glosario de terminología islámica pensamiento

DEMOCRACIA Y ECONOMIA – EL EJE DEL MAL
por Shayj Dr. Abdalqadir As-Sufi

Allah el Excelso ha dicho en Su Libro Discriminador, en la Surat Saba’:



“Y dicen los que se niegan a creer:
La Hora no va a llegarnos.
Di: Sí, por mi Señor que os llegará.
Él es el Conocedor del No-Visto.
No se le escapa el peso de una brizna ni en los cielos ni en la tierra,
ni hay nada que sea menor o mayor que ello
que no esté en un Libro explícito.

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Y dicen los que se niegan a creer:
¿Queréis que os enseñemos a un hombre
que os anuncia que cuando os hayáis quedado reducidos a polvo
seréis creados de nuevo?
¿Se ha inventado una mentira sobre Allah o es acaso un poseso?
Pero no, los que no creen en la Ultima Vida
Estarán en el castigo y en el extravío profundo.

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Y dicen los que se niegan a creer:

No creeremos en esta Recitación ni en lo que había antes.
Pero si pudieran ver los injustos
cuando estén de pie ante su Señor haciéndose mutuos reproches.
Dirán los que se dejaron llevar a los que fueron soberbios:
De no haber sido por vosotros habríamos sido creyentes.
Y dirán los que fueron soberbios a los que se dejaron llevar:
¿Cómo es que nosotros os desviamos de la guía después de haberos llegado?
Por el contrario, fuisteis de los que hacen el mal.
Y dirán los que se dejaron llevar a quienes fueron soberbios:
No, era una maquinación de día y de noche
para ordenarnos que no creyéramos en Allah
y que Le atribuyéramos semejantes.
Y mostrarán el arrepentimiento al ver el castigo.
Pondremos argollas en los cuellos de los que se niegan a creer.
¿Acaso se les pagará por algo que no sea lo que hayan hecho?

No hemos enviado a ninguna ciudad un advertidor
sin que los que en ella se habían entregado a la vida fácil no dijeran:
Nos negamos a creer aquello con lo que se os envía.
Y dijeran: Nosotros tenemos más riquezas e hijos
y no vamos a ser castigados”.
(34: 3, 7-8, 31-35)

Nuestra Comunidad Mundial Musulmana debe reconocer urgentemente la situación en la que se encuentra inmersa en nuestros días. Lo que hoy gobierna el mundo es el ámbito unificado de la alta tecnología; y lo hace solamente por la falta de un despertar musulmán. Lo que impide nuestra capacidad de transformar la situación no es el sistema de la técnica, que está frente a nosotros como puede hacerlo un frente meteorológico o un periodo climático dominante, sino el hecho de que nuestro terreno político está todavía habitado por la especies dinosáuricas del Modernismo y el Reformismo árabe. La propagación kafir del terrorismo, como último medio desesperado para rechazar el despertar islámico, ha producido un resultado irónico. Las declaraciones de los medios de comunicación evidencian que los Qardawis, Ramadanes y todo ese tipo de grupúsculos anti-intelectuales, gozan de una cierta preferencia al ser reconocidos como los más propicios a sumarse a la gran doctrina atea de la Tolerancia. Esto ya ha sido demostrado con la frívola cuestión del pañuelo de las mujeres musulmanas en Francia –una forma de cubrirse, es preciso añadir, que no puede encontrarse en la historia gráfica anterior al año 1950. Ya forma parte de nuestra situación actual el poder constatar que los medios de comunicación kafir siempre se equivocan a la hora de decir qué es el Islam, y las lumbreras mediáticas de la CNN, BBC World, etc., siguen divirtiéndonos con su incapacidad de sincronizar sus mentes mal preparadas con ese gran tema que es nuestro Din.

No obstante, la crisis a la que se enfrenta la sociedad kafir no proviene de su torpeza al tratar de comprender el Islam, sino más bien, de la incapacidad manifiesta de las masas del mundo y de sus portavoces intelectuales, a la hora de comprender la naturaleza y las modalidades del Eje del Mal que domina y destruye la vida de este planeta: la democracia y el sistema económico. Lo que intentaremos demostrar es que estas dos polaridades son, en realidad, la dinámica interactiva de la cultura atea actual.

