| |
Shayj
Dr. Abdalqadir As-Sufi,
el intelectual más destacado de nuestro tiempo
Abdullah Luongo. Granada, sábado 11 Julio 2009
Bismilah rahmani rahim.
En el año 1968 vivía yo en Harvard Square, en Cambridge,
Massachusetts, donde había hecho amistad con un estudiante
del Bard College, una universidad muy exclusiva, dedicada a las
artes liberales y situada en las montañas de Adirondack,
en la parte alta del Estado de Nueva York. Este estudiante, tomándose
un año sabático, se encontraba en Cambridge y trabajaba
en la librería Grolier, especializada en poesía. Solíamos
sentarnos en el pórtico de la librería para leer Los
Cantos de Ezra Pound. Mi amigo estaba aprendiendo chino para ayudarse
a comprender los ideogramas utilizados por Pound. Recuerdo la última
conversación que tuvimos, donde afirmó que Pound era
el poeta más grande del siglo XX, pero que se había
descarrilado por falsas teorías económicas. Yo no
supe que responder a esto. Por lo menos, no en aquel entonces. Veinticinco
años después escribí un pequeño libro,
tomando como punto de partida una cita de Hugh Kenner, en mi opinión
el mayor erudito Poundiano, que decía que “las ideas
de Pound sobre el dinero y el crédito no son extrínsecas
a los Cantos, sino más bien constituyen su urdimbre y su
trama”.
Sin embargo, llegué a escribir esta modesta contribución
a la gran obra erudita de Pound como resultado directo de la incitación
que Shaij Abdalqadir me hizo a realizar esa tarea. Todo esto comenzó
aquí, en Granada, mientras estaba viviendo en esta hermosa
ciudad. El tema de la usura encontró su plena aclaración
únicamente en el espacio iluminado que había sido
abierto por el extraordinario intelecto de un hombre que ha sido,
en primer lugar, el intelectual musulmán mas destacado de
su tiempo y, además, un shaij del sufismo. La identificación
de esta causa de injusticia que definimos como riba, un incremento
no-natural en la transacción, ha sido una de las tareas mas
importantes del Shaij y constituye una parte esencial de su progresiva
diagnosis, necesaria para la plena recuperación del Din del
Islam en nuestro tiempo. A partir de este espacio de claridad que
Shaij Abdalqadir había abierto, ha emergido en el siglo XXI
la exposición innovadora, extrapolada del Amal de la Madinah
del Profeta, que Allah lo bendiga y le conceda la paz, de Umar Ibrahim
Vadillo, cuya obra erudita es hoy en día de sobra conocida.
Al hablar de Shaij Abdalqadir hoy como el principal intelectual
de este tiempo, sentía la necesidad de conectarme a mi propio
viaje, que comenzó cuando era un joven (sentado en el pórtico
de la librería) y posteriormente a la importancia de honrar
las más elevadas aspiraciones de los jóvenes entre
nosotros. Pasar y transmitir la comprensión con la que Allah
nos ha favorecido es un elemento fundamental en la enseñanza
de Shaij Abdalqadir. La educación de nuestra juventud, junto
con la dinámica de un Dawa constante, es la clara afirmación
que Allah nos honró con el mas elevado Din, el único
aceptable para Él. Dondequiera que esto se está llevando
a cabo, allí es donde la auténtica obra de Shaij Adbalqadir
está sucediendo.
Nuestros estudios sobre Ricardo II de Shakespeare, que acabamos
de completar en el Dallas Institute en Ciudad del Cabo, me han hecho
recordar algunas palabras, en nada envidiables, de Ricardo, cuando,
prisionero en el Castillo de Pomfret, espera su muerte inevitable,
y dice, "He perdido tiempo, y ahora el tiempo me está
perdiendo." Por lo tanto, seamos cuidadosos y utilizemos este
tiempo sabiamente. El hecho de reunirnos aquí para honrar
a un hombre de conocimiento es una de la mas excelentes formas de
usar nuestro tiempo y, además, una absoluta delicia, porque
el conocimiento de este hombre y lo con lo que Allah lo ha honrado
constituye una guía para los musulmanes de todo el mundo.
