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La
realidad del shaij en el Tasawwuf como califa del Mensajero de Allah,
al que Allah le dé Su gracia y paz
Abdulghani Melara. Granada, sábado 11 Julio 2009
Bismilah rahmani rahim.
Dice Allah, sea Ensalzado: « Os ha llegado un mensajero de
vosotros mismos, es penoso para él lo que os aflige, está
empeñado en vosotros, con los creyentes es benévolo,
compasivo. Y si dan la espalda, di: Allah me basta, no hay dios
sino Él, en Él me confío y Él es el
Señor del Trono Inmenso.» (Sura at-Tauba,128,129)
Dice el shaij Ibn ‘Ayˆiba, en su comentario bil-ishara
(por alusión): Los herederos del Mensajero de Allah, al que
Allah le dé Su gracia y paz, que son los que llaman a la
adoración y el conocimiento de Allah, deben adoptar sus cualidades
de carácter, que Allah le dé Su gracia y paz, de forma
que les duelan las dificultades y penalidades que sobrevengan a
los creyentes, les faciliten y no les dificulten, se empeñen
en el bien para todos, se esfuercen al máximo en hacerles
llegar ese bien y tengan misericordia de ellos; pero que si se apartan,
tengan bastante con Allah, se confíen en Él y deleguen
su caso en Él sin pesar ni tristeza.
En las descripciones del día del Levantamiento se dice que
cuando todo el mundo, ante la gravedad de la situación, esté
diciendo “nafsi” “nafsi” (mi nafs, mi nafs,
como diciendo: ¡Ay de mí! o ¡Qué será
de mí!) preocupados únicamente por ellos mismos, el
Profeta, al que Allah le dé Su gracia y paz, estará
diciendo: “Ummatí” Ummatí” (mi umma,
mi umma). Los hombres de Allah, riyˆalullah, siguen al Profeta,
en esta estación y están concernidos por lo que afecta
a la umma entera.
El propósito de este escrito es establecer que la relación
entre maestro y discípulos en el Tasawwuf no es otra cosa
que la reproducción del modelo de la relación del
Mensajero de Allah, al que Allah le dé Su gracia y paz, con
sus compañeros, que Allah esté complacido con todos
ellos.
Dice Allah, sea Ensalzado en la sura de los Aposentos Privados en
cuyo principio habla precisamente de aspectos esenciales de la cortesía
para con el Profeta, al que Allah le dé Su gracia y paz:
« Y sabed que entre vosotros está el Mensajero de Allah...»
La necesidad de la presencia física del Profeta, al que Allah
le dé Su gracia y paz, entre sus compañeros como elemento
insustituible de transformación y purificación es
consustancial a la transmisión del mensaje. El Mensajero
es el mensaje, es el siratal-mustaqim. Fue la luz del Mensajero,
al que Allah le dé Su gracia y paz, la que iluminó
Medina. Y fue el amor de los Compañeros por él lo
que los transformó a ellos y los convirtió en la mejor
comunidad surgida en bien de los hombres. Y esa luz continuó
más allá de su muerte. No tiene sentido que esta necesidad
de una presencia física como elemento transformador desapareciera
con la desaparición física del mejor de las criaturas
de Allah. El maestro espiritual es, en este sentido, el heredero,
el califa del Mensajero de Allah, al que Allah le dé Su gracia
y paz.
Dijo Sidi ‘Abdul-‘Az˛iz˛ ad-Dabbagh: El shaij al que
se le confía la dirección es el conocedor de los estados
del Profeta, al que Allah le dé Su gracia y paz, aquel cuya
esencia es escanciada por su luz hasta que llega a estar sobre el
pie del Profeta, al que Allah le dé Su gracia y paz y Allah,
sea Ensalzado, lo refuerza con la perfección del iman y la
pureza del ‘irfan (el conocimiento de Allah) y éste
es al que se le confía la dirección y el que debe
ser amado y aquel cuyo trato beneficia pues él une al siervo
con su Señor, le corta los susurros en su ma’rifa y
lo eleva en el amor del Profeta, al que Allah le dé Su gracia
y paz.
Dice el shaij Muhammad Ibn al-Habib en su diwan, en la qasida que
habla de las excelencias del Mensajero de Allah, al que Allah le
dé Su gracia y paz:
Así pues la relación del Jatm y de los Aqtab con respecto
a su luz (que Allah le dé Su gracia y paz) Es como una gota
con respecto a los mares de luz y agua.
El asunto, como el propio shaij ‘Abdul-Qadir explicó
en una ocasión, es que se trata de la misma agua, la misma
luz y lo importante es que la capacidad que se tenga esté
llena. El Mensajero, que Allah le dé Su gracia y paz, es
un océano, pero un pequeño recipiente lleno de su
luz tendrá la misma plenitud.
Le preguntaron a Ruwaim Ibn Ahmad acerca de lo primero que Allah
había hecho obligatorio para Sus siervos y dijo: al-ma’rifa
por Sus palabras: «Y no he creado a los genios ni a los hombres
sino para que Me adoren» que como dijo Ibn ‘Abbás
significan: “para que Me conozcan”.
Toda la Shari’a es para permitir que esto sea posible, todo
el establecimiento del Din, toda la lucha y el esfuerzo en el camino
de Allah es para crear un ámbito protegido que haga posible
el encuentro del siervo con su Señor en este mundo que lo
prepare para el definitivo encuentro en la Última Vida.
