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FATWA SOBRE
LAS DECLARACIONES DEL
PAPA BENEDICTO XVI EN ALEMANIA
por
Shaykh Dr. Abdalqadir As-Sufi
Un
grupo de nuestros Fuqaha me ha pedido que exprese mi opinión
sobre el discurso que el Papa ha dado recientemente en Alemania.
Esto es una Fatwa: En ella expondré mi evaluación
de lo que significa este suceso, lo que significan las declaraciones
que se han hecho y la política que esto implica.
Esto no es un HUKM. Según nosotros, un juicio sólo
puede ser emitido por un Emir que gobierna en una comunidad conocida
y que, al hacer el juicio, tiene los poderes necesarios para asegurar
su ejecución; si el Emir no puede ejecutar un juicio, éste
queda reducido a una mera calumnia. Hablando con propiedad, el juicio
sólo se completa cuando se ejecuta la sentencia que conlleva.
El Papa Benedicto XVI dio su discurso en Regensburg. En esta ciudad
estaba la fábrica de Messerchmidt y uno de los campos de
concentración más conocidos. Durante los primeros
18 años de su vida, el Papa actual vivió dando su
consentimiento a la filosofía Nazi, siendo él mismo
un Nazi. En 1927 nació en medio de ese fermento entusiasta
que dio lugar al movimiento Nazi y fue testigo de su acceso al poder
en los inicios de los años 30. A la edad de 14 años
pasó a formar parte de la Juventud Hitleriana. A esa edad
y en ese lugar es posible asumir el entusiasmo. Tras dos años
de buena conducta, a los 16 años de edad, fue llamado a filas
por el Ejército Alemán. Su destino fue una brigada
anti-aérea. En 1945 fue hecho prisionero por las fuerza de
los EE.UU. y enviado a un campo de prisioneros de guerra. Tenía
entonces 18 años.
Los Jesuitas dicen que si se les da un niño a los seis años
de edad, será suyo el resto de su vida. Si se sigue esta
doctrina católica, podemos asumir que los Nazis tienen al
Papa para toda su vida. Ha sido criado bajo la Hakenkreuz (swástica),
y siendo un joven, enderezó sus trazos y tomó la Cruz
católica. Enardecido con la visión de una elite en
el gobierno empeñada en la conquista del mundo, en esa mezcla
embriagadora de poder despiadado y uso de la ciencia que era el
Weltanschauung Nazi, el joven Razzinger entró a formar parte
de la gran tradición histórica de una Iglesia “Católica”
auténtica empeñada en el control mundial. Entró
en la Iglesia sabiendo su identidad histórica. Sabía
que el poder ejercido por la Iglesia durante siglos había
sido mantenido, no sólo con la tortura y el genocidio, sino
con la institucionalización de un sistema, un sistema detallado
y bien documentado, de torturas y ejecuciones con fuego. La Inquisición
había sido el modelo admirado por Himmler y sus S.S. Sumado
a todo ello, estaba la intensidad psicológica y la crueldad
de un sacerdocio célibe que a lo largo de todos esos siglos
había desatado persecuciones de brujas por toda Europa, torturando
y quemando mujeres en un ginecocidio inconmensurable.
El lugar de la doctrina Nazi, que preconiza la imposición
del poder sobre las razas más bajas, era ocupado por las
cruzadas cristianas que habían sido diseñadas para
imponer las doctrinas imposibles del cristianismo sacramental sobre
la civilización islámica.
Desdichadamente, el mundo en el que se había criado el pobre
Ratzinger niño, iba a cambiar de forma radical. El seminarista
descubrió que había entrado en un mundo totalmente
diferente. Para mantener su poder absoluto, la Iglesia Católica
se había visto obligada en el pasado a someter a la tortura
y a la hoguera a los herejes. El problema residía en que
la mera aplicación de la razón hacía imposible
que la gente creyera que el rito central de la Iglesia era verdad.
El, así llamado, Sacramento. Este rito, está basado
en la existencia anterior de una elite de iniciados a los que se
llama obispos. Al ser “consagrados” por el Papa, que
a su vez declaraba ser el representante activo del discípulo
San Pablo, estos obispos podían transformar el pan y el vino
en la carne y sangre de Jesús. (Pedimos perdón a Allah
por mencionar esta fantasía).