Es el encuentro mismo lo que trae consigo un nuevo crecimiento y
una comprensión renovada. Henry James, el novelista americano,
dijo que la conciencia es una experiencia compartida y que al entrar
en el lugar del conocimiento, aquellos que no veían empiezan
a ver. La gente de visión toman a aquellos que quieren saber
y los llevan al lugar desde donde ellos miran, como si dijeran,
"mira, mira desde aquí." Este aprehender el evento
estando en la compañía de uno que ve, es una apertura
a la comprensión de que, en verdad, Allah es el que ve. Esta
centelleante visión a través de las meticulosas observaciones
de la aguda conciencia de Henry James, que se va trasluciendo casi
imperceptiblemente a través de sus novelas, es tan sólo
uno de los muchos placeres profundos que se derraman continuamente
de la compañía del Shaij.
Empecé mi preparación para venir aquí a Granada
con una nueva lectura de El Escudo de Aquiles, una charla impartida
por el Shaij en el año 1987 en Mallorca. Su charla fue precisamente
un desenvolvimiento, una apertura, de una manera de mirar que nos
permite ver lo que siempre ha estado delante de nosotros, pero que
ha sido ofuscada por capas de ignorancia, impresas en nosotros desde
nuestra más temprana niñez, y mas adelante a través
del choque de la pubertad – que carece en la sociedad moderna
de cualquier significado intrínseco, de una comprensión
de nuestro despertar sexual, o de una comprensión del mundo
en el que nos encontramos. Los jóvenes adultos van a la deriva
con una visión deformada de lo que se les cuenta que es la
realidad y de lo que les aguarda en la vida, y luego tratan de conseguir
una educación que los prepare para un mundo que se va a convertir
en su prisión. Es más una necesidad de de-codificar
y de liberarse de lo que uno ya ha aprendido, por medio de un patrón
forzoso, con el fin de comenzar una verdadera educación,
una paideia, tal como se conocía entre los primeros griegos,
predisponiendo al estudiante a recibir la fuerza impactante de la
antigua religión natural de Ibrahim. Recordad, cuando Ibrahim,
todavía joven, habiendo destruido los ídolos de su
sociedad, dejó intacto al mas grande y dijo: ‘Él
lo hizo. No me culpen a mi.’
Se trata por tanto de una forma de ser (lo que Heidegger llama Dasein)
que encarna una manera de ver el mundo (Weltanschauung) lo que Shaij
Abdalqadir es capaz de desplegar para nosotros. Es importante señalar
que el Shaij no es una puerta o un pasaje, sino una guía
que indica un camino que podemos tomar, en la medida que estemos
dispuestos a hacerlo, para alcanzar nuestra mas elevada posibilidad.
Puesto que mucho de lo que cada uno de nosotros es viene siendo
determinado, así como nuestro ADN constituye el patrón
codificado desde el que surge el diseño de lo que somos,
un elemento esencial para que podamos llevar adelante esta tarea
heroica es desearlo. Junto con este deseo el otro elemento clave
es que debemos - desde nuestra primera infancia – haber sido
amados. El que desea la libertad, aquí el Shaij prefiere
el término Freiheit, y llegar a su máxima posibilidad,
tiene que haber sido amado y entonces, a su vez, puede amar. ¿Qué
dice el Shaij sobre este tema en su Libro del Hubb cuando nos da
una visión de la Ayat del Corán donde Allah dice:
"Di: Si amáis a Allah seguidme, que Allah os amará
y perdonará vuestras faltas. Allah es Perdonador y Compasivo",
eso es, nos enseña, una clave para uno de los grandes secretos
de Allah.