La meta de la instrucción del shaij, que es ma’rifatu-llah,
el conocimiento de Allah, está presente desde el principio
en la primera comunidad, tanto en términos generales como
específicos, tanto en el conocimiento útil para el
común de la gente como en un conocimiento dirigido a aquéllos
capaces de ser portadores de él. Dijo Abu Huraira, que Allah
esté complacido con él: “ Retuve del Mensajero
de Allah, al que Allah le dé Su gracia y paz, dos recipientes,
uno de ellos lo divulgué y el otro, si lo hubiera divulgado,
me habrían cortado el gaznate”. Lo que hubo entre el
Mensajero de Allah, al que Allah le dé Su gracia y paz, y
Sus compañeros, y en particular los más allegados,
es lo mismo en esencia que lo que se establece entre el shaij y
el murid.
Cuando le preguntaron a Sidi ‘Abdul-‘Az˛iz˛ ad-Dabbagh
acerca de las palabras del shaij az˛-Z´arruq en el sentido
de que la tarbiyya había concluido [ Las palabras textuales
son: Ha concluido la tarbiya por el istilah- como terminología
y método específico- y no queda sino la tarbiya por
la himma y el estado, así pues aferraos al Libro y a la Sunna
sin añadir ni quitar ].
Haciendo un inciso debemos decir que esto nos recuerda el momento
en que el shaij ‘Abdul-Qadir as-Sufí, decidió
postergar las prácticas de la tariqa y encomendó a
sus discípulos el estudio del Din y del Fiqh, haciendo hincapié
en la práctica de la gente de Medina, transmitida por el
Imam Malik Ibn Anas, y cuando le pidieron explicaciones o lo abandonaron,
simplemente recordó que sufismo es seguir al shaij.
Volviendo a la pregunta que le hicieron a Sidi ‘Abdul-‘Az˛iz˛,
contestó:
El objetivo de la tarbiyya es purificar la esencia (y donde dice
esencia se podría decir corazón) y limpiarla de sus
turbiedades para que pueda ser portadora del secreto y esto no sucede
sino por medio de eliminar la oscuridad de ella y cortar los apegos
de la falsedad de su dirección.
Ese cortar lo falso de ella unas veces es porque debido a la pureza
en la raíz de su naturaleza, Allah la purifica sin mediación
y este es el estado de las tres primeras generaciones honorables
(en alusión a los Compañeros, los Seguidores y los
Seguidores de los Seguidores) que son las mejores generaciones.
En ellas la gente estaba conectada con la verdad y la buscaban.
Cuando dormían, dormían con ella, y cuando despertaban,
despertaban con ella, y si se movían, se movían por
ella hasta el punto de que aquel cuya visión interna Allah
abría y miraba en el interior de ellos encontraba sus intelectos,
con raras excepciones, pendientes de Allah y Su Mensajero, al que
Allah le dé Su gracia y paz, buscando alcanzar la complacencia
de ambos. Y por ello fue abundante entre ellos el bien y surgió
y se extendió en sus esencias la luz de la Verdad y se manifestó
en ellos en cuanto al conocimiento y los grados del iyˆtihad
(el esfuerzo dando el máximo de la capacidad para dilucidar
un juicio en la shari’a) lo que no tiene comparación
ni se puede alcanzar; de manera que la tarbiya es estas generaciones
no era precisa.
Bastaba con que el shaij se encontrara con el murid depositario
de su secreto y heredero de su luz y le hablara al oído para
que se produjera la apertura para el murid con este mero hecho,
debido a la pureza de las esencias, la transparencia de los intelectos
y su receptividad para el camino de la guía recta.
Y otras veces este cortar la oscuridad de las esencias viene provocado
por el shaij, que es lo que se produjo después de estas generaciones
honorables cuando las intención se corrompió, se debilitó
la determinación y los intelectos pasaron a estar prendados
de este mundo buscando cómo llegar a conseguir los apetitos
y satisfacer los deseos, entonces el shaij, poseedor de visión
interna, cuando se encontraba con su murid y su heredero, veía
su intelecto prendado de lo falso y ocupado en conseguir los apetitos,
y encontraba su esencia siguiendo al intelecto en ello, divirtiéndose
con los que se divierten, olvidando con los olvidadizos y sintiendo
inclinación hacia los falsos mientras los miembros se movían
en ello con un movimiento no loable puesto que el intelecto que
es su dueño estaba ligado a lo falso no a la verdad. Y al
encontrarlo en este estado le ordenaba el retiro, la invocación
(dhikr) y comer poco. Con el retiro lo separaba de los falsos que
se cuentan entre los muertos, con el recuerdo o la invocación
de Allah, eliminaba las palabras de la falsedad, la diversión
y la frivolidad que había en su lengua y con la escasez de
comida disminuía el vapor en la sangre disminuyendo el apetito
de manera que el intelecto volvía a estar pendiente de Allah
y de Su Mensajero, y cuando el murid alcanzaba esta pureza y transparencia,
su esencia era capaz de portar el secreto. Y éste es el propósito
del shaij en la tarbiya y en el retiro.
Luego el asunto quedó en estos términos durante un
tiempo hasta que la verdad se mezcló con la falsedad y la
luz con la oscuridad y la gente de falsedad se puso a educar a quien
venía a ellos poniéndolos en retiro y dándoles
nombres que invocar con una intención corrupta y un objetivo
contrario a la verdad añadiendo a esto encantamientos y usos
que conducen a la maquinación por parte de Allah y dejarlos
conducirse a la destrucción gradualmente, y este asunto se
propagó con profusión en la época que conoció
el shaij az˛-Z´arruq, que Allah esté complacido con
él, así como sus maestros. Y como parte de su lealtad
(nasiha) a Allah y a Su mensajero está indicar a la gente
dejar atrás esta tarbiya en la que abundaban los farsantes
y llevar a la gente al ámbito protegido, en el que no hay
nada que temer ni tristeza, de seguir la Sunna y el Libro, con los
cuales no se extravía quien se guía por ellos.
