glosario de terminología islámica pensamiento

Comentario de la Surat Ta Ha,
Dado a sus fuqara en la Mezquita al-Mansur.
Constantia. Ciudad del Cabo.
Julio del 2006
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por Shaykh Dr. Abdalqadir As-Sufi

Vamos a fijarnos en la Surat Ta Ha. Siguiendo la Riwayat Warsh, tomaremos las aleyas 86 hasta la 91. Luego iremos a las aleyas 97 y 98.


“Entonces Musa regresó a su gente enojado y dolido, y dijo:
¡Gente mía! ¿Acaso no os hizo vuestro Señor una hermosa promesa?
¿Se os ha hecho largo el plazo o es que queríais
que el enojo de vuestro Señor cayera sobre vosotros
y entonces habéis incumplido lo que me prometisteis?.
Dijeron: No hemos faltado a la promesa que te hicimos por iniciativa propia
sino que nos hicieron cargar con el peso de las alhajas de la gente
y las arrojamos como hizo el Samirí.
Y les hizo la figura de un becerro que mugía.
Dijeron: Este es vuestro dios y el dios que Musa olvidó.
¿Es que no veían que no les contestaba
ni tenía el poder de perjudicarles o beneficiarles?
Harún ya les había advertido:
¡Gente mía! Con esto sólo se os está poniendo a prueba,
realmente vuestro Señor es Misericordioso,
seguidme y obedeced lo que os mando.
Dijeron: No vamos a cesar de estar dedicados a su culto
hasta que no regrese Musa a nosotros”.

Y ahora las aleyas 97 y 98:


“Dijo: ¡Vete! Durante toda tu vida tendrás que decir: No me toques.
Y tienes una cita a la que no faltarás.
Mira a tu dios, ése al que te entregaste,
lo quemaremos y esparciremos sus cenizas por el mar.
Ciertamente vuestro dios no es sino Allah, no hay más dios que Él,
abarca todas las cosas con Su conocimiento”.

Volvamos ahora al principio:

“Musa regresó a su gente enojado y dolido”.

Ibn ‘Atiyyah dice en su Tafsir que el enojo de Musa se debía a que quería cambiar a la gente. Estaba enojado ante lo que sabía que había sucedido, y la pena que sentía era porque el asunto ya no estaba en sus manos y Allah era el único que podía arreglarlo. Estaba triste porque no podía solucionarlo. Dicho con otras palabras: al no poder imponer la Shari’at tendría que solucionarse con la Haqiqat, con el poder de Allah. Pero algo le decía que ellos no iban a cambiar.

Dijo Sayyiduna Musa:

“¡Gente mía! ¿Acaso no os hizo vuestro Señor una hermosa promesa?”

La hermosa promesa de Allah, subhanahu wa ta’ala, es que la obediencia al Mandato de Allah tiene una gran recompensa —tanto en este mundo como en el Otro.

Musa veía que la acción de su gente suponía una escisión. El pueblo judío se había separado de esta comprensión de lo Divino. Esta consciencia del Poder Divino es lo que separa a los Muminun de los Kafirun. La certeza con respecto al poder de Allah es la línea divisoria. Cuando las personas la pierden, se convierten en kafir en toda la acepción de la palabra. Son ateos. Han perdido la conexión. Esta es la razón de que al comienzo de la Surat al-Baqara encontremos lo siguiente:

“Alif, Lam, Mim. Ese Libro, no hay duda, contiene una guía para los temerosos.
Ésos que creen en el No-Visto, establecen el salat
y de la provisión que les hemos dado, gastan.
Y ésos que creen en lo que se hizo descender sobre ti
y en lo que se hizo descender antes de ti;
y de la Otra Vida tienen certeza”. (2: 1-4)

Es para la gente que cree en el No-Visto, la gente que sabe que el mundo Invisible domina sobre el Visible y que Allah gobierna el universo mediante elementos invisibles de Su creación celestial Ruhani y mediante Su Mandato:

“Realmente Su orden, cuando quiere algo, no es sino decirle:
Sé, y es”. (36: 82)

Este es el Mandato de Allah al que se somete todo lo que hay en la creación. Cuando el hombre pierde esta perspectiva ha cruzado la línea que le lleva a ser kafir. Pero: “¿Acaso no os hizo vuestro Señor una hermosa promesa?”


