glosario de terminología islámica pensamiento

DISCURSO SOBRE HUBB (El AMOR)
por Shayj Dr. Abdalqadir As-Sufi

Vamos a comentar y examinar uno de los términos cruciales del Corán y, en consecuencia, uno de los términos fundamentales de los sufis. Todo gira en torno a esta palabra, y ahora podremos ver hasta qué punto es esto cierto. Es la palabra Hubb, amor. Hubb es mencionado en el Corán y en la Sunna como un privilegio de Allah y de las criaturas. Es algo que dado por y que pertenece a Allah, pero también es el privilegio de los seres creados. Allah describe de forma explícita las diversas clases de amados, los mahbubun, la condición de aquéllos a los que Él no ama, e incluso aquéllos que están relacionados con éstos últimos. Esto es algo muy importante en el Corán. Allah es muy específico cuando habla de ello, clasificando las condiciones, su naturaleza y definiéndolo a lo largo de todo el Corán. Allah ordena a Su Mensajero, a quien Allah bendiga y conceda paz, que nos transmita estas normas.
Comencemos con la Surat Al-Imran:

“Di: Si amáis a Allah, seguidme,
que Allah os amará y perdonará vuestras faltas.
Allah es Perdonador y Compasivo”.
(3: 31)

“Seguidme”, es decir, al Rasul, a quien Allah bendiga y conceda paz. Este es el contrato divino con los muminun. Ahora vamos a la Surat al-Ma’ida donde Allah empieza a explicarnos cuál es la naturaleza de este contrato:

“¡Vosotros que creéis! Quien de vosotros reniegue de su Din,
Allah traerá a otros a los que amará y por los que será amado,
humildes con los creyentes y altivos con los incrédulos.
Lucharán en el camino de Allah
y no temerán la calumnia del maldiciente”.
(5: 56)

Así pues, Allah, glorificado sea, dice: “Allah traerá a otros a los que amará y por los que será amado”. Dicho con otras palabras, una gente que ha cumplido con el contrato que Él ha especificado. Y luego dice, que esas personas serán humildes con los muminun y altivos con los kafirun. Por supuesto que lo que encontraréis hoy en día, especialmente entre los árabes, es que son justo lo contrario, humildes con los kafirun y altivos con los muminun, pero la gente a la que Allah ama, son humildes con los muminun y altivos con los kafirun. Luego dice: “Lucharán en el camino de Allah y no temerán la calumnia del maldiciente”. Lo hacen sólo por Allah y en el camino de Allah, obedeciendo las reglas que Allah, glorificado sea, ha establecido para el combate.

Allah habla abiertamente de aquéllos a los que ama, y ahora nos vamos a fijar en cinco grupos mediante una serie de definiciones con las que descubriremos quiénes son estas personas. Surat al-Baqara:

“Es cierto que Allah ama a los que se vuelven a Él,
y a los que se purifican”.
(2: 220)

Significa también, que el amor de Allah, glorificado sea, puede llegarle a alguien en la mitad de su vida, o incluso en el último aliento, si se aparta de las acciones incorrectas y se vuelve hacia Él. Y Allah ama a los que se purifican, a los que están limpios y luego hacen el salat, a los que adoran a Allah, glorificado sea.

En el Islam, la purificación tiene dos dimensiones: una, es la purificación con agua. Y luego otra, tal y como dijo el Imam _unaid: ‘Purificaros con el agua del No-Visto’. Es decir, una purificación interna que acompaña a la purificación de los miembros. Esta es la razón de que, al empezar el wudu, la conversación esté prohibida. Debéis ignorar lo que pasa en las mezquitas, especialmente entre los árabes, puesto que muchos han perdido el Din. El wudu es un acto de ‘ibada que tiene una importancia similar a la del salat, puesto que no hay salat sin wudu. El wudu es parte del salat. Cuando se empieza el wudu, no se habla con nadie hasta haber completado ese wudu que es parte de la ibada y que luego lleva al salat.

La aleya siguiente está en la Surat al-Imran:

“Es verdad que Allah ama a los que ponen su confianza en Él”. (3: 159)

Tawakkilin –la gente de tawakkul, la gente que confía en Allah. A la gente que confía en Allah, Él los ama. Esto implica estar entre los amados por Allah, glorificado sea. Pero no significa que confías en Allah como si fuera algo que está en el aire –el acto de confiar en Allah, hace que estés envuelto en el amor de Allah, glorificado sea. Este es el contrato con Allah, glorificado sea.

