los ama; cuando alcanzan este grado, entonces -dice el hadiz-
y si Yo les amo, Soy su oído con el que ellos oyen, su vista
con la que ellos ven, y su mano con la que ellos toman y sus pies
con los que ellos caminan. Y si me piden, ciertamente les daré
y si buscan en Mi protección y Mi refugio ciertamente les
daré refugio”.
¿Cuántas veces habremos oído este noble hadiz?.
Nos es conocido y familiar, y sin embargo, si ampliamos nuestra
visión, nos daremos cuenta que cada frase de este hadiz demanda
que nos detengamos por un momento ante ella, para que nos permita
profundizar en la comprensión de su significado.
“Seré su oído con el que oye, su vista con la
que él ve…”
¿Cómo puede resultarnos extraño de una persona
que alcanza este grado, que sea capaz de ver lo que no ve la gente
corriente?
Se cita del Imám Ali (que Allah ilumine su rostro) que dijo:
“Si se me levantara el velo, no aumentaría mi certeza”.
Es decir, su visión era por la luz de Allah y no había
velo alguno que ocultara esa luz.
No debemos por tanto extrañarnos de que aquellos a quienes
Allah ama y ha tomado por amigos sean capaces de ver lo que no ven
otros hombres. Puede ser que vean a los ángeles, puede ser
que sean capaces de percibir cosas que están en el mundo
de lo oculto.
¿Hay alguien capaz de ponerle límites al favor de
Allah, que abarca todas las cosas?
“Este es el favor de Allah que Él da a quien Él
quiere y Allah es el poseedor del inmenso favor”.
“El le concede la sabiduría a quien el quiere. A quien
se le dio la sabiduría se le ha dado un inmenso bien”.
Si nos detenemos por un instante a reflexionar sobre el significado
de: ”soy el oído con el que oye” no nos sorprenderá
que esa persona sea capaz de oír los sonidos del mundo de
los ángeles, con el permiso de Allah.
“No alcanzan a tener de Su conocimiento excepto lo
que El quiere”, en ayat Al-Kursi.
Y a quien Allah quiera concederle como un privilegio, un favor especifico
o especial que sólo le da a él, nadie en Su Reino
puede ponerle restricciones a Allah.
“Allah es el soberano de todo el universo. Le das
soberanía a quien Tú quieres, Le das poder a quien
Tú quieres. Y humillas a quien Tú quieres. En Tu mano
esta el bien. Y Tú tienes poder sobre todas las cosas”.
Todo el que pretenda medir los asuntos de Allah en Su creación
con la medida humana está intentando medir el poder de Allah
con su limitado entendimiento, pretendiendo ponerle restricciones
y limites a Allah en Su dominio.
Aquel a quien Allah le ha dado Su amistad, Su amor, no mira sino
lo que Allah ama y entonces Allah le levanta los velos. Y no oye
si no lo que a Allah le complace y por ello Allah le retira los
velos de su oído. Y Allah le da su ayuda para tener éxito
en sus actos, y no actúa sino con actos que Le son satisfactorios,
que Le complacen a Allah… y no mueve sus pies si no es para
ir a donde obtendrá beneficio y donde Allah estará
complacido con él… y cuando le pide a Allah, Allah
le da… y cuando busca en Allah refugio, Allah le proporciona
refugio.
Dijo el Profeta (paz y bendiciones de Allah sean con él):
“Verdaderamente entre los siervos de Allah hay quienes
si juraran por Allah, Allah les otorgaría lo que pidiesen”.
Hay mucha gente en esta época en que vivimos que pretenden
en su mente ponerle a Allah restricciones sobre Su dominio y soberanía.
¿Cómo es posible –se preguntan- que le haya
pasado a fulano esto o lo otro?.
Y sin embargo la prueba de que estas cosas extraordinarias son verdad
y son posibles son las palabras del Profeta (paz y bendiciones de
Allah sean con él): “Verdaderamente entre los siervos
de Allah hay quienes si juraran por Allah, Allah les otorgaría
lo que pidiesen”. Ellos tienen algo que les distingue y los
hace especiales. Son todos siervos de Allah. Y sin embargo están
aquellos a quienes Allah ha distinguido con Su amor y Su amistad.
