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DISCURSO SOBRE FUTUWWA
por Shayj Dr. Abdalqadir As-Sufi
Primera parte
Vamos a examinar un término sufi que, en cierto sentido,
va unido al tawhid, siempre que entendamos que tawhid es lo que
nos permite comprender a Allah, glorificado sea. Este término
es lo que el tawhid hace, significa o transforma en el ser humano,
en el musulmán que asume este conocimiento. Futuwwa es un
término técnico cuyo origen, por supuesto, procede
del Corán. Futuwwa es una especie de nobleza. La gente lo
traduce como caballerosidad, pero no tiene nada que ver con caballos.
Está relacionado con la capacidad o calidad más elevadas
del conocimiento que está a disposición del siervo
de Allah, glorificado sea. Vamos a tomar tres aleyas. Hay más,
pero estas son las más importantes para nosotros a la hora
de definir futuwwa. Futuwwa procede de “fata” que es
similar a “juventud”. El plural es fatyan y el femenino
fatya. En el Corán aparece como fata. Fijémonos en
primer lugar en la Surat al-Jaf, la sura dieciocho, y en la aleya
decimotercera. Habla de los jóvenes que fueron puestos en
la Cueva, y Allah dice: “Eran unos jóvenes que creían
en su Señor y los habíamos acrecentado en guía”.
(18: 13)
Luego volveremos a la Surat al-Jaf, pero ahora queremos ir a la
Surat al-Anbiya’, sura 21, aleya 60: “Dijeron: ‘Hemos
oído a un joven referirse a ellos, le llaman Ibrahim’”.
Esto se refiere al momento, de sobra conocido, cuando Sayyiduna
Ibrahim, la paz sea con él, no sólo destruye a los
ídolos, sino que que hace esta acción devastadora
gracias a la inspiración divina del intelecto; es un acto
que desconcierta por completo a los idólatras porque Ibrahim
no dice “Yo los destruí”, que es lo que afirman
los demás, sino que dice: “No, fue el ídolo
mayor quien lo hizo”. Y ellos dicen “¡Pero eso
es absurdo! ¿Cómo pudo un ídolo destrozar a
los demás?”. En ese momento es cuando se desvela el
engaño –no tienen poder alguno. Esta es la indicación
del efecto de la fata al cambiar la situación de la falsa
adoración. Volveremos a la Surat al-Anbiya’, pero ahora
regresamos a la Surat al-Jaf, aleya 59: “Y cuando Musa le
dijo a su criado: No cesaré hasta alcanzar la confluencia
de los dos mares”. (18: 59)
Musa dijo eso a su fata, a su joven criado. Aquí tenemos
tres ejemplos del uso de esta palabra; en cada uno de ellos, un
joven es llevado por Allah a una situación de aprendizaje
y conocimiento. Recordemos que la gente de la Cueva son hombres
que creen en su Señor, “y los habíamos acrecentado
en guía”, porque querían un tawhid puro; no
aceptaban la idolatría, por eso se sometieron a ese acontecimiento
de ser preservados por Allah, glorificado sea, hasta poder estar
con personas dignas de su compañía. El segundo es
el Profeta Ibrahim, la paz sea con él, y lo que conquista
a los mushrikun, es la aplicación de su conocimiento del
tawhid. El tercero es muy importante, porque nos habla del Profeta
Musa mostrando su hikma procedente de Allah, glorificado sea, y
su manera de decir al joven criado que no piensa abandonar “hasta
alcanzar la confluencia de los dos mares”. Para los sufis,
la confluencia de los dos mares es donde, en palabras de Ibn Ata’illah,
se encuentran la shari’at y la haqiqa, porque para la persona
que tiene ese conocimiento, la shari’at no lo separa de la
haqiqa y la haqiqa no lo separa de la shari’at. Da a cada
cosa lo que se merece.
Estas son las tres cosas que son el fundamento de la fata, el joven
de conocimiento, de nobleza espiritual. Así pues, las referencias
coránicas hablan de los hombres de la Cueva que no estaban
dispuestos a adorar un ídolo, preferiendo el confinamiento
en la Cueva a negar el tawhid; el Profeta Ibrahim, que en su demostración
de tawhid utilizó su intelecto para destruir el shirk de
los idólatras; y por último, el sirviente de Sayyiduna
Musa, la paz sea con él, que le ayudó a conseguir
su objetivo porque era parte de cómo Allah eligió
mostrar a Sayyiduna Musa una serie de conocimientos elevados y divinos
que necesitaba tener para convertirse en el mensajero de la gente
de su época. Esto significa que futuwwa, nobleza, es una
puerta hacia la guía.