Antes de examinar la verdadera naturaleza de esta unidad axiomática, debemos recordar que vivimos en una mono-cultura que no permite otra visión que la de una sumisión esclavizante a la doctrina del gobierno democrático como único sistema de gobierno de los pueblos. Tal y como ha explicado Umar Ibrahim Vadillo en su obra “La Desviación Esotérica en el Islam”, el sistema actual de la economía mundial arrebata al individuo y al grupo la libertad de elección de su propia moneda. Hay naciones enteras aisladas y apartadas del comercio y la cultura mundiales por el mero hecho de tener una moneda que no aparece en los mercados de valores, ni puede ser comprada o vendida en los bancos, p.ej., Marruecos, Nigeria etc. Una revista kafir definía la crisis de Iraq, no como el enfrentamiento entre sunnitas y shi’itas, sino como una batalla entre la democracia y la autocracia.

Hace unos pocos años, el gran escritor francés del siglo XX, André Malraux, era enterrado en el Panteón de París con un Funeral de dignatario del Estado y un Discurso Presidencial. La mayor parte de las obras de Malraux, que le dieron fama mundial, fueron escritas cuando estaba afiliado a la causa comunista. Primero luchó en España y luego con la Resistencia en la Segunda Guerra Mundial. Tras la Guerra, prestó su apoyo al general De Gaulle, de manera que el antiguo comunista se convirtió en Ministro de Cultura en el consejo de ministros gaullista. Muchos de los amigos de Malraux se sintieron ofendidos cuando el Estado se apropió la identidad histórica del famoso escritor. Uno de sus compañeros causó un escándalo cuando hizo la siguiente declaración: “¡Jamás debe pensarse que Malraux creía que la democracia era el resultado final de la evolución. En cierto sentido, esta era la primera declaración pública que indicaba cómo la democracia se había convertido en algo irrevocable.

II

Fijémonos ahora en cómo una palabra, mediante una serie de redefiniciones y reestructuraciones de su significado, termina por convertirse en su opuesto. Comencemos con el Oxford English Dictionary.

DEMOS: El pueblo o las gentes de un estado griego de la antigüedad; por lo tanto, el vulgo.

DEMOCRACIA: El gobierno a manos de la gente; la forma de gobierno en la que el poder soberano reside en el pueblo y es ejercida por éste o por individuos elegidos por éste. En el uso moderno, denota un estado social en los que todos tienen los mismos derechos. 1576. -- 1. Un estado o comunidad donde el gobierno ha sido conferido al pueblo en su conjunto. 1574. -- 2 La clase de gente que carece de rangos o privilegios hereditarios o especiales; la gente común. 1827. -- 3. Política de los EE.UU. Los principios o los miembros del Partido democrático. 1825.

Vamos a estudiar con minuciosidad este fenómeno griego. Ya desde el principio, el fenómeno de la democracia surge investido de una identidad dual: la práctica dentro de estructuras sociales limitadas, y el examen filosófico de sus faltas, límites y posibilidades. El carácter de la democracia griega es conocido, pero sin embargo ignorado. Tenía un escenario limitado –la ciudad estado y sus habitantes varones, estando excluidos las mujeres y los esclavos. A su vez, esa sociedad estaba jerarquizada, con un liderazgo ejercido por la aristocracia y la élite militar. Otro aspecto conocido de la democracia, incluso en su estado inicial, fue que, una vez creada, decide que su tarea más inmediata es la conducir cuanto antes al Demos a la guerra en las fronteras.

