glosario de terminología islámica pensamiento

Los musulmanas de Europa
por Shaykh Dr. Abdalqadir As-Sufi

Allah, el Ensalzado, dice en el Surat Hud (11/116-119):

“¿Por qué no hubo entre las generaciones que os precedieron gente de arrestos y discernimiento que impidieran la corrupción en la tierra, de la que sólo unos pocos, de los que de ellos salvamos, estuvieron libres, mientras que los injustos siguieron la vida fácil, en la que se habían corrompido, siendo de los que hacen el mal?
Y tu Señor no iba a destruir una ciudad a causa de ninguna injusticia mientras sus habitantes fueran de los que ponen orden.
Si tu Señor hubiera querido habría hecho que los hombres fueran una única comunidad. Sin embargo no dejarán de ser contrarios unos a otros.
A excepción de aquel a quien tu Señor le conceda misericordia. Y para eso los creó.
Se cumplirá la palabra de tu Señor: “Voy a llenar Yahannam de hombres y genios a la vez”.


La Unión Europea está en crisis. Tanto las exigencias monetarias como el pragmatismo de los banqueros conducen inevitablemente hacia una unidad de cambio postdólar. Esto significa que el euro, como unidad de cambio de un mercado ampliado, va a obligar al dólar a la aceptación forzosa de la doctrina de la unificación monetaria. Sin embargo, por encima de la ilusoria programación del sistema monetario que nos aflige, subyacen las profundas realidades heredadas de nuestra situación histórica.

El siglo pasado, cuyo acontecimiento central fue la Guerra Civil Europea (1914-45) y la doble oleada invasora de los Estados Unidos, estuvo dominado por conflictos políticos cuyo objetivo final era llegar a un modelo de gobierno unificado. Los antagonistas en estos conflictos, fueron: por un lado, la doctrina del Estado marxista-leninista, que unió las finanzas de la producción con el estado centralizado, a través de la expropiación de los medios de producción. Con la caída del muro de Berlín, este modelo de estado comunista se desplomó con él. Por otro lado, el modelo de ‘democracia’ napoleónica que, aunque asentado sobre un estado centralista, al separar a éste del sistema financiero, instituyó un dualismo. Este incipiente modelo democrático creyó posible que el estado central fuera el que determinara la política financiera. Pero, tras la guerra civil europea del siglo XX mientras el sistema parlamentario se enzarzó en luchas de partidos, el sistema bancario se empezó a desarrollar de manera vertiginosa; esto se debió, en parte, al status privilegiado que alcanzó el judaísmo mundial, después de la horrorosa persecución sufrida en la guerra mundial.

Para que no decayese el esfuerzo por el logro del sistema democrático, fueron necesarias una serie de crisis tendentes a liquidar el pasado histórico de Francia: madre patria del Estado moderno. Desde el primer período napoleónico, el sistema bancario francés, se había ido desarrollando de forma extraordinaria. Con la llegada del Segundo Imperio y su fracaso se puso en marcha la versión del estado moderno republicano: Los banqueros de la nueva república, no sin una buena dosis de humor cínico, aplicaron el principio imperial de la ‘Banca de Francia’ Napoleónica; principio que permitía a los capitales financieros privados hacerse pasar por capitales de estado. Fue así como, a las riquezas enormes de los nuevos imperios coloniales, vinieron a añadirse los capitales creados por la Banca Nacional de Egipto, el Banco Nacional de Marruecos, etc. (ver Técnica del golpe de Banco por Sheij Abdalqadir As-Sufi: www.medinahmedia.com).

La prohibición del uso del pañuelo decretado por los defensores del secularismo y de la separación entre la iglesia y el estado, produjo en los musulmanes franceses una conmoción que, en parte se debió al desconocimiento de que esta cuestión constituía una herida profunda inflingida a la historia de Francia. Esta disposición gubernamental es algo que no se entiende fuera de la secuencia histórica que estamos observando, porque aquí no se trata de un problema semejante al de la separación de la Iglesia Católica Romana del Estado Republicano.

