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DISCURSO SOBRE HUBB (El AMOR)
por Shayj Dr. Abdalqadir As-Sufi
Vamos a comentar y examinar uno de los términos cruciales
del Corán y, en consecuencia, uno de los términos
fundamentales de los sufis. Todo gira en torno a esta palabra, y
ahora podremos ver hasta qué punto es esto cierto. Es la
palabra Hubb, amor. Hubb es mencionado en el Corán y en la
Sunna como un privilegio de Allah y de las criaturas. Es algo que
dado por y que pertenece a Allah, pero también es el privilegio
de los seres creados. Allah describe de forma explícita las
diversas clases de amados, los mahbubun, la condición de
aquéllos a los que Él no ama, e incluso aquéllos
que están relacionados con éstos últimos. Esto
es algo muy importante en el Corán. Allah es muy específico
cuando habla de ello, clasificando las condiciones, su naturaleza
y definiéndolo a lo largo de todo el Corán. Allah
ordena a Su Mensajero, a quien Allah bendiga y conceda paz, que
nos transmita estas normas.
Comencemos con la Surat Al-Imran:
“Di:
Si amáis a Allah, seguidme,
que Allah os amará y perdonará vuestras faltas.
Allah es Perdonador y Compasivo”. (3: 31)
“Seguidme”,
es decir, al Rasul, a quien Allah bendiga y conceda paz. Este es
el contrato divino con los muminun. Ahora vamos a la Surat al-Ma’ida
donde Allah empieza a explicarnos cuál es la naturaleza de
este contrato:
“¡Vosotros
que creéis! Quien de vosotros reniegue de su Din,
Allah traerá a otros a los que amará y por los que será
amado,
humildes con los creyentes y altivos con los incrédulos.
Lucharán en el camino de Allah
y no temerán la calumnia del maldiciente”. (5:
56)
Así
pues, Allah, glorificado sea, dice: “Allah traerá a
otros a los que amará y por los que será amado”.
Dicho con otras palabras, una gente que ha cumplido con el contrato
que Él ha especificado. Y luego dice, que esas personas serán
humildes con los muminun y altivos con los kafirun. Por supuesto
que lo que encontraréis hoy en día, especialmente
entre los árabes, es que son justo lo contrario, humildes
con los kafirun y altivos con los muminun, pero la gente a la que
Allah ama, son humildes con los muminun y altivos con los kafirun.
Luego dice: “Lucharán en el camino de Allah y no temerán
la calumnia del maldiciente”. Lo hacen sólo por Allah
y en el camino de Allah, obedeciendo las reglas que Allah, glorificado
sea, ha establecido para el combate.
Allah habla abiertamente de aquéllos a los que ama, y ahora
nos vamos a fijar en cinco grupos mediante una serie de definiciones
con las que descubriremos quiénes son estas personas. Surat
al-Baqara:
“Es
cierto que Allah ama a los que se vuelven a Él,
y a los que se purifican”. (2: 220)
Significa
también, que el amor de Allah, glorificado sea, puede llegarle
a alguien en la mitad de su vida, o incluso en el último
aliento, si se aparta de las acciones incorrectas y se vuelve hacia
Él. Y Allah ama a los que se purifican, a los que están
limpios y luego hacen el salat, a los que adoran a Allah, glorificado
sea.
En el Islam, la purificación tiene dos dimensiones: una,
es la purificación con agua. Y luego otra, tal y como dijo
el Imam _unaid: ‘Purificaros con el agua del No-Visto’.
Es decir, una purificación interna que acompaña a
la purificación de los miembros. Esta es la razón
de que, al empezar el wudu, la conversación esté prohibida.
Debéis ignorar lo que pasa en las mezquitas, especialmente
entre los árabes, puesto que muchos han perdido el Din. El
wudu es un acto de ‘ibada que tiene una importancia similar
a la del salat, puesto que no hay salat sin wudu. El wudu es parte
del salat. Cuando se empieza el wudu, no se habla con nadie hasta
haber completado ese wudu que es parte de la ibada y que luego lleva
al salat.