La democracia griega surgió del gobierno aristocrático en una especie de guerra revolucionaria, surgió pues de un acto de guerra. Alabando la victoria de los demócratas atenienses, Herodoto declaraba: “Demuestra cuán excelente es la igualdad política. Cuando estaban bajo la autoridad de los tiranos, los atenienses no eran mejores soldados que sus vecinos, pero cuando los derrocaron fueron sin duda los mejores. (...) Una vez libres, cada individuo era un entusiasta, llevado por su propio interés”. Los Kleiszenos fueron los que dividieron a los ciudadanos en 168 Demos o distritos, divididos en 30 grupos. Había un Consejo del Pueblo formado por 500, con una especie de Presidente bimensual. El clímax del éxito ateniense duró unos 50 años. Es importante constatar que este fue el periodo que vio nacer el arte de la historia. Herodoto fue quien dio a “historia”, la palabra griega para investigación, su significado posterior. Herodoto recibió, de forma apropiada, el nombre de Padre de las Mentiras. La realidad ineludible, es que el carácter verdadero de la democracia griega fue el del mecanismo con el que crear la Guerra del Peloponeso.

Dentro de su misma sociedad, hay dos críticas profundas del sistema democrático. En primer lugar fueron los dramaturgos. Esquilo consideraba que el Estado tenía un grave defecto causado por la representación impotente de la crisis familiar. O si se contempla desde otra perspectiva, Esquilo afirmaba que, a no ser por esa tensión interna, no sería necesario imponer el estado estructural. Describía una situación humana presa del patricidio, matricidio, fratricidio y sororicidio. La expiación del crimen de Orestes es lo que propicia la mítica fundación de la ciudad estado por Atenas. Sófocles veía la sucesión de acontecimientos como algo absolutamente determinado y predestinado, tal y como ocurre en el mito de Edipo. En la última fase del drama, Eurípides sólo es capaz de lamentar pasivamente la guerra, calificándola de fruto amargo de la democracia.

En segundo lugar, la llegada de la filosofía en su forma más elevada, surge a partir del fracaso del proceso democrático. La “República” de Platón, y más en concreto sus “Leyes”, son un intento profundo para salvar a la gente de la guerra, el destino de la democracia activa. La práctica ha fracasado. Correctamente entendida, la filosofía no es una forma de pensar abstracta sobre la naturaleza de las cosas, ni tampoco una contemplación del Ser. La filosofía oscila entre las visiones utópicas de una sociedad justa, como es el caso de Platón y Aristóteles, y en su fase moderna, la visión realista que define la sociedad que debe ser destruida, como ocurre con Nietzsche y Huxley. Heidegger, que ha sido llamado el Último Filósofo, preconizaba una “Clarificación” (Lichtung) que permitiese el reencuentro del ser humano con su propia realidad en cuanto ser espiritual. Platón vio que el funcionamiento de una sociedad justa no puede darse sin un poder Divino que ejerce el control. En su famosa declaración afirmaba: “Dios es la medida de todas las cosas”.

III

En la República, Platón identificaba un proceso histórico activo en el gobierno, de la misma manera que un médico diagnostica los estados de una enfermedad y los cambios que experimenta el cuerpo del enfermo en cada nuevo estado. En su modelo, la autocracia o tiranía, un término que no tenía la connotación peyorativa de hoy en día sino que significaba ‘gobierno individual’, dio paso a la democracia, que a su vez era una mera fase temporal en el camino hacia la oligarquía, puesto que las guerras democráticas solo enriquecían a una minoría. Esto a su vez, provocaba su colapso, y el tiempo produciría un nuevo autócrata. Este proceso, de forma apresurada y casi cómica, tal y como corresponde a la vida moderna, puede reconocerse en acción de la siguiente manera: Stalin el autócrata, Gorbachev y la democracia, el surgimiento de los oligarcas judíos bajo Yeltsin, y la nueva imposición de la autocracia bajo Putin.