Y esto no se limita a los profetas. Estos asuntos también
les han ocurrido a otros, después de los profetas.
La gente de la caverna (Surat al Ka’ahf) que permanecieron
en la cueva 300 años mas nueve, sin morir, estaban durmiendo.
Luego despertaron de su letargo, sin haber comido ni bebido durante
todo ese tiempo. ¿Es esto un hecho ordinario, normal? Y,
sin embargo, estos no eran profetas. ¿Y por qué el
Qur’an nos relata esta historia, si no es para que observemos?.
El compañero de Sulaiman, que consiguió traer el trono
de Bilkis, la reina de Saba, cuando le dijo un Ifrit de los yin:
“Yo te lo traigo aquí antes de que te levantes de tu
asiento y yo soy fuerte y capaz”. Y dijo el que tenia conocimiento
de Allah, aquel a quien Allah le había guiado, dándole
un conocimiento especial, “Yo te lo traeré antes de
que vuelva a ti tu mirada”. Y trajo ante la presencia de Sulaiman,
que estaba en Jerusalén, el trono de la reina de Saba, que
estaba en el Yemen, en el tiempo que se tarda en parpadear. Y este
hombre de conocimiento no era un profeta. Estos son prodigios excepcionales
que rompen el orden normal de las cosas.
Mariam (la paz sea con ella) era una niña pequeña,
estaba bajo la tutela de su tío (esposo de su tía)
Zakaría. Éste iba a visitarla y se encontraba que
tenía frutas de invierno en el verano y frutas de verano
en el invierno. Y le dijo: “¿qué es esto Mariam?”
Y ella dijo: “esto procede de Allah. Allah le concede Su provisión
a quien El quiere sin límites”. Esto es rizq. ¿Acaso
es la provisión simplemente comida y la bebida? No. Todos
los dones y regalos son también provisión. Allah le
da a quien El quiere lo que El quiere sin cuenta, sin límites.
Los tres que se vieron atrapados en una cueva, como nos relata en
un hadiz el Profeta (paz y bendiciones de Allah sean con él),
estaban de viaje y buscaron un refugio en una cueva para pasar la
noche. Entonces empezó a caer la lluvia, con tanta intensidad
que desplazó una gran roca hasta la entrada de la cueva,
dejándolos atrapados, sin posible escapatoria. Se juntaron
y decidieron suplicarle a Allah por medio de recordar cada uno de
ellos cual había sido su acto mas puro. Y le pidieron a Allah
que esos actos puros les hicieran valer para librarles de la angustiosa
situación en la que se encontraban. Entonces Allah les sacó
de ese trance y pudieron salir de la cueva.
Estos son sólo algunos ejemplos, hay muchas otras pruebas
de lo que estoy diciendo en el Libro de Allah.
Sheij AbdalQadir as Sufi (que Allah le dé larga vida) es
una persona a quien Allah le ha dado -y esto es evidente- un don
especial. Suficiente prueba de ello es el número tan grande
de gente que Allah ha guiado al Islam por su mano. A los que les
ha enseñado la sharía. ¿Acaso cualquiera es
capaz de esto?, ¿o solamente aquel que tiene, procedente
de Allah, un don y un secreto?. El (que Allah le proteja) siempre
ha puesto un gran celo en que sus murids y fuqara conozcan y cumplan
con la sharía. No solo ha puesto su empeño en la ciencia
del tasawuf, y, dicho sea de paso, el tasawuf no es otra cosa que
el Ihsan. El Shayj dice: deseo ver el tasawuf del movimiento, el
de la acción. Pues el sufismo, como es bien sabido, es uno
de los grados y estaciones del Din, al que el Profeta (que Allah
le de paz y bendiciones) le dio el nombre de Ihsan, cuando le enseñó
a Yibril los tres grados del Din, concluyó diciendo: “Éste
era Yibril que vino para enseñaros vuestro Din”. Por
esta razón deben los fuqara y los murids aferrarse a la sharía.