Así pues las palabras del shaij az˛-Z´arruq no se refieren
a acabar de raíz con la tarbiya verdadera, pues en verdad
que la luz del Profeta, al que Allah le dé Su gracia y paz,
permanece y su bien y su bendición son para todos hasta el
día del Levantamiento.
Y dice sidi ‘Abdul-‘Az˛iz˛ ad-Dabbagh: El bien que se
manifiesta por la mano del wali es por la baraka del Profeta, que
Allah le dé Su gracia y paz, puesto que el iman que es la
causa de ese bien le llegó por su mediación, que Allah
le dé Su gracia y paz.
Y cuando le preguntaron acerca de la diferencia entre la tariqa
o método del shaij ash-Shádilí y sus seguidores
y la tariqa de al-Ghaz˛alí y sus seguidores, la primera basada
en el agradecimiento y la segunda en el esfuerzo y la dedicación
intensiva, respondió: La tariqa del agradecimiento es la
original y es en la que estaban los corazones de los profetas y
los selectos entre los Compañeros y otros y consiste en la
adoración de Allah, sea Ensalzado, con sinceridad en la servidumbre
(‘ubudiya) y a salvo de todo interés del nafs (al-hudhudh)
junto con el reconocimiento de la incapacidad y la insuficiencia
y el reconocimiento de no cumplir con lo que le es debido a la realidad
del Señorío (rububiya) y que esto resida en el corazón
de una manera continuada. Y una vez que Allah, sea Bendito y Ensalzado,
conocía la sinceridad en ello les recompensaba con Su favor
dándoles la apertura en Su conocimiento y la obtención
de los secretos del Iman en Él.
Y dice el shaij Muhammad Ibn al-Habib, que Allah esté complacido
con él, en la introducción de su Diwan: Y sabed, señores,
que tomar un shaij vivo es obligatorio para todo murid que busque
la presencia de Allah. La prueba de esta obligatoriedad son las
palabras de Allah, sea Ensalzado: «Vosotros que creéis,
temed a Allah y permaneced con los sinceros» Y este “permanecer
con” implica una compañía física.
Y dice Allah, sea Ensalzado: «Y sigue el camino de quien se
vuelve a Mi» En esta aleya, Allah ordena al hijo seguir a
su padre de espíritu, no al padre de las formas; porque el
padre del espíritu te forma en el significado mientras que
el padre físico te forma en lo sensorial y son bien diferentes
aquel cuya aspiración es lo sensorial y aquel cuya aspiración
es el significado.
Y dijo (el Profeta), al que Allah le dé Su gracia y paz,:
El hombre sigue el din de su amigo íntimo; así pues
que cada uno de vosotros mire a quién toma por amigo íntimo.
Esta Umma Muhammadí ha estado siempre de acuerdo en que lo
primero que es necesario para el murid, una vez que ha tomado conciencia
de su estado de inadvertencia y olvido, es buscar un shaij de buen
consejo y orientación, conocedor de los defectos del nafs
y sus causas y las medicinas para sus enfermedades; que haya acabado
de adiestrar su propio nafs y sus inclinaciones y le haga ver los
defectos del nafs y lo saque del círculo de sus sentidos;
porque el que no tiene un shaij que lo lleva al camino de la Guía,
Shaitán lo lleva, irremediablemente, al camino de la perdición.
“Murid” deriva de “Irada” (voluntad) que
está conectada con la sinceridad (ijlas). La realidad del
murid es que él es aquel que se despoja de su voluntad por
lo que Allah quiere de él, que es la adoración de
Allah, según Sus palabras, sea Ensalzado: «Y no he
creado a los genios y a los hombres sino para que Me adoren».
Pero dado que el murid es débil para educar su nafs, puesto
que el gobierno en lo interno pertenece al nafs y al Shaitán,
si se pone bajo la dirección del shaij, bajo el ala de su
gobierno, éste le ayuda en la obediencia a Allah y en Su
adoración por su anhelo (himma), que actúa con permiso
de Allah y su palabra que mueve el corazón por el favor de
Allah.
Así pues debería tomar la mano de uno de los shaijs
de la época que tenga buena disposición hacia a él.
Y dice Ibn ‘Ataillah, que Allah esté complacido con
él, en sus Hikam: No tomes la compañía de aquel
cuyo estado no te eleve y su palabra no te lleve a Allah.
Hasta aquí las palabras del shaij Muhammad Ibn al-Habib.
Dijo Sahl: Quien no ve la jurisdicción del Mensajero sobre
él en todos los estados y se ve a sí mismo dentro
de su propiedad, con él la Paz, no saborea la dulzura de
su sunna, porque el Profeta, al que Allah le dé Su gracia
y paz, dijo: “ No creerá ninguno de vosotros hasta
que yo no sea más amado para él que él mismo...”
Dice Sidi ‘Abdul-‘Az˛iz˛ ad-Dabbagh: El que ama no se
beneficia con el amor que el grande le profesa aunque el grande
fuera un profeta hasta que no es el pequeño el que ama al
grande y en ese momento se beneficia de su amor; con la excepción
de Allah, sea Ensalzado, pues Él, sea Ensalzado, cuando ama
a un siervo Su amor le beneficia aunque el siervo esté en
el colmo del apartamiento.
Y dijo, que Allah esté complacido con él,: En verdad
el pequeño cuando ama al grande atrae lo que hay en el grande
y no al contrario.
Y dijo: Cuando el murid ama al shaij con un amor completo el shaij
mora con él en su esencia.