El piélago que supuso el siglo XVIII en la política europea, vio surgir una serie de principios fundacionales que están todavía operativos. Los acontecimientos siguen el modelo histórico inicial con una asombrosa obediencia. Con Luis XIV de monarca absoluto (“¡El Estado soy yo!”), la estructura estatal se movió en fases turbulentas y produjo la sublevación de la aristocracia que intentó apoderarse de la riqueza del Estado en La Fronde. El fracaso de la elite oligárquica a la hora de tomar el control, condujo de forma inevitable a lo que siguió a continuación. Luis XIV declaraba: “Después de mí, el diluvio”. La así llamada revolución, comienza su andadura con el intento de abolición del monarca o del gobierno ejercido por una persona. Creer que el regicidio garantiza la libertad del Pueblo es un error manifiesto. Esto es parte de la retórica de la sociedad actual. Lo que se opone al Gobierno Personal es el Gobierno ejercido por Sistemas. Tal y como ha demostrado de forma irrefutable el gran genio político inglés, Hilaire Belloc, el gobierno personal es el único defensor de la gente común, mientras que el gobierno por sistemas tiene como condición necesaria el esclavizamiento y el control de las masas. Nos estamos refiriendo a su obra maestra “El Estado Servil” (publicado por una dudosa editorial de derechas de los EE.UU.) y a sus biografías políticas de Charles II y James II. La revolución, tal y como percibía Carlyle, es un caos necesario e ineludible, un lavado con sangre purificadora de la estructura estatal, que abre el camino al siguiente ordenamiento social. Malaparte afirmaba: “Trotsky era la revolución y Lenin el Estado” (ver “Técnica del Coup de Banque” por Shayj Dr. Abdalqadir as-Sufi, Editorial Kutubia). Tanto en Francia como en Rusia, una parte inevitable del impulso del Gobierno del Pueblo y la creación de la nueva República, era la presencia del terror. El terror representa la condición necesaria de la imposición de la democracia en una sociedad volátil y desorganizada. Esto es, por supuesto, lo que estamos viendo en nuestros días. Lo sepan o no, los terroristas son los siervos abyectos de la imposición de esa forma desastrosa y esclavizante de gobierno que se llama democracia.

En aquél periodo, Francia vio a su nuevo parlamento dividido en dos Partidos, La Montagne y la Gironde. Debe recordarse que la técnica del terror fue también utilizada para imponer la nueva democracia a los principios necesarios. En un momento dado, el Fiscal Nacional colocó una guillotina en la Asamblea para recordar a los ponentes cual debía ser el resultado de sus debates.

Al otro lado del Canal, los ingleses seguían el mismo camino, pero en su propia e hipócrita manera. El regicidio había pasado y le había seguido una restauración; pero la aristocracia no descansó hasta que logró quitarle todo el poder al rey. Lo que siguió a continuación fue una versión exitosa del movimiento fracasado en La Fronde, Francia. Al derrocar al legítimo James II, y como aún conservaba poderes de gobierno personal, instauraron una monarquía títere llamada Monarquía Constitucional, totalmente impotente y dependiente de un parlamento que no representaba al pueblo sino a la aristocracia. Y fue entonces cuando el parlamento oligárquico llamó a esta abolición del gobierno personal la Revolución Gloriosa. Según nuestra terminología, el nombre era correcto aunque no el adjetivo.

La segunda fase de la evolución política de la forma de gobierno moderna, vino con la llegada de Napoleón. Hablando con propiedad, Napoleón y el Estado napoleónico representan el modelo de la democracia moderna que aún subsiste en nuestros días. El genio del modus operandi napoleónico fue que mantuvo en una tensión dinámica unos elementos separados hasta entonces: el gobierno personal, la oligarquía activa y el sufragio democrático. Lo que significaba era, puesto que no podía mantenerse, que Napoleón tenía que buscar refugio en el monarquismo. Napoleón había dicho que la única manera de controlar el Poder del Dinero del Estado era con la monarquía. Muy pronto después, este tema inacabado aparecería de nuevo bajo el mandato del General De Gaulle. No podemos olvidar que el modelo americano de democracia surgió de la revolución y la negación de la monarquía. Fue inventado por unos pequeños estados con una elite inculta que dependía totalmente de una población esclava. Impuso su existencia mediante la contundente aniquilación de casi toda la población indígena. Y así fue como introdujo en el marco democrático la necesidad pragmática y despiadada de la creación de Reservas donde confinar a las comunidades que confrontaban su cultura.