“¿Se os ha hecho largo el plazo o es que queríais
que el enojo de vuestro Señor cayera sobre vosotros
y entonces habéis incumplido lo que me prometisteis?”


Fijaros en la sabiduría de Sayyiduna Musa, en cómo interpreta el suceso al que se enfrenta cuando regresa. Dice: “¿Se os ha hecho largo el plazo?” O lo que es lo mismo, al vivir vuestras vidas, ¿fue un tiempo demasiado largo para mantener la comprensión de que Allah es el Señor del Universo? ¿Fue demasiado para vosotros a lo largo de vuestra vida? Porque hay un momento en tu vida en el que olvidas esta cuestión.

Y luego formula una pregunta extraña: “¿o es que queríais que el enojo de vuestro Señor cayera sobre vosotros?” Musa parece ser un médico o incluso un psiquiatra. La visión de la situación que tiene este Profeta, es que ve una enfermedad, y ¿cuál es esta enfermedad? Es muy significativo cuando dice: “¿queríais que el enojo de vuestro Señor cayera sobre vosotros?” Musa está preguntando si hay algo en vosotros que os hace querer ser castigados por Allah, subhanahu wa ta’ala, al haber perdido lo que yo llamo la “conexión” con la verdad, con el contrato que especifica que Allah es el Gobernante Divino.

Si pensáis en la historia de los judíos de nuestros días, parece que esto es justo lo que no quieren que se les pregunte. Alzan todo tipo de barreras diciendo “¡Antisemitismo!”, y afirman que no se les debe atacar y cosas similares. Pero la cuestión es: ¿Acaso querían que les sobreviniese este terrible desastre? Y de hecho lo sufrieron de forma horripilante; y si embargo, a pesar de poder haberlo evitado, no lo hicieron. Esto significa que este desastre les ha ocurrido por ellos mismos, no por la acción de fuerzas exteriores. Estas fuerzas no hicieron más que responder al deseo que tenían de ser castigados:

“¿O es que queríais que el enojo de vuestro Señor cayera sobre vosotros
y entonces habéis incumplido lo que me prometisteis?”.

Dicho con otras palabras: era la prueba de que lo que estaba ocurriendo, era la ruptura de la promesa que Bani Israel había hecho a su Mensajero. Cuando en ese momento rompían el contrato con Sayyiduna Musa, estaban también rompiendo el contrato con Allah, subhanahu wa ta’ala, porque Allah dice claramente en el Corán:

“Obedeced a Allah y obedeced a Su Mensajero.” (4: 59)

No se pueden separar. El Mensajero de esa época era Sayyiduna Musa, y romper con él significaba rechazar el Tawhid y el Poder de Allah, subhanahu wa ta’ala. Y luego viene su asombrosa respuesta:

“No hemos faltado a la promesa que te hicimos por iniciativa propia.”

Aquí es donde se desvela la psicología del kufr y de los Bani Israel. “Dijeron: No hemos faltado a la promesa que te hicimos por iniciativa propia.” Es decir, no fue nuestra voluntad la que decidió hacerlo. Y ahora descubriremos por qué:

“Nos hicieron cargar con el peso de las alhajas de la gente
y las arrojamos como hizo el Samirí.
Y les hizo la figura de un becerro que mugía.
Dijeron: Este es vuestro dios y el dios que Musa olvidó”.


Lo que hicieron fue precipitarse hacia la idolatría. Lo que más nos interesa saber, es que están rompiendo su vínculo con el poder de Allah, subhanahu wa ta’ala. La característica más destacada de su desobediencia al Profeta Sayyiduna Musa, ‘alayhi salam, es que no lo hicieron con su intelecto ni con su voluntad, sino que se vieron atrapados por el peso de la enorme riqueza que habían adquirido en el episodio previo con los egipcios. Esta gran riqueza que tenían se había convertido en la distracción. Esto es lo que hizo que siguieran ese camino diciendo: “Esto es lo que hizo el Samirí”. Sabemos muy poco sobre esta cuestión y los tafsires más correctos son muy específicos porque no quieren ir a la Torah en busca de pruebas –no extraemos pruebas de lo que ha sido alterado– pero parece que el Samirí pertenecía a una de las tribus de los Bani Israel que tenía conflictos con las demás tribus. Así pues, parte del problema que les sobrevino se debía a ese enfrentamiento de unos contra otros. El conflicto entre ellos fue la semilla de su desastre. El resultado es que hicieron un ídolo que se parecía a un becerro y, a partir de otras aleyas y tafsires, se asume que estaba hecho de oro y que emitía un sonido grave propio de los hindúes –¡Era una auténtico dios de juguete!