De Safuán Ibn Qudama: Emigré hacia el Profeta, al
que Allah le dé Su gracia y paz, y fui a él y dije:
¡Mensajero de Allah! Acércame tu mano para ofrecerte
compromiso de fidelidad. Y me acercó su mano y dije: ¡Mensajero
de Allah! En verdad te amo. Y dijo: “El hombre está
con quien ama.”
Y de Ibn Ishaq que una mujer de los Ansar mataron a su padre y a
su hermano y a su marido el día de Uhud en compañía
del Mensajero de Allah, al que Allah le dé Su gracia y paz,
y dijo: ¿ Qué ha sido del Mensajero de Allah? Y le
dijeron: Bien, está, gracias a Allah, como quieres. Dijo:
Mostrádmelo que lo vea. Y cuando lo vio, dijo: Toda desgracia
después de ti (más allá de tu pérdida)
es insignificante.
Y le preguntaron a ‘Ali Ibn Abi Talib, que Allah esté
complacido con él,: ¿ Cómo era vuestro amor
por el Mensajero de Allah? Dijo: Era, ¡por Allah!, más
amado para nosotros que nuestra riqueza, nuestros hijos, nuestros
padres y madres, y más que el agua fresca para el sediento.
Y le dijo, con él la Paz, a Abu Sa’id al-Judri: “
En verdad la pobreza acude a quien de vosotros me ama con más
celeridad que la corriente baja desde lo más alto del valle-
o de la montaña- hacia lo más bajo.”
Y en el hadiz de ‘Abdullah Ibn Mughaffal, le dijo un hombre
al Profeta, al que Allah le dé Su gracia y paz, : ¡Mensajero
de Allah! Yo te amo. Y dijo: “Mira lo que dices” Y dijo:
¡Por Allah! Que yo te amo, tres veces. Dijo: “ Si me
amas, prepara una armadura para la pobreza”.
Para la gente del camino el faqir (el pobre) es aquel que carece
de lo que no es Allah y rechaza lo que lo distrae de Allah y por
ello dicen: El faqir no posee ni es poseído.
En cuanto a la cortesía que Allah enseña a los creyentes
en relación a su trato con el Mensajero, al que Allah le
dé Su gracia y paz, encontramos al principio de la Sura de
los Aposentos Privados «¡Vosotros que creéis!
No os adelantéis a Allah y a Su Mensajero.»
Dice sidi ‘Abdul-‘Az˛iz˛ ad-Dabbagh: Así es el
caso del murid en la reunión del shaij, debe guardar silencio
y no decir nada en su presencia de buenas palabras a menos que el
shaij se lo solicite y encuentre por parte del shaij espacio. El
asunto del murid en presencia del shaij es como quien está
sentado a la orilla del mar esperando provisión que le han
de traer, de manera que su expectativa de escuchar y la provisión
que pueda recibir a través de las palabras del del shaij
verifica la estación de su voluntad y su búsqueda
y su pedir provisión del favor de Allah, sea Ensalzado; mientras
que su expectativa de hablar lo aparta de la estación de
la búsqueda y el pedir provisión y lo lleva a la estación
de afirmar algo para sí mismo lo cual es el delito del murid.
Luego dijo: Y el shaij es en lo que el Real hace pasar por su lengua
un oyente como uno de los oyentes. El shaij Abu Sa’ud, que
Allah haya tenido misericordia de él, les hablaba a sus discípulos
según lo que le era dictado y decía: Yo en estas palabras
soy oyente como uno de vosotros y a uno de los presentes le resultó
difícil de entender y dijo: Si el que habla sabe lo que dice
cómo va a ser un oyente. Y volvió a su casa y vio
en sueños como si alguien le dijera: ¿ Acaso los buzos
no bucean en el mar buscando perlas y vuelven con la ostra en la
bolsa y puede tener una perla pero no la ve hasta que no sale del
mar y los que están en la orilla participan con él
en la visión de la perla. Y así entendió en
el sueño la alusión del shaij. Así pues la
mejor cortesía del murid con el shaij es la quietud, el sosiego
y la inmovilidad.
Shaij ‘Abdul-Qadir repite a menudo en sus discursos que lo
que dice viene de quienes le están escuchando.
Y Allah, sea Ensalzado, continua diciendo en la misma sura:«
¡Vosotros que creéis! No subáis la voz por encima
de la voz del Profeta y no le habléis a voces como os habláis
entre vosotros para que no se malogren vuestras acciones sin que
os deis cuenta. (2) En verdad los que bajan la voz ante el Mensajero
de Allah, ésos son aquéllos cuyos corazones Allah
ha probado para el temor de Él, tendrán perdón
y una enorme recompensa.(3) En verdad aquéllos que te llaman
desde detrás de los aposentos privados, la mayoría
de ellos no razonan. (4) (Sura de los Aposentos Privados, 2-4)
Y dice sea Ensalzado: «No llaméis al Mensajero como
os llamáis entre vosotros.» (Sura de la Luz, 63)
Dijo Sahl Ibn ‘Abdillah: No habléis antes de que él
hable, y cuando hable escuchad y callaos.
Dijo Abu Muhammad Makkí: Es decir: No os adelantéis
a él al hablar ni os dirijáis a él groseramente
ni lo llaméis por su nombre como os llamáis entre
vosotros, sino que por el contrario enaltecerlo, respetarlo y llamarlo
con lo más noble que le gusta que le llamen: ¡Oh Mensajero
de Allah! ¡Oh Profeta de Allah!