V

Los años 1914 a 1945, que De Gaulle definió como la Segunda Guerra de los Treinta años europea, pueden contemplarse como un momento decisivo en la doctrina y la práctica de la democracia. Esta larga guerra tuvo dos oleadas. La realidad política de esas dos fases representa dos enormes invasiones militares de Europa perpetradas por las fuerzas de la nueva estructura de poder de los EE.UU. La primera invasión americana, al ser desastrosamente incompleta, produjo de manera inevitable la segunda fase, en la que por fin la hegemonía americana se extendió por toda Europa. Mientras que en la primera fase la imposición americana sobre Europa había sido política, en la segunda fue económica. La nueva forma de los acontecimientos mundiales que iban a venir, se decidió en el espantoso Tratado de Versalles de 1919. La versión completa de la nueva ideología se estableció a la vista de todos con la fundación de estados políticos sincréticos que jamás podrían funcionar al nivel humano. Sirva de ejemplo la invención de Yugoslavia, donde se unía fatalmente un estado católico, un estado serbio ortodoxo y un estado bosnio musulmán. No podemos olvidar que el único estado moderno exitoso había sido el Dawlet Osmanli, cuya existencia triunfante dependía del impuesto protector de la ÿizya y de la política no nacionalista implementada por el gobierno personal de un Califa cuyos ministros procedían de una amplia variedad de pueblos, árabes, albaneses, turcos, kurdos, que se mantenían unidos gracias a la supremacía del Din del Islam. El único Estado exitoso y multicultural. El islámico.

La segunda invasión de Europa, que comenzó en 1941, tuvo repercusiones aún mayores. Esto nos permite decir que la primera fase contempló la abolición del gobierno monárquico en toda Europa, quedando sólo la monarquía títere inglesa, y para indicar el camino al futuro americano, las estructuras impuestas de Yugoslavia y Checoslovaquia, dos estructuras que se separaron en la primera oportunidad que tuvieron. Después de 1945, no existía tratado político alguno, ya fuese necesario o intencionado. El tratado histórico que trazó una línea en los anales de la historia fue económico. A primera vista, el acuerdo de Bretton Woods, concedía el merecido poder de la victoria al dólar de los EE.UU. Lo que significaba en realidad, es que el poder había pasado de las instituciones políticas democráticas a un nuevo conjunto de instituciones que estaban fuera del alcance del ámbito político. Se crearon nuevas instituciones. La política eran las Naciones Unidas, considerada tan irrelevante por el gobierno de los EE.UU. que ni siquiera se preocuparon de pagar el canon anual. Había llegado el momento de crear instituciones económicas importantes. Junto con el Federal Bank, que incluso los americanos creen que es su banco estatal cuando en realidad es un banco privado al que el Estado debe dinero, aparecieron las nuevas instituciones bancarias: el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. A partir de ese entonces, lo que antes había sido el poder estatal sostenido por un método diplomático sofisticado, definido en la manera clásica por Harold Nicholson en obras tales como “El Congreso de Viena”, “Peacemaking 1919” y “La Evolución del Método Diplomático”, se reducía ahora a una mera gestión del presupuesto doméstico. El ámbito de actuación del gobierno se limitaba a la educación, la salud y el empleo.

Nuestra Comunidad Musulmana Mundial ha vivido una profunda dislocación de las estructuras políticas actuales sin tan siquiera comprender la realidad de lo ocurrido. Esta es la razón de que los desastrosos Modernistas Islámicos hayan sido dejados a un lado, convertidos en un grupo confuso y atrapado, como si dijéramos, en un café de El Cairo en el año 1945. Fijémonos ahora un instante en el estado de impotencia de las masas del mundo cuando contemplan asombrados un futuro cada vez más peligroso.