Regresamos ahora a la Surat al-Jaf, aleya décima: “Cuando
los jóvenes se refugiaron en la Cueva y dijeron: ‘¡Señor
nuestro, concédenos una misericordia de Tu parte y resuelve
nuestra situación dándonos una dirección correcta’”.
(18: 10) “Min ladunka” es “Directamente de Ti”
y significa la iluminación divina. En el lenguaje de los
sufis significa Taÿaliyyat del Dhat –aperturas divinas
procedentes de la Esencia de Allah, subhanahu wa ta’la. “Min
amrina rashadan” –Aquí tenemos una palabra fundamental
que conectamos con futuwwa: rushd. Rashada es la guía correcta.
Vamos ahora a la Surat al-Anbiya’ para luego volver a la Surat
al-Jaf. La perfección del Corán puede verse en cómo
todo encaja perfectamente, estas cosas extraordinarias están
sublimemente vinculadas entre sí, y las palabras del Corán
son elegidas por la Divinidad para tener estos significados específicos.
Estamos de nuevo con Sayyiduna Ibrahim en la aleya cincuenta y una.
“Es verdad que anteriormente le dimos a Ibrahim la dirección
correcta para él, y Nosotros tuvimos conocimiento suyo”.
(21: 51).
Es muy significativo que Allah nos diga que esta guía correcta
había sido dada antes del suceso, que esta posición
elevada de Sayyiduna Ibrahim, la paz sea con él, ya le precedía.
Allah ya le había dado la guía correcta, antes del
encuentro con los mushriks, de forma que, cuando llegó el
momento, Sayyiduna Ibrahim tenía la iluminación y
la inspiración divina para saber qué hacer. No era
el intelecto en el sentido cerebral, sino el intelecto en el sentido
de la iluminación de la consciencia, lo que le permitió
saber qué hacer para combatir a los mushrikun. Luego Allah
dice algo muy interesante: “Nosotros tuvimos conocimiento
suyo”. No nos habría sorprendido si Allah, glorificado
sea, hubiera dicho que Ibrahim tenía conocimiento completo
de Allah, pero lo que Él dice es: “Nosotros tuvimos
conocimiento suyo”. Esto nos remite a la aleya donde Allah,
glorificado sea dice: “Gente a los Él que ama y que
Lo aman” (5: 56). Es decir: “Nosotros tuvimos conocimiento
suyo y él tenía conocimiento de Nosotros”. Este
es el motivo de que Ibrahim tuviera un nombre muy especial, el Jalil.
Shayj ibn al-‘Arabi explica que “jalil” procede
de un término árabe que significa “saturado”.
Si se pone un trapo de lana en agua se satura por completo, de forma
que aunque la lana es lana y el agua es agua, la lana es completamente
agua y el agua es completamente lana sin ningún tipo de unión
o encarnación. El esclavo es el esclavo y el Señor
es el Señor, pero esta saturación de conocimiento
procede del amor que Allah, glorificado sea, tenía por Sayyiduna
Ibrahim, la paz sea con el, y del amor que Sayyiduna Ibrahim tenía
por Allah, glorificado sea. “Nosotros tuvimos conocimiento
suyo”. En esta relación es muy importante constatar
la elevada estación de Sayyiduna Ibrahim entre los profetas.
Se puede descubrir que el Rasul, a quien Allah bendiga y conceda
paz, hace referencias continuas y muy especiales sobre Ibrahim,
identificándose con él de muchas maneras. El uso de
la palabra “huda”, que podría afirmarse pertenece
a Ibrahim, es la palabra que el Rasul, a quien Allah bendiga y conceda
paz, dice que trajo a su gente.