Esta separación la hizo la República porque la Iglesia y los medios financieros prerrevolucionarios, estaban unificados a través de la íntima alianza de ésta con la clase aristocrática dentro del sistema clásico de los tres estamentos. Fue el régimen revolucionario que, no olvidemos nunca, fue la pauta de la Democracia, el que con una mano derogó la riqueza terrateniente, para con la otra dar paso libre a la creación de la riqueza dineraria. La nueva doctrina secular no fue una mera declaración atea y anticristiana, sino también una preparación del terreno para el establecimiento de una nueva clase social, basada en una nueva forma de riqueza completamente separada por su forma de evaluar, de la tierra, cuyo dominio supone, por extensión, la pertenencia de toda la riqueza mineral que encierra.

La separación violenta entre el Estado y la Iglesia y con todo lo que a ésta todavía le quedaba de riqueza rural, influencia masiva y lealtad popular, no cesó de causar estremecimientos sociales hasta 1939. Uno de los mayores conflictos sociales al que tuvo que enfrentarse el Estado francés entre las dos fases de la Guerra Europea fue el intento de retirar la subvención de las escuelas de la Iglesia, para entregársela a las nuevas escuelas seculares ateas.

Lo que debe quedar claro es que el resultado más importante de la posguerra europea y de la caída concomitante del sistema imperial fue la masiva irrupción de musulmanes en territorio Europeo. A su enorme número estadístico, debemos añadirle los cientos de miles de musulmanes nativos europeos que han entrado en el Din y que siguen sin ser objeto de estadísticas y sin que su realidad se refleje en los adoctrinados medios de comunicación kaffir. Sabemos, por propia experiencia, que a estas alturas seguimos sin ningún reconocimiento estatal de la existencia de importantes comunidades de musulmanes nativos ingleses, y lo mismo puede decirse del resto de Europa. Cualquier intento de remediar esta situación ha encontrado como respuesta la denigración y el insulto por parte de los miserables medios de comunicación.

Sin embargo, una estimación moderada de los musulmanes de Europa, sin incluir las poblaciones de Bosnia, Kosovo y Macedonia, eleva su número a dieciséis millones. Tanto Cambridge como la La Sorbonna lo estiman en veinte millones.

En la actualidad, el modelo napoleónico de estado secular es la piedra angular de la flamante Unión Europea. Aplicable también a Gran Bretaña, ya que el rey inglés es una marioneta sin ningún poder y la vieja religión del reino, el anglicanismo, sólo existe en apariencia. El secularismo surgió de dos factores: el progresivo ateísmo de las nuevas generaciones y el hecho palmario de que las iglesias cristianas, tanto la Católica como la reformada, fueron vencidas por la Guerra Civil Europea. En otras palabras, la doctrina del secularismo no fue sino un fait accompli con el que se celebró la bancarrota del poder cristiano. El secularismo se basa en que el estado considera a la religión como algo irrelevante en trance de desaparecer.

En el Estado turco se impuso el servil modelo republicano de Attaturk cuyo objetivo fue lograr contra el Islam lo mismo que Napoleón había logrado contra la Iglesia. Desde el tiempo de su fundación, las instituciones estatales, lejos de fortalecerse, se hallan cerca del colapso, puesto que la rigidez escleróticaen el ejercicio del poder no significa tener las cosas consigo. Su fragilidad quedó al descubierto cuando se produjeron las explosiones suicidas en Estambul. Frente a ellas, el excelente Primer Ministro turco, se vio obligado a responder a la presión ambiental redactando, muy a su pesar, un Jutba estatal que los Imames tuvieron que leer desde el Mimbar en todas las mezquitas de Turquía. Con ello, ocurrieron dos cosas al mismo tiempo. Una que, si el Estado se sube al Mimbar, el secularismo queda derogado. Otra, que el Estado subido al Mimbar, significa que se ha transformado en religión. Llegados a este punto, la democracia desenmascara su verdadera catadura dictatorial.

Desde tiempos de De Gaulle hasta hoy, los países europeos, tanto por declaración como formalmente, han manifestado su deseo de que Turquía ingrese en la Unión Europea, pero al mismo tiempo han ido retrasando su ingreso mediante el recurso de una sarta de objeciones tan irreales como injustas. En Turquía sólo los necios y los políticos pueden pretender que tal ingreso sea posible. Pero por si quedara alguna duda, no hay más que ver lo que acaba de ocurrir en Chipre. Obsérvese la contradicción. Los chipriotas griegos votan no a la unificación de Chipre por mayoría absoluta. Resultado, su ingreso en la Unión Europea. Los chipriotas turcos, por su parte, votan masivamente a favor de la unificación. Resultado, no se les permite ingresar conjuntamente en la Unión Europea. Asimismo, Turquía es miembro de la OTAN, pero no puede ser miembro de la Unión Europea.