La aleya siguiente está en la Surat al-Imran:
“Es
verdad que Allah ama a los que ponen su confianza en Él”.
(3: 159)
Tawakkilin
–la gente de tawakkul, la gente que confía en Allah.
A la gente que confía en Allah, Él los ama. Esto implica
estar entre los amados por Allah, glorificado sea. Pero no significa
que confías en Allah como si fuera algo que está en
el aire –el acto de confiar en Allah, hace que estés
envuelto en el amor de Allah, glorificado sea. Este es el contrato
con Allah, glorificado sea.
Volvamos a la Surat al-Imran. Es muy interesante, porque muchas
de estas definiciones aparecen en estas surats, al-Imran y al-Baqara,
éstas que son las surats fundacionales, aclaratorias, del
Din. Esto es algo que se considera necesario para comprender el
Din del Islam.
“Allah
ama a los pacientes”. (3: 146)
Y
en la Surat al-Baqara:
“Y
haced el bien,
es verdad que Allah ama a los que hacen el bien”. (2:
194)
El
muhsin es la norma, es la definición de aquél que
está en el Sirat al-Mustaqim. Tienes que hacer el bien –entras
en una situación y llevas el bien contigo. Dentro de un momento
veremos la importancia de este asunto y también lo que significa;
el tawhid no es completo hasta que no se comprende qué es
este contrato de amor con Allah, glorificado sea.
Surat al-Saf, 61: 4. Esta aleya es muy importante para el tiempo
en que vivimos. Allah nos vuelve a decir algo inesperado:
“Es
verdad que Allah ama a los que combaten en Su camino en filas, como
si fueran un sólido edificio”.
Combatir
significa luchar –no significa algo interno relacionado con
el nafs. Qatala es cortar, luchar, es la espada, es la batalla.
Allah ama a los que combaten en Su camino, y el sabil de Allah tiene
que estar en consonancia con lo que ha sido claramente definido
por el Rasul, a quien Allah bendiga y conceda paz. Combatir en el
camino de Allah no es lo mismo que luchar para defender tu hogar,
algo a lo que se tiene derecho por supuesto, ni tampoco es lo mismo
que luchar porque has sido atacado. Combatir fisabilillah, en el
camino de Allah, es luchar porque has enarbolado el estandarte del
Islam. Esto es lo que significa combatir en el camino de Allah;
y significa que se combate en filas, como un sólido edificio.
Dicho con otras palabras, no se trata de individuos que confrontan
al enemigo; en el camino de Allah se combate bajo un liderazgo,
y el líder dirige la batalla desde la primera línea
de la formación. Dirige la batalla como la dirigía
el Rasul, a quien Allah bendiga y conceda paz, de la misma manera
que los grandes dirigentes Mogoles y Osmanlis lideraron a sus hombres
en la batalla.
Desgraciadamente, lo que vemos hoy en día no puede estar
conectado con esta aleya. Tiene que haber un liderazgo. La cabeza
del líder tiene que estar por encima de las de los demás,
y tiene que haber alzado el estandarte del Islam. Esto significa
que viene con la confirmación de la unidad, con la realización
del papel de Mensajero que correspondió al Rasul, a quien
Allah bendiga y conceda paz. Viene con el salat, viene con el sawm,
viene con el zakat y viene garantizando el ha__ –este es el
camino de Allah, y ninguna otra cosa podrá ocupar su lugar.
Esta es la gente amada por Allah. Y es muy importante comprenderlo.
Cuando Allah rehusa amar a aquéllos que tienen Su desaprobación,
por causa de algunas características determinadas, dice con
claridad que han de desaparecer, sólo y necesariamente, mediante
la aparición de su opuesto. De esta manera, en el universo
no hay una dualidad bueno/malo, sino más bien, una realidad
dinámica regida por el amor. Esto es muy importante porque,
una vez más, en las desviaciones del mundo moderno, puede
oírse a mucha gente utilizar los términos Haqq y Batil
como si existiera algún tipo de duelo entre ellos. Esto procede
del lenguaje de los modernistas y es un ultraje contra el Islam.