Para Ernst Jünger, las masas estaban representadas por una figura arquetípica a la que llamaba ‘Der Arbeiter’, el Trabajador. Su concepto de trabajador distaba mucho del marxista. Lo que Jünger había percibido, y Heidegger confirmaba, era que el hombre moderno, lejos de disponer de la tecnología como un conjunto de herramientas, tal y como proclaman alocadamente los modernistas post-Abduh, está en realidad bajo su control. Jünger dijo: “Uno no se transforma sencillamente en el sujeto del proceso tecnológico, sino que es su objeto al mismo tiempo. Technik no es un poder neutral”. Y dijo también “La famosa distinción entre el campo y la ciudad sólo existe ahora en el ámbito de lo romántico”. Lo que Jünger percibió, era que la evolución de la Technik no era ilimitada, sino que sólo continuaría mientras el Arbeiter estuviese sometido a ella. Veía pues que la Technik “contenía las raíces y los gérmenes para su potenciación definitiva. (...) En consecuencia, la Technik obliga, más allá del apoyo económico y la libre sumisión, a que los monopolios y las grandes empresas se preparen para la unidad imperial”. En 1932 Jünger era capaz de escribir lo siguiente: “Se ha hecho posible desatar guerras que nadie comprende porque a los más poderosos les complace definirlas como penetración pacífica o acciones policiales contra bandas de indeseables –y no cabe duda de que estas guerras no serán algo teórico sino muy real”. Para el espacio que nos queda, propone lo siguiente: “El ideal no es la supremacía manifiesta, sino encubierta, del mismo modo que ellos han creado una esclavitud encubierta”.

Jünger dice. “No hay espacio, no hay vida que pueda resistir ese fenómeno que ha detentado durante mucho tiempo el sello de una gran invasión bárbara bajo sus formas múltiples: la colonización, la repoblación de continentes, la exploración de desiertos y selvas vírgenes, la exterminación de las poblaciones autóctonas, la eliminación de las leyes y religiones existentes, la destrucción secreta y manifiesta de grupos sociales o nacionales, la acción revolucionaria y la bélica. Poco importa quien triunfa y quien desaparece, el triunfo y la desaparición anuncian el Dominio del Trabajador. Los conflictos son pluri-vocales, pero las preguntas es uni-vocales. (...) La Guerra Mundial ha permitido que no sobreviviera otra forma de Estado que el de la democracia nacional, de manera más o menos encubierta”. La visión de Jünger indica que hemos alcanzado el punto donde las democracias nacionales “aparecen como la forma única y universal de la organización de la gente”.

No cabe duda de que el hombre moderno está comprendido en la visión de Jünger y Heidegger. Esto a su vez desvela la situación actual en la que, al mismo tiempo que la democracia se ha convertido en una obligación política absoluta, las masas del mundo, los Arbeiters, han sido reducidos, gracias al endoctrinamiento mediático, al estado de total incultura política. Millones votan en un referéndum para elegir a un ídolo pop; mientras tanto, las elecciones políticas que hoy instauran en el poder al gobierno democrático, tiene una participación por debajo del 50 por ciento. En Brasil, el Presidente que eligen las masas es el que tiene la mejor samba. Y la gente que se presentan como candidatos electorales son universalmente despreciados por corruptos y carentes de principios.

La institución ha caído en la reductio ad absurdum en el caso del dictador del Haití que es derrocado para establecer en el poder al presidente elegido democráticamente –presidente derrocado para restaurar al ejército dictatorial original –el ejército de los EE.UU. interviene para establecer la democracia. Argelia: las masas eligen a un gobierno de mayoría islámica –intervienen los militares masacrando pueblos enteros, hombres, mujeres y niños –la Francia democrática apoya el proceso –roto el movimiento islámico y sus líderes asesinados o torturados, se ofrece al pueblo la democracia. Venezuela: un presidente elegido democráticamente –implementa políticas petroleras contrarias a los intereses de los EE.UU. –se incita a las masas para que salgan a las calles solicitando un referéndum –los EE.UU. piden al presidente que dimita para permitir la restauración de la democracia. EE.UU.: los votos democráticos de los soldados negros no son admitidos –los procedimientos de las votaciones son injustos e incomprobables –la cuestión de la presidencia la decide un Tribunal Supremo nombrado por el padre del futuro presidente. Mientras tanto, en los medios de comunicación de masas se presenta la falsa dialéctica: democracia versus totalitarismo. Pero para todas las mentes pensantes, la democracia es un totalitarismo.