Vuelvo a referirme al El Escudo de Aquiles. Todos conocemos la historia
de Aquiles que se encuentra en la Ilíada, el poema de Homero,
que en realidad es un canto. Aquiles tenía una elección,
que de hecho era, una vez tomada, su propio destino, o sea (para
citar del texto del Shaij) "morir joven en la gloria, o una
larga vida rodeado por su familia y su riqueza en la tierra".
Sabemos por la historia que cuando Aquiles se negó a luchar
porque estaba enojado con Agamenón eso acarreó un
desastre para los griegos. Ahora bien, él no estaba en las
puertas de Troya por Grecia, por un Estado o por ninguna otra cosa
excepto que por sí mismo. Sí, la guerra era por Elena,
pero Aquiles luchaba por Aquiles. Por lo tanto, cuando se vió
confrontado por la situación tuvo que desafiar a Héctor
o perder su honor y, por supuesto, toma la famosa decisión
de luchar. Lo que estaba entonces -y todavía está-
en juego es si habrá hombres libres capaces de elegir sus
mas elevadas posibilidades. Lo que entiendes es que esa elección,
que está en contra de la conducta burguesa, es, al mismo
tiempo, lo que (de nuevo citando el texto del Shaij) defiende el
conjunto de la existencia natural. La imagen de la vida - con una
ciudad en paz, otro ámbito en guerra, los campos de trigo,
los viñedos, hermosos jóvenes y bellas vírgenes,
constituye, como podemos apreciar, el autentico diseño del
escudo de Aquiles.
Shaij Abdalqadir no está hablando de un ejercicio académico
erudito, sino de un encuentro existencial de la máxima urgencia
con nuestro propio ser. El hombre debe salir, no puede quedarse
en la casa. Su proyecto no puede ser su familia y su dedicación
su manutención. Debe haber un proyecto mas elevado que es
establecer la justicia. D.H. Lawrence vio que el hombre "con
esa chispa en él", era la especie en peligro de extinción,
amenazada por lo que él llamó el "hombre monetario".
El nuevo hombre económico teme la censura de los demás,
y por lo tanto el discurso negativo comienza: que su esposa puede
quejarse, que la suegra puede regañarle. No es que no deba
ser cuidadoso, sino que no debe ser esclavo sujeto a una tiranía
impuesta. Puede parecer que el suegro ha tenido éxito, pero
sin embargo se ha ido desvaneciendo progresivamente de si mismo
desde hace mucho tiempo, así que T.S. Elliot llamó
a ese tipo de hombre "los hombres huecos... los hombres disecados."
Pero la sociedad dice que debes ser responsable... de la familia,
de la madre, por no hablar de los niños y de sus necesidades!
¡Cómo puede marcharse y ser tan irresponsable! Así
pues, ¿en que consiste realmente ese asunto de lo heroico?
Estamos en una época donde todo el mundo se ha convertido
en un contable, va a trabajar concienzudamente cada día para
contar un dinero que no sólo no esta realmente allí,
sino que no es real y, sin embargo, estamos atados a él.
Lo terrible es que si te quedas atrás y haces de esta cosa
que llamas 'mi familia' tu proyecto, en seguida, las primeras víctimas
casi siempre son los niños. Ese entero modelo de "vida
natural" que esta representado en el diseño del escudo
de Aquiles se salvaguarda precisamente no quedándose atrás.
Con Aquiles recordamos su historia - que murió joven en la
gloria. Entonamos también los cantos de Odiseo, que alcanzó
las orillas de la edad avanzada... pero no fue por quedarse en casa.
Esta misma fue la Sunnah de la primera comunidad del Rasul,
sallallahu alaihi wa sallem, que se reprodujo dondequiera que
el Din era fuerte. Con la aparición de este tipo de hombre,
que tiene la temeridad de decir la verdad, cuyo proyecto externo
es la justicia y cuyo ser interior está iluminado, al que
Nietzsche llamaría "un puente hacia el Superhombre»,
entonces aparecerá junto a él la mujer que lo desea,
y juntos forman lo que Shaij Abdalqadir identifica como la "pareja
colaboradora".