Y se ha transmitido que cuando descendió esta aleya, Abu
Bakr dijo: ¡Por Allah! Mensajero de Allah, que no te hablaré
después de ella excepto como al hermano de la confidencia*.
* [ Expresión árabe que alude a aquel
al que se le confían los secretos.]
Y que ‘Umar cuando le hablaba, le hablaba como al hermano
de la confidencia, hasta el punto de que el Profeta, al que Allah
le dé Su gracia y paz, le tenía que preguntar lo que
había dicho por no haberlo oído.
Y Allah , sea Ensalzado, hizo descender acerca de ellos: «En
verdad aquéllos que bajan la voz ante el Mensajero de Allah,
ésos son aquéllos cuyos corazones Allah ha probado
para el temor (de Él), tendrán perdón y una
enorme recompensa.» (Sura de los Aposentos Privados, 3)
Y dice Sidi ‘Abdul-‘Az˛iz˛ ad-Dabbagh: ¡Vosotros
los murids! No subáis la voz por encima de la voz del shaij,
pues ello vulnera la cortesía ni le habléis en voz
alta como lo hacen entre vosotros la gente ruda y grosera sino que
respetarle y decirle: ¡Oh sayyidi! ¡Oh maestro! ¡Oh
wali de Allah! Y expresiones similares.
De Ibn Shumasa al-Mahrí, dijo: Nos presentamos ante ‘Amr
Ibn al-‘As ... Y menciona un hadiz largo de ‘Amr, en
el que dice: Y no había nadie más amado para mí
que el Mensajero de Allah, al que Allah le dé Su gracia y
paz, ni más eminente a mis ojos que él y no pude llenar
mis ojos de él (mirarlo prolongadamente) por veneración
hacia él y si me preguntaban que lo describiera no podía
puesto que no llené mis ojos de él.
Y transmitió at-Tirmidhí, de Anas, que el Mensajero
de Allah, al que Allah le dé Su gracia y paz, salía
ante sus compañeros, emigrados y ansar, estando ellos sentados
y entre ellos Abu Bakr y ‘Umar, y ninguno de ellos subía
la vista hacia él excepto Abu Bakr y ‘Umar, pues ellos
dos lo miraban y él los miraba a ellos, y le sonreían
y él les sonreía.
Y transmitió Usama Ibn Sharik, dijo: Fui al Profeta, al que
Allah le dé Su gracia y paz, y sus compañeros estaban
a su alrededor como si hubiera un ave posada sobre sus cabezas.
Y en el hadiz de su descripción: Cuando hablaba los que estaban
sentados con él permanecían silenciosos y cabizbajos
como si un ave estuviera posada sobre sus cabezas.
Y dijo ‘Urwa Ibn Mas’ud cuando lo mandaron los Quraish
el año de al-Qadiyya* al Mensajero de Allah, al que Allah
le dé Su gracia y paz, y vio cómo lo reverenciaban
sus compañeros y como cuando hacía ablución
se precipitaban hacia el agua sobrante de su ablución y casi
se peleaban por ella, y cada vez que salivaba o expectoraba recogían
la saliva con las manos y se la pasaban por la cara y el cuerpo,
y no se le caía un cabello sin que no se precipitaran hacia
él, y cuando les mandaba algo se apresuraban a ello, y cuando
hablaba bajaban la voz ante él y no lo miraban fijamente
por respeto.
* [ lit. la conclusión o la resolución,
en alusión al tratado de paz de al-Hudaibiyya.]
Y cuando volvió a los Quraish, dijo: ¡Congregación
de los Quraish! He ido a Cosroes en su reino y a César en
su reino y al Negus en su reino y ¡Por Allah! que no he visto
nunca un rey entre su gente como Muhammad entre sus compañeros.
Y en una transmisión: Nunca he visto un rey al que sus compañeros
enaltecieran tanto como enaltecen sus compañeros a Muhammad
y he visto a una gente que jamás lo entregarán.
Y de Anas: Vi al Mensajero de Allah, al que Allah le dé Su
gracia y paz, mientras el barbero le cortaba el pelo y sus compañeros
estaban a su alrededor y no querían que cayera un solo cabello
sin que fuera en la mano de uno de ellos.
Y en el hadiz de Qaila: Y cuando vi al Mensajero de Allah, al que
Allah le dé Su gracia y paz, sentado* temblé de miedo
y eso era por la veneración y el gran respeto hacia él.
* [ La palabra árabe implica que estaba sentado
con las piernas recogidas hacia el pecho y las manos sobre ellas.]
Y en el hadiz de Mughira: Los compañeros del Mensajero de
Allah, al que Allah le dé Su gracia y paz, llamaban a su
puerta con las uñas.
Y dijo al-Bará Ibn ‘Az˛ib: Quise preguntarle al Mensajero
de Allah, al que Allah le dé Su gracia y paz, acerca de un
asunto y lo retrasé durante años por lo que me imponía.
Dijo ‘Amr Ibn Maimún: Frecuenté a Ibn Mas’ud
durante un año y no le oí decir: El Mensajero de Allah,
al que Allah le dé Su gracia y paz, dijo tal y tal cosa;
excepto un día que habló y pasaron por su lengua las
paabras: “Dijo el Mensajero de Allah, al que Allah le dé
Su gracia y paz” Y a continuación le subió una
aflicción hasta que pude ver el sudor bajar de su frente,
y luego dijo: Así*, si Allah quiere, o por encima de esto
o por debajo de esto o algo aproximado a esto.
• [ Es decir: Así dijo el Mensajero
de Allah, al que Allah le dé Su gracia y paz.]
Y en otra transmisión: Y se le mudó* el semblante.
Y en otra transmisión: Y sus ojos se llenaron de lágrimas
y se le hinchó la vena yugular.
