glosario de terminología islámica pensamiento


El Fracaso de la Democracia

por Shaykh Dr. Abdalqadir As-Sufi

18/03/2009

 

El Jefe de Estado de Inglaterra no lo es tal en realidad. Para empezar, y durante un periodo de algo más de 200 años, el Parlamento usurpó la autoridad postrema del gobierno. En segundo lugar, los partidos comenzaron a asumir el control del país. Belloc señalaba, con todo acierto, que las “filas delanteras” (1) representaban al gobierno, es decir, el consejo de ministros mas el consejo de la oposición ‘en la sombra’, gobernaban en una especie de ‘sube y baja’. Esto quiere decir que el partido había sucumbido ante el gobierno de la élite. En tercer lugar, ese equilibrio del comité bipolar sufrió una rápida erosión cuyo resultado fue la transferencia del gobierno del Gabinete a la autoridad del Pimer Ministro. En un principio fue el socialista Harold Wilson y luego la monetarista Margaret Thatcher los que despojaron al Gabinete de autoridad y voz alguna. El resultado definitivo fue el logro del inexperto e inestable, mentalmente hablando, Mr. Blair. Utilizaba el diminutivo ‘Tony’ para encubrir su política autoritaria.

El líder del partido socialista había fracasado en una elección al habérsele considerado histérico y poco fiable. El siguiente dirigente moría alcoholizado. El tercero en la fila era Blair, el abogado deslumbrante apoyado por una esposa también abogada y enconadamente republicana.

Blair transfirió la responsabilidad del orden cívico de la policía del pueblo a la policía secreta. Abolió la Cámara de los Lores, la defensora del Parlamento contra el faccionalismo, que además ejercía como protectora de los derechos civiles.

En un periodo de tiempo mínimo, se rescindió el Habeas Corpus. El derecho a juicio tras la detención. El derecho a guardar silencio. El derecho a un periodo de detención rigurosamente limitado.

El resultado inmediato fue autorizar la tortura, otorgado por Thatcher, a la que seguía la capitulación.

Tenemos pues a un Primer Ministro, no apto para el gobierno e inestable desde el punto de vista emocional, que pronto cayó bajo el encanto de, la tan necesitada figura paternal, el Presidente de los EE.UU. Era el papel, y no el hombre, que Blair necesitaba para legitimar su propia ineptitud.

Declaró la guerra de forma prácticamente uniteral.

El Consejo de Ministros no la quería.

El Partido no la quería.

El Parlamento no la quería.

La Nación no la quería.

La Democracia se había convertido en dictadura.

Para un análisis detallado, o para decirlo de forma quizás más apropiada, para una descripción con pelos y señales del fracaso de la Democracia, me permito remitirles a la obra maestra de Peter Oborne: “El Triunfo de la Clase Política”. Oborne hace responsable del acatamiento de la dictadura a la Clase Política.

Dice: “La Clase Política ha ganado la batalla por el control de Inglaterra. La administración pública, el Parlamento, los partidos politicos, el poder judicial, los servicios de inteligencia y los medios de comunicación, han sido todos capturados o han tenido que transigir. En una toma de poder que no fue anunciada, el dominio público ha sido hecho prisionero por la Clase Política”. Oborne demostraba cómo: “El arma clave fueron los medios de comunicación”.

La crisis económica de estos días –una desintegración estrechamente vinculada al colapso de la democracia– abre las puertas a una posibilidad creativa: una forma de pensar renovada que conduzca hacia una reestructuración de la instutición y los instrumentos de gobierno.

Brown, el Primer Ministro actual, al menos de forma nominal, puede ser identificado, en lo que Canciller se refiere, como el autor de la debacle económica que asola Inglaterra. No puede culparse a un manojo de hipotecas impagadas de casas americanas compradas por las clases más desfavorecidas. Él fue quien desnacionalizó el Banco de Inglaterra. Y hoy, como Primer Ministro, se ve obligado a renacionalizar un montón de instituciones bancarias. Esta es la útima baza de un capitalismo que él, como socialista, ha tenido y tiene que defender.

Utilizando la retórica de no someter la soberanía nacional a Europa, él y Blair ataron el bote salvavidas inglés al Titanic americano. Y ahora se está hundiendo.

Debemos contemplar una nueva situación en la que, basados en la lógica histórica, se restaure el poder de la monarquía con Consejos que la guíen y la limiten.

Oborne concluye diciendo que : “El próximo movimiento vendrá de fuera de la Clase Política”.


Y yo digo que procederá de un Monarca reinstaurado que estará apoyado por el cuerpo unido, coherente y moral de la sociedad Musulmana de Inglaterra.

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(1) - Del Parlamento

 
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