Volvamos a la Surat al-Imran. Es muy interesante, porque muchas de estas definiciones aparecen en estas surats, al-Imran y al-Baqara, éstas que son las surats fundacionales, aclaratorias, del Din. Esto es algo que se considera necesario para comprender el Din del Islam.

“Allah ama a los pacientes”. (3: 146)

Y en la Surat al-Baqara:

“Y haced el bien,
es verdad que Allah ama a los que hacen el bien”.
(2: 194)

El muhsin es la norma, es la definición de aquél que está en el Sirat al-Mustaqim. Tienes que hacer el bien –entras en una situación y llevas el bien contigo. Dentro de un momento veremos la importancia de este asunto y también lo que significa; el tawhid no es completo hasta que no se comprende qué es este contrato de amor con Allah, glorificado sea.

Surat al-Saf, 61: 4. Esta aleya es muy importante para el tiempo en que vivimos. Allah nos vuelve a decir algo inesperado:

“Es verdad que Allah ama a los que combaten en Su camino en filas, como si fueran un sólido edificio”.

Combatir significa luchar –no significa algo interno relacionado con el nafs. Qatala es cortar, luchar, es la espada, es la batalla. Allah ama a los que combaten en Su camino, y el sabil de Allah tiene que estar en consonancia con lo que ha sido claramente definido por el Rasul, a quien Allah bendiga y conceda paz. Combatir en el camino de Allah no es lo mismo que luchar para defender tu hogar, algo a lo que se tiene derecho por supuesto, ni tampoco es lo mismo que luchar porque has sido atacado. Combatir fisabilillah, en el camino de Allah, es luchar porque has enarbolado el estandarte del Islam. Esto es lo que significa combatir en el camino de Allah; y significa que se combate en filas, como un sólido edificio. Dicho con otras palabras, no se trata de individuos que confrontan al enemigo; en el camino de Allah se combate bajo un liderazgo, y el líder dirige la batalla desde la primera línea de la formación. Dirige la batalla como la dirigía el Rasul, a quien Allah bendiga y conceda paz, de la misma manera que los grandes dirigentes Mogoles y Osmanlis lideraron a sus hombres en la batalla.

Desgraciadamente, lo que vemos hoy en día no puede estar conectado con esta aleya. Tiene que haber un liderazgo. La cabeza del líder tiene que estar por encima de las de los demás, y tiene que haber alzado el estandarte del Islam. Esto significa que viene con la confirmación de la unidad, con la realización del papel de Mensajero que correspondió al Rasul, a quien Allah bendiga y conceda paz. Viene con el salat, viene con el sawm, viene con el zakat y viene garantizando el ha__ –este es el camino de Allah, y ninguna otra cosa podrá ocupar su lugar.

Esta es la gente amada por Allah. Y es muy importante comprenderlo. Cuando Allah rehusa amar a aquéllos que tienen Su desaprobación, por causa de algunas características determinadas, dice con claridad que han de desaparecer, sólo y necesariamente, mediante la aparición de su opuesto. De esta manera, en el universo no hay una dualidad bueno/malo, sino más bien, una realidad dinámica regida por el amor. Esto es muy importante porque, una vez más, en las desviaciones del mundo moderno, puede oírse a mucha gente utilizar los términos Haqq y Batil como si existiera algún tipo de duelo entre ellos. Esto procede del lenguaje de los modernistas y es un ultraje contra el Islam. Allah aclara con toda exactitud, como podrá verse en las aleyas siguientes, que Su mandato de amor está siempre actuando, y que no existe una dualidad bueno/malo, porque Allah, glorificado sea, dice: “Cuando aparece la verdad, la mentira se desvanece”. Es inevitable.

Vamos a llegar ahora al proceso que crea ese conflicto entre los hombres, lo que los divide entre los que son amados por Allah y los que no lo son.
Empecemos examinando a los que Allah no ama. Tomaremos seis aleyas que lo explican, y la primera está en la Surat al-Ma’ida:

“Se afanan por corromper en la tierra,
pero Allah no ama a los corruptores”.
(5: 66)

La aleya contiene un término muy importante. Ahora ya tenemos la definición de la gente que Allah no ama, la gente del fasad, los mufsidin, la gente que corrompe, y no sólo eso, sino la gente que está ocupada activamente con la corrupción. En estos momentos ya os estáis acostumbrando a abrir el Corán y a moveros por el Libro. Así es como se aprende. No es un libro que está cerrado y sólo se abre en los funerales. Se vive con el Corán.