Y dijo Malik: Vino un hombre a Ibn al-Musayyab y le preguntó
acerca de un hadiz y estaba acostado, entonces se sentó y
le transmitió el hadiz, y le dijo el hombre: No he querido
que dejaras de estar cómodo, y dijo: Me ha desagradado transmitirte
un hadiz del Mensajero de Allah, al que Allah le dé Su gracia
y paz, estando acostado.
Y se ha transmitido de Muhammad Ibn Sirin que podía estar
riéndose, pero si se mencionaba junto a él un hadiz
del Mensajero de Allah, entraba en un estado de seriedad y humildad.
Y dijo Abu Mus’ab: Malik Ibn Anas no transmitía un
hadiz del Mensajero de Allah, al que Allah le dé Su gracia
y paz, excepto estando purificado, como respeto hacia él.
Y dijo Mus’ab Ibn ‘Abdillah: Cuando Malik Ibn Anas transmitía
hadiz del Mensajero de Allah, al que Allah le dé Su gracia
y paz, hacía ablución, se preparaba, se vestía
(para la ocasión) y luego transmitía el hadiz.
Dijo Mus’ab: Y le preguntaron por ello y dijo: Es el hadiz
del Mensajero de Allah, al que Allah le dé Su gracia y paz.
Dijo Mutarrif: Cuando a gente venía a Malik, salía
ante ellos la criada y les decía: Os dice el shaij: ¿
Queréis hadiz o preguntar por alguna cuestión? Y si
decían: Es para preguntar cuestiones, salía ante ellos;
y si decían es por el hadiz, entraba en el lugar donde se
solía lavar, tomaba un baño, se perfumaba, vestía
ropa nueva, vestía su manto y un turbante y se ponía
la capa sobre la cabeza, se le colocaba su sitial y salía
y se sentaba sobre él, con gravedad y humildad, y no dejaba
de sahumar áloe hasta que terminaba de transmitir hadiz del
Mensajero de Allah, al que Allah le dé Su gracia y paz.
Dijo otro: Y no se sentaba sobre aquel sitial excepto cuando transmitía
hadices del Mensajero de Allah, al que Allah le dé Su gracia
y paz.
Dijo Ibn Abi Uwais: Y le hablaron a Malik acerca de ello y contestó:
Amo enaltecer el hadiz del Mensajero de Alllah, al que Allah le
dé Su gracia y paz, y no lo transmito sino estando puro,
sereno.
Dijo: Y le desagradaba transmitir hadices en el camino (en la calle)
o estando de pie o con prisa.
Y dijo: Me gusta hacer entender el hadiz del Mensajero de Allah,
al que Allah le dé Su gracia y paz.
Dijo Dirar Ibn Murra: Les desagradaba transmitir un hadiz sin tener
wudú ( estar puro por la ablución).Y lo mismo se transmitió
de Qatada.
Y cuando al-A’mash quería transmitir hadiz y no tenía
wudú, hacía tayammum.
Y Qatada no transmitía hadiz sino estando puro y no leía
una hadiz del Profeta, al que Allah le dé Su gracia y paz,
excepto teniendo wudú.
Dijo ‘Abdullah Ibn al-Mubarak: Estaba junto a Malik mientras
él transmitía hadiz y le picó un alacrán
dieciséis veces y le cambiaba el color y palidecía
pero no interrumpía el hadiz del Mensajero de Allah, al que
Allah le dé Su gracia y paz. Y cuando terminó la reunión
y se marchó la gente, le dije: ¡Abu ‘Abdillah!
Hoy he visto algo sorprendente en ti. Dijo: Sí, me ha picado
un alacrán dieciséis veces y he tenido paciencia en
todo ello, y no he tenido paciencia sino por respeto al hadiz del
Mensajero de Allah, al que Allah le dé Su gracia y paz.
Y se ha mencionado que Hisham Ibn al-Ghaz˛i le preguntó a
Malik acerca de un hadiz estando de pie y le dio veinte azotes,
luego se compadeció de él y le transmitió veinte
hadices, y dijo Hisham: Hubiera querido que me hubiera dado más
azotes y me hubiera transmitido más hadices.
El shaij Yˆalaluddin ar-Rumi dijo que el wali debe situarse
alto, no por soberbia sino para permitir que la luz descienda derramándose
sobre los que están a su alrededor.
Y dijo Sidi ‘Abdul-‘Az˛iz˛ ad-Dabbagh: La gente cree
que lo bello (el trato delicado) le corresponde al shaij para con
el murid y lo bello en realidad le corresponde al murid para con
el shaij, porque como ya se ha dicho el amor del grande no beneficia
y el amor del murid es el que atrae y si no fuera por la pureza
de la esencia del murid y la transparencia de su intelecto y la
receptividad de su nafs para el bien y su amor atrayente, el shaij
no podría hacer nada y si el amor del shaij fuera el que
beneficiara, todo discípulo suyo llegaría y alcanzaría
lo que alcanzan los hombres (de Allah).
Y dijo: El signo del amor puro es que el murid no evalúe
al shaij y que los actos del shaij y sus palabras y todos sus estados
concuerden y sean acertados en la visión del murid , de tal
forma que aquello a lo que le vea un sentido, sea así, y
lo que no entienda sea un secreto y todo ello lo remita a Allah,
sea Ensalzado, junto con su resolución de que el shaij está
en lo correcto.
