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DEMOCRACIA Y ECONOMIA – EL EJE DEL MAL
por Shayj Dr. Abdalqadir As-Sufi
Allah el Excelso ha dicho en Su Libro Discriminador, en la Surat
Saba’:

“Y dicen los que se niegan a creer:
La Hora no va a llegarnos.
Di: Sí, por mi Señor que os llegará.
Él es el Conocedor del No-Visto.
No se le escapa el peso de una brizna ni en los cielos ni en la tierra,
ni hay nada que sea menor o mayor que ello
que no esté en un Libro explícito.
****

Y dicen los que se niegan a creer:
¿Queréis que os enseñemos a un hombre
que os anuncia que cuando os hayáis quedado reducidos a polvo
seréis creados de nuevo?
¿Se ha inventado una mentira sobre Allah o es acaso un poseso?
Pero no, los que no creen en la Ultima Vida
Estarán en el castigo y en el extravío profundo.
****

Y dicen los que se niegan a creer:
No creeremos en esta Recitación ni en lo que había antes.
Pero si pudieran ver los injustos
cuando estén de pie ante su Señor haciéndose
mutuos reproches.
Dirán los que se dejaron llevar a los que fueron soberbios:
De no haber sido por vosotros habríamos sido creyentes.
Y dirán los que fueron soberbios a los que se dejaron llevar:
¿Cómo es que nosotros os desviamos de la guía
después de haberos llegado?
Por el contrario, fuisteis de los que hacen el mal.
Y dirán los que se dejaron llevar a quienes fueron soberbios:
No, era una maquinación de día y de noche
para ordenarnos que no creyéramos en Allah
y que Le atribuyéramos semejantes.
Y mostrarán el arrepentimiento al ver el castigo.
Pondremos argollas en los cuellos de los que se niegan a creer.
¿Acaso se les pagará por algo que no sea lo que hayan
hecho?
No hemos enviado a ninguna ciudad un advertidor
sin que los que en ella se habían entregado a la vida fácil
no dijeran:
Nos negamos a creer aquello con lo que se os envía.
Y dijeran: Nosotros tenemos más riquezas e hijos
y no vamos a ser castigados”. (34: 3, 7-8, 31-35)
Nuestra
Comunidad Mundial Musulmana debe reconocer urgentemente la situación
en la que se encuentra inmersa en nuestros días. Lo que hoy
gobierna el mundo es el ámbito unificado de la alta tecnología;
y lo hace solamente por la falta de un despertar musulmán.
Lo que impide nuestra capacidad de transformar la situación
no es el sistema de la técnica, que está frente a
nosotros como puede hacerlo un frente meteorológico o un
periodo climático dominante, sino el hecho de que nuestro
terreno político está todavía habitado por
la especies dinosáuricas del Modernismo y el Reformismo árabe.
La propagación kafir del terrorismo, como último medio
desesperado para rechazar el despertar islámico, ha producido
un resultado irónico. Las declaraciones de los medios de
comunicación evidencian que los Qardawis, Ramadanes y todo
ese tipo de grupúsculos anti-intelectuales, gozan de una
cierta preferencia al ser reconocidos como los más propicios
a sumarse a la gran doctrina atea de la Tolerancia. Esto ya ha sido
demostrado con la frívola cuestión del pañuelo
de las mujeres musulmanas en Francia –una forma de cubrirse,
es preciso añadir, que no puede encontrarse en la historia
gráfica anterior al año 1950. Ya forma parte de nuestra
situación actual el poder constatar que los medios de comunicación
kafir siempre se equivocan a la hora de decir qué es el Islam,
y las lumbreras mediáticas de la CNN, BBC World, etc., siguen
divirtiéndonos con su incapacidad de sincronizar sus mentes
mal preparadas con ese gran tema que es nuestro Din.
No obstante, la crisis a la que se enfrenta la sociedad kafir no
proviene de su torpeza al tratar de comprender el Islam, sino más
bien, de la incapacidad manifiesta de las masas del mundo y de sus
portavoces intelectuales, a la hora de comprender la naturaleza
y las modalidades del Eje del Mal que domina y destruye la vida
de este planeta: la democracia y el sistema económico. Lo
que intentaremos demostrar es que estas dos polaridades son, en
realidad, la dinámica interactiva de la cultura atea actual.