La tarea asumida por el estado francés es la de conseguir subyugar a los millones de musulmanes que viven en su territorio. Esto, lo podrá hacer mientras pueda conjugarlo con la campaña que promueve en los medios de comunicación para espantar al público francés con el panorama de una islamización continental, fruto de la admisión de Turquía en la UE. La idea es que se aplique en el resto de Europa la misma política estatal extremista que se ensaya en Francia. Al mismo tiempo, el ministro de Chirac, Villepin, en su discurso dirigido a la reunión de Prefectos de Departamentos franceses, reconoce y manifiesta públicamente su apoyo al Consejo Francés de la Fe Musulmana (CFCM).

Conviene recordar que fue Mitterand el primero en convocar, en una reunión memorable, esta organización estatal –CFCM-. Como portavoz del grupo, un distinguido y venerable ‘Alim se adelantó extendiendo su mano para saludar al Presidente, Mitterand, sonriendo, tendió su mano. Antes de que ambas manos se llegaran a tocar, el Imam se detuvo paralizado y cayó muerto a los pies del Presidente. El actual Jefe del Consejo, Dalil Boubakeur, está a cargo de la Gran Mezquita de París y es hijo del anterior director de la misma, un distinguido erudito. Desafortunadamente, M. Boubakeur es un caso incurable de Tolérance, tan grave que haría a Maribeau revolverse en su tumba. Boubakeur ha solicitado financiación estatal para crear un instituto para preparar Imames. Ello concuerda con lo que el difunto rey Hassan II de Marruecos, que Allah tenga en Su Gloria, dijo a una delegación nuestra en el sentido de que la Gran Mezquita de París, desde el final de la Guerra de Independencia argelina, había quedado completamente bajo el control del estado francés.

Pero, antes de examinar este asunto del nombramiento de Imames, deberíamos quizás calibrar con detenimiento la filosofía de Villepin. Una cita de él dice: “No toleraremos ningún predicador, ninguna filosofía ni religión que defienda la violencia, el abuso de los derechos humanos, el odio y el racismo, o que tenga relación con las organizaciones indulgentes con el terrorismo”. En lo referente a este último tema, su dictamen es correcto, tanto desde el punto de vista moral como desde la política de Estado. Sin embargo, su homilía se inicia con dos vocablos: “violencia y abuso de los derechos humanos”. Ahora bien, el segundo vocablo necesita aclaración puesto que, como hemos puesto de relieve, y como ya comienza a admitirse, no significa lo que parece. Nosotros los hemos definido como derechos exclusivamente reservados para no-ciudadanos puestos en cierto camino que les va a llevar sin remedio al genocidio, que son salvados por la doctrina de los derechos humanos y a continuación son confinados en reservas.

Quizás sea útil señalar a Villepin la presente realidad del estado francés. Actualmente, grupos nutridos de ricos turistas burgueses parten hacia el Sahara. Están compuestos por hombres y mujeres, ellas se tocan con los turbantes que suelen llevar los hombres musulmanes. Aquí, hacemos notar, nadie exige a la mujeres que se quiten los turbantes. De cualquier manera tal y como nos explica la televisión francesa, el propósito del viaje es encontrar la paz espiritual, que no es posible encontrar dentro de Francia. Por supuesto, como todos y cada uno de los narradores de viajes franceses del siglo pasado, no saben nada del Islam. Pero, al mismo tiempo que estos turistas salen en busca de la paz con las novelas románticas de Le Clezio en sus mochilas, importantes unidades de la policía secreta francesa recorren el desierto, desde Mali hasta el Níger, matando indiscriminadamente Imames y maestros de escuela bajo el pretexto de que son terroristas, mientras que con el pretexto de su búsqueda aterrorizan e interrogan a la fuerza a la población local. Y detrás de estos sucesos miserables se esconde el peor de todos estos crímenes. El probado genocidio cometido por la Legión Extranjera Francesa de la aristocracia Tuareg, llevado a cabo con el propósito decidido de destruir por completo el liderazgo de una sociedad tradicionalmente jerárquica, para así desarticularla. Mientras esto pasaba, preguntado sobre el tema Tuareg en una cena, Miterrand dijo: “¡Bueno, sirven para hacer bonitos libros ilustrados!”.