Llegamos ahora al tercer punto de nuestro estudio que se encuentra
de nuevo en la Surat al-Jaf: “Musa le dijo: ‘¿Puedo
seguirte para que me enseñes una guía recta de lo
que se te ha enseñado?” (18: 65) Esto es tan extraordinario
que podría desviarnos de nuestro estudio para concentrarnos
en la historia de Sayyiduna Musa que tan llena está de significados
para los sufis. Lo que se demuestra, es que Allah escogió
este medio para que Su profeta pudiera realizar su elevada y extremadamente
difícil misión. Se le otorgó un instructor
de una naturaleza muy similar a la del encuentro descrito al comienzo
de la colección de hadices del Imam Muslim, que Allah esté
complacido con él; en ese hadiz, se nos dice que el ángel
se presentó ante el Rasul, a quien Allah bendiga y conceda
paz, puso sus rodillas contra las suyas y le preguntó sobre
Islam, Imán e Ihsan –un encuentro muy especial en el
que la enseñanza explosionaba desde el No-Visto para llegar
al mundo visible. Lo mismo ocurre con Sayyiduna Musa y su conocido
encuentro, incluidos los tres sucesos que aparentaban ser totalmente
erróneos pero que luego revelaron su significado.
“Musa le dijo: ‘¿Puedo seguirte para que me enseñes
una guía recta de lo que se te ha enseñado?”.
‘Enséñame parte de la rushda que se te ha enseñado.
Dámela, eso es lo que quiero de ti. Esta es la razón
de nuestro encuentro, la obtención de rushda’. En este
mismo sentido, tenemos a los jóvenes de la cueva, al Profeta
Ibrahim cuando era un joven y al sirviente de Sayyiduna Musa; cada
una de sus historias contiene una enseñanza sobre la naturaleza
del tawhid, hecho que nos permite conectar futuwwa y rushd.
Futuwwa es la puerta a la guía correcta. La primera referencia
técnica a fatyan procede de Hasan al-Basri, uno de los primeros
shuyuj de nuestra tariqa; en consecuencia, y en nuestro caso particular,
todo lo que dijo es de suma importante, además de su cercanía
a los Sahaba y los Tabi’in. Hasan al-Basri dijo que en los
primeros días la fityan, la gente de futuwwa, no eran reconocidos
por sus palabras sino por sus acciones, eso que podemos llamar conocimiento
útil. Cuando recitamos el wird, le pedimos dos veces a Allah
que nos dé conocimiento útil, ‘Ilm an-Nafi’an.
Lo que Hasan al-Basri está diciendo, es que el conocimiento
que se desea es la acción de los jóvenes nobles –un
conocimiento que es acción.
Si vamos ahora al Rasul, a quien Allah bendiga y conceda paz, descubriremos
algo muy interesante. Un hombre había preparado una comida
para recibir al Mensajero, a quien Allah bendiga y conceda paz,
y a algunos Sahaba. Cuando se sirvieron los alimentos, uno de ellos
rehusó comer diciendo que estaba ayunando. El Rasul, a quien
Allah bendiga y conceda paz, dijo: “Tu hermano nos ha invitado
y se ha esforzado mucho, ¡así que come! Ayuna otro
día si quieres”. Este es el Mensajero de Allah, a quien
Allah bendiga y conceda paz, que instauró el ayuno obligatorio,
alabó los ayunos voluntarios y afirmaba que su ayuno era
superior al de todos los demás; pero al encontrarse con el
adab hacia la gente que prepara una comida, se sintió ofendido
y retó al otro diciéndole: “¡Come! Ayuna
otro día si quieres”. Esto es futuwwa. Es situar el
adab del invitado para con el anfitrión al mismo nivel que
uno de los actos más elevados de la ‘ibada. Este hadiz
ha sido transmitido por al-Bayhaqi y ad-Daraqutni de Yabir.
En otra situación conectada con la comida, le ofrecieron
un cordero al Rasul, a quien Allah bendiga y conceda paz. Lo cortó
y empezó a repartirlo. Sayyideta ‘Aisha, que Allah
esté complacido con ella, dijo: “¡A nosotros
sólo nos queda el cuello!” Él la miró
y dijo: “Todo es para nosotros excepto el cuello”. Esto
es futuwwa. La futuwwa significa que no hay prueba ni dificultad
que nos aparte del servicio a Allah, glorificado sea.