Fijémonos ahora en la Surat al-An’am:

“Es cierto que Él no ama a los derrochadores”. (6: 142)

Allah no ama a los que derrochan. Continuando con el tema, obtenemos otra definición clara en la Surat ar-Rum:

“Es cierto que Él no ama a los incrédulos”. (30: 44)

¡Mala suerte! No existe la posibilidad de juntarnos con ellos y decir que estamos unidos. No importa lo que digan sobre este o ese grupo, ni los nombres que se den; los muminun saben que esa gente, no es amada por Allah. Por muchos errores que haya en nuestra propia comunidad, la verdad es que Allah no ama a esa gente, así que están acabados. Es cierto que Allah no ama a los kafirun. Ellos quieren que vayamos al otro extremo y prescindamos de estas aleyas del Corán para ser tolerantes los unos con los otros. Pero no es posible, ¡Allah nos los ama! No es culpa nuestra. No sirve de nada intentar amarlos, porque Allah es Quien no los ama. Esta es la verdad.

Otro aspecto personal de la intimidad que supone la aversión de Allah, es que afecta a los individuos y no sólo a grupos de personas. Surat an-Nisa:

“Allah no ama que se refiera ningún mal en público,
a no ser que lo haga alguien que haya sido objeto de injusticia”.
(4: 147)

Dicho con otras palabras: quien haga esto, está fuera del amor de Allah y no podrá entrar en la fortaleza de la protección divina. Si alguien ha sido maltratado, tendrás que decir algo horrible para protegerlo. Y este es el motivo de que sea necesaria una shari’at activa, puesto que no se puede denunciar a alguien a no ser que la protección sea completa –la protección del ‘Amr del gobernante. Pero ahora no hay shari’at. Esta es la pésima situación de Nigeria, donde esos imams que creen estar al cargo de la situación, --y nuestro Islam no gira en torno a los imams, no somos shi’a y nuestros imams no gobiernan—presentan a una mujer y dicen que ha cometido adulterio; pero el procedimiento no se ha realizado según las normas aplicables a estos casos. Emiten sentencias de ejecución, y como el ‘Amr no está presente, todos los musulmanes son deshonrados, y luego dicen qué malos somos.

La razón de que esto suceda, es porque el juez emite un juicio sin que haya un emir. Cuando el qadi emite la sentencia, el emir ordena que se cumplan las órdenes del qadi; de esta forma, el asunto queda completado. Y cuando está completo, se establece un orden social totalmente diferente. Pero si se tiene un qadi que dice: ‘esta persona es adúltera’, entonces hay que ejecutarla. Hay que apedrearla –y si no hay un emir que complete el proceso, se desmorona el edificio entero de la Ley Islámica. Allah dice en el Corán: “Entrad en el Islam kafah –completamente”. Hay que tomarlo todo entero. Y si no podemos tener el ‘Amr, esta es la responsabilidad que tendremos que recuperar en nuestras vidas, insha’llah. “Allah no ama que se digan en público malas palabras, a no ser que lo haga alguien que ha sido objeto de injusticia”. Tenemos que crear un ámbito protegido donde esto pueda suceder. Si denuncias a alguien que ha maltratado, pero no hay juicio ni castigo, entonces lo has calumniado. Tienes que presentarte ante los qadis con tus pruebas, y luego debe hacerse un juicio y emitirse una sentencia. Pero el que dice: fulano bebe, o esto o lo otro, no es más que un calumniador, porque el proceso no ha sido completado. Pero en el caso del que ha sido maltratado, debe llevarse a cabo la denuncia de lo que ha ocurrido. Esta es la rahma, esta es la misericordia de la shari’at.

Vamos ahora a la Surat al-Baqara. Una vez más, esto tiene una gran relevancia para la época en la que vivimos, como muchas otras cosas que se descubren cuando se abre el Corán.

“Y combatid en el camino de Allah
a quienes os combatan a vosotros, pero no os propaséis;
Es cierto que Allah no ama a los que se exceden”.
(2: 189)

Parte de todo lo que vemos en nuestros días, es una gente que combate sobrepasando los límites. Ni siquiera saben que existen unas reglas. Allah ha revelado una serie de normas para el combate. El Rasul, a quien Allah bendiga y conceda paz, estableció reglas precisas para la lucha, y no podemos traspasarlas. Cuando oímos a ese indonesio decir: ‘Siento mucho haber matado a ochenta y un musulmanes en el atentado de Bali, pero bueno, al fin y al cabo son daños colaterales’. ¿Matar a ochenta y un musulmanes son daños colaterales? Ese es el lenguaje de los kuffar, no tiene nada que ver con el Islam. En el Corán no aparece ‘daño colateral’. “Combatid en el camino de Allah a quienes os combatan a vosotros, pero no os propaséis. Es cierto que Allah no ama a los que se exceden”. Dicho de otra manera: Si tu lucha produce una exterminación nihilista de la gente, entonces Allah te ha expulsado de esa fortaleza protegida para los que Él ama.

La sexta aleya está en la Surat al-Imran y, en cierto modo, completa el grupo de aleyas que hemos estado estudiando, además de ser una de las más importantes del Corán:

“Di: Obedeced a Allah y al Mensajero, pero si os apartáis...
Ciertamente Allah no ama a los que reniegan”.
(3: 32)

“Di: Obedeced a Allah y al Mensajero”: Ambos están juntos. No se obedece a Allah si no se obedece al Mensajero. “Pero si os apartáis... Ciertamente Allah no ama a los que reniegan”. No cabe la menor duda de que Allah ha otorgado Su amor a los muminun y no ama a los kafirun. La señal de la gente que está bajo la protección de Su amor, es que obedecen a Allah y al Mensajero.

Lo que descubrimos es algo muy importante: la presencia de Salih es el fin del fasad y su forma de ser. Por eso el bien no consiste en luchar contra el mal. La llegada de Salih es lo que produce la derrota y la desaparición de la gente del fasad, de los mufsidin. La presencia y la realidad de Salih es lo que expulsa a los mufsidin. La guerra contra los kuffar no puede plantearse desde el punto de vista logístico, de las bajas o de la destrucción. Lo que otorga la victoria a los muminun es la presencia de los salihun, la realidad de los salihun. Sayyiduna ‘Umar ibn al-Jattab, que Allah esté complacido con él, derrotó al enemigo y el Rasul, a quien Allah bendiga y conceda paz, dijo: “’Umar, yo podría ir contigo a cualquier valle porque shaytán jamás te seguiría”. La llegada de ‘Umar ibn al-Jattab era la derrota de los shayatin. Lo que destruye a la gente del fasad es la creación, el avance y el liderazgo de los salihun.

De las explicaciones que da Allah sobre el amor, descubrimos que existe un proceso que está ocurriendo en el mundo en todo momento; pero no se trata de algo cuyo resultado es incierto, no es el bien luchando contra el mal en una especie de dualismo, no existe el dualismo, esto es el tawhid. Allah está al mando. Allah se preocupa por nosotros, y el Rasul, a quien Allah bendiga y conceda paz, se preocupa por nosotros como bien sabemos por lo que dice la Surat at-Tawba:

“En verdad os ha llegado un Mensajero salido de vosotros mismos;
es penoso para él que sufráis algún mal, está empeñado en vosotros
y con los creyentes es benévolo y compasivo”.
(9: 129)

Allah nos ha mostrado cómo este amor impregna todos los procesos vitales. Fijaros en la Surat al-Hu_urat:

“”Allah os ha hecho amar la creencia,
haciéndola hermosa en vuestros corazones”.
(49: 7)

Así es como se manifiesta la dinámica del amor de Allah entre las criaturas. Iman es creer en Allah, Sus Libros, Sus Mensajeros, Sus Ángeles, el Último Día, la Balanza y el Decreto. Allah nos ha hecho amar estas verdades y realidades invisibles. “Allah os ha hecho amar la creencia, haciéndola hermosa en vuestros corazones”. El Rasul, a quien Allah bendiga y conceda paz, indicó que disfrutar del wudu es una demostración del Iman. Este placer en el acto del wudu era la indicación de su calidad interna.

Vamos ahora a la Surat ar-Rum. Una vez más, la aleya habla del favor de Allah que impregna todos los procesos de la vida:

“Y parte de Sus signos es que os creó esposas sacadas de vosotros mismos para que encontrarais sosiego en ellas,
y puso entre vosotros amor y misericordia”.
(30: 20)

Este regalo de Allah a la pareja es parte de la transacción de este reino del amor que es el dominio de Allah para los muminun. Mawada y Rahma son dos dimensiones del amor. Los sufis dicen que mawada es el inicio del amor que luego se enriquece y se convierte en amor. Rahma es misericordia, y si la misericordia está en el corazón, éste está predispuesto hacia el amor, porque es el motor del amor.