¿Y qué decir de la violencia? Villepin debe saber sin duda que la colección de la Pléiade de clásicos franceses, ha publicado, para escándalo del Movimiento de las Mujeres, tres volúmenes de los escritos del Marqués de Sade. Encarcelado por Luis XVI y liberado con la toma de la Bastilla en la Revolución de 1789 los escritos de De Sade contienen una alabanza repugnante del sometimiento, violación y asesinato de la mujer y son uno de los textos sagrados del ateísmo. Ante el incremento en Europa, y particularmente en Francia y en Bélgica, de delitos de secuestro, violación y asesinato de menores, junto con la inquietante incapacidad del estado para llevar a estos criminales ante la justicia y castigarlos, es necesario poner en evidencia la conexión patológica y política que se establece entre los Sádicos y los escritos de Sade. Pero lo que hace Villepin, en lugar de condenar al gobierno vecino de Bélgica por retrasar ocho años el juicio por el asesinato de una joven musulmana, es expulsar del país a un necio y contrariado Imam que habla en público del tema del hombre que pega a su mujer.

Villepin -ministro de Chirac- y por lo tanto al servicio de un jefe que se declaró públicamente amigo del asesino en masa Mobutu en su libro “Elogio de los ladrones de fuego,” se muestra atormentado por las opuestas fuerzas polares que empujan al poeta hacia la soledad, por un lado, y hacia la transformación política por el otro. Trae a colación a Lamartine “enarbolando una bandera en las fiestas patrióticas del Campo de Marte, pero anhelando la soledad,” y también a Alexis Leger “al frente del cuerpo diplomático nacional y encerrado en el orgullo de su íntimo e ilimitado conocimiento del mundo.” Habla de René Char y de su “angustia en el filo de la acción”. Sin embargo, en lugar de esto, lo que debería hacer Villepin es enfrentarse al hecho evidente de que las actuales doctrinas del secularismo, de la democracia, privada de poder financiero, y la vacía retórica republicana, no permiten a los poetas permanecer en silencio por más tiempo. Villepin, cuando exalta al gran poeta francés Rimbaud, ignora su biografía. Desconoce, por ejemplo, que su padre trabajó en la traducción del Corán, y que al final de su vida, el poeta, a pesar de los deliberados intentos del católico Claudel para ocultar este hecho, es casi seguro que murió musulmán. Ya va siendo hora de que un hombre de una tan admirable erudición, como el ministro Villepin, se tome la molestia de enterarse verdaderamente de lo qué es el Islam. Y de que no tiene nada que ver ni con moderno terrorismo, ni con las doctrinas empapadas de democracia, derechos humanos e indiscutido “banquismo”.

EL PUNTO DE VISTA DE LOS MUSULMANES

La responsabilidad inmediata de los musulmanes en Europa es la de unirse y tomar conciencia de que el “terrorismo islámico” es el instrumento que están utilizando los kuffar y un puñado de inadaptados nihilistas árabes para subyugar al Islam. Nuestra primera responsabilidad es desacreditar, negar y rechazar toda cooperación con las instituciones islámicas “nacionales” respaldadas por los kafir; ya sea el “Islam afrancesado” de Villepin, como el paranoico Consejo Musulmán Británico de Blunkett. Los musulmanes de Europa formamos un cuerpo orgánico que incluye a los herederos de tres altas civilizaciones: la descendencia del Gran Dawlet Mogol, los hijos del gran Reino Magribí, y los vástagos del gran Dawlet Otomano. Para el comercio, tenemos la lengua urdu. Y confiamos en la restauración inevitable y necesaria de la lengua y la escritura otomana que será la señal del alzamiento turco desde el interior de Turquía.

Las responsabilidades de los musulmanes forman un todo indivisible.

Allah, Todopoderoso, en el Surat al-Baqara (2/206) dice:
“¡Creyentes! Entrad en la Paz del todo y no sigáis los pasos del Shaytán, él es un claro enemigo para vosotros”.