Imam Ÿunaid dijo: “Un día dichoso fui a visitar
a Salih as-Saqarti que me dijo: ‘¡Oh Abul-Qasim! La
noche pasada mi ruh oyó una voz que decía: ‘¡Oh
Salih! Primero creé a los hombres y todos se volvieron hacia
Mí y vinieron a Mí. Luego les mostré la dunya
y las nueve décimas partes Me dejaron y una décima
parte se quedó conmigo. A éstos últimos les
hablé del Ÿanna: nueve décimas partes lo quisieron
y la parte restante se quedó conmigo. A los que quedaron
les impuse pruebas y dificultades; se debilitaron y suplicaron ayuda
y nueve décimas partes de ellos se distanciaron de Mí.
A los que quedaron les dije: ‘No deseasteis dunya, no quisisteis
el Ÿanna y no eludisteis Mis pruebas’. Y ellos dijeron:
‘Tú sabes, oh Allah, lo que queremos’. Y Yo dije:
‘Pondré sobre vosotros pruebas que ni siquiera las
mayores montañas podrían soportar’. Contestaron:
‘Lo aceptamos, oh Allah, siempre que venga de Ti’”.
Futuwwa es una compasión universal que une a su gente y separa
a los que no tienen esas cualidades; esto se encuentra en la aleya:
“Es verdad que a los musulmanes y musulmanas, a los creyentes
y las creyentes...” (33: 35). Es así porque la gente
de futuwwa, los hombres y las mujeres, tienen que ser lo mismo,
no pueden ser diferentes. Imam Ÿunaid contó una anécdota
de uno de sus maestros, un hombre de futuwwa, Abu Musa al-Kumasi.
“Un día Abu Musa y su esposa estaban en su casa cuando
ésta se derrumbó. Sus amigos removieron los escombros
hasta que por fin encontraron al Shayj que dijo: ‘¡Dejadme.
Buscad a mi esposa!’ Siguieron buscando y cuando al fin la
encontraron, dijo ella: ‘¡No os preocupéis por
mí! Dejadme y buscad al Shayj Abu Musa’”. Esta
preocupación es lo que debe sentirse por el otro.
La culminación de futuwwa es el resultado más elevado
de la guía correcta. Es el conocimiento más elevado,
porque futuwwa significa que el amante debe obedecer los deseos
del Amado. En el excelso país del Imam Ÿunaid, que era
el Imam de los Sufis, vivía también Abu Hafs, otro
gran sufi que es muy alabado en el Kashf al-Mahÿub de Huÿwiri.
Ÿunaid dio su definición de futuwwa; entonces vio a
Abu Hafs y le dijo: “¿Tú que dices Abu Hafs?”
Este contestó: “Futuwwa es que das justicia pero nunca
la esperas”. Ÿunaid dijo: “Esta es la mejor respuesta”.
En cierta ocasión, Abu Husayn an-Nuri visitó el círculo
del Imam al-Ÿunaid –en estos círculos se reunían
grandes sufis que casi llegaban a competir entre ellos a la hora
de emitir las declaraciones más puras y delicadas sobre el
conocimiento y el amor a Allah, glorificado sea. Abu Husayn dijo:
“Me han dicho que vosotros podéis disertar sobre cualquier
tema. Decidme qué tema elegís y luego yo añadiré
mis propias palabras”. Imam Ÿunaid dijo: “¿Sobre
qué quieres que hable?” An-Nuri dijo: “Del amor”.
Ÿunaid dijo: “Te contaré una historia. Mis amigos
y yo estábamos en un huerto. Un miembro del grupo había
ido a conseguir ciertas cosas y no había vuelto todavía.
Cuando nos asomamos a la terraza para verlo venir, divisamos a un
ciego que iba acompañado de un joven de extraordinaria belleza.
De repente oímos decir al ciego: ‘Me mandasteis hacer
esto y lo otro y he cumplido vuestras órdenes. Me prohibisteis
hacer eso y aquello y me aparté de esas cosas. Jamás
os he desobedecido en cosa alguna, ¿qué más
queréis de mí?’ El joven respondió: ‘Que
mueras’. El ciego dijo: ‘Muy bien. Entonces moriré’.