Vamos ahora a la Surat al-Mumtahana:

“¡Vosotros que creéis! No toméis por amigos aliados
a los que son enemigos Míos y vuestros.
Les dais muestras de afecto cuando ellos se han negado
a creer en la verdad que os ha llegado”.
(60: 1)

Si manifestáis amor hacia aquéllos que Allah ha prohibido estar en este círculo del amor, todo estará perdido. No lo hagáis, porque ellos han rechazado la verdad que le llegó al Rasul, a quien Allah bendiga y conceda paz. Esto va contra el contrato de amor que Allah, glorificado sea, ha hecho con los muminun. “Vosotros que creéis, no toméis a Mis enemigos como amigos”, como awliya –porque este término awliya se utiliza para nombrar a aquéllos que aman a Allah y son amados por Él. La wilayat es algo puro y excelso, y degradarlo, diciendo que los kuffar tienen wilayat, es una traición al contrato con Allah, glorificado sea.

Lo que se deduce de estas aleyas bendecidas, es que Allah nos ha creado sólo para Él, y no para nosotros mismos. Esto es lo que descubrimos en estas aleyas: no hemos sido creados para nosotros. Por este motivo, la retribución está vinculada a los actos que hacemos para nosotros mismos y no para Él. Los actos que hacemos para nosotros tienen un precio que pagar. Nuestra ibada es para Él y no para nosotros, a pesar de que la adoración no sea el acto en sí. El comportamiento externo de los seres creados Le pertenece a Él, puesto que Él es el Causante. Él es el Causante de la acción. De forma que cuando el acto de ibada es perfecto, en realidad es Suyo. No es para nosotros ni tampoco es nuestro. Esto es la Hadrat ar-Rabbani de Allah, y esto es lo que ocurre en todos los actos de adoración.

Fijaros en la Surat ash-Shams:

“¡Por un alma y Quien la modeló!
Y le infundió su rebeldía y su taqwa”.
(91: 7-8)

Esto nos introduce en el secreto del tawhid, el secreto del Qadr, el sello del destino. Allah pone a algunas personas en el camino de la depravación y a otras en el camino del taqwa. La diferencia entre unos y otros es una cuestión de conocimiento. La diferencia entre los dos grupos no es que uno esté haciendo acciones incorrectas que desagradan a Allah y el otro esté haciendo buenas acciones que agradan a Allah. La diferencia, es que los que tienen taqwa saben que todo el proceso viene de Allah. Todo está en manos de Allah. Esto es lo que cambia a la gente de taqwa. La diferencia no reside en sus acciones correctas o incorrectas, sino en que la gente de taqwa sabe que todo el proceso está decretado y determinado por Allah, glorificado sea. Esto es lo que cuenta. Así es como el amor fluye hacia esa gente, y este amor es conocimiento. “Teme a Allah y Él te dará conocimiento”. Y luego, este conocimiento es el receptáculo del amor que va de Allah, glorificado sea, a Su esclavo. Esto está confirmado en la Surat as-Saffat: “Allah os ha creado a vosotros y a lo que hacéis”.

La persona y las acciones no pueden separarse. No se puede separar el perro de la ‘perridad’. No se puede entender al perro como una mera criatura con cuatro patas y un rabo. El perro es también fiel, se volverá contra ti, puede utilizarse para cazar, está sucio, come cosas asquerosas –todo esto lo hace ser perro. Lo mismo ocurre con la criatura humana. Allah te ha creado a ti y a lo que haces. Estas cosas no están separadas.

Así pues, el primer paso del camino sufi es cuando la comprensión no procede del intelecto sino del corazón –el reconocimiento de que Allah es el Creador de nosotros y de nuestras acciones, que Allah es el Actor en toda circunstancia. Allah es el Hacedor.

Todo lo que ha estado ocurriendo en las trágicas y perdidas comunidades árabes, se debe a que no les han enseñado el tawhid. No les han enseñado la verdad sobre Allah, así que van dando vueltas en un círculo vicioso enfrentándose a las cosas que Allah ha ordenado porque no se dan cuenta de que ‘Allah os ha creado a vosotros y a lo que hacéis’.