Si me lo permitís, me gustaría tratar de presentaros
una imagen, como un paisaje, que se compone por medio de imágenes
superpuestas. Lo que os pido es que lo fijéis en vuestra
memoria, que lo retengáis en vuestra mente. El efecto de
este intento, si tiene éxito, será proporcionaros
un campo de visión contextual por medio del cual podréis
ver algo que posiblemente no podías ver antes. Esta manera
de observar, que yo llamaría el enfoque artístico
(artístico en la manera de Leonardo de Vinci y del movimiento
del Renacimiento de su tiempo que era también, como todos
ustedes saben, altamente científico) es una característica
muy propia de cómo Shaij Abdalqadir muestra algo que, cuando
somos capaces de verlo, puede, por medio del reconocimiento, determinar
una apertura en nuestra comprensión de algo que no estaba
en realidad oculto pero que, sin embargo, no se veía. Voy
a tomar un tema que ha sido presentado en numerosas ocasiones en
los escritos de Shaij Abdalqadir, por ejemplo, en el Escudo de Aquiles
(que acabo de mencionar), en La técnica del Coup de Banque,
y en La hora del beduino, así como en otros artículos
de su brillante pagina web que se ha publicado a lo largo de estos
últimos años. A pesar de una aparente complejidad
de este modus operandi, no se trata en absoluto de un asunto complicado.
Al igual que hemos empezado con la era de los poetas, y en particular
con Homero, como un medio de acceso a la conciencia del héroe,
comenzamos con Aquiles y podríamos haber terminado con Alejandro,
miremos ahora a los filósofos. Hagamos un rápido ascenso
hasta Platón y centremos en el tema subyacente de La República
y, en cierta medida, también de El Banquete. Estos textos
nos permiten decir que la pregunta fundamental de los filósofos
era cómo y de qué manera la sociedad está mejor
organizada y gobernada para garantizar la prosperidad y la armonía
de su gente Sobra decir que la democracia no estaba en lo mas alto
de la lista de Platón, y Aristóteles, que a menudo
estaba en desacuerdo con las valoraciones de Platón, también
veía la democracia como una desviación, así
que dijo que ‘la monarquía puede desviarse hacia la
tiranía y la aristocracia en el gobierno de una oligarquía.’
A lo largo de las edades históricas estos hombres que llamamos
filósofos han peleado y debatido con este y otros extenuantes,
temas relacionados con el ‘hombre’ como objeto en sus
frases dominadas por el sujeto. Refiriéndose a esta actividad,
el Shaij dice que todo lo que escribió Aristóteles
tuvo lugar en el reino existente entre sus oídos y su lengua.
El Shaij añade que el verdadero gran logro de Aristóteles
no fue su filosofía, sino Alejandro, su alumno, y si bien
no sabemos lo que le enseñó, si sabemos lo que Alejandro
Magno hizo cuando salió al mundo para conquistarlo, y lo
hizo. El impulso de su vida heroica propulsó la civilización
de Grecia durante 300 años mas, después de su muerte,
hasta que seguimos la pista de la destrucción y del final
de la civilización Griega debido a la invasión de
un grupo de inmigrantes judíos que llegaron y se asentaron
en Grecia con una nueva religión, el cristianismo.
Nos desplazamos ahora a la edad moderna y nos encontramos con el
filósofo Hegel (1770-1831) un sistema de pensamiento que
lo abarca todo, que dice que ‘todo es una manifestación
del espíritu.’ Se podría decir que no hay lugar
que quede libre, ya que todo ha sido investido de un sentido espiritual.
Precisamente en ese momento surge alguien que el Shaij describe
como "un personaje de un cuento infantil”; emerge esta
figura salvaje, Marx, y todo lo que hace, como un malabarista, es
darle la vuelta a todo. Vuelve a Hegel del revés. Dice: "No,
las cosas no proceden del espíritu sino que todo es materia".
Marx le llamó a esto el "materialismo dialéctico".