Antes de examinar la verdadera naturaleza de esta unidad axiomática,
debemos recordar que vivimos en una mono-cultura que no permite
otra visión que la de una sumisión esclavizante a
la doctrina del gobierno democrático como único sistema
de gobierno de los pueblos. Tal y como ha explicado Umar Ibrahim
Vadillo en su obra “La Desviación Esotérica
en el Islam”, el sistema actual de la economía mundial
arrebata al individuo y al grupo la libertad de elección
de su propia moneda. Hay naciones enteras aisladas y apartadas del
comercio y la cultura mundiales por el mero hecho de tener una moneda
que no aparece en los mercados de valores, ni puede ser comprada
o vendida en los bancos, p.ej., Marruecos, Nigeria etc. Una revista
kafir definía la crisis de Iraq, no como el enfrentamiento
entre sunnitas y shi’itas, sino como una batalla entre la
democracia y la autocracia.
Hace unos pocos años, el gran escritor francés del
siglo XX, André Malraux, era enterrado en el Panteón
de París con un Funeral de dignatario del Estado y un Discurso
Presidencial. La mayor parte de las obras de Malraux, que le dieron
fama mundial, fueron escritas cuando estaba afiliado a la causa
comunista. Primero luchó en España y luego con la
Resistencia en la Segunda Guerra Mundial. Tras la Guerra, prestó
su apoyo al general De Gaulle, de manera que el antiguo comunista
se convirtió en Ministro de Cultura en el consejo de ministros
gaullista. Muchos de los amigos de Malraux se sintieron ofendidos
cuando el Estado se apropió la identidad histórica
del famoso escritor. Uno de sus compañeros causó un
escándalo cuando hizo la siguiente declaración: “¡Jamás
debe pensarse que Malraux creía que la democracia era el
resultado final de la evolución. En cierto sentido, esta
era la primera declaración pública que indicaba cómo
la democracia se había convertido en algo irrevocable.
II
Fijémonos
ahora en cómo una palabra, mediante una serie de redefiniciones
y reestructuraciones de su significado, termina por convertirse
en su opuesto. Comencemos con el Oxford English Dictionary.
DEMOS: El pueblo o las gentes de un estado griego de la antigüedad;
por lo tanto, el vulgo.
DEMOCRACIA: El gobierno a manos de la gente; la forma de gobierno
en la que el poder soberano reside en el pueblo y es ejercida por
éste o por individuos elegidos por éste. En el uso
moderno, denota un estado social en los que todos tienen los mismos
derechos. 1576. -- 1. Un estado o comunidad donde el gobierno ha
sido conferido al pueblo en su conjunto. 1574. -- 2 La clase de
gente que carece de rangos o privilegios hereditarios o especiales;
la gente común. 1827. -- 3. Política de los EE.UU.
Los principios o los miembros del Partido democrático. 1825.
Vamos a estudiar con minuciosidad este fenómeno griego. Ya
desde el principio, el fenómeno de la democracia surge investido
de una identidad dual: la práctica dentro de estructuras
sociales limitadas, y el examen filosófico de sus faltas,
límites y posibilidades. El carácter de la democracia
griega es conocido, pero sin embargo ignorado. Tenía un escenario
limitado –la ciudad estado y sus habitantes varones, estando
excluidos las mujeres y los esclavos. A su vez, esa sociedad estaba
jerarquizada, con un liderazgo ejercido por la aristocracia y la
élite militar. Otro aspecto conocido de la democracia, incluso
en su estado inicial, fue que, una vez creada, decide que su tarea
más inmediata es la conducir cuanto antes al Demos a la guerra
en las fronteras.
La democracia griega surgió del gobierno aristocrático
en una especie de guerra revolucionaria, surgió pues de un
acto de guerra. Alabando la victoria de los demócratas atenienses,
Herodoto declaraba: “Demuestra cuán excelente es la
igualdad política. Cuando estaban bajo la autoridad de los
tiranos, los atenienses no eran mejores soldados que sus vecinos,
pero cuando los derrocaron fueron sin duda los mejores. (...) Una
vez libres, cada individuo era un entusiasta, llevado por su propio
interés”. Los Kleiszenos fueron los que dividieron
a los ciudadanos en 168 Demos o distritos, divididos en 30 grupos.
Había un Consejo del Pueblo formado por 500, con una especie
de Presidente bimensual. El clímax del éxito ateniense
duró unos 50 años. Es importante constatar que este
fue el periodo que vio nacer el arte de la historia. Herodoto fue
quien dio a “historia”, la palabra griega para investigación,
su significado posterior. Herodoto recibió, de forma apropiada,
el nombre de Padre de las Mentiras. La realidad ineludible, es que
el carácter verdadero de la democracia griega fue el del
mecanismo con el que crear la Guerra del Peloponeso.
Dentro de su misma sociedad, hay dos críticas profundas del
sistema democrático. En primer lugar fueron los dramaturgos.
Esquilo consideraba que el Estado tenía un grave defecto
causado por la representación impotente de la crisis familiar.
O si se contempla desde otra perspectiva, Esquilo afirmaba que,
a no ser por esa tensión interna, no sería necesario
imponer el estado estructural. Describía una situación
humana presa del patricidio, matricidio, fratricidio y sororicidio.
La expiación del crimen de Orestes es lo que propicia la
mítica fundación de la ciudad estado por Atenas. Sófocles
veía la sucesión de acontecimientos como algo absolutamente
determinado y predestinado, tal y como ocurre en el mito de Edipo.
En la última fase del drama, Eurípides sólo
es capaz de lamentar pasivamente la guerra, calificándola
de fruto amargo de la democracia.
En segundo lugar, la llegada de la filosofía en su forma
más elevada, surge a partir del fracaso del proceso democrático.
La “República” de Platón, y más
en concreto sus “Leyes”, son un intento profundo para
salvar a la gente de la guerra, el destino de la democracia activa.
La práctica ha fracasado. Correctamente entendida, la filosofía
no es una forma de pensar abstracta sobre la naturaleza de las cosas,
ni tampoco una contemplación del Ser. La filosofía
oscila entre las visiones utópicas de una sociedad justa,
como es el caso de Platón y Aristóteles, y en su fase
moderna, la visión realista que define la sociedad que debe
ser destruida, como ocurre con Nietzsche y Huxley. Heidegger, que
ha sido llamado el Último Filósofo, preconizaba una
“Clarificación” (Lichtung) que permitiese el
reencuentro del ser humano con su propia realidad en cuanto ser
espiritual. Platón vio que el funcionamiento de una sociedad
justa no puede darse sin un poder Divino que ejerce el control.
En su famosa declaración afirmaba: “Dios es la medida
de todas las cosas”.
III
En
la República, Platón identificaba un proceso histórico
activo en el gobierno, de la misma manera que un médico diagnostica
los estados de una enfermedad y los cambios que experimenta el cuerpo
del enfermo en cada nuevo estado. En su modelo, la autocracia o
tiranía, un término que no tenía la connotación
peyorativa de hoy en día sino que significaba ‘gobierno
individual’, dio paso a la democracia, que a su vez era una
mera fase temporal en el camino hacia la oligarquía, puesto
que las guerras democráticas solo enriquecían a una
minoría. Esto a su vez, provocaba su colapso, y el tiempo
produciría un nuevo autócrata. Este proceso, de forma
apresurada y casi cómica, tal y como corresponde a la vida
moderna, puede reconocerse en acción de la siguiente manera:
Stalin el autócrata, Gorbachev y la democracia, el surgimiento
de los oligarcas judíos bajo Yeltsin, y la nueva imposición
de la autocracia bajo Putin.
El piélago que supuso el siglo XVIII en la política
europea, vio surgir una serie de principios fundacionales que están
todavía operativos. Los acontecimientos siguen el modelo
histórico inicial con una asombrosa obediencia. Con Luis
XIV de monarca absoluto (“¡El Estado soy yo!”),
la estructura estatal se movió en fases turbulentas y produjo
la sublevación de la aristocracia que intentó apoderarse
de la riqueza del Estado en La Fronde. El fracaso de la elite oligárquica
a la hora de tomar el control, condujo de forma inevitable a lo
que siguió a continuación. Luis XIV declaraba: “Después
de mí, el diluvio”. La así llamada revolución,
comienza su andadura con el intento de abolición del monarca
o del gobierno ejercido por una persona. Creer que el regicidio
garantiza la libertad del Pueblo es un error manifiesto. Esto es
parte de la retórica de la sociedad actual. Lo que se opone
al Gobierno Personal es el Gobierno ejercido por Sistemas. Tal y
como ha demostrado de forma irrefutable el gran genio político
inglés, Hilaire Belloc, el gobierno personal es el único
defensor de la gente común, mientras que el gobierno por
sistemas tiene como condición necesaria el esclavizamiento
y el control de las masas. Nos estamos refiriendo a su obra maestra
“El Estado Servil” (publicado por una dudosa editorial
de derechas de los EE.UU.) y a sus biografías políticas
de Charles II y James II. La revolución, tal y como percibía
Carlyle, es un caos necesario e ineludible, un lavado con sangre
purificadora de la estructura estatal, que abre el camino al siguiente
ordenamiento social. Malaparte afirmaba: “Trotsky era la revolución
y Lenin el Estado” (ver “Técnica del Coup de
Banque” por Shayj Dr. Abdalqadir as-Sufi, Editorial Kutubia).
Tanto en Francia como en Rusia, una parte inevitable del impulso
del Gobierno del Pueblo y la creación de la nueva República,
era la presencia del terror. El terror representa la condición
necesaria de la imposición de la democracia en una sociedad
volátil y desorganizada. Esto es, por supuesto, lo que estamos
viendo en nuestros días. Lo sepan o no, los terroristas son
los siervos abyectos de la imposición de esa forma desastrosa
y esclavizante de gobierno que se llama democracia.
En aquél periodo, Francia vio a su nuevo parlamento dividido
en dos Partidos, La Montagne y la Gironde. Debe recordarse que la
técnica del terror fue también utilizada para imponer
la nueva democracia a los principios necesarios. En un momento dado,
el Fiscal Nacional colocó una guillotina en la Asamblea para
recordar a los ponentes cual debía ser el resultado de sus
debates.
Al otro lado del Canal, los ingleses seguían el mismo camino,
pero en su propia e hipócrita manera. El regicidio había
pasado y le había seguido una restauración; pero la
aristocracia no descansó hasta que logró quitarle
todo el poder al rey. Lo que siguió a continuación
fue una versión exitosa del movimiento fracasado en La Fronde,
Francia. Al derrocar al legítimo James II, y como aún
conservaba poderes de gobierno personal, instauraron una monarquía
títere llamada Monarquía Constitucional, totalmente
impotente y dependiente de un parlamento que no representaba al
pueblo sino a la aristocracia. Y fue entonces cuando el parlamento
oligárquico llamó a esta abolición del gobierno
personal la Revolución Gloriosa. Según nuestra terminología,
el nombre era correcto aunque no el adjetivo.
La segunda fase de la evolución política de la forma
de gobierno moderna, vino con la llegada de Napoleón. Hablando
con propiedad, Napoleón y el Estado napoleónico representan
el modelo de la democracia moderna que aún subsiste en nuestros
días. El genio del modus operandi napoleónico fue
que mantuvo en una tensión dinámica unos elementos
separados hasta entonces: el gobierno personal, la oligarquía
activa y el sufragio democrático. Lo que significaba era,
puesto que no podía mantenerse, que Napoleón tenía
que buscar refugio en el monarquismo. Napoleón había
dicho que la única manera de controlar el Poder del Dinero
del Estado era con la monarquía. Muy pronto después,
este tema inacabado aparecería de nuevo bajo el mandato del
General De Gaulle. No podemos olvidar que el modelo americano de
democracia surgió de la revolución y la negación
de la monarquía. Fue inventado por unos pequeños estados
con una elite inculta que dependía totalmente de una población
esclava. Impuso su existencia mediante la contundente aniquilación
de casi toda la población indígena. Y así fue
como introdujo en el marco democrático la necesidad pragmática
y despiadada de la creación de Reservas donde confinar a
las comunidades que confrontaban su cultura.
V
Los
años 1914 a 1945, que De Gaulle definió como la Segunda
Guerra de los Treinta años europea, pueden contemplarse como
un momento decisivo en la doctrina y la práctica de la democracia.
Esta larga guerra tuvo dos oleadas. La realidad política
de esas dos fases representa dos enormes invasiones militares de
Europa perpetradas por las fuerzas de la nueva estructura de poder
de los EE.UU. La primera invasión americana, al ser desastrosamente
incompleta, produjo de manera inevitable la segunda fase, en la
que por fin la hegemonía americana se extendió por
toda Europa. Mientras que en la primera fase la imposición
americana sobre Europa había sido política, en la
segunda fue económica. La nueva forma de los acontecimientos
mundiales que iban a venir, se decidió en el espantoso Tratado
de Versalles de 1919. La versión completa de la nueva ideología
se estableció a la vista de todos con la fundación
de estados políticos sincréticos que jamás
podrían funcionar al nivel humano. Sirva de ejemplo la invención
de Yugoslavia, donde se unía fatalmente un estado católico,
un estado serbio ortodoxo y un estado bosnio musulmán. No
podemos olvidar que el único estado moderno exitoso había
sido el Dawlet Osmanli, cuya existencia triunfante dependía
del impuesto protector de la ÿizya y de la política
no nacionalista implementada por el gobierno personal de un Califa
cuyos ministros procedían de una amplia variedad de pueblos,
árabes, albaneses, turcos, kurdos, que se mantenían
unidos gracias a la supremacía del Din del Islam. El único
Estado exitoso y multicultural. El islámico.
La segunda invasión de Europa, que comenzó en 1941,
tuvo repercusiones aún mayores. Esto nos permite decir que
la primera fase contempló la abolición del gobierno
monárquico en toda Europa, quedando sólo la monarquía
títere inglesa, y para indicar el camino al futuro americano,
las estructuras impuestas de Yugoslavia y Checoslovaquia, dos estructuras
que se separaron en la primera oportunidad que tuvieron. Después
de 1945, no existía tratado político alguno, ya fuese
necesario o intencionado. El tratado histórico que trazó
una línea en los anales de la historia fue económico.
A primera vista, el acuerdo de Bretton Woods, concedía el
merecido poder de la victoria al dólar de los EE.UU. Lo que
significaba en realidad, es que el poder había pasado de
las instituciones políticas democráticas a un nuevo
conjunto de instituciones que estaban fuera del alcance del ámbito
político. Se crearon nuevas instituciones. La política
eran las Naciones Unidas, considerada tan irrelevante por el gobierno
de los EE.UU. que ni siquiera se preocuparon de pagar el canon anual.
Había llegado el momento de crear instituciones económicas
importantes. Junto con el Federal Bank, que incluso los americanos
creen que es su banco estatal cuando en realidad es un banco privado
al que el Estado debe dinero, aparecieron las nuevas instituciones
bancarias: el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.
A partir de ese entonces, lo que antes había sido el poder
estatal sostenido por un método diplomático sofisticado,
definido en la manera clásica por Harold Nicholson en obras
tales como “El Congreso de Viena”, “Peacemaking
1919” y “La Evolución del Método Diplomático”,
se reducía ahora a una mera gestión del presupuesto
doméstico. El ámbito de actuación del gobierno
se limitaba a la educación, la salud y el empleo.
Nuestra Comunidad Musulmana Mundial ha vivido una profunda dislocación
de las estructuras políticas actuales sin tan siquiera comprender
la realidad de lo ocurrido. Esta es la razón de que los desastrosos
Modernistas Islámicos hayan sido dejados a un lado, convertidos
en un grupo confuso y atrapado, como si dijéramos, en un
café de El Cairo en el año 1945. Fijémonos
ahora un instante en el estado de impotencia de las masas del mundo
cuando contemplan asombrados un futuro cada vez más peligroso.
Para Ernst Jünger, las masas estaban representadas por una
figura arquetípica a la que llamaba ‘Der Arbeiter’,
el Trabajador. Su concepto de trabajador distaba mucho del marxista.
Lo que Jünger había percibido, y Heidegger confirmaba,
era que el hombre moderno, lejos de disponer de la tecnología
como un conjunto de herramientas, tal y como proclaman alocadamente
los modernistas post-Abduh, está en realidad bajo su control.
Jünger dijo: “Uno no se transforma sencillamente en el
sujeto del proceso tecnológico, sino que es su objeto al
mismo tiempo. Technik no es un poder neutral”. Y dijo también
“La famosa distinción entre el campo y la ciudad sólo
existe ahora en el ámbito de lo romántico”.
Lo que Jünger percibió, era que la evolución
de la Technik no era ilimitada, sino que sólo continuaría
mientras el Arbeiter estuviese sometido a ella. Veía pues
que la Technik “contenía las raíces y los gérmenes
para su potenciación definitiva. (...) En consecuencia, la
Technik obliga, más allá del apoyo económico
y la libre sumisión, a que los monopolios y las grandes empresas
se preparen para la unidad imperial”. En 1932 Jünger
era capaz de escribir lo siguiente: “Se ha hecho posible desatar
guerras que nadie comprende porque a los más poderosos les
complace definirlas como penetración pacífica o acciones
policiales contra bandas de indeseables –y no cabe duda de
que estas guerras no serán algo teórico sino muy real”.
Para el espacio que nos queda, propone lo siguiente: “El ideal
no es la supremacía manifiesta, sino encubierta, del mismo
modo que ellos han creado una esclavitud encubierta”.
Jünger dice. “No hay espacio, no hay vida que pueda resistir
ese fenómeno que ha detentado durante mucho tiempo el sello
de una gran invasión bárbara bajo sus formas múltiples:
la colonización, la repoblación de continentes, la
exploración de desiertos y selvas vírgenes, la exterminación
de las poblaciones autóctonas, la eliminación de las
leyes y religiones existentes, la destrucción secreta y manifiesta
de grupos sociales o nacionales, la acción revolucionaria
y la bélica. Poco importa quien triunfa y quien desaparece,
el triunfo y la desaparición anuncian el Dominio del Trabajador.
Los conflictos son pluri-vocales, pero las preguntas es uni-vocales.
(...) La Guerra Mundial ha permitido que no sobreviviera otra forma
de Estado que el de la democracia nacional, de manera más
o menos encubierta”. La visión de Jünger indica
que hemos alcanzado el punto donde las democracias nacionales “aparecen
como la forma única y universal de la organización
de la gente”.
No cabe duda de que el hombre moderno está comprendido en
la visión de Jünger y Heidegger. Esto a su vez desvela
la situación actual en la que, al mismo tiempo que la democracia
se ha convertido en una obligación política absoluta,
las masas del mundo, los Arbeiters, han sido reducidos, gracias
al endoctrinamiento mediático, al estado de total incultura
política. Millones votan en un referéndum para elegir
a un ídolo pop; mientras tanto, las elecciones políticas
que hoy instauran en el poder al gobierno democrático, tiene
una participación por debajo del 50 por ciento. En Brasil,
el Presidente que eligen las masas es el que tiene la mejor samba.
Y la gente que se presentan como candidatos electorales son universalmente
despreciados por corruptos y carentes de principios.
La institución ha caído en la reductio ad absurdum
en el caso del dictador del Haití que es derrocado para establecer
en el poder al presidente elegido democráticamente –presidente
derrocado para restaurar al ejército dictatorial original
–el ejército de los EE.UU. interviene para establecer
la democracia. Argelia: las masas eligen a un gobierno de mayoría
islámica –intervienen los militares masacrando pueblos
enteros, hombres, mujeres y niños –la Francia democrática
apoya el proceso –roto el movimiento islámico y sus
líderes asesinados o torturados, se ofrece al pueblo la democracia.
Venezuela: un presidente elegido democráticamente –implementa
políticas petroleras contrarias a los intereses de los EE.UU.
–se incita a las masas para que salgan a las calles solicitando
un referéndum –los EE.UU. piden al presidente que dimita
para permitir la restauración de la democracia. EE.UU.: los
votos democráticos de los soldados negros no son admitidos
–los procedimientos de las votaciones son injustos e incomprobables
–la cuestión de la presidencia la decide un Tribunal
Supremo nombrado por el padre del futuro presidente. Mientras tanto,
en los medios de comunicación de masas se presenta la falsa
dialéctica: democracia versus totalitarismo. Pero para todas
las mentes pensantes, la democracia es un totalitarismo.
Conforme observamos el completo colapso de este, hoy en dia obligatorio,
sistema político, no vemos obligados a preguntar: “¿Por
qué es tan necesario?” Inmediatamente después
de la intervención de las fuerzas de los EE.UU. en Bosnia,
intervención necesaria al ver las victorias de los musulmanes
sobre los serbios, los líderes políticos, en ausencia
de los jefes militares victoriosos, fueron llevados a una base militar
en los EE.UU. y obligados a firmar el Acuerdo Dayton. Las primeras
cláusulas del tratado niegan a los musulmanes el derecho
a gobernar conforme a la ley islámica; al mismo tiempo les
obliga a imponer un impuesto sobre el valor añadido de los
artículos, la aceptación de un préstamo inmediato
del Banco Mundial y la obediencia a sus protocolos. De entre todos
los líderes europeos, sólo el General De Gaulle, gracias
a su genio político y a su comprensión de la historia
francesa, fue capaz de ver que el imperativo político para
independizarse de los EE.UU. no era militar sino económico.
Todos los libros de historia dicen ahora que De Gaulle perdió
el poder a causa de una revolución de los jóvenes,
súbitamente impacientados con los mayores. Los alzamientos
de 1968 fueron orquestados con una única razón: De
Gaulle había empezado a vender los dólares de Francia
y a comprar oro. Casi logró destruir la hegemonía
mundial del dólar americano. Tenía que ser apartado
del poder. En su lugar apareció el sobrino de Rothschild,
Pompidou, que inmediatamente restauró el dominio de la banca
sobre el Estado francés.
Esta visión panorámica nos permite afirmar que la
entidad que gobierna es la que controla la riqueza. Belloc dividía
la riqueza en tres términos: tierra, capital y trabajo. En
el modelo de Jünger, todos nosotros sometidos a la Technik,
representamos al Arbeiter esclavizado. El capital, ahora un sistema
místico de control de la riqueza que ya no depende de ningún
tipo de especie, ya sea metal o papel, no es más que una
serie de impulsos electrónicos que parpadean en los ordenadores
de un lado al otro del mundo.
La última dimensión de la riqueza que aún perdura
y que tiene que ser arrebatada de las manos de esa pequeña
comunidad que trabaja en la agricultura, es la tierra. Cuando el
sistema del capital consiga controlar la tierra por completo, la
sumisión del hombre masificado será absoluta. Ya desde
el inicio de la Unión Europea, De Gaulle vio la necesidad
de preservar el papel histórico del agricultor, razón
de que introdujera los subsidios agrícolas. Este sistema
ha servido para comprar tiempo, pero es una medida arbitraria y
no puede ser sostenida. Si obviamos esas subvenciones, lo que contemplamos
en nuestros días es una guerra sin cuartel contra los agricultores.
El método es brutal pero exitoso. En Sudáfrica, los
afrikaners poseían grandes terrenos agrícolas y en
consecuencia eran muy ricos. De la noche a la mañana y a
lo largo y ancho de todo el país, los Bancos de la Tierra
(Land Bank) y otras instituciones similares ofrecieron préstamos
cuantiosos a los agricultores. Una vez atrapados en la deuda, el
mecanismo bancario se puso en movimiento. Reclamaron lo adeudado.
La deuda no podía pagarse. Siguió la bancarrota. El
banco se quedaba con la tierra. “Ahora ya sé”
decía un agricultor con amargura “por qué se
llama el Banco de la Tierra”.
El método más importante de apropiación de
la tierra en el mundo de hoy en día es sumamente ingenioso.
No implica invadir el terreno, sino reducir al agricultor al papel
de esclavo deudor de las corporaciones agrícolas. Allí
donde el banco prestaba dinero, las corporaciones como Monsanto,
vendían a los agricultores semillas modificadas genéticamente.
A partir de ese momento, estas corporaciones forman parte del proceso
económico agrícola y se convierten en el factor necesario
y dominante al ser los proveedores de las semillas y distribuidores
del producto final. Las cosechas modificadas genéticamente
no son una cuestión ecológica. Se presentan como tales
para ocultar al público la auténtica verdad. Las cosechas
modificadas genéticamente son una cuestión económica
cuyo resultado final es la abolición de los procesos agrícolas
tradicionales y la transferencia de la tierra a la elite capitalista.
Allah el Todopoderoso dice en la Surat Saba’:

“Realmente la gente de Saba tenía un signo en
donde habitaba:
Dos jardines a ambos lados: derecha e izquierda.
¡Comed de la provisión de vuestro Señor y agradecedle!
Es una buena tierra y El es un Señor Indulgente.
Pero se desviaron y enviamos contra ellos la inundación del
dique
y convertimos los dos jardines en otros con arbustos espinosos y amargos,
tamarindos y algún azufaifo.
Así les pagamos por ser desagradecidos.
¿Acaso recibe ese pago alguien que no sea ingrato?” (34:
15-17)
Lo
dicho hasta ahora nos permite examinar la trágica situación
de Iraq con una nueva comprensión. La configuración
de una guerra civil entre los sunni y los shi’a es un espectáculo
cuya autoría corresponde a la fuerza de ocupación.
Fijémonos en la realidad de Iraq: una antigua provincia Osmanli
dividida en tres regiones por lógicas razones de gobierno;
en un momento dado se encontró petróleo en Mosul,
una región que el Sultán Abdulhamid II Jan había
establecido como Waqf para todos los musulmanes. Cuando Saddam tomó
el poder, uno de sus primeros actos como laicista fue ordenar la
ejecución de los principales ‘ulama sunni, eliminando
así a la elite musulmana formada por académicos e
intelectuales. Siguiendo la ideología europea del Partido
Baath, declaró que sólo trabajaría con ateos
y cristianos. Durante su largo reinado del terror, el Islam desapareció
poco a poco, no sólo de la legislación, sino también
del carácter de la gente. Los shi’a del sur fueron
sencillamente aplastados y oprimidos. De esto se deduce que la elite
técnica culta y la clase media son una comunidad de descreídos
que jamás han conocido la experiencia social del Islam; y
para los jóvenes esto significa su vida entera. La Revolución
Iraní obligó al dictador a concentrar su furia en
la desgraciada población shi’a.
El líder provinciano del Iraq actual y su gobierno títere
quieren imponer la democracia. Es evidente que tendrán que
recurrir a la misma comunidad atea y cristiana que fueron la columna
vertebral del estado Baathista. No existe una realidad sunni que
sea visible en las calles o en el liderazgo del país. Los
kurdos del norte, excepto un grupo limitado, han tomado el kurdismo
como religión. La conclusión, es que el Iraq democrático
será un país ateo y americanizado con la misma gente
que floreció bajo el mandato del depuesto dictador cuyo difunto
Estado debe todavía decenas de millones de dólares
en préstamos solicitados para comprar las armas que Occidente
declaran ser una amenaza. Según nuestra compresión
sunni, en Iraq no existe manifestación alguna del Islam.
No tiene voz. No tiene expresión.
La bárbara masacre de los shi’a es un mero instrumento
de intimidación con el que obligarles a aceptar el contrato
democrático. Cuando lo acepten, se encontrarán ante
el mismo dilema que los que gobiernan Irán. El sistema democrático
no es más que una organización censal con la que obligar
a la gente a asumir la deuda bancaria y avanzar hacia el desmantelamiento
de una práctica islámica que estropea la fiesta del
partido mundial laico con su alcoholismo, su fornicación
sin límites y su cultura de Carnaval. El isma’ilismo
conquistará a los shi’a más devotos con el mismo
entusiasmo que los unifica con unos desconcertados sunni que ya
no saben qué representa el Din del Islam al tiempo que sí
saben, pobrecillos, que no tiene nada que ver con esos individuos
de mediana edad que incitan a los jóvenes a que exploten
en pedazos.
Allah dice en la Surat al-Haÿÿ: (22: 43-44)

“¡Cuántas ciudades que eran injustas hemos destruido
quedando en ruinas sobre sus cimientos!
¡Y cuántos pozos quedaron desiertos y cuántos
elevados palacios!
¿Es que no van por la tierra
teniendo corazones con los que comprender
y oídos con los que escuchar?
Y es verdad que no son los ojos los que están ciegos
Sino que son los corazones que están en los pechos los que
están ciegos.
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