Allah aclara con toda exactitud, como podrá verse en las
aleyas siguientes, que Su mandato de amor está siempre actuando,
y que no existe una dualidad bueno/malo, porque Allah, glorificado
sea, dice: “Cuando aparece la verdad, la mentira se desvanece”.
Es inevitable.
Vamos a llegar ahora al proceso que crea ese conflicto entre los
hombres, lo que los divide entre los que son amados por Allah y
los que no lo son.
Empecemos examinando a los que Allah no ama. Tomaremos seis aleyas
que lo explican, y la primera está en la Surat al-Ma’ida:
“Se
afanan por corromper en la tierra,
pero Allah no ama a los corruptores”. (5: 66)
La
aleya contiene un término muy importante. Ahora ya tenemos
la definición de la gente que Allah no ama, la gente del
fasad, los mufsidin, la gente que corrompe, y no sólo eso,
sino la gente que está ocupada activamente con la corrupción.
En estos momentos ya os estáis acostumbrando a abrir el Corán
y a moveros por el Libro. Así es como se aprende. No es un
libro que está cerrado y sólo se abre en los funerales.
Se vive con el Corán.
Fijémonos ahora en la Surat al-An’am:
“Es
cierto que Él no ama a los derrochadores”. (6:
142)
Allah
no ama a los que derrochan. Continuando con el tema, obtenemos otra
definición clara en la Surat ar-Rum:
“Es
cierto que Él no ama a los incrédulos”.
(30: 44)
¡Mala
suerte! No existe la posibilidad de juntarnos con ellos y decir
que estamos unidos. No importa lo que digan sobre este o ese grupo,
ni los nombres que se den; los muminun saben que esa gente, no es
amada por Allah. Por muchos errores que haya en nuestra propia comunidad,
la verdad es que Allah no ama a esa gente, así que están
acabados. Es cierto que Allah no ama a los kafirun. Ellos quieren
que vayamos al otro extremo y prescindamos de estas aleyas del Corán
para ser tolerantes los unos con los otros. Pero no es posible,
¡Allah nos los ama! No es culpa nuestra. No sirve de nada
intentar amarlos, porque Allah es Quien no los ama. Esta es la verdad.
Otro aspecto personal de la intimidad que supone la aversión
de Allah, es que afecta a los individuos y no sólo a grupos
de personas. Surat an-Nisa:
“Allah
no ama que se refiera ningún mal en público,
a no ser que lo haga alguien que haya sido objeto de injusticia”.
(4: 147)
Dicho
con otras palabras: quien haga esto, está fuera del amor
de Allah y no podrá entrar en la fortaleza de la protección
divina. Si alguien ha sido maltratado, tendrás que decir
algo horrible para protegerlo. Y este es el motivo de que sea necesaria
una shari’at activa, puesto que no se puede denunciar a alguien
a no ser que la protección sea completa –la protección
del ‘Amr del gobernante. Pero ahora no hay shari’at.
Esta es la pésima situación de Nigeria, donde esos
imams que creen estar al cargo de la situación, --y nuestro
Islam no gira en torno a los imams, no somos shi’a y nuestros
imams no gobiernan—presentan a una mujer y dicen que ha cometido
adulterio; pero el procedimiento no se ha realizado según
las normas aplicables a estos casos. Emiten sentencias de ejecución,
y como el ‘Amr no está presente, todos los musulmanes
son deshonrados, y luego dicen qué malos somos.
La razón de que esto suceda, es porque el juez emite un juicio
sin que haya un emir. Cuando el qadi emite la sentencia, el emir
ordena que se cumplan las órdenes del qadi; de esta forma,
el asunto queda completado. Y cuando está completo, se establece
un orden social totalmente diferente. Pero si se tiene un qadi que
dice: ‘esta persona es adúltera’, entonces hay
que ejecutarla. Hay que apedrearla –y si no hay un emir que
complete el proceso, se desmorona el edificio entero de la Ley Islámica.
Allah dice en el Corán: “Entrad en el Islam kafah –completamente”.
Hay que tomarlo todo entero. Y si no podemos tener el ‘Amr,
esta es la responsabilidad que tendremos que recuperar en nuestras
vidas, insha’llah. “Allah no ama que se digan en público
malas palabras, a no ser que lo haga alguien que ha sido objeto
de injusticia”. Tenemos que crear un ámbito protegido
donde esto pueda suceder. Si denuncias a alguien que ha maltratado,
pero no hay juicio ni castigo, entonces lo has calumniado. Tienes
que presentarte ante los qadis con tus pruebas, y luego debe hacerse
un juicio y emitirse una sentencia. Pero el que dice: fulano bebe,
o esto o lo otro, no es más que un calumniador, porque el
proceso no ha sido completado. Pero en el caso del que ha sido maltratado,
debe llevarse a cabo la denuncia de lo que ha ocurrido. Esta es
la rahma, esta es la misericordia de la shari’at.
Vamos ahora a la Surat al-Baqara. Una vez más, esto tiene
una gran relevancia para la época en la que vivimos, como
muchas otras cosas que se descubren cuando se abre el Corán.
“Y
combatid en el camino de Allah
a quienes os combatan a vosotros, pero no os propaséis;
Es cierto que Allah no ama a los que se exceden”. (2:
189)
Parte
de todo lo que vemos en nuestros días, es una gente que combate
sobrepasando los límites. Ni siquiera saben que existen unas
reglas. Allah ha revelado una serie de normas para el combate. El
Rasul, a quien Allah bendiga y conceda paz, estableció reglas
precisas para la lucha, y no podemos traspasarlas. Cuando oímos
a ese indonesio decir: ‘Siento mucho haber matado a ochenta
y un musulmanes en el atentado de Bali, pero bueno, al fin y al
cabo son daños colaterales’. ¿Matar a ochenta
y un musulmanes son daños colaterales? Ese es el lenguaje
de los kuffar, no tiene nada que ver con el Islam. En el Corán
no aparece ‘daño colateral’. “Combatid
en el camino de Allah a quienes os combatan a vosotros, pero no
os propaséis. Es cierto que Allah no ama a los que se exceden”.
Dicho de otra manera: Si tu lucha produce una exterminación
nihilista de la gente, entonces Allah te ha expulsado de esa fortaleza
protegida para los que Él ama.
La sexta aleya está en la Surat al-Imran y, en cierto modo,
completa el grupo de aleyas que hemos estado estudiando, además
de ser una de las más importantes del Corán:
“Di:
Obedeced a Allah y al Mensajero, pero si os apartáis...
Ciertamente Allah no ama a los que reniegan”. (3: 32)
“Di:
Obedeced a Allah y al Mensajero”: Ambos están juntos.
No se obedece a Allah si no se obedece al Mensajero. “Pero
si os apartáis... Ciertamente Allah no ama a los que reniegan”.
No cabe la menor duda de que Allah ha otorgado Su amor a los muminun
y no ama a los kafirun. La señal de la gente que está
bajo la protección de Su amor, es que obedecen a Allah y
al Mensajero.
Lo que descubrimos es algo muy importante: la presencia de Salih
es el fin del fasad y su forma de ser. Por eso el bien no consiste
en luchar contra el mal. La llegada de Salih es lo que produce la
derrota y la desaparición de la gente del fasad, de los mufsidin.
La presencia y la realidad de Salih es lo que expulsa a los mufsidin.
La guerra contra los kuffar no puede plantearse desde el punto de
vista logístico, de las bajas o de la destrucción.
Lo que otorga la victoria a los muminun es la presencia de los salihun,
la realidad de los salihun. Sayyiduna ‘Umar ibn al-Jattab,
que Allah esté complacido con él, derrotó al
enemigo y el Rasul, a quien Allah bendiga y conceda paz, dijo: “’Umar,
yo podría ir contigo a cualquier valle porque shaytán
jamás te seguiría”. La llegada de ‘Umar
ibn al-Jattab era la derrota de los shayatin. Lo que destruye a
la gente del fasad es la creación, el avance y el liderazgo
de los salihun.
De las explicaciones que da Allah sobre el amor, descubrimos que
existe un proceso que está ocurriendo en el mundo en todo
momento; pero no se trata de algo cuyo resultado es incierto, no
es el bien luchando contra el mal en una especie de dualismo, no
existe el dualismo, esto es el tawhid. Allah está al mando.
Allah se preocupa por nosotros, y el Rasul, a quien Allah bendiga
y conceda paz, se preocupa por nosotros como bien sabemos por lo
que dice la Surat at-Tawba:
“En
verdad os ha llegado un Mensajero salido de vosotros mismos;
es penoso para él que sufráis algún mal, está
empeñado en vosotros
y con los creyentes es benévolo y compasivo”.
(9: 129)
Allah
nos ha mostrado cómo este amor impregna todos los procesos
vitales. Fijaros en la Surat al-Hu_urat:
“”Allah
os ha hecho amar la creencia,
haciéndola hermosa en vuestros corazones”. (49:
7)
Así
es como se manifiesta la dinámica del amor de Allah entre
las criaturas. Iman es creer en Allah, Sus Libros, Sus Mensajeros,
Sus Ángeles, el Último Día, la Balanza y el
Decreto. Allah nos ha hecho amar estas verdades y realidades invisibles.
“Allah os ha hecho amar la creencia, haciéndola hermosa
en vuestros corazones”. El Rasul, a quien Allah bendiga y
conceda paz, indicó que disfrutar del wudu es una demostración
del Iman. Este placer en el acto del wudu era la indicación
de su calidad interna.
Vamos ahora a la Surat ar-Rum. Una vez más, la aleya habla
del favor de Allah que impregna todos los procesos de la vida:
“Y
parte de Sus signos es que os creó esposas sacadas de vosotros
mismos para que encontrarais sosiego en ellas,
y puso entre vosotros amor y misericordia”. (30: 20)
Este
regalo de Allah a la pareja es parte de la transacción de
este reino del amor que es el dominio de Allah para los muminun.
Mawada y Rahma son dos dimensiones del amor. Los sufis dicen que
mawada es el inicio del amor que luego se enriquece y se convierte
en amor. Rahma es misericordia, y si la misericordia está
en el corazón, éste está predispuesto hacia
el amor, porque es el motor del amor.
Vamos ahora a la Surat al-Mumtahana:
“¡Vosotros
que creéis! No toméis por amigos aliados
a los que son enemigos Míos y vuestros.
Les dais muestras de afecto cuando ellos se han negado
a creer en la verdad que os ha llegado”. (60: 1)
Si
manifestáis amor hacia aquéllos que Allah ha prohibido
estar en este círculo del amor, todo estará perdido.
No lo hagáis, porque ellos han rechazado la verdad que le
llegó al Rasul, a quien Allah bendiga y conceda paz. Esto
va contra el contrato de amor que Allah, glorificado sea, ha hecho
con los muminun. “Vosotros que creéis, no toméis
a Mis enemigos como amigos”, como awliya –porque este
término awliya se utiliza para nombrar a aquéllos
que aman a Allah y son amados por Él. La wilayat es algo
puro y excelso, y degradarlo, diciendo que los kuffar tienen wilayat,
es una traición al contrato con Allah, glorificado sea.
Lo que se deduce de estas aleyas bendecidas, es que Allah nos ha
creado sólo para Él, y no para nosotros mismos. Esto
es lo que descubrimos en estas aleyas: no hemos sido creados para
nosotros. Por este motivo, la retribución está vinculada
a los actos que hacemos para nosotros mismos y no para Él.
Los actos que hacemos para nosotros tienen un precio que pagar.
Nuestra ibada es para Él y no para nosotros, a pesar de que
la adoración no sea el acto en sí. El comportamiento
externo de los seres creados Le pertenece a Él, puesto que
Él es el Causante. Él es el Causante de la acción.
De forma que cuando el acto de ibada es perfecto, en realidad es
Suyo. No es para nosotros ni tampoco es nuestro. Esto es la Hadrat
ar-Rabbani de Allah, y esto es lo que ocurre en todos los actos
de adoración.
Fijaros en la Surat ash-Shams:
“¡Por
un alma y Quien la modeló!
Y le infundió su rebeldía y su taqwa”. (91:
7-8)
Esto
nos introduce en el secreto del tawhid, el secreto del Qadr, el
sello del destino. Allah pone a algunas personas en el camino de
la depravación y a otras en el camino del taqwa. La diferencia
entre unos y otros es una cuestión de conocimiento. La diferencia
entre los dos grupos no es que uno esté haciendo acciones
incorrectas que desagradan a Allah y el otro esté haciendo
buenas acciones que agradan a Allah. La diferencia, es que los que
tienen taqwa saben que todo el proceso viene de Allah. Todo está
en manos de Allah. Esto es lo que cambia a la gente de taqwa. La
diferencia no reside en sus acciones correctas o incorrectas, sino
en que la gente de taqwa sabe que todo el proceso está decretado
y determinado por Allah, glorificado sea. Esto es lo que cuenta.
Así es como el amor fluye hacia esa gente, y este amor es
conocimiento. “Teme a Allah y Él te dará conocimiento”.
Y luego, este conocimiento es el receptáculo del amor que
va de Allah, glorificado sea, a Su esclavo. Esto está confirmado
en la Surat as-Saffat: “Allah os ha creado a vosotros y a
lo que hacéis”.
La persona y las acciones no pueden separarse. No se puede separar
el perro de la ‘perridad’. No se puede entender al perro
como una mera criatura con cuatro patas y un rabo. El perro es también
fiel, se volverá contra ti, puede utilizarse para cazar,
está sucio, come cosas asquerosas –todo esto lo hace
ser perro. Lo mismo ocurre con la criatura humana. Allah te ha creado
a ti y a lo que haces. Estas cosas no están separadas.
Así pues, el primer paso del camino sufi es cuando la comprensión
no procede del intelecto sino del corazón –el reconocimiento
de que Allah es el Creador de nosotros y de nuestras acciones, que
Allah es el Actor en toda circunstancia. Allah es el Hacedor.
Todo lo que ha estado ocurriendo en las trágicas y perdidas
comunidades árabes, se debe a que no les han enseñado
el tawhid. No les han enseñado la verdad sobre Allah, así
que van dando vueltas en un círculo vicioso enfrentándose
a las cosas que Allah ha ordenado porque no se dan cuenta de que
‘Allah os ha creado a vosotros y a lo que hacéis’.
Vamos a profundizar más en este tema yendo a la surat al-An’am
donde se dice claramente:
“Ese
es Allah, vuestro Señor. No hay dios sino Él,
el Creador de todo. Adoradle pues.
Él es el guardián de todas las cosas”.
(6: 103)
En
cierta ocasión que Abu Bakr as-Siddiq había estaba
enfermo, alguien le preguntó: “¿Quién
te curó?” Contestó: “El mismo que me hizo
enfermar”. Ese es Allah, tu Señor, tu Rabb. Rabb es
el gobierno de Allah que rige todos los detalles específicos
de la existencia creada. La aleya dice claramente: “Ese es
Allah, vuestro Señor”. Así es la rububiyat,
la interrelación de todos los detalles específicos
y las cosas contradictorias de la existencia “Él es
el Creador de todo”. Él es el responsable de todo lo
que ocurre. Allah es el Creador de todo, y esto significa los sucesos.