El Shaij sigue diciendo, "Y a continuación hace su aparición
otro de estos malabaristas: Freud. Freud dice: ’Los cristianos
están equivocados, no hay alma, ni tampoco un espíritu
superior. Lo que ustedes consideraban que era un espíritu
superior no es mas que un impulso inconsciente. No es ni siquiera
un Inconsciente, con mayúsculas, sino un impulso una tendencia,
inconsciente.’ De tal modo que en lugar de un espíritu
que reina, lo que tienes es un impulso desconocido que te dirige,
y no eres tú quien está en el asiento del conductor.’
La exposición del Shaij continúa. ‘Luego viene
el tercer payaso, un Harpo Marx científico, y este es Einstein,
que declara la relatividad del conocimiento.’ Todo es relativo.
La última cuerda de salvamento que nos quedaba se corta.
A pesar de que 'la teoría de la relatividad’ de Einstein
ya ha sido guardada en los archivos de la historia del conocimiento,
en favor de teoremas mucho más exactos, el daño ya
está hecho y ya no nos queda nada, sólo su otra gran
contribución a la raza humana, la bomba atómica.
Estas tres figuras han desencadenado una plaga que ha tenido un
impacto en la edad moderna mucho más devastador que cualquier
peste negra medieval que haya destrozado el cuerpo de Europa. Me
atrevería a añadir otro nombre que aparece en la mitad
siglo XX, Jacques Derrida, que es el heredero de los tres, y cuya
filosofía ha ejercido una desmesurada y perniciosa influencia
en todo el mundo académico. El Shaij se refiere a los efectos
de la campaña de los tres famosos payasos como la de-construcción
o, dicho de modo incluso más apropiado, la destrucción
de una visión mas elevada del hombre y de su ascenso, a través
del conocimiento de sí mismo, hacia el conocimiento de lo
Divino. El padre de los deconstruccionistas de la mitad del siglo
XX es Jacques Derrida, cuyo principal axioma es: "No hay nada
más allá del texto." Luego continúa diciendo
que como las palabras no tienen sentido absoluto en cuanto significantes
están abiertas a una ilimitada gama de interpretaciones.
Tratar seguir su tren de pensamiento es como descender a las profundidades
de un oscuro pantano sin esperanza alguna de encontrar un camino
hacia la luz del día. El genial Michel Foucault llamó
a Derrida "terrorista ofuscado", puesto que su pensamiento
no es mas que un conjunto de "paradojas contradictorias"
que no llevan a ningún lugar y cuando tu dices que no tienen
sentido, Derrida te replica que tu falta de entendimiento es porque
eres idiota, de ahí que Foucault lo tilde de "terrorista".
Con este telón de fondo (en el paisaje de imágenes
superpuestas al que me refería) el Shaij nos trae otra perspectiva,
otro punto de vista, que se origina también con los griegos
(con los que hemos empezado) y traen a la edad moderna Wagner e
Ibsen en el siglo XIX y Jünger en siglo XX. Las obras de teatro
de Ibsen Espectros y La Casa de muñecas son obras que, como
las de las primeras tragedias griegos, pueden dar lugar a una catarsis
inquietante y sin embargo liberadora dentro de la sociedad capitalista
burguesa. Estos tres hombres despejan una claridad en la conciencia
humana que le permite al hombre salir de su situación catastrófica,
hacia una comprensión del Ser que puede liberarle de la prisión
oscura en la que se encuentra. Manteniendo en nuestra memoria todo
esto, pasemos ahora al capítulo final de La Hora del Beduino.
Aquí el Shaij hace una concordancia con Jünger, el último
de su generación y el gran intelectual alemán, que
dijo de sí mismo que él era "un fin y no un principio,"
que fue capaz de abrazar la técnica como el aspecto definitorio
del mundo moderno [esto es algo ineludible para todos nosotros],
mientras que al mismo tiempo era capaz de tomar de los antecedentes
de la tradición homérica, la edad heroica. Quisiéramos
entonces llamar a Jünger poeta, en el sentido clásico,
como lo fue Homero.