Vamos a profundizar más en este tema yendo a la surat al-An’am donde se dice claramente:

“Ese es Allah, vuestro Señor. No hay dios sino Él,
el Creador de todo. Adoradle pues.
Él es el guardián de todas las cosas”.
(6: 103)

En cierta ocasión que Abu Bakr as-Siddiq había estaba enfermo, alguien le preguntó: “¿Quién te curó?” Contestó: “El mismo que me hizo enfermar”. Ese es Allah, tu Señor, tu Rabb. Rabb es el gobierno de Allah que rige todos los detalles específicos de la existencia creada. La aleya dice claramente: “Ese es Allah, vuestro Señor”. Así es la rububiyat, la interrelación de todos los detalles específicos y las cosas contradictorias de la existencia “Él es el Creador de todo”. Él es el responsable de todo lo que ocurre. Allah es el Creador de todo, y esto significa los sucesos. Vivimos en un mundo de sucesos. A lo largo del Corán, Allah nos habla de los sucesos y de cómo es Allah Quien los ha producido y hace que sucedan. Nosotros mismos somos un acontecimiento de la creación divina y Allah hace que ocurramos. Este es el motivo de que la súplica del muminun sea: “Allah, danos un Iman que perdure. Danos un Iman que nos acompañe hasta la tumba para poder morir con la shahada”.

En el último minuto pueden ocurrir muchas cosas, y es porque ya está escrito. Hace un tiempo, una mujer de nuestra comunidad de Suiza quería casarse con una hombre que no era musulmán. Ella le dijo: “No puedo casarme contigo porque tú no eres musulmán. Tienes que hacerte musulmán”. Así lo hizo, y el lunes estaban casados. El sábado siguiente, el marido moría. Allah había escrito el Islam para él; en lo externo, la boda estuvo seguida de un funeral, y en lo interno, el hombre había salido de este mundo y del Fuego había ido al Jardín. Este es el sello del destino de Allah, glorificado sea. El Mensajero de Allah, a quien Allah bendiga y conceda paz, dijo: “Allah, el Todopoderoso y Majestuoso, dijo: ‘Aquéllos que se acercan a Mí lo hacen con los actos que Yo más amo, los fara’id; Luego, mi siervo sea acerca aún más con los actos extra, nawafil, hasta que Yo lo amo. Y cuando Yo lo amo, me convierto en el oído con el que oye, los ojos con los que ve, la mano con la que agarra y el pie con el que camina”.

Dicho con otras palabras: la diferencia entre los que son amados por Allah y los que no lo son, es este conocimiento que nos permite comprender la totalidad del proceso en el que vivimos nuestra existencia. Gracias a este ta_alli, el tawhid puede ser sostenido. Es gracias a esta comprensión de lo que Allah ha prometido a los que Le aman. Este es el secreto del tawhid.

Nos remitimos ahora a la última referencia del Corán en la Surat al-Anfal.
En esta aleya Allah, glorificado sea, se dirige directamente al Rasul, a quien Allah bendiga y conceda paz. En la batalla de Badr, el Rasul, a quien Allah bendiga y conceda paz, tomó un puñado de arena y se la tiró a los kuffar, y esto hizo que perdieran su lugar. Este acontecimiento protagonizado por el Rasul hizo que los kuffar cayeran de sus caballos. Alteró la balanza. Allah le explica al Rasul, a quien Allah bendiga y conceda paz:

“No tirabas tú cuando tirabas, sino que era Allah quien tiraba”.
(8: 17)

Como hemos visto, el maqam del amor es un honor excelso, y el amor es el principio de la existencia, del wu_ud. Shayj al-Akbar dijo: “Del amor venimos, estamos hechos con amor, vamos hacia el amor, y nos entregamos al amor”.

Parte 2

Hace algunas décadas, cuando acababa de hacerme musulmán, me encontré con una mujer muy culta y educada por la que sentía un gran respeto; le dije que me había hecho musulmán. Ella dijo: “Oh, eso es maravilloso, Islam es una religión muy hermosa. La única pega, es que he leído el Corán y he visto una enorme cantidad de violencia en sus páginas”. Eso me molestó porque no supe qué decir. Muchos años después, estaba yo leyendo Imam al-Ghazali cuando dice. “Cuando el kafir abre el Corán, no ve más que luchas y batallas, sangre, el Fuego y todos los terribles castigos que nos esperan. Cuando el mumin abre el Corán, descubre jardines bajo los cuales fluyen ríos y que Allah le ama. Este es el secreto del Corán: para cada gente tiene lo que tiene”. A esto se podría añadir que en el Corán, el kafir descubre, no obstante, una advertencia. El Corán dice: ya ayuhal ladhina amanu, y ya ayuhal ladhina kafiru.

Los kuffar tienen una advertencia, los muminun tiene una guía, y nosotros somos la gente de la guía. Y le damos gracias a Allah por el regalo del Islam, y esto es suficiente para nosotros.

 
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