Y cuando hablamos de sufismo; sufismo es la cumbre, la culminación
del Din. Esto significa que el sufi tiene que aferrarse con todo
su empeño al Islam, Imán y al Ihsan.
Dice Allah (glorificado y ensalzado): “Vosotros los
que creéis, tened temor de Allah y permaneced en la compañía
de los verídicos” (sadiqin). La taqua que
se cita aquí se cita igualmente en muchas otras ayats.
La taqua del Islam pertenece al cuerpo físico. La taqua del
Imán pertenece al corazón. Y en el grado del Ihsan,
la taqua pertenece al Ruh. Es espiritual.
Cuando hablamos de taqua y cuando oímos hablar de taqua,
de la conciencia de la presencia de Allah y de guardarse del castigo
de Allah, debemos saber que la taqua de Allah implica y abarca tanto
los actos físicos del cuerpo como lo que hay en el corazón,
la creencia, el Iman del corazón y también alcanza
al Ruh. Estas dimensiones son los grados del Din y nadie puede prescindir
de uno en favor de otros grados o tomar uno en detrimento de los
otros.
Con ello hace el musulmán que el corazón este vivo.
“¿Acaso es igual aquel que estaba muerto e hicimos
revivir su corazón, aquel que estaba muerto y le devolvimos
a la vida y le dimos una luz con la cual camina entre los hombres,
es igual a quien se mueve en la oscuridad de las tinieblas y no
es capaz de salir de ella?”
Hay hombres a quien Allah les ha favorecido dándoles luz.
Allah ilumina sus corazones y les da Su ayuda para tener éxito
en acciones rectas y les hace ser un modelo y un ejemplo para otros,
de tal modo que por medio de ellos otros son guiados.
“Si se guía por ti, por tu mediación, un solo
hombre, eso es mejor para ti que una camella roja” (una camella
hembra y de color rojo era la posesión mas valiosa, el bien
mas caro y preciado entre los árabes). Este es un hadiz que
relató Imam Ali (que Allah ennoblezca su faz) y que transmitió
el Imam Al Bujari.
En otras versiones diferentes, dijo el Profeta (paz y bendiciones
sobre él): “Si por tu mano se guía un solo hombre,
eso es mejor para tí que todo aquello que ilumina la luz
del sol”. Es decir: este mundo y todo lo que contiene, valen
menos que el valor, la recompensa y el mérito de haber sido
tú el motivo de que una sola persona se haya librado del
castigo de Allah. ¿Pero quien es el que guía?, Allah
(ensalzado y glorificado). Suya es la guía. No obstante,
hay hombres que Allah ama y a quienes Allah les ha ofrecido Su amistad
y Su ayuda, y por ello se convierten en causa o motivo de la guía
de otros. Este hombre que ha sido la causa de la guía de
otro, si lo comparas con el poseedor de todo lo que hay en este
mundo… él es mejor y mas rico.
La gente presume de ser propietaria de una tierra o de una hacienda,
o de una región, y sin embargo si fueras el propietario de
todo lo que hay en el mundo y lo pusieras en un plato de la balanza
y pusieras en el otro el haber sido instrumento de que otra persona
se haya guiado al Islam, lo segundo es mas valioso y mejor que lo
primero.
Puede que alguien diga: “es cierto que debemos de amar a los
salihun y es obligatorio amar a los awliya, pero ¿cómo
vamos a saber quienes son?” Ellos tienen sus signos y sus
señales de los cuales nos ha informado el Libro de Allah.
Una persona por cuya mano la gente es guiada al Islam y no uno,
ni dos, ni siquiera cien, ni tampoco mil, sino un número
mayor, que solo conoce Allah. Como dice Allah: “…Como
el grano del cual salen espigas y cada espiga contiene cien granos.
Allah multiplica de este modo Su favor a quien El quiere”.