Luego intentaron ir aún más lejos tratando de relacionar a Musa con lo que habían hecho, diciendo que así es como era antes –“pero él lo había olvidado”. En toda época veréis a gente que trata de aplacar la fortaleza y el poder del Profeta sugiriendo que él ya estaba indicando este tipo de cosas –que es lo que de hecho ha ocurrido en nuestros días cuando los kuffar han intentado reinterpretar el Mensaje que ha venido del Rasul y de la Revelación del Corán diciendo que Islam significa “paz” y “tolerancia”, además de toda una serie de eslóganes que pertenecen al sistema kafir y que no son, ni jamás han sido, lo que enseñó Sallallahu ‘alayhi wa sallam.

Luego se nos presenta la visión que afirma que el camino que han decido seguir no produce resultado alguno. El camino del kufr no es un alivio para la situación de los kafirun:

“¿Es que no veían que no les contestaba
ni tenía el poder de perjudicarles o beneficiarles?”


En todo esto se puede ver que lo que les ha ocurrido a los Bani Israel es que han buscado un poder que no les sirve de ayuda. No tiene ayuda para nadie. No les daña, pero tampoco les beneficia. Han buscado una ayuda que no existe.

“Harún ya les había advertido:
¡Gente mía! Con esto sólo se os está poniendo a prueba,
realmente vuestro Señor es Misericordioso, seguidme y obedeced lo que os mando.
Dijeron: No vamos a cesar de estar dedicados a su culto
hasta que no regrese Musa a nosotros”.


Dicho con otras palabras: tenían esperanza de que su Profeta se mostrara de acuerdo con sus planes.

Y ahora llegamos a una aleya muy interesante:

“Dijo: ¡Vete! Durante toda tu vida tendrás que decir: No me toques.
Y tienes una cita a la que no faltarás.
Mira a tu dios, ése al que te entregaste,
lo quemaremos y esparciremos sus cenizas por el mar”.

Sayyiduna Musa los rechaza con una advertencia. Dice: “Durante toda tu vida tendrás que decir: No me toques”. En este punto, Sayyiduna Musa establece que, durante lo que les quede de vida en esta tierra, el destino de los judíos será decir: “¡No me toques!” Esto una declaración extraordinaria que se parece a una espada de doble filo. Dirán “¡No me toques!” que significa, en un aspecto, que el resto de la humanidad viene a aniquilarlos. En otro aspecto significa que obtendrán poder y que luego se volverán contra el mundo diciendo: “¡No me toques!” En cualquier caso, lo importante es que han perdido la conexión con los Bani Adam. Este “¡No me toques!” es de suma importancia, porque nos introduce de nuevo en los tiempos cristianos de la Edad Media por ser uno de los eslóganes de una de las grandes familias de caballeros: “Nolo me tangere” que significa “¡No me toques o acabaré contigo!”, algo que podemos ver en Palestina y en Líbano ahora mismo: “¡No nos toquéis o acabaremos con todos vosotros!”. Y todo esto por un solo hombre.

Significa también que se han separado de los Bani Adam, del resto de la tribu humana. Esto es algo extraordinario y ocurre justo en ese momento en el que han decidido mantener esa riqueza y esa idolatría. Recordad que la verdadera naturaleza del kufr, la ruptura que lleva al kufr, no es tanto la negación de dios como la separación de los acontecimientos de la creación –fijaros en que están diciendo: “Esos acontecimientos pueden que estén bajo Su poder”, pero, astaghfirullah, “mi destino no está bajo Su poder”. Y sin embargo, la esencia del Tawhid consiste en reconocer el destino.