Vivimos en un mundo de sucesos. A lo largo del Corán, Allah
nos habla de los sucesos y de cómo es Allah Quien los ha
producido y hace que sucedan. Nosotros mismos somos un acontecimiento
de la creación divina y Allah hace que ocurramos. Este es
el motivo de que la súplica del muminun sea: “Allah,
danos un Iman que perdure. Danos un Iman que nos acompañe
hasta la tumba para poder morir con la shahada”.
En el último minuto pueden ocurrir muchas cosas, y es porque
ya está escrito. Hace un tiempo, una mujer de nuestra comunidad
de Suiza quería casarse con una hombre que no era musulmán.
Ella le dijo: “No puedo casarme contigo porque tú no
eres musulmán. Tienes que hacerte musulmán”.
Así lo hizo, y el lunes estaban casados. El sábado
siguiente, el marido moría. Allah había escrito el
Islam para él; en lo externo, la boda estuvo seguida de un
funeral, y en lo interno, el hombre había salido de este
mundo y del Fuego había ido al Jardín. Este es el
sello del destino de Allah, glorificado sea. El Mensajero de Allah,
a quien Allah bendiga y conceda paz, dijo: “Allah, el Todopoderoso
y Majestuoso, dijo: ‘Aquéllos que se acercan a Mí
lo hacen con los actos que Yo más amo, los fara’id;
Luego, mi siervo sea acerca aún más con los actos
extra, nawafil, hasta que Yo lo amo. Y cuando Yo lo amo, me convierto
en el oído con el que oye, los ojos con los que ve, la mano
con la que agarra y el pie con el que camina”.
Dicho con otras palabras: la diferencia entre los que son amados
por Allah y los que no lo son, es este conocimiento que nos permite
comprender la totalidad del proceso en el que vivimos nuestra existencia.
Gracias a este ta_alli, el tawhid puede ser sostenido. Es gracias
a esta comprensión de lo que Allah ha prometido a los que
Le aman. Este es el secreto del tawhid.
Nos remitimos ahora a la última referencia del Corán
en la Surat al-Anfal.
En esta aleya Allah, glorificado sea, se dirige directamente al
Rasul, a quien Allah bendiga y conceda paz. En la batalla de Badr,
el Rasul, a quien Allah bendiga y conceda paz, tomó un puñado
de arena y se la tiró a los kuffar, y esto hizo que perdieran
su lugar. Este acontecimiento protagonizado por el Rasul hizo que
los kuffar cayeran de sus caballos. Alteró la balanza. Allah
le explica al Rasul, a quien Allah bendiga y conceda paz:
“No
tirabas tú cuando tirabas, sino que era Allah quien tiraba”.
(8:
17)
Como
hemos visto, el maqam del amor es un honor excelso, y el amor es
el principio de la existencia, del wu_ud. Shayj al-Akbar dijo: “Del
amor venimos, estamos hechos con amor, vamos hacia el amor, y nos
entregamos al amor”.
Parte
2
Hace
algunas décadas, cuando acababa de hacerme musulmán,
me encontré con una mujer muy culta y educada por la que
sentía un gran respeto; le dije que me había hecho
musulmán. Ella dijo: “Oh, eso es maravilloso, Islam
es una religión muy hermosa. La única pega, es que
he leído el Corán y he visto una enorme cantidad de
violencia en sus páginas”. Eso me molestó porque
no supe qué decir. Muchos años después, estaba
yo leyendo Imam al-Ghazali cuando dice. “Cuando el kafir abre
el Corán, no ve más que luchas y batallas, sangre,
el Fuego y todos los terribles castigos que nos esperan. Cuando
el mumin abre el Corán, descubre jardines bajo los cuales
fluyen ríos y que Allah le ama. Este es el secreto del Corán:
para cada gente tiene lo que tiene”. A esto se podría
añadir que en el Corán, el kafir descubre, no obstante,
una advertencia. El Corán dice: ya ayuhal ladhina amanu,
y ya ayuhal ladhina kafiru.
Los kuffar tienen una advertencia, los muminun tiene una guía,
y nosotros somos la gente de la guía. Y le damos gracias
a Allah por el regalo del Islam, y esto es suficiente para nosotros.
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