Dijo Muhid-Din Ibn al-‘Arabí, que Allah esté
complacido con él: Y parte de las condiciones del murid es
que esté convencido acerca de su shaij de que él está
sobre una shari’a de su Señor y una evidencia procedente
de Él y no mida sus estados con su balanza pues puede aparecer
del shaij una imagen censurable en apariencia pero loable en lo
interno y en la realidad, por lo que es necesario someterse. Cuantos
“hombres” con un vaso de vino en la mano, lo lleva a
la boca y Allah lo transforma en miel, y el que mira lo ve beber
vino pero él no bebe sino miel. Y como esto hay muchos casos.
Y en el libro del Ibriz˛ se recogen algunas historias en este sentido
una de las cuales es la siguiente: Uno de los grandes que tenía
muchos discípulos pero solo concebía nobleza de uno
de ellos, quiso ponerlos a prueba y cuando estaban reunidos junto
a la puerta de su lugar de retiro les hizo ver la imagen de una
mujer que vino a él y entró en su retiro, entonces
el shaij se levantó y entró con ella y todos tuvieron
la certeza de que el shaij se entregó con ella a lo indecente
y se dispersaron olvidando su intención a excepción
de ese uno, que por el contrario fue y trajo agua y se puso a calentarla
con la intención de que el shaij tomara un baño con
ella. Entonces salió ante él el shaij y dijo: ¿
Qué es lo que haces? Y dijo: He visto a la mujer que había
entrado y me dije que quizás necesitaras un baño y
he calentado el agua para ti. Y le dijo el shaij: ¿ Y me
sigues después de haberme visto en un acto de desobediencia?
Y dijo: ¿ Y porqué no habría de seguirte cuando
la desobediencia no es imposible para ti sino que sólo es
imposible en el caso de los profetas, con ellos la oración
y la paz, y no te he frecuentado sobre la base de que fueras un
profeta que no desobedecieras sino que te he frecuentado sobre la
base de que eres un ser humano que conoces mejor que yo el camino
y tu conocimiento del camino permanece en ti y la cualidad que reconocí
en ti sigue estando por lo que mi intención no ha cambiado
ni se ha mudado mi idea. Y le dijo el shaij: ¡Hijo mío!
Ésta era dunia (este mundo) que ha tomado la forma de una
mujer y lo hice a propósito para que ésos se apartaran
de mí, entra conmigo en el retiro y dime si ves alguna mujer
en él. Y entró y no encontró ninguna mujer
y ello hizo que su amor se incrementara.
Dice el shaij Muhammad Ibn al-Habib en la introducción de
su Diwan:
La alabanza a Allah que en cada época sitúa individuos
para vivificar Su camino y derrama sobre ellos luces muhammadíes
de las que se nutren todos los amantes que, en compañía
o individualmente, siguen su dirección.
Sabed pues con un conocimiento certero, hermanos de la tariqa darqawiyya
shadiliyya, y demás que busquen una dirección que
seguir de entre los siervos de nuestro Señor en todas las
tierras de Allah y entre todos los siervos de Allah; que Allah,
sea Bendito y Ensalzado, ha designado para esta tariqa bendita,
en todo momento, a quien corrija su desviación y muestre
sus secretos y luces.
Y esa persona es el shaij unificador de la haqiqa y la shari’a,
autorizado por Allah y Su mensajero y todos los auliá de
Allah.
Él es el “Singular Muhammadí”, del que
sólo hay uno en cada tiempo aunque sean numerosos los shuyuj
en su época, siendo este individuo único el que gobierna
sobre ellos, lo adviertan o no.
Los maestros sinceros tienen suficiente con el conocimiento de Allah
y no dependen de nadie que no sea Allah; y si dan a conocer algo
es por el hecho de hablar de las bendiciones de Allah. Dice Allah,
sea ensalzado: «Y habla de la bendición de tu Señor».
He aquí pues al siervo en necesidad absoluta de su Dueño
y Señor, el rico por Él con respecto a lo que no es
Él, Muhammad Ibn al-Habib al-Amghari, el hasani por linaje,
el fasi por origen y casa; que declara, refiriendo las bendiciones
de su Señor, haber recibido el permiso (idhn) de Allah y
del Mensajero de Allah; y demás amigos de Allah. Y haber
sido singularizado por Allah con conocimientos y secretos que no
se dan sino en el “Singular Muhammadí”.
Si quisiéramos extendernos en referir aquello con lo que
Allah nos ha favorecido necesitaríamos volúmenes,
no obstante mencionaremos a los fuqará aquello con lo que
me distinguió mi shaij y maestro sidi Muhammad Ibn ‘Ali
y que fue lo siguiente: Cuando (sidi Muhammad Ibn ‘Ali) se
convirtió en cabeza (de la tariqa) le escribí una
carta renovando mi compromiso con él, después de haber
tomado la tariqa del shaij, gnóstico de Allah, sidi al-‘Arabi
Ibn al-Huwwari. Y me escribió, que Allah esté complacido
con él, con el mandato de acudir a su presencia. Acaté
su mandato y fui a Marrakesh y cuando entré en su presencia,
que Allah esté complacido con él, entró en
un estado de alegría y júbilo inconmensurables y me
dijo: Con tu venida, toda la tariqa ha venido a mí.
Y en otra ocasión me dijo, dentro de una serie de buenos
presagios cuya mención sería larga,: Tú eres
para nosotros, en nuestra tariqa, lo mismo que Ibn ‘Ataillah
en la tariqa shadiliyya; del mismo modo que Allah vivificó
la tariqa shadiliyya con Ibn ‘Ataillah, así mismo Allah
vivificará esta bendita tariqa contigo, si Allah quiere.
Y Allah hizo verdad su esperanza acerca de nosotros. Y ¡por
Allah, por Allah!, que no hemos pasado por ninguna ciudad, aldea
o campiña sin que sus habitantes no fueran testigos de la
llegada a ellos de expansión e incremento y la vida inundara
sus corazones. Así es el secreto del Idhn .