Conforme observamos el completo colapso de este, hoy en dia obligatorio, sistema político, no vemos obligados a preguntar: “¿Por qué es tan necesario?” Inmediatamente después de la intervención de las fuerzas de los EE.UU. en Bosnia, intervención necesaria al ver las victorias de los musulmanes sobre los serbios, los líderes políticos, en ausencia de los jefes militares victoriosos, fueron llevados a una base militar en los EE.UU. y obligados a firmar el Acuerdo Dayton. Las primeras cláusulas del tratado niegan a los musulmanes el derecho a gobernar conforme a la ley islámica; al mismo tiempo les obliga a imponer un impuesto sobre el valor añadido de los artículos, la aceptación de un préstamo inmediato del Banco Mundial y la obediencia a sus protocolos. De entre todos los líderes europeos, sólo el General De Gaulle, gracias a su genio político y a su comprensión de la historia francesa, fue capaz de ver que el imperativo político para independizarse de los EE.UU. no era militar sino económico. Todos los libros de historia dicen ahora que De Gaulle perdió el poder a causa de una revolución de los jóvenes, súbitamente impacientados con los mayores. Los alzamientos de 1968 fueron orquestados con una única razón: De Gaulle había empezado a vender los dólares de Francia y a comprar oro. Casi logró destruir la hegemonía mundial del dólar americano. Tenía que ser apartado del poder. En su lugar apareció el sobrino de Rothschild, Pompidou, que inmediatamente restauró el dominio de la banca sobre el Estado francés.

Esta visión panorámica nos permite afirmar que la entidad que gobierna es la que controla la riqueza. Belloc dividía la riqueza en tres términos: tierra, capital y trabajo. En el modelo de Jünger, todos nosotros sometidos a la Technik, representamos al Arbeiter esclavizado. El capital, ahora un sistema místico de control de la riqueza que ya no depende de ningún tipo de especie, ya sea metal o papel, no es más que una serie de impulsos electrónicos que parpadean en los ordenadores de un lado al otro del mundo.

La última dimensión de la riqueza que aún perdura y que tiene que ser arrebatada de las manos de esa pequeña comunidad que trabaja en la agricultura, es la tierra. Cuando el sistema del capital consiga controlar la tierra por completo, la sumisión del hombre masificado será absoluta. Ya desde el inicio de la Unión Europea, De Gaulle vio la necesidad de preservar el papel histórico del agricultor, razón de que introdujera los subsidios agrícolas. Este sistema ha servido para comprar tiempo, pero es una medida arbitraria y no puede ser sostenida. Si obviamos esas subvenciones, lo que contemplamos en nuestros días es una guerra sin cuartel contra los agricultores. El método es brutal pero exitoso. En Sudáfrica, los afrikaners poseían grandes terrenos agrícolas y en consecuencia eran muy ricos. De la noche a la mañana y a lo largo y ancho de todo el país, los Bancos de la Tierra (Land Bank) y otras instituciones similares ofrecieron préstamos cuantiosos a los agricultores. Una vez atrapados en la deuda, el mecanismo bancario se puso en movimiento. Reclamaron lo adeudado. La deuda no podía pagarse. Siguió la bancarrota. El banco se quedaba con la tierra. “Ahora ya sé” decía un agricultor con amargura “por qué se llama el Banco de la Tierra”.

El método más importante de apropiación de la tierra en el mundo de hoy en día es sumamente ingenioso. No implica invadir el terreno, sino reducir al agricultor al papel de esclavo deudor de las corporaciones agrícolas. Allí donde el banco prestaba dinero, las corporaciones como Monsanto, vendían a los agricultores semillas modificadas genéticamente. A partir de ese momento, estas corporaciones forman parte del proceso económico agrícola y se convierten en el factor necesario y dominante al ser los proveedores de las semillas y distribuidores del producto final. Las cosechas modificadas genéticamente no son una cuestión ecológica. Se presentan como tales para ocultar al público la auténtica verdad. Las cosechas modificadas genéticamente son una cuestión económica cuyo resultado final es la abolición de los procesos agrícolas tradicionales y la transferencia de la tierra a la elite capitalista. Allah el Todopoderoso dice en la Surat Saba’:



“Realmente la gente de Saba tenía un signo en donde habitaba:
Dos jardines a ambos lados: derecha e izquierda.
¡Comed de la provisión de vuestro Señor y agradecedle!
Es una buena tierra y El es un Señor Indulgente.