Se tumbó en el suelo y se cubrió la cara”. Imam
Ÿunaid continuó diciendo: “Al verlo, dije a mis
compañeros: ‘El ciego parece sin vida, pero no puede
estar muerto. Puede que esté haciéndose pasar por
muerto’. Bajamos de la terraza y al examinarlo pudimos confirmar
que estaba muerto’”. An-Nuri se levantó y se
fue sin decir palabra.
Segunda
parte
Los
fuqara deben pedir estar siempre en cambio. El du’a de los
sufis es: “Oh Allah, manténme en cambio”. Haz
que siempre cambie, porque todo cambia y cada día Allah está
en una nueva creación. Tenéis que estar renovándoos
constantemente. Tenéis que estar siempre en cambio. Tenéis
recordar que la compañía de los fuqara es la compañía
más elevada. Tenéis que acompañaros mutuamente.
Tenéis que viajar a otros lugares en los que hay fuqara.
Tenéis que sentaros siempre con los fuqara. Tenéis
que ser un ejemplo para ellos y seguir el suyo cuando os encontréis
con gente de buenas cualidades. Buscad a la gente de conocimiento,
buscad a la gente que ama a Allah, glorificado sea, y a la gente
que ama al Rasul, a quien Allah bendiga y conceda paz. Gracias a
su compañía seréis purificados. En tasawwuf
lo primero es guardar la compañía, luego es escuchar
y luego es actuar conforme lo escuchado. Sólo hay un enemigo,
tú mismo. El nafs no tiene nada bueno. Lo peor para los sufis
es reconocer tus propias cualidades frente a las de los demás
–esto es lo que los detiene y les hace estrellarse contra
las rocas del destino. No debes fijarte en tus buenas cualidades.
Debes considerarlas como algo que se han estropeado al ser consciente
de ellas. No te mires a ti mismo.
Las faltas no las encuentras en los demás, las encuentras
en ti mismo. Tienes que mirar a tu “yo” y decir: “¿Qué
tiene de malo?”. Hariz al-Muhasibi estudiaba todo su día,
luego sus horas y sus minutos, e incluso cada respiración,
hasta verificar que todo sería aceptado por Allah, que Le
complacería. Dos grandes ‘ulama se encontraron en Bagdad
y comenzaron a discutir y a pelearse. Al final, uno de ellos dijo:
“Vamos a vernos mañana otra vez para discutir más
este asunto” Y el otro dijo: “No. Veámonos mañana,
hagamos las paces y olvidémonos de todo”. Este es el
camino de los sufis –empezar de nuevo.
En tu perdón de las faltas de los demás no debe haber
límites, pero sí en la atención que dedicas
a ti mismo. Debes apartarte de ser consciente de ti. Debes volver
la espalda al nafs, y la forma de hacerlo no es un método
psicológico, es el dhikrullah. “Sólo en el dhikr
de Allah puede hallar paz el corazón”. (13: 28) Tienes
que hacer dhikr de Allah. Tienes que recordar a Allah de pie, sentado
o tumbado. Debes invocar a Allah. En los tiempos que vivimos no
puedes estar sin la compañía de la gente que ama Allah.
Tienes que estar con la gente que ama a Allah, los necesitas. Necesitas
a la gente de Allah porque te harán recordar a Allah. Necesitas
a la gente de conocimiento porque tienes que ser fuerte en tu Din
en una época en la que en cada mezquita se va hacia la saÿda
de una manera diferente, no digamos ya en las cosas más elevadas
del Din. Tienes que hablar bien de la gente y tener buena opinión
de los demás.
Tenéis que convertiros en gente de futuwwa, tenéis
que tener un deseo, una himma tan elevada que os haga ser como esas
personas que mencionamos. Y cuando vayáis a la Ka’ba,
con todos los problemas que allí hay, buscad a la gente de
Allah y sentaos con ellos.
Cuidado con la gente de dunya. Ten cuidado con la gente de dunya
hasta que logres estar seguro; cuando lo estés, ya no importa
a dónde vas. Pero si no estás seguro, entonces debes
ser cuidadoso. Tienes que tener taqwa y tienes que tener wara’
(escrupulosidad). Tienes que tener cuidado; ten cuidado y vigila
hasta que estés seguro en el Sirat al-Mustaqim. Cuando las
cosas van mal, debes recordar que lo único que tienes es
volverte hacia Allah, glorificado sea.