En un claro ataque contra la razón, la Iglesia declara “Hic
es Corpus”. Este es mi cuerpo. La doctrina recibe el nombre
de transustanciación, esto es, el cambio de una sustancia
en otra diferente. Esto es lo que declaraban, y aún lo siguen
haciendo. Si esta magia no existese, en ese momento ya no son necesarios
los obispos y, por extensión, tampoco el Papa. Hubo que esperar
hasta la Reforma Protestante para ver cómo se introducía
en primer lugar la doctrina de la con-sustanciación y luego
la doctrina de la non-sustanciación.
Es comprensible que, en sus deliberaciones, la Iglesia tuviese siempre
muchos problemas con el lugar que ocupa la razón. Es fácil
comprender también la imposibilidad, para el musulmán
racional, de tan siquiera atisbar la extraordinaria realidad histórica
que muestra, a lo largo de los siglos, a hombres y mujeres sometidos
a las torturas más insoportables infligidas con instrumentos
mecánicos horripilantes, sumergiéndoles en agua o
quemándoles con fuego si se atrevían a negar que el
pan y el vino de los sacerdotes eran el cuerpo y la sangre de su
Redentor. Era un doble ultraje contra la razón. Era pura
antropofagia. Y al mismo tiempo era teopofagia. El resultado es
que los católicos modernos están comiendo la carne
de un hombre que tiene dos mil años, y ¡creyendo al
mismo tiempo que están comiendo a Dios!
Lo que se deduce de todo esto, es que a partir del momento en el
que la Iglesia perdió el poder de torturar y quemar, y con
ello imponer este sin sentido a la gente normal, la Iglesia Católica
Romana iba a iniciar su decadencia y su caída.
A mediados del siglo XX la Iglesia estaba definitivamente en crisis.
La Iglesia Católica, una vez perdido el poder de la coacción,
tenía que encontrar una base doctrinal sobre la que establecerse.
La compulsión había sido eliminada - ¿dónde
ir ahora? La respuesta era evidente – ir hacia lo opuesto:
el amor. El Papa Juan XXIII, acusado de comunismo por muchos cardenales,
convocó un Concilio en Roma para inventar la nueva Iglesia.
En el proceso, la Misa en latín fue eliminada para dar paso
a la vernácula. Se tenía la esperanza de que, en la
confusión de las muchas traducciones, la ofensa sacramental
desapareciera del mapa. Lo llamaron Reforma dentro de la Iglesia.
Por supuesto que Re-forma significa que la forma original ha sido
destruida. El papa Juan XXIII llevó a la Iglesia tan lejos
de la Roma histórica que la aparición de un anti-Papa
en Francia, un tal M. Lefèvre, era un hecho inevitable. Ordenó
obispos y restauró la Misa Tridentina. Tuvieron que pasar
años antes de que se atreviesen a excomulgar a Lefèvre
y su Iglesia Católica Romana. Y así fue cómo
sin pedir disculpas, pero con explicaciones de todo tipo, el Catolicismo
surgió como la Iglesia del Amor y de la Paz, una clara conversión
hippie.
Al mismo tiempo, la participación de la Iglesia en la usura,
esto es, la banca moderna, puso al descubierto la Cara Oculta de
la Luna, puesto que la cara oculta de un sacerdocio célibe
es, por supuesto, la pedofilia. El banquero del Papa fue encontrado
colgando de un puente londinense y la riqueza del Vaticano se tambaleaba
al borde de la bancarrota. El heredero del Papa Pablo, un inocente
que escribía cartas a Pinocho, descubrió horrorizado
el escándalo oculto. Al poco tiempo moría, asesinado
o, mejor si cabe, de muerte natural, y su lugar lo ocupó
el candidato americano Juan Pablo. Esto llevó a la Iglesia
al nuevo mundo del Dominio Banquero. La tarea del nuevo Papa era
guiar a Polonia hacia un levantamiento social que llevase el bloque
comunista al terreno capitalista. Inauguró también
la doctrina masónica del “Diálogo” con
la que anestesiar a todas las religiones de forma que, cuando despertasen,
fueran sólo una, es decir, sin sentido alguno. Tras esta
política estaba también el factor importante del despido
de los jesuitas por parte de Juan Pablo II (los defensores de la
tradición católica), y la elevación del Opus
Dei, - una orden “laica”, carente de sacerdocio (defensores
de la Secta Bancaria). El confesor del Papa dejó de ser un
jesuita.
El último Papa llevó a cabo un importante cambio doctrinal
que parece ser mantenido por el Papa actual. La obligación
de sustituir la Iglesia Sacramental dejaba ante el catolicismo la
preocupante realidad de una nueva forma de cristianismo evangélico
que no está centrado en el Sacramento sino más bien
en el rito del Bautismo. Esta nueva forma evangélica abolía
el mundo Invisible y declaraba que el hombre “Nacía
otra Vez” en esta vida, no en la Otra, la que ha de venir.
Hacía falta algo más profundo, y el Papa polaco escogió
la elevación de la doctrina de la Mariología. Esta
doctrina predicaba la súplica directa a María y proclamaba
su Ascensión corporal a los cielos. Lo que esto hacía
en realidad, era plasmar una de las declaraciones históricas
de la cristiandad: transferir la Presencia Divina a la madre de
Jesús, a la que ahora se llamaba Madre de Dios.
Soy consciente de que estas cuestiones son una ofensa a la razón
y pido a mis hermanos musulmanes que tengan en cuenta que las menciono
con el único propósito de clarificar cuál es
la política actual de la Iglesia Católica.
La importancia de esta adoración virtual de María,
tiene consecuencias de muy largo alcance, no sólo en el ámbito
teo-político sino también en el geo-político.
En los grupos de expertos de los EE.UU., con presencia mayoritariamente
judía, existe ya una estrategia a largo plazo para la unificación
del cristianismo y el Islam o, hablando con mayor propiedad, llegar
a un acuerdo bi-partidista. Este programa eliminará de forma
efectiva la amenaza política e intelectual que supone la
religión para la Secta atea de los Banqueros. El resultado
final sería un Islam y un cristianismo despolitizados. Los
cristianos adorarán a María que derramará lágrimas
por su hijo durante toda la eternidad. Los musulmanes adorarán
a Fátima que también llorará eternamente por
sus hijos mártires, Hasan y Husein. En la Ciudad Santa de
Roma el Papa será el foco de los cristianos del mundo y en
la Ciudad Santa de Kerbala el Gran Imam será lo mismo para
los musulmanes. Todo lo que está ocurriendo en nuestros días
debe contemplarse como pasos que se están dando hacia el
cumplimiento de esta política.
La “forma pacífica” para conseguir esta reconciliación,
es la aplicación de la doctrina del Diálogo entre
las Religiones.
Enrique VIII, el Rey más grande de Inglaterra, comprendió
lo que Lutero no había sido capaz de vislumbrar. Vio que
el poder Papal no estaba basado únicamente en la doctrina
sacramental, sino que también lo estaba en el poder político
del Papa. La destrucción progresiva del poder político
significa que las doctrinas acabarán también siendo
destruidas. Ahora bien, la doctrina fundamental que durante toda
su historia se alza entre la Iglesia Católica Romana y la
Secta de los Banqueros, que ha crecido en desarrollo y poder desde
1789, es la doctrina que prohíbe la usura.
Nuestro respetado hermano, Umar Ibrahim Vadillo, me ha enviado un
documento relevante. Umar Pasha me ha informado que en el 1 de Noviembre
de 1745, se emitió una Bula del Papa Benedicto XIV, VIX PERVENIT,
hablando de “La Usura y otros Beneficios Deshonestos”.
Esta declaración es un rechazo de la usura sin paliativos.
Los párrafos que siguen a continuación son extractos
de esta declaración oficial:
“3. I. La naturaleza del pecado llamado usura tiene su lugar
y origen en un contrato de préstamo. Este contrato económico
entre unas partes en acuerdo exige, por su misma naturaleza, que
una parte devuelva a la otra solamente la cantidad que ha recibido.
El pecado existe cuando en algunas ocasiones el acreedor quiere
más de lo que ha dado. Es decir, llega a afirmar que se le
debe una ganancia por lo que ha prestado, pero cualquier beneficio
que excede la cantidad prestada es ilícito y usurero.
II. No puede perdonarse el pecado de usura aduciendo que la ganancia
no es grande ni excesiva sino más bien modesta o pequeña.
Tampoco puede perdonarse porque el deudor sea rico. Ni siquiera
diciendo que el dinero que fue tomado prestado no se quedó
quieto, sino que fue gastado de forma provechosa, ya fuera para
incrementar la fortuna, comprar nuevas propiedades o efectuar transacciones
comerciales. La ley que regula los préstamos exige la igualdad
entre lo que se ha dado y lo que se ha devuelto; una vez establecida
la igualdad, todo aquel que exija más que eso está
violando las condiciones del préstamo. En consecuencia, si
alguien cobra interés, debe proceder a su devolución,
según las normas públicas de justicia; la función
de estas normas en los contratos entre los seres humanos es garantizar
la igualdad de trato para las partes. Esta ley debe observarse de
forma sagrada. Si no se hace con toda exactitud, se debe reparar
la trasgresión.
IV. Hay muchos contratos diferentes de esta clase. En ellos, si
no se mantiene la equidad, lo que se reciba por encima de lo que
es justo es una injusticia manifiesta. E incluso si no está
categorizado como usura (ya que la reciprocidad, tanto abierta como
oculta, está ausente) la restitución es obligatoria.
4. …nosotros aprobamos y confirmamos lo contenido en las opiniones
expuestas más arriba ya que los profesores de la Ley Canónica
y la Teología, la evidencia contenida en las Escrituras,
los decretos de los Papas anteriores y la autoridad de los Concilios
y los Padres de la Iglesia han secundado este proceder.
10. …os exhortamos a no escuchar a aquellos que dicen que
hoy en día la cuestión de la usura es meramente nominal,
ya que siempre se han obtenido ganancias cuando se prestaba dinero
a otra persona. ¡Qué falsa es esta opinión y
qué lejos está de la verdad!...
…y en consecuencia, no es válido sugerir, basándose
en afirmar que siempre se ha obtenido alguna ganancia por el dinero
prestado, que el tema de la usura ya no es relevante en nuestros
días”.
Junto con este texto, Umar Pasha escribió lo siguiente:
La respuesta a su pregunta ¿Qué Papa legalizó
la usura y cuándo lo hizo?
Fue el Papa Pío VIII en el año 1830
cuando el Santo Oficio, con la aprobación Papal, permitió
el cobro de interés. No sólo se permitió el
cobro de intereses sino que el Códice de Ley Canónica
del año 1917, decía que las Órdenes Religiosas
podían tener sus bienes en cuentas que produjeran intereses.
(El Canon 1523, 4.º dice que los administradores de las propiedades
de la Iglesia deben utilizar, en beneficio de la Iglesia, dinero
que pueda ser invertido de forma provechosa. Véase T. Lincoln
Bouscaren, S. J. y Adam C. Ellis, S. J., ‘Canon Law: A Text
and Commentary’, 2.ª edición, Milwaukee: the Bruce
Publishing Co., 1951, 826. Según puede verse en este comentario,
hay muchos que malinterpretan este Canon: “Invertir dinero
significa cambiarlo por bienes no fungibles tales como bienes inmuebles,
acciones, obligaciones, etc. El dinero que no está depositado
en el banco a plazo fijo no se considera invertido”. Ibid.,
251). Y además, el nuevo Catecismo de la Iglesia Católica
no menciona la usura.
La fecha exacta del decreto doctrinal de Pío VIII es el 18
de Agosto de 1830. Ese fue el momento decisivo. A continuación
le siguen toda una serie de decretos en la misma línea: 31
de Agosto de 1831, 17 de Enero de 1838, 26 de Marzo de 1840 y 28
de Febrero de 1871; y el de la Sagrada Penitencia del 11 de Febrero
de 1832. (Copias de estos decretos pueden encontrarse compilados
en ‘Collectio Lacensis’ (Acta et decreta s. conciliorum
recentiorum), VI, col. 677, Apéndice al Concilio de Pondicherry;
y en el ‘Enchiridion’ del Padre Bucceroni).
Umar Ibrahim Vadillo.
A partir de esto puede verse que de Benedicto XIV a Benedicto XVI
se ha abandonado por completo la posición histórica
de la Iglesia Católica con respecto a la usura. Benedicto
XVI ha heredado una situación post-Aldo Moro, esto es, la
obediencia más abyecta y la alineación con los anatemas,
las doctrinas y los castigos ordenados por la Secta de los Banqueros.
En el preciso instante en el que se ponía la toca Papal,
los EE.UU., bajo el control de esa Secta de Banqueros, entraban
en una fase sin precedentes del imperialismo global. En medio de
este proceso, su líder definía brutalmente sus actividades
como Cruzada. Y luego el Presidente llegó a decir: “Si
no estás con nosotros estás contra nosotros”.
Esta Cruzada había sido desatada por la destrucción
de dos rascacielos en el centro de Nueva York, de la misma manera
que la Primera Guerra Mundial había sido “desatada”
con el asesinato del Archiduque Franz-Ferdinand y su esposa en Sarajevo.
En ambos casos, la causalidad oficial oculta la causalidad histórica:
la actuación del proceso de poder de un capitalismo cuya
energía aún no se ha extinguido.
La realidad que se enfrenta a estos sucesos se hizo manifiesta con
cada vez mayor claridad: la doctrina del Islam que prohíbe
la usura en toda circunstancia, “incluso una brizna de hierba”;
esta es una doctrina cuya aplicación significa el fin del
sistema bancario mundial, de sus instituciones e instrumentos de
intercambio. La situación exigía con urgencia que
el Islam fuese denigrado y presentado como algo absolutamente maligno.
Al mismo tiempo, y dado que en el mundo actual una de cada cinco
personas es musulmán, -- o incluso probablemente cuatro ya
que faltan los datos asiáticos – y esto una estadística
demasiado grande como para calificarlos a todos de enemigos perversos,
lo que hacía falta era una “Reforma” del Islam
en los mismos términos cuya aplicación había
emasculado el cristianismo, haciendo que primero fuera impotente
políticamente y que luego aceptara la usura.
Al Papa Benedicto XVI se le advirtió con discreción
que tenía que cumplir los dictados de la doctrina atea de
la Cruzada de los Banqueros, “Si no estás con nosotros
estás contra nosotros”. Es evidente que un Papa Nazi
tiene una posición muy vulnerable y puede ser fácilmente
perjudicado e incluso destronado. Y así fue como con una
astucia manifiesta y una deshonestidad vergonzosa, el Papa Benedicto
XVI fue a Regensburg como si en ese lugar pudiera hacer la Confesión
y recibir el perdón Rabínico. ¿Qué dijo?
¿Y cuál era su intención?
Hay dos declaraciones de suma importancia. Una es el infame comentario
en el que se cita al Emperador Medieval. Pero en primer lugar me
gustaría analizar la otra declaración. Dijo el Papa:
“Es probable que el Emperador conociese la aleya 256 de la
Sura 2 que dice: ‘No hay coacción en la religión”’.
Según los expertos, esta es una de las Suras de la época
primera cuando (a quien Allah bendiga y conceda paz) aún
no tenía poder y vivía bajo la amenaza continua”.
Y ahí el Papa menciona sin cortesía alguna el nombre
del Mensajero sin título ni respeto
Debe tenerse en cuenta que este término “experto”,
tal y como revela el resto de su discurso, es la información
que proviene de los orientalistas, un grupo de seudo-académicos
que durante más de la última mitad del siglo pasado
hemos aprendido a no tener en consideración alguna. Allah
el Excelso dice en el Corán (2: 256):

“No hay compulsión en lo que respecta la práctica
del Din”
La
postura correcta de nuestros fuqaha con respecto a esta aleya, que
tiene una importancia capital, es la que obtenemos del gran jurista
europeo de Granada, el Qadi Abu Bakr ibn al-Arabi. En su Hukm sobre
esta aleya dice que está abrogada por el Ayat as-Sayf, la
aleya de la Espada. Allah el Excelso dice en el Corán (47:
4):
“Y
cuando tengáis un encuentro con los que se niegan a creer,
golpeadlos en la nuca;
y una vez los hayáis dejado fuera de combate,
apretad las ligaduras y luego,
liberadlos con benevolencia o pedid un rescate.
Así, hasta que la guerra deponga sus cargas.”
El
Qadi Abu Bakr continúa diciendo que existe una segunda opinión
que afirma que esta aleya es válida en el terreno gobernado
por un Emir islámico y en relación con los no-musulmanes
que pagan la Yˆizia y gozan, en consecuencia, de la protección
del Dawlet islámico. Lo que se deduce, y para nosotros no
admite discusión, es el juicio que afirma que la decisión
legal sobre lo que existe fuera del Dawlet islámico es el
Yˆihad en el Camino de Allah. Debo enfatizar que el Yˆihad
tiene sus propias reglas y dado que, por definición, es “Yˆihad
fisabilillah”, significa que su función es poner a
un territorio bajo el poder del Islam o proteger la frontera del
Islam. No es el mismo caso que el de la liberación de un
territorio, aunque la ocupación injusta permite el uso de
la resistencia militar.