Y esto, sin ninguna duda, se le puede aplicar o hace referencia
a alguien como Shaij AbdalQadir. Este asunto es un favor de Allah
que da a quien El quiere. El musulmán no tiene envidia de
aquellos que han recibido el favor de Allah, ni se disgustan por
lo que tienen, sino que reconocen a quienes obtienen el favor de
Allah y se esfuerzan en seguirles y en imitarles. “¿Acaso
tienen envidia de aquellos hombres a quienes Allah ha concedido
de Su favor? Allah le da Su favor a quien El quiere y le concede
Su provisión sin cuenta a quien El quiere”.
Por estas razones debemos amarle y pedir a Allah por él.
Que mis hermanos los fuqara intenten por todos los medios poner
en practica sus enseñanzas y consejos. Y esto no es suficiente
con hacerlo un día. No es suficiente reunirse para escuchar
buenas palabras y que al separarse no quede nada mas que las palabras.
Porque este favor que Allah otorga a quien El quiere de entre Sus
amigos íntimos, obtienen su apoyo y se cimientan en los profetas,
se apoyan en el Profeta (paz y bendiciones de Allah sean con él),
sello de los enviados y mensajeros; quien no dejó como herencia
ni un solo dinar, sino que nos dejó como herencia el conocimiento,
dejó como herencia el Din, la guía. Su herencia es
el bien para su Umma. Quien lo reconoce y lo toma, ha cogido lo
mejor y lo mas valioso. Sin embargo, los que se oponen e intentan
obstaculizar a aquellos cuya misión es llamar a la gente
a Allah, o les declaran su hostilidad manifiesta, o hablan de ellos
lo que no deben, se están exponiendo a la destrucción
(y me refugio en Allah de ello).
Shayj AbdulQadir al-Yilani (que Allah este complacido con él)
dijo: “Quien ofenda el nombre de un wali, Allah le ha de causar
una desgracia que es la muerte del corazón, y esa es la desgracia
mas grande”. Aquel cuyo corazón muere ya no acepta
ni reconoce nada bueno que se le diga, ninguna amonestación,
ningún buen consejo. No hay desgracia mayor que la muerte
del corazón. Que Allah nos guarde y nos proteja de ello.
Aquel cuyo corazón muere ya no siente nada. Llega un momento
en que ya no siente nada. Haciendo el mal piensa que esta haciendo
el bien.
Dice Allah (ensalzado sea) en Su libro: “Piensan que lo que
hacen esta bien hecho. Allah les pone un sello en su corazón
y no disciernen”.
Y esto no hace sino confirmar lo que dice el hadiz Qudsi: “A
quien declara su enemistad a un amigo Mío, Yo le declaro
a él la guerra”. Los ejércitos de Allah son
diversos y muy numerosos. Y no conoce los ejércitos de Allah
más que Él. Tanto los ejércitos que Allah envía
para proteger a Sus auliya, como los ejércitos que envía
para destruir y eliminar a Sus enemigos.
Pedimos a Allah que nos haga ser de aquellos que cuando escuchan
siguen lo mejor de lo que han escuchado.
A Allah le pedimos que ponga en nuestro corazón amor por
los Awliya de Allah y ponga en ellos amor por nosotros.
A Allah le pedimos que ponga en nuestro corazón amor por
los creyentes y en ellos amor por nosotros.
Allah haznos amar el iman en nuestros corazones y hazlo bello y
haznos detestar el kufur, hazlo aborrecible en nuestros corazones,
y haznos detestar la degeneración y la desobediencia.
Y a Shaij AbdalQadir, que ha entregado estos servicios de tantísimo
valor -y en esto no hay ni elogio indebido ni adulación,
ni exageración, porque es claro como la luz del sol que este
hombre ha entregado todo su esfuerzo en el camino de Allah y no
le importa nada de este mundo mas que guiar a los hombres y Allah
ha hecho real, ha realizado por su medio, mucho, la prueba es evidente
y no necesita argumentarse- a Allah le pedimos que le proteja, le
dé éxito en todo cuanto emprenda y le recompense grandemente
por cuanto bien ha hecho al Islam y a los musulmanes. Amin.
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