Recuerda que incluso la tawba no tiene nada que ver contigo –existe
porque Allah ha decretado que te vuelvas hacia Él porque
te quiere; así pues, la tawba no es tuya, no es un logro
tuyo, es Allah Quien te llama y tú reconoces que es Él
Quien lo hace. Perteneces a Allah. Vienes de Allah y vas a regresar
a Allah. Esto es lo que tienes que repetirte una y otra vez. No
te dejes hipnotizar por dunya. Recuerda que el Rasul, a quien Allah
bendiga y conceda paz, indicó que la pequeña moneda
del pobre es tan peligrosa como el oro del rico, así que
debes ser generoso. Ser generoso es seguir el camino del Rasul,
a quien Allah bendiga y conceda paz. Tienes que ser generoso, debes
tener buena opinión de los demás, no debes decir cosa
malas de las otras personas; si lo haces, tienes que volver, limpiarlo
y pedir que te perdonen. Si alguien está totalmente en contra
tuya y además equivocado, tienes que perdonarlo, olvidarlo,
volver y arreglarlo. Así ha sido siempre el Din. Así
es como vivían esas grandes personas.
Por último, y para que sirva de recuerdo, fijaros en lo que
se ha convertido futuwwa: las personas mayores de una organización
que se autodenomina al-Fatah, atan dinamita a los pechos de los
jóvenes y les enseñan cómo explotar. Por el
contrario, la gente que luchaba con el Rasul, a quien Allah bendiga
y conceda paz, apartaban a los jóvenes para poder ser ellos
los que luchaban fisabilillah, los que combatían al servicio
del Rasul, a quien Allah bendiga y conceda paz.
El Din entero tiene que volver a empezar. Vosotros sois quienes
tenéis que empezarlo, y este continente será donde
comience. Será vuestra gente y serán vuestros hijos,
pero tenéis que tener adab con ellos, tenéis que tratarlos
con cortesía. Tenéis que tratar a los niños
con cortesía del mismo modo que se debe tratar a los mayores
con cortesía. Tenéis que convertiros en gente de adab;
si lo hacéis estaréis a salvo. Si os convertís
en gente de adab seréis sufis. At-Tariqa kulluha adab. La
tariqa no es más que adab, esto es lo que es –adab.
También tienes que respetarte a ti mismo. El respeto por
uno mismo se manifiesta cuando la gente a tu alrededor está
a gusto, en armonía contigo y encantados con tu presencia.
Así es como debes ser. Eres una bendición en la tierra.
Tienes que ser una baraka para todo el mundo. Tenéis que
ser de tal manera que, cuando entréis en una habitación,
se llena todo de luz por vuestro amor al Rasul, a quien Allah bendiga
y conceda paz, por vuestro amor a Allah, glorificado sea, y porque
vuestra lengua es elocuente con el nombre de Allah y no con los
asuntos de dunya. Dunya siempre ocurrirá. Todas sus estratagemas
y prebendas seguirán resonando en tus oídos, siempre
lo han hecho y seguirán haciéndolo. Cuando la Gente
de la Cueva salió de su encierro, se encontraron de nuevo
ante el mundo con todos sus problemas y dificultades; pero Allah
ama a la gente del tawhid y a la gente que Lo ama, y esta es la
compañía, la compañía de los Sufis.
Pedimos a Allah, glorificado sea, que nos dé en nuestras
vida la compañía de los sufis. Pedimos a Allah, glorificado
sea, que haga mostrar nuestro tasawwuf a donde quiera que vayamos.
Pedimos a Allah, glorificado sea, que nos haga preferir la compañía
de los que sólo quieren a Allah, a la de aquéllos
que puedan ayudarnos y darnos beneficio en este mundo. Pedimos a
Allah, glorificado sea, que nos haga estar preparados para las pruebas
que van a venir, y que podamos que hace esta acción devastadora
responder ante Él y acordarnos de alabarlo en toda situación.
Al-hamdulillah ‘ala kulli hal. Pedimos a Allah, glorificado
sea, que bendiga esta mezquita, a sus imames y a sus guardianes,
y que siga dando testimonio del Islam, tal y como ha hecho en los
difíciles tiempos del pasado.
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