| |
Un
Mensaje de Ramadán
para Su Majestad el Rey Abdallah
de Arabia Saudita (Que Allah le proteja)
por
Shayj Dr. Abdalqadir As-Sufi Allah
el Excelso dice en la Surat al-Mulk:

“¿Y quién será el que os provea
si Él retiene Su provisión?
Sin embargo persisten en la insolencia y en el rechazo.
¿Acaso quien camina cabizbajo y tropezando de frente
es como el que camina derecho por un camino recto?
Di: Él es Quien os ha creado y os ha dado el oído, la
vista y el corazón.
¡Qué poco es lo que agradecéis!
Di: Él es Quien os ha repartido por la tierra
y para Él seréis reunidos”. (67: 21-24)
Nuestra
primera preocupación es la salvaguarda y la seguridad de
los Haramayn, y por extensión, del territorio de Arabia.
Y para garantizar esta seguridad, la cuestión más
importante que necesita ser aclarada es la distinción entre
la Casa de los Saud y el movimiento wahhabi. Ahora ya es de sobra
conocido que la tribu de Ibn Saud consiguió el poder luchando
bajo la bandera de los rebeldes y traidores wahhabi. También
se sabe que en el proceso de acceso al poder tuvieron que combatir
e incluso matar al liderazgo de los wahhabi.
Así pues, emponzoñando el cuerpo político de
Arabia ya desde el principio, ha existido un conflicto oculto entre
el Din y el Dawlet. Esto es algo que puedo confirmar con mi propia
experiencia. Siendo un musulmán todavía joven, concebí
la idea de crear un pueblo islámico en Inglaterra, ya que
incluso en aquellos primeros días era consciente de que,
para la propagación del Islam, era necesaria una yama’at.
Tuve un encuentro con el Rey Jalid, un hombre de carácter
extrovertido que comprendió inmediatamente lo que yo quería
hacer. Me dio su palabra de que se encargaría personalmente
de apoyar y promover ese asunto. Cuando abandoné la reunión,
se acercó a donde yo estaba un joven príncipe saudita.
Me dijo que jamás había visto al Rey Jalid tan entusiasmado
y que sin duda era un asunto importante. Me aconsejó que
no me fuera de Riad hasta que tuviera en mis manos un documento
con la confirmación del permiso real. Me advirtió
también que en la corte existía una fuerza que haría
todo lo posible para impedir el éxito de mi proyecto, refiriéndose
por supuesto, a los ‘ulama wahhabi. Poco tiempo después,
encontré cerradas todas las puertas.
El siguiente capítulo tuvo lugar durante una visita a Riad
de mi amigo y colega, el Coronel Rahim, autor de “Jesús,
Profeta del Islam”, texto que nosotros habíamos publicado.
El líder wahhabi, Shayj bin Baz, dijo al Coronel Rahim: “Dígale
a nuestro hermano Abdalqadir que podrá conseguir todo lo
que quiera a condición de que nos siga”. El Coronel
Rahim contestó: “¡Ah! En ese caso yo mismo puedo
daros su respuesta. ¡El iman de Abdalqadir as-Sufi no está
en venta!”.
Lo que quiero decir es que el modus vivendi Saudita-Wahhabi se vino
abajo con el asalto al Haram durante el reinado del Rey Fahd. Podría
incluso afirmarse que la guerra entre la Casa de los Saud y los
wahhabi se declaró como respuesta al comentario despectivo
del Rey Fahd cuando le dijeron, antes de que tuviera lugar el asedio
a La Meca, que se estaba planeando una revuelta. Fahd dijo: “¿Y
con qué van a enfrentarse a nosotros? ¿Con sus siwaks?”.
La respuesta de los wahhabi fue el terrorismo.
La triste realidad es que la Casa de los Saud ha sido pésimamente
servida por dos de sus embajadores más importantes, el de
Washington y el de Londres. Su estrategia de definir una y otra
vez al movimiento mundial del wahhabismo, públicamente financiado
por los Saud, como formando parte de una organización secreta
y delictiva llamada Al-Qaeda, hizo una daño irreparable a
la posición de los Sauditas en la nueva situación.
En estos días, la Casa de los Saud ha sido peligrosamente
mal aconsejada. Desde el punto de vista histórico, seguir
como si no pasara nada tiende a presagiar la caída del régimen,
como muy bien podría advertirles la Casa de los Romanov.
Arabia tiene ahora un nuevo rey y esto puede ser la señal
de un nuevo principio. Desde el punto de vista dinástico,
los pésimos antecedentes de un rey anterior pueden fortalecer
al reino de mejor manera que los logros exitosos de un rey cuya
desaparición parece sugerir que sin él todo va a terminar.
No cabe duda que el ingenuo pro-americanismo de Fahd es un legado
peligroso. Bajo su reinado, y en primer lugar, América se
dio cuenta de que podía conseguir lo que quisiera. En segundo
lugar, la banca americana transformó el país haciéndole
pasar de acreedor a deudor. El Rey Abdullah es un nuevo comienzo.
Es un hombre de carácter fuerte y de profundidad espiritual.
El wahhabismo no va con su persona y no podrá restablecer
un acuerdo con este movimiento; en cualquier caso, los acontecimientos
actuales lo han colocado fuera de toda posible relación.
Si el Rey no rompe totalmente con el wahhabismo y su gigantesca
financiación, que sigue casi inalterada, no cabe duda que
los EE.UU. dominados por Israel, tratarán de seguir el programa
Iraquí con un programa de “democratización”
para Arabia Saudita. En Arabia saben perfectamente que, desde la
Crisis de los Rehenes Iraní, los EE.UU. tienen a la espera
un proyecto de “gobierno alternativo” con el que garantizar
el flujo de su petróleo.
Los siguientes 7 Puntos de un Plan de Rescate son la única
esperanza para obtener la estabilidad en Arabia y la seguridad de
los Haramayn.
Debemos añadir que es preciso advertir al régimen
que seguir el así llamado camino de la “Tolerancia”,
es decir, dejar entrar a los cristianos, los judíos y los
hindúes, será el presagio del fin del gobierno Saudita
en la Península. Arabia es la tierra de una sola Qibla. El
camino de la “tolerancia religiosa” —todas las
religiones son iguales— conduce directamente al reinado del
ateísmo que se oculta tras ese conocido eufemismo: el laicismo.
Los 7 Puntos del Plan de Rescate de la Casa de los Saud
1.
Cierre inmediato de Rabita al-Islamiyya.
Todos sus archivos deben ponerse bajo la autoridad del Personal
de Seguridad Saudí antes de proceder al desmantelamiento
del trabajo misionero a escala mundial que promueve la desviación
wahhabi.
2. Cierre temporal de la Universidad de Medina y de las Madrasas
más importantes.
3. Consultar con los ‘ulama de la Mezquita Qarawiyyin de
Fes para reinstaurar la educación islámica de acuerdo
con el legado histórico de Arabia —¡que no
comenzó en el siglo XVIII!
4. Nombramiento de nuevos profesores y ‘ulama que confirmarán
el Madhhab del ‘Amal ‘Ahl al-Madinah y el Fiqh del
Imam Malik, Imam Dar al-Hi_ra.
5. Declaración de la reinstauración de un Zakat
“recaudado a la fuerza” de acuerdo con la Escuela
de Madinah.
6. Creación de una moneda paralela basada en el Dinar de
Oro y el Dirham de Plata de Madinah para legalizar la recaudación
del Zakat.
7. Instauración de la Escuela de Madinah como base de la
shari’at, de acuerdo con el legado islámico de Arabia.
*
* * * *
Si
la Casa de los Saud, con el noble Rey Abdullah a su cabeza, adopta
este Plan, ello significará la salvaguarda de la Casa de
los Saud. Significará la protección de las gentes
de Arabia y su defensa ante la pobreza. Significará un contrato
renovado de amor y gratitud por parte de todos los pueblos musulmanes
del mundo entero. Y lo que es más importante, será
la prueba definitiva de la ruptura con la desviación wahhabi
y colocará al gobernante de la Casa de los Saud en una posición
muy destacada con respecto a la shari’at islámica,
tal y como lo confirma el juicio de nuestro gran faqih, el Imam
al-Qurtubi de Córdoba. Esto quiere decir que, con la acuñación
de la moneda halal de oro y plata y la restauración de un
zakat cogido por los recaudadores nombrados oficialmente, el gobernante
saudita tendrá la justificación legal para poner sobre
sus hombros el ‘Abaa del Califato y, una vez más, los
yumu’a no serán completos si no se hace un Du’a
por su nombre bendecido.
Allah el Todopoderoso declara en la Surat al-Mulk:

“Bendito sea Aquel en cuyas manos está la Soberanía
y es Poderoso sobre todas las cosas.
Quien creó la vida y la muerte para probaros
y ver cuál de vosotros sería mejor en obras.
Y es el Irresistible, el Perdonador”. (67: 1-2)
|
|