El despertar del Islam en Europa y su protección dependen de la forma en que asumamos aquellos elementos invariantes indispensables para la conservación de una vigorosa comunidad musulmana.

En primer lugar es necesaria la Yama‘at, es decir, el grupo de gentes que reza la oración juntos. Después viene el pago del Zakat, que debe ser recaudado de los miembros de la Yama’at, no dado por ellos como si fuese Sadaqah. Allah, el Altísimo, dice en el Surat al-Baqara (2/43):

“Estableced el Salat, entregad el Zakat e inclinaos con los que se inclinan”.

La restauración del cobro del Zakat es el pilar del Islam que nos falta. No toleréis Imames ignorantes que pongan lo cuestionable en asuntos de ‘amal y de adab por delante de lo obligatorio en lo que afecta a los Fara‘id. Cuando un grupo de musulmanes lleguen al acuerdo de cumplir con lo que Allah nos ha mandado, mandatos que no son negociables, comenzará la apertura a la solicitud de los unos por los otros. Solicitud significa, estar al tanto de las necesidades médicas de los enfermos y de los ancianos. Significa saber que otro musulmán corre el peligro de perder su negocio y que necesita que se le ayude a recuperarse mediante inversión o donación. Significa asegurarse que los niños reciben una educación islámica, en un lugar socialmente aceptable, libre del peligro de las drogas, donde puedan recibir un saber que les permitirá enfrentarse a todos los aspectos de la sociedad y ponerse al frente de esa sociedad. Significa la puesta en acción de un Da‘wa activo. El más amplio significado de establecer el Salat es que el cumplimiento del Salat se instale como actividad suprema en la tierra en que vive un grupo musulmán.

En lo referente al Salat, conviene saber que, de acuerdo con la Escuela de Ahl al-Madinah, que es la madre de los Madh-habs, ni el Qadi ni el Imam tienen porqué vestir ropa que los distinga de la gente. Esto puede encontrarse en el Tartib al-Mudarik de Qadi ‘Iyad. Y además es makruh cobrar un salario, incluso por la ‘ibada de enseñar el Qur’an, aunque puede pagársele por la enseñanza del árabe. Y este asunto, significa nada menos, que marcar una línea divisoria entre la opinión de la comunidad musulmana y doctrina de la minoría Shi‘a, minoría ésta con la que debemos dialogar cortésmente para llamar su atención hacia ciertos elementos de su fe que, ante nuestros ojos, representan bida‘ grave.

Otra bida‘ igualmente grave la constituyen los mal educados Imames adoctrinados en el modernismo. Me refiero a los wahhabis y qutbis. En el caso de Argelia, el modernismo de los Badisis fue el que se opuso a la enseñanza tradicional musulmana hasta llegar al asesinato vergonzoso de un gran faqih maliki. Durante la sublevación de Argelia contra los franceses, fue el pueblo, en su mayoría sufí, el que luchó y murió por la causa del Islam. Tras la expulsión de los franceses, los ‘ulama Badisi, no exigieron un gobierno musulmán permaneciendo extrañamente silenciosos ante el FLN. El modernismo “islámico” que preconizaban llegó con la faz del socialismo. Fue el momento en que Ben Bella ordenó a todos los ‘ulama de Argelia asistir a las clases de marxismo-leninismo. Lo cual quiere decir, que tales Imames no están calificados para enseñar el Islam, debido a la concordancia inevitable que han hecho entre el Islam y el materialismo dialéctico. En otras palabras, si los que hablan en nombre del Islam no aceptan la síntesis básica del libro de Ibn ‘Ashir, ello quiere decir que han vuelto sus espaldas a un Islam fuerte y capaz de gobernarse a sí mismo.

La conclusión es que, en Islam, no existe una clase clerical. Lo cual no quiere decir que no nos haga falta una minoría de Fuqaha perfectamente educados. La función del faqih es la de infundir en los jóvenes un Islam que insista en una rápida evolución desde la desvalida situación presente hacia otra situación en la que el Fiqh pueda ser aplicado, por ser ejecutivos sus fallos. Un ejemplo, de caso necio y dañino fue aquel en que un Qadi nigeriano dictó una sentencia de muerte cuando, siendo un juicio dudoso, además su ejecución era imposible al estar el ‘Amr en manos de un presidente ateo. Conviene recordar que, aunque la sociedad kaffir parezca muy dura con los musulmanes, es muy débil. Por ejemplo, ante la avalancha de asesinatos de niños en Europa, a la mayoría de la gente se le está haciendo casi imposible no estar de acuerdo con nosotros, en que la ejecución de tales malvados no es sólo justa sino necesaria.