La segunda declaración del Papa Benedicto XVI es la cita
ofensiva de un Emperador cristiano. En este punto es donde se muestra
la duplicidad del Vaticano. Ellos, e incluso el mismo Papa, han
dicho que no era la opinión del Papa, sino que se limitó
a citar las palabras de un Emperador medieval. En el Haram de Madinah,
un hombre que se presentó ante el Imam Malik, el Imam de
Dar al-Hiyˆra, que Allah esté complacido con él,
dijo que fulano de tal había dicho que un individuo determinado
se había emborrachado. Imam Malik ordenó inmediatamente
que se le aplicase al denunciante el castigo hadd que corresponde
a la calumnia. El hombre protestó diciendo que no había
sido él quien lo había dicho sino el tal fulano. Imam
Malik contestó: “¡Yo lo he oído de ti!”
Así pues, y en mi opinión, el Papa Benedicto XVI es
culpable de haber insultado al Mensajero de Allah, a quien Allah
bendiga y conceda paz.
Como conclusión, y al verlo tomar un camino tan arriesgado,
debemos preguntarnos cuál era su plan. En el corto espacio
de tiempo siguiente a cometer el delito, el Papa explicó
con claridad cuál es el programa. Lo que en su discurso calificó
de “diálogo genuino entre religiones y culturas”
muestra que será conducido según los términos
impuestos por el Vaticano. Es significativo comprobar que los términos
“cultura” y “religión” han sido puestos
uno al lado del otro al ser este el marco que utiliza la Shi’a
para tratar estas cuestiones. El Islam, por supuesto, no es una
cultura, sino que sirve de filtro para la cultura. En lo que respecta
al diálogo con otras religiones, carecemos de autoridad Divina
para hacer tal cosa. El permiso que Allah nos ha dado es para llamar
a los kuffar al Islam. Allah el Excelso dice en el Corán
(2: 120):
“Los
judíos y los cristianos no estarán satisfechos contigo
hasta que no sigas su sistema.
Di: La guía de Allah es la Guía.
Si siguieras sus deseos después del conocimiento que te ha
venido,
no tendrías ante Allah quien te protegiera ni auxiliara”.
Y debe decirse claramente que una disculpa por parte del Papa debe
ser considerada como una frívola irrelevancia.
El Papa ya ha dicho que quiere reunirse con dirigentes musulmanes.
A la luz de este suceso, esa reunión no debería permitirse.
Debe enfatizarse que para nosotros el “experto” no es
el ‘Alim sino el Faqih, no es el académico sino el
abogado. Más aún: los que van a hablar sobre el Yˆihad
sólo pueden ser aceptados como portavoces del Din si confirman
que el Yˆihad es un Fard hasta el Último Día;
que el estatus del Dhimmi y el pago de la Yˆizya son la protección
obligatoria para los no-musulmanes; y que el Zakat es una Sadaqa
obligatoria y recaudada, no dada, y que su instrumento legal primordial
es el Dinar de Oro y el Dirham de Plata islámicos. El Din
del Islam está separado y aparte, por su nombre y por definición,
de la religión Shi’a. Pero las personas de este tipo,
esos válidos portavoces del Islam, por su misma definición,
no pueden sentarse a debatir con la Iglesia cristiana sin al mismo
tiempo cumplir la obligación de llamar al Islam a los kuffar.
Allah el Excelso ha aclarado todo este asunto en el comienzo de
la Sura Luqman (31: 1-9):

“En
el nombre de Allah, el Misericordioso, el Compasivo.
Alif, Lam, Mim.
Estos son los signos del Libro Sabio.
Guía y misericordia para los que hacen el bien.
Los que establecen el salat, dan el zakat y tienen certeza de la Ultima
Vida.
Esos están afirmados en una guía de su Señor
y son los que tendrán éxito.
Hay hombres que compran palabras frívolas para extraviar
del camino de Allah sin conocimiento y las toman a burla.
Esos tendrán un castigo infame.
Y cuando se les recitan Nuestros signos se dan la vuelta con soberbia
como si no los oyeran, como si tuvieran sordera en los oídos.
Anúnciales un castigo doloroso.
Es cierto que los que creen y llevan a cabo las acciones de bien
tendrán los Jardines del Deleite en los que serán inmortales.
Promesa de Allah verdadera, Él es el Insuperable sin igual,
el Sabio”.
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