¿Cuáles son los elementos que constituyen el Iman? Son creer en Allah, en Sus Ángeles, Sus Libros, Sus Mensajeros, en el Último Día y en el Destino, ya sea bueno o malo. El kufr consiste en eliminar esta última parte. En todo el Corán se descubre que cuando se les pregunta, los kafirun dicen que Allah creó los cielos y la tierra. Son capaces de reconocer que Allah es el Creador, pero no admiten que Su Mandato rige el destino del individuo. Pero Allah es el Amo y Señor del Destino. “Maliki Yawmid-Din”. Esto no pueden aceptarlo. Esta es la clave. Y este fue el momento en el tiempo cuando tuvo lugar; y ocurrió al desobedecer al Mensajero de esa época, Sayyiduna Musa. La desobediencia a Sayyiduna Musa significa desobedecer a Allah. Y se les dice que, a causa de ello, serán esparcidos como el polvo. En los tiempos en que vivimos, podemos reconocer este mismo hecho entre los pueblos árabes porque se han apartado del Mandato de Allah al haber roto con el Rasul, sallallahu ‘alayhi wa sallam.

Para completarlo, la aleya siguiente dice:

“Ciertamente vuestro dios no es sino Allah, no hay más dios que Él,
abarca todas las cosas con Su conocimiento”.

Esta es, una vez más, la declaración de Tawhid que pone fin al asunto de los judíos. Puede afirmarse que nuestra comprensión de los judíos tiene que hacerse a la luz de este encuentro extraordinario con Sayyiduna Musa, su Profeta, y la forma en la que lo rechazan es absoluta. Toda la historia de los judíos se deriva de este suceso y de ese extraño y compulsivo retorno al préstamo de dinero, al tratar con el dinero pensando, de alguna manera, que es una riqueza que les protegerá de las dificultades de la existencia.

A pesar de ser perseguidos, a pesar de ser obligados al exilio y rechazados, siguen volviendo a esa práctica y seguirán haciéndolo. Esa es su tragedia.

Y sin embargo, existe todavía un pequeño grupo de esa gente que admiten la acusación de Sayyiduna Musa, que no reconocen a Israel y que no reconocen como suyo el camino que ha seguido su propia gente. Hay un grupo pequeño de judíos que se oponen a todo esto porque son seres humanos y son capaces de vislumbrar el terrible desastre que les ha acaecido. Vivimos en una época en la que este asunto aún no ha terminado, y es muy importante que lo comprendáis con todo detalle.

No penséis en la fuerza de Israel o en la de los banqueros y las ricas familias judías. Reflexionad sobre ello desde el punto de vista del poder de Allah, subhanahu wa ta’ala, en la situación que han padecido en las épocas pasadas y en su terrible decisión —y en cómo ese rechazo de su Mensajero, con todo su sufrimiento y toda su tragedia, tal y como fue predicho en estas aleyas del Corán, ha ocurrido y lo sigue haciendo. Así es como debéis contemplarlo. Y cuando la gente hable de ellos no digáis: “Pero son muy poderosos y tienen todos esos bancos y toda esa riqueza”. Lo que tenéis que decir es: “No, están en un camino en el que han sido rechazados por Allah, subhanahu wa ta’ala, por haber desobedecido a su Profeta”.

Y en consecuencia no debemos mirarlos con un sentido de superioridad, porque tenemos que admitir el hecho de que muchos, demasiados líderes de nuestra gente en esta época han hecho exactamente lo mismo. Lo que tenemos que recordar a la gente es que al obedecer al Rasul, sallallahu ‘alayhi wa sallam, se está obedeciendo a Allah. Obedeced al Rasul y no a alguien que haya venido después. El asunto se remite al Rasul, sallallahu ‘alayhi wa sallam, no se conecta con nadie más, solo con él. Esta es la razón de que nuestro Din, como sufis, esté basado en un Tawhid auténtico y en el amor por el Rasul, sallallahu ‘alayhi wa sallam. Este amor no deja lugar para nadie más. Para ningún otro mortal. Tenemos respeto por los Sahaba y por Sayyidatuna ‘Aisha, esta gran mujer de la que procede la mitad del Din; pero todo nuestro amor es por el Rasul, sallallahu ‘alayhi wa sallam, de entre todas las criaturas que hay en este planeta.

Pedimos a Allah, subhanahu wa ta’ala, que nos haga ser de la gente que enseña el Din correcto, y pedimos a Allah, subhanahu wa ta’ala, que nos dé una lengua como la que dio a Sayyiduna Harún para decir la verdad a su gente. Pedimos a Allah, subhanahu wa ta’ala, que nos haga ser fuertes en el Din, nos dé conocimiento del Din y nos dé amor por el Corán.


 
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