Pero se desviaron y enviamos contra ellos la inundación del dique
y convertimos los dos jardines en otros con arbustos espinosos y amargos,
tamarindos y algún azufaifo.

Así les pagamos por ser desagradecidos.
¿Acaso recibe ese pago alguien que no sea ingrato?”
(34: 15-17)

Lo dicho hasta ahora nos permite examinar la trágica situación de Iraq con una nueva comprensión. La configuración de una guerra civil entre los sunni y los shi’a es un espectáculo cuya autoría corresponde a la fuerza de ocupación. Fijémonos en la realidad de Iraq: una antigua provincia Osmanli dividida en tres regiones por lógicas razones de gobierno; en un momento dado se encontró petróleo en Mosul, una región que el Sultán Abdulhamid II Jan había establecido como Waqf para todos los musulmanes. Cuando Saddam tomó el poder, uno de sus primeros actos como laicista fue ordenar la ejecución de los principales ‘ulama sunni, eliminando así a la elite musulmana formada por académicos e intelectuales. Siguiendo la ideología europea del Partido Baath, declaró que sólo trabajaría con ateos y cristianos. Durante su largo reinado del terror, el Islam desapareció poco a poco, no sólo de la legislación, sino también del carácter de la gente. Los shi’a del sur fueron sencillamente aplastados y oprimidos. De esto se deduce que la elite técnica culta y la clase media son una comunidad de descreídos que jamás han conocido la experiencia social del Islam; y para los jóvenes esto significa su vida entera. La Revolución Iraní obligó al dictador a concentrar su furia en la desgraciada población shi’a.

El líder provinciano del Iraq actual y su gobierno títere quieren imponer la democracia. Es evidente que tendrán que recurrir a la misma comunidad atea y cristiana que fueron la columna vertebral del estado Baathista. No existe una realidad sunni que sea visible en las calles o en el liderazgo del país. Los kurdos del norte, excepto un grupo limitado, han tomado el kurdismo como religión. La conclusión, es que el Iraq democrático será un país ateo y americanizado con la misma gente que floreció bajo el mandato del depuesto dictador cuyo difunto Estado debe todavía decenas de millones de dólares en préstamos solicitados para comprar las armas que Occidente declaran ser una amenaza. Según nuestra compresión sunni, en Iraq no existe manifestación alguna del Islam. No tiene voz. No tiene expresión.

La bárbara masacre de los shi’a es un mero instrumento de intimidación con el que obligarles a aceptar el contrato democrático. Cuando lo acepten, se encontrarán ante el mismo dilema que los que gobiernan Irán. El sistema democrático no es más que una organización censal con la que obligar a la gente a asumir la deuda bancaria y avanzar hacia el desmantelamiento de una práctica islámica que estropea la fiesta del partido mundial laico con su alcoholismo, su fornicación sin límites y su cultura de Carnaval. El isma’ilismo conquistará a los shi’a más devotos con el mismo entusiasmo que los unifica con unos desconcertados sunni que ya no saben qué representa el Din del Islam al tiempo que sí saben, pobrecillos, que no tiene nada que ver con esos individuos de mediana edad que incitan a los jóvenes a que exploten en pedazos.

Allah dice en la Surat al-Haÿÿ: (22: 43-44)



“¡Cuántas ciudades que eran injustas hemos destruido
quedando en ruinas sobre sus cimientos!
¡Y cuántos pozos quedaron desiertos y cuántos elevados palacios!

¿Es que no van por la tierra
teniendo corazones con los que comprender
y oídos con los que escuchar?
Y es verdad que no son los ojos los que están ciegos
Sino que son los corazones que están en los pechos los que están ciegos.

 
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