glosario de terminología islámica pensamiento

Segundo Aniversario de la
Gran Mezquita de Granada

UN MENSAJE DEL
SHAYJ DR. ABDALQADIR AS-SUFI

Respetado Imam, Shayj Muhammad al-Kasbi, noble comunidad musulmana de la ciudad y su Emir, distinguidos invitados:
El segundo aniversario de este momento histórico excepcional, la restauración de la Mezquita Yami’a en la ciudad de la Alhambra, ciertamente merece ser celebrado.

Os deseamos la consecución de resultados fructíferos en vuestras deliberaciones y una auténtica armonía en cada una de vuestras reuniones. Lo más importante si cabe, es que nuestros corazones se regocijan con la visita de nuestros queridos hermanos de las tierras Osmanli de los Balcanes y los antiguos Janatos de Rusia.

Al vivir en una época en la que Europa parece haber abandonado, sin ningún tipo de reflexión intelectual, el cristianismo y sus valores morales escogiendo en su lugar el humanismo ateo; Y cuando al mismo tiempo podemos constatar que el Islam, a pesar de ser cruelmente calumniado, se ha convertido en la única religión del mundo que está en expansión, nuestra comunidad musulmana europea tiene la grave responsabilidad de establecer unos firmes cimientos educativos con los que poder evitar el gran error cometido en el pasad.

¿Cuál fue ese gran error de los musulmanes? Fue que, bajo la poderosa influencia de los banqueros europeos, no la de los misioneros europeos, los musulmanes abandonaron y dejaron caer uno de los pilares del Islam. A lo largo de todo el Corán, el salat, nuestras oraciones rituales, corren paralelas a la obligación del zakat. