glosario de terminología islámica pensamiento


"Práctica de la Conspiración"


por Shayj Dr. Abdalqadir As-Sufi

 

13/09/2009

 

En el lenguaje común, la teoría de la conspiración ha sido escrupulosamente dispuesta y definida como el síntoma de una psicosis personal. Si alguien sugiere que la estructuración externa de las naciones-Estados, las organizaciones internacionales y las burocracias gubernamentales NO gobiernan el mundo y que, lo que realmente existe, es un sistema de poder oculto, que conecta todos los acontecimientos siguiendo un plan secreto de gobierno mundial, activado desde instituciones inaccesibles; ese alguien, es rápidamente etiquetado como víctima de una fantasía paranoica. Lo que confiere su encanto a esta forma determinada de locura es que, curiosamente, afecta a aspectos vitales de la sociedad moderna que parecen no cuadrar. Reconocer que la mayoría de las instituciones bancarias de América y Europa están en manos de familias judías y, en consecuencia, afirmar que desean dominar el mundo, es dar un paso demasiado precario. El primer concepto es verdadero, pero el segundo es pura fantasía. Y luego está esa nimia cuestión de los chinos, una realidad que hiela la sangre y pone fin a la fantasía sionista.

Tomemos como punto de partida el hecho de que, la Teoría de la Conspiración, es aborrecible para la mente racional y fijémonos a continuación en el aspecto más perturbador de la sociedad moderna: la naturaleza, condición y programación del Estado moderno y la dinámica inter-Estatal. La ley esencial de la vida moderna es que, cuanto más discurrido, estructuralizado y complejo es el sistema social, más puede controlarlo y manipularlo el individuo que actúa con libertad.

Uno de los momentos críticos para comprender el totalitarismo tuvo lugar tras la Segunda Guerra Mundial, cuando un historiador alemán se dio cuenta de que la fortaleza y la debilidad del Tercer Reich era que existía una separación entre las complejas y minuciosas estructuras del Estado y el papel y la persona del dictador, Adolf Hitler. En cierto modo es como si Hitler no tuviese conexión alguna con el régimen Nazi. Es evidente que esto no significa que él no fuera el principio activo; la consecuencia era mucho más preocupante. El elemento de gobierno que propició su control total era su separada ‘otredad’. Este modelo de poder queda corroborado como válido cuando se aplica a la época del genocidio perpetrado por Stalin en Rusia.

No obstante, el engaño más destacado en el pensamiento moderno de las modalidades políticas es creer que el Estado totalitario es lo opuesto del Estado democrático. Este es un error garrafal a la hora de comprender qué es la técnica. Todo Estado moderno es, por definición, totalitario.

Un Estado ‘subdesarrollado’, un Estado del ‘tercer mundo’ no es más que un Estado con un sistema primitivo de tecnología de la información que no está respaldado por una compleja y englobadora burocracia que conecta el poder judicial con la policía, la seguridad, los impuestos y la administración. Una vez alcanzado ese nivel, el Estado necesita tener a ‘alguien’ con quien puedan hablar los dirigentes de otros Estados; las decisiones se toman entre los ‘jefes de Estado’, las Asambleas son para la ratificación, no para la iniciación.

Todos los vestigios de aquella forma de tomar de decisiones de forma colegiada o mediante la influencia consular –esos organismos establecidos por el gobierno monárquico y las limitaciones a la aristocracia para impedir la falsedad y proteger al individuo– todo ha sido eliminado con la legislación urgente que se impuso a las democracias tras la demolición de dos rascacielos de Nueva York a fines del milenio. Y no es, en absoluto, necesario dejarse atrapar por la visión paranoica del clan de la Conspiración para darse cuenta de que, con la destrucción de las Torres Gemelas, se eliminaron los restos de la tradición jurídica que era el legado del pasado monárquico europeo. Esta cuestión puede decirse que también ilustra la doctrina de Tucídides cuando afirma que la evolución política es saber utilizar la oportunidad que brinda el acontecimiento inesperado. El resultado es la uniformidad del liderazgo Estatal a escala mundial, ungiéndose cada uno en su ámbito particular como todo un dictador.

Una vez comprendida esta premisa debe reconocerse sin demora que, siguiendo el ‘Principio del Führer’, y como el solitario burgués paranoide con su Bilderberg y las fantasías de dominio del mundo, el líder moderno puede –como en la frase de Shakespeare– ‘por culpa de un pequeño y depravado lunar en su interior’–, ser presa de la convicción paranoica de que él, como líder de su Estado, se enfrenta a una enorme conspiración y a un desafío internacional. Su psicosis personal puede actuar sin barreras –en los gobiernos modernos no hay poder político de intervención– contra un enemigo imaginario. Su respuesta será activar el poder tiránico y represivo de la tecnología unida a un complejo e indescifrable conjunto de leyes y protocolos cuyo resultado final es autorizar la guerra, el genocidio, la tortura, la capitulación, la encarcelación en lugares secretos e incluso el exterminio.

Ante la desatada paranoia de los dirigentes americanos y británicos es evidente que no pueden, por la misma naturaleza de esa paranoia, recibir consejo cívico o colegiado. Se ven forzados a buscar refugio en las fuerzas de la policía, y no la cívica en cuanto pública y normal, sino en el aparato de seguridad que no necesita –que siempre insistirá que no necesita– decir a la gente lo que hace.

Lo que estamos contemplando en nuestros días es la estalinización del Estado democrático.

Según un funcionario de la NKVD (antigua KGB): “Haber tenido relaciones con una persona detenida es motivo suficiente para que esa persona sea también detenida”. Por ejemplo: la detención del jefe político Andrei Khromov fue causada por esta breve nota que Malenkov envió a Stalin: “Se trata de alguien que sin duda está cerca de Iakovlev (el Comisario de Agricultura que había sido detenido diez días antes) puesto que Iakovlev lo recomendó no hace mucho para un puesto de responsabilidad”. Veinticuatro horas más tarde, Khromov era detenido.

Otra doctrina estalinista era la ‘pasaportización’ como forma de atrapar a elementos indeseables para su posterior eliminación. La expedición obligatoria de documentos de identidad se consideraba el umbral del control total de la población urbana por parte de la policía.

Otra doctrina era el plan para ‘vaciar los centros de detención’; cuando las prisiones se llenaban había que vaciarlas con traslados a buques-cárcel o centros secretos. Los suicidios también eran muy útiles.

Según la policía secreta rusa, el Estado estaba amenazado por una vasta conspiración de organizaciones terroristas. El Informe declaraba que “estos elementos terroristas respaldados desde el exterior, estaban reclutando a jóvenes desempleados e insatisfechos con su situación social, para participar en actos terroristas, sabotaje industrial y el empleo de armas químicas y bacteriológicas”.

En 1935, 8.300 familias, además otras 41.000 personas, fueron deportadas de la región de Kiev para permitir que la policía eliminase elementos indeseables que se decía se ocultaban entre esas gentes.

Ese era el Kiev de Stalin en 1935, no el Swat Valley de Zardari en el año 2009.

La hambruna provocada en los comienzos de 1930 fue el escenario que preparó el genocidio del Gran Terror de 1937. La hambruna causada por el hombre abrió el camino a las purgas de indeseables que causaron la muerte a millones de personas.

La destrucción de dos edificios en Nueva York iba a llevar a la estalinización de las masas en Europa y en América, a las dos invasiones que, desde el punto de vista histórico, pusieron fin a la doctrina del Estado soberano, además de, a la programada destrucción de Paquistán.

El fascista español del ejército de Franco, General Mola, introdujo un concepto político fundamental al decir que, al tiempo que cuatro columnas avanzaban sobre Madrid, una quinta columna de republicanos se ocultaba en la ciudad. En el discurso de Stalin al Comité Central del 3 de Marzo de 1937, presentó la idea de que Rusia estaba siendo invadida por una Quinta Columna de elementos subversivos. Estaba introduciendo su ‘exposición razonada’ para la inminente masacre que fue su planeada purga de Rusia. En su discurso también declaró que la religión en sí era una amenaza activa, teniendo que eliminarse sacerdotes, catedrales, imames y mezquitas. Esto significaba que para controlar –esclavizar– a la población civil tenía que existir una entidad política subversiva que se oponía al pueblo. De esta manera, todas las leyes y acciones que podían calificarse de represivas se convertían en la protección necesaria ante el terrorismo. El sistema del documento de identidad permitió que la NKVD clasificara a todos los ciudadanos en una escala que iba de ‘observado’ a ‘eliminado’.

1] Poducetniki –individuos registrados como peligro potencial.

2] Anketa – el sospechoso estaba considerado como activamente peligroso.

3] Delo-formuliar – se le abría un expediente.

4] Kompromat – sus acciones eran calificadas de ilegales (afiliarse a un grupo).

5] Agenturnoie-delo – se le abría un expediente de acatamiento, es decir, para una detención inmediata.

El 15 de Julio de 1937, Mironov, jefe de la NKVD de Siberia, regresaba de Moscú diciendo: ”Se puede detener a los sospechosos todo el tiempo que se considere necesario. El encarcelamiento no tiene que estar limitado. No sentiros obligados a entrar en detalles. Pronto se descubrirán nuevos asuntos, nuevos grupos que infiltrar. Tenéis que descubrir redes nuevas de organizaciones clandestinas. Vuestro trabajo no es acabar con el asunto y archivarlo. Al contrario; tenéis que dejarlo al descubierto, dejar que se desarrolle, que nos lleve a la confrontación definitiva”.

Para conseguir este objetivo, la NKVD inventó una organización, la ROVS (la Unión General Rusa). Se suponía representaba la unión de dos organizaciones anticomunistas, una socialista y la otra monárquica.

El 1 de Enero de 1938, el Camarada Ietov y el Camarada Stalin recibieron el siguiente informe del Departamento de Contabilidad Estadística de la NKVD. “Estrictamente confidencial – Sobre el avance de la Operación 00447” (que permitía el genocidio).

El 1 de Enero de 1938, se detuvo a 555.641 personas en el transcurso de esta operación. Además, y al margen de las cuotas, la NKVD arrestó a 22.108 individuos en los distritos de Novossibirsk y Altaï por pertenecer a la contrarrevolucionaria ROVS.

Entre los elementos condenados por pertenecer a la ROVS:

En la 1.ª categoría (ejecución): 18.530.

En la 2ª categoría (Gulag): 3.578.

Cientos de miles fueron ejecutados y los Gulags se llenaron con decenas de miles de personas acusadas de pertenecer a una organización que ni siquiera existía.

Al-Qaeda no existe. Del mismo modo que ha habido diversos grupos opuestos al comunismo existen varios grupos que se oponen a la entidad capitalista. En cuanto a Bin Laden, no declaramos cosa alguna sino que dejamos constancia de lo siguiente:

1. Empezó su carrera siendo agente de la CIA.

2. Dr. Turabi se lo ofreció a Clinton y éste rechazó el ofrecimiento.

3. Los servicios de inteligencia franceses, y el sentido común médico, confirman que está muerto.

4. Muerto, sigue enviando mensajes; pero nadie le ha visto. Vivo, ha sido inutilizado.

Según cifras del Ministerio del Interior, en Gran Bretaña, desde el 11 de Septiembre de 2001 al 31 de Marzo de 2008:

Número de detenciones bajo la legislación antiterrorista: 1471
.
Declarados culpables de delitos terroristas: 102.

Puestos en libertad sin cargos: 819.

De 2007 al 2008:

• De 12 acusados, 10 recibieron una sentencia de menos de 4 años, 2 absueltos.

• De 7 acusados, 1 recibió sentencia de menos de 10 años, 6 absueltos.

• De 3 acusados, 2 recibieron sentencia de menos de 20 años, 1 absuelto.

Nadie fue acusado de un delito con condena superior a 20 años. Los delitos principales eran poseer un artículo con fines terroristas, pertenencia a una organización proscrita y recaudación de fondos. Todos ellos son delitos tipificados en la “Terrorism Act 2000” (ANI).

El caso reciente que ha dado lugar a tres sentencias de culpabilidad relacionadas con un plan para destruir aviones con las explosiones de unos líquidos provoca serias dudas. Las tres partes declaradas culpables no convencen en absoluto en su papel de jóvenes intelectuales capaces de tener el conocimiento científico con el que diseñar esas bombas. Más bien parecen ser de educación e inteligencia no muy destacadas. Parece más que probable que el ‘conspirador en la sombra’ que se cree está en Paquistán sea un agente provocador. La incesante propaganda que se muestra en la TV de explosiones simuladas en aviones utilizando estos tipos de artilugios parece sugerir un juicio preparado, una puesta en escena. El nuevo musulmán inglés que ha sido absuelto podría haber sido el objetivo real y la operación en sí un intento frustrado para disuadir a los jóvenes ingleses de su entrada en el Islam. De ser este el caso, su inocente pretensión ha sido aceptada y vindicada por el Tribunal.

El antiterrorismo es una industria en expansión y la existencia de un Servicio de Seguridad incompetente y financiado en exceso a costa de una Fuerza de Policía mal pagada, sobreexplotada y sin apenas fondos, indica la existencia de un país al borde del declive terminal. Y qué lástima, que además sea un gobierno deshonroso el que esté propiciando un fascismo pseudonacional con el que distraer la atención sobre su incapacidad total de gobernar.

El miembro del parlamento laboralista que rechazaba la pretensión de fascismo en la extrema derecha cometió tres errores gramaticales en una sola frase.

Cuando sólo quedan los mentirosos, ¿a quién vamos a creer?

 
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