Y no ha habido faqir - y la alabanza pertenece a Allah- que se haya
sentado con nosotros que no aumentara en un conocimiento que no
tenía surgiendo de él humildad y ruptura interior.
Ni se sentó con nosotros ningún murid de la tariqa
sin que su regocijo no se fortaleciera y su aspiración no
se elevara para buscar el conocimiento de Allah. Ni ninguno de los
shaijs de la época sin aumentar en saboreo a su saboreo y
sacar de nosotros algún provecho que no tenía.
Y todo esto gracias al secreto del Idhn y su bendición.
Dice Ibn ‘Ataillah en sus Hikam: A quien se le ha dado idhn
para expresarse, su expresión es entendida en las audiencias
de las criaturas y su indicación se les hace clara.
El que tiene idhn es el que habla por Allah y para Allah y por ello
lo que dice tiene efecto en los corazones y se guía por él
todo escogido amado.
Y dijo el shaij de nuestro shaij, Sidi Muhammad al-‘Arabi,
que Allah esté complacido con él: ¡ Por Allah!
que no viene a nosotros sino el que es aceptado (por Allah). Y yo
digo, refiriendo las bendiciones de Allah,: ¡ Por Allah! que
no viene a mí sino el que es amado (por Allah).
Y ( el Profeta), que Allah le dé Su gracia y paz, me albrició:
Sabe hijo, que Allah te ha honrado con aguas dulces y exquisitas.
Dije: ¡Mensajero de Allah! Son estas aguas las aguas del Islam,
el Iman y el Ihsan. Y me dijo, que Allah le dé Su gracia
y paz: ellas son. Dije: Mensajero de Allah, ¿Estas aguas
las beberé yo sólo o las beberán también
los que se guíen por mí? Y dijo: Las beberás
tú y todo aquel de mi Umma que se guíe por tí.
Y Allah ha hecho realidad para nosotros lo que (el Profeta), que
Allah le dé Su gracia y paz, nos prometió; pues, ¡por
Allah!, que hemos bebido esas aguas; y todo aquel que venga con
nosotros con sinceridad las ha de beber en el tiempo más
corto.
Así pues alabad a Allah, sea ensalzado, y agradeced a vuestro
Señor aquello con lo que os ha honrado en vuestro tiempo.
Dice Allah: «No anulamos un signo o lo hacemos olvidar sin
traer otro mejor que él o uno como él». Y el
hecho de que Allah mencione en primer lugar la expresión
“mejor que él”, anteponiéndola a “como
él “; es una indicación de que tras un wali
perfecto surge necesariamente su heredero, incluso después
de un cierto tiempo, siendo más perfecto aún que él
en el conocimiento y la gnosis de Allah, sea Ensalzado; como honor
para ese wali perfecto y porque la ayuda que trae expansión
y la abundancia procedentes de Allah van en aumento.
Shaij ‘Abdul-Qadir es heredero del shaij Muhammad Ibn al-Habib
y es según nuestra experiencia el hombre de la época
pues habiéndonos sentado con numerosos hombres de conocimiento
de este tiempo jamás hemos experimentado ni de lejos lo que
hemos experimentado en la compañía de shaij ‘Abdul-Qadir,
que Allah recompense y guarde.
Él reúne en su persona, por el idhn recibido, la tariqa
‘alawiya y la tariqa habibiya, que forman parte de la tariqa
darqawiya, que a su vez procede de la tariqa shadiliya, pero esto
no son sino denominaciones que se podrían resumir en una:
La tariqa Muhammadía, el camino de Muhammad, que Allah le
dé Su gracia y paz.
Reconocemos como una de sus características más relevantes
el hecho de ser poseedor de un intelecto iluminado. El intelecto
que a tanta gente extravía (recordemos el hadiz que viene
a decir que el Fuego estará lleno de “listos”
y el Jardín lleno de “simples”) pues habiendo
sido creado por Allah para discernir lo verdadero de lo falso y
lo que conviene de lo que no conviene se usa para lo que no es su
cometido, en el caso de nuestro Shaij le ha permitido poner luz
a la situación confusa de nuestra época. Él
ha identificado en primer lugar los síntomas de la enfermedad
que mantiene no sólo a la Umma sino a la humanidad entera
en la situación que conocemos. Y a continuación ha
indicado un camino basado en un sufismo firmemente enraizado en
el Libro y la Sunna. Ha visto claramente que en esta época
es prioritario restablecer la Sharía en toda su dimensión
y ha señalado los aspectos de la misma que han sido dejados
a un lado.
Allah dice en el Corán: « Sé agradecido conmigo
y con tus padres, a Mí has de volver» Y como dice shaij
Muhammad Ibn al-Habib, el shaij es el padre del espíritu.
Nuestro agradecimiento a quien nos ha hecho ver y vivir que el Islam
es gratitud, apertura, expansión y deleite en la búsqueda
de la complacencia de Allah.
Dijo, que Allah le dé Su gracia y paz: “Las criaturas
son los dependientes de Allah y el más amado de las criaturas
para Allah es el más útil para Sus dependientes.”
El Profeta Muhammad fue el más beneficioso de las criaturas
de Allah para los demás y por ello es llamado Habibullah,
el amado de Allah. Los maestros del camino son sus herederos en
guiar a las criaturas y llamarlas al camino de Allah. Que Allah
derrame Sus bendiciones sobre el profeta Muhammad, su familia, sus
compañeros y todos aquéllos que lo han seguido en
llamar al bien.
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