Los dirigentes de las Yama‘at deben ser los hombres más poderosos de la comunidad, y el Faqih debe ser el consejero que elabore sus sentencias. Estas sentencias nunca deben utilizar el lenguaje kaffir de los principios islámicos, sino que deben basarse en las fuentes de la ‘iyma comunitaria que solo surge según las circunstancias de lugar y tiempo en los que manda un gobierno musulmán. Esto quiere decir que todos los escritos Deobandi y Berelvi que indefectiblemente basan sus sentencias en la situación que se produjo después de la caída del gobierno Mogol son inválidos, puesto que, cuando cayó el gobierno musulmán cedieron su poder ante la necesidad de aceptar el poder del Raj británico. Su obligación actual es la de utilizar el Fataawa al-‘Amghiri; porque, al haber sido redactado por el gran emperador muyahid Aurangzeb, todo iytihad procedente de su fuente será seguro.

El Emir de la comunidad local, cuando llegue el momento, deberá nombrar a los recaudadores del Zakat. Los que hacen el Salat y pagan el Zakat son los musulmanes. No hay Islam sin Zakat. Así lo estableció el Califa Abu Bakr, que Allah esté complacido con él. Para el pago del Zakat, de acuerdo con la Shari‘ah, es necesario saber que, el papel moneda no está permitido; debe ser pagado con el Dinar islámico de peso umárico y el Dirham de plata.

Las comunidades que deseen comprar moneda islámica para este fin pueden hacerlo en I.G.D., que acuña ambos tipos de moneda para poder pagar el Zakat con ellas y, también, para emprender con ellas la apertura al comercio halal. El Fulus de papel será pronto emitido junto con las otras dos monedas.

IGD Practice Shd, Bhd.
D7 1st & 2nd Floor
Kuala Lumpur Plaza
179 Jelan Bukit Bintang
55100 Kuala Lumpur
Malaysia
http://www.igdexchange.com

Llegados a este punto la siguiente responsabilidad recaerá sobre nuestros comerciantes hombres de negocios musulmanes que deben darse cuenta de que la nación musulmana europea que roza ya los dieciséis millones de personas si consigue unificar sus finanzas, puede superar a Bélgica. ¡No digamos ya a Lituania!

Para este fin procuramos establecer un círculo de comerciantes musulmanes con deseo de comerciar a nivel mundial; y para lograrlo se están diseñando los correspondientes procedimientos que permitirán comerciar directamente por Internet, de acuerdo con la Shari‘ah, en Dinar y Dirham.

Debemos enfrentarnos al hecho de que, en este momento, todos nadamos en el océano emponzoñado de la usura bancaria mundial. La primera fase de nuestra depuración consiste en ver si somos capaces de pagar el Zakat con auténticos Dinar y Dirham. La siguiente fase será iniciar un comercio local realizado por completo en moneda musulmana, incluido el fulus, que pronto será disponible. Para poder guiar a nuestra sociedad tenemos que entrar en lo halal paso a paso. Por esto, los comerciantes musulmanes deben aliarse unos con otros dentro de la circunstancia capitalista, y según se vaya fortaleciendo su iman buscarán entrar en el círculo interior de los comerciantes musulmanes que hayan conseguido utilizar solamente las modalidades de comercio halal. Con la ayuda de Allah pronto se hará evidente que el éxito y la riqueza les acompaña, porque ésa es la promesa de Allah.

Recordad, somos los musulmanes los que estamos en una posición fuerte. Y es a nosotros a los que se nos ha prometido éxito junto Allah, glorificado sea. Aborrecemos el terrorismo y no creemos en la tolerancia. El primero porque es la doctrina de los nihilistas, la segunda por ser la doctrina de los ateos y francmasones. Desde nuestra fuerte posición no podemos sino sonreír compasivamente ante la inconsecuencia y la rigidez de los gobiernos ateos de Europa incapaces de mostrar la más mínima prueba de tolerancia para con nosotros.

 
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