El siguiente paso consiste en tomar la visión de Jünger
de la ‘emboscadura’, el claro en el bosque, hacia la
cual el hombre del siglo XXI debe hacer su camino, que no es un
lugar idílico como se podría imaginar desde las alturas
del romanticismo alemán, sino una condición interior,
y conectarla a las tres fases descritas por Ibn Jaldun en el siglo
XIV en su obra magistral La Muqaddima. La primera de esas etapas
es lo que se define como la codición beduina (que no debe
confundirse con Nomadismo), que, para citar el texto de Shaij Abdalqadir,
"implica un movimiento dinámico de hombres en contraposición
a una cultura sedentaria anterior."
'El Beduino está fuera del sistema urbano.' Esto no es menos
cierto cuando, como refiere el Shaij, 'está en su seno'.
Después de un cierto tiempo el número de estas personas
va aumentando y empiezan a reconocerse entre ellos y, en consecuencia,
se unen. Esta unión es la fuerza más poderosa que
el hombre social puede experimentar. Es un parentesco, aunque no
el de la sangre.' Trasciende la familia, la tribu o la nación.
Es lo que Ibn Jaldun define como Asabiyya, y constituye la segunda
fase. En la mejor de las traducciones modernas este término
se le llama "sprit de corps", que está muy cerca
de su significado aunque no lo abarque completamente, ya que esta
(citando el Shaij) especial "unificación de los lazos
de hermandad... es mucho más que eso... porque contiene también
una valoración moral, similar a la del término Futuwwa,
caballerosidad o nobleza de carácter. Esta constituye la
tercera y ultima fase. En conclusión, podemos oírle
claramente, él que fué el mas excelente en carácter
de toda la humanidad, sallahu alaihi wa salem, cuando dijo: "No
he venido sino para perfeccionar la excelencia del carácter."
Lo que tiene lugar en el capítulo final de La Hora del beduino
pone en juego todos los elementos de un estudio muy detallado y
meticulosamente investigado que toma la Revolución Francesa
como su epicentro y, a continuación, pone de relieve con
una celeridad asombrosa un lienzo de proporciones descomunales al
tiene uno que volver una y otra vez para reflexionar sobre sus significados.
¡Es una obra maestra!
Para concluir he tomado de la sabiduría de Al-Hikam de Ibn
Ata'illah donde dice: "¡Qué gran diferencia entre
aquel cuya argumentación procede de Allah y aquel que procede
por deducción avanza hacia Él! El que tiene a Él
como su punto de partida conoce al Real (Haqq) por si mismo, y demuestra
cualquier asunto a partir del Ser en su origen." La perspicacia
intelectual de Shaij Dr. Abdalqadir as-Sufi emana de un inviolable
conocimiento de la absoluta Unicidad de Allah, un puro Tawhid. Esta
es su enseñanza.
Su intelecto, con el que Allah lo ha honrado, está firmemente
vinculado, atado, como indica la palabra árabe 'aql, intelecto,
que deriva de la misma raíz de la palabra que designa a la
cuerda usada para atar al camello para que no se escape. Por lo
tanto, el mayor intelecto de esta época está enrollado
en el turbante verde de los amantes y defensores del Rasul, que
Allah lo bendiga y le conceda paz, y se postra ante la Majestad
y la Grandeza de Allah.
El argumento intelectual de Shaij Abdalqadir As-Sufi es su cita
del Libro de Allah, "Di: Allah! Y déjales en sus juegos."
Con esto los kuffar quedan confusos y enfurecidos. Al enfrentarse
a los enigmas de esta época, Shaij Abdalqadir as-Sufi desenvaina
su espada alejandrina y, de pie ante el Nudo Gordiano que los oráculos
dicen que solamente podrá ser desatado por aquel que sea
el Señor de toda Asia, ¡lo corta! ¡No hay discusión!
Allahu Akbar!
As-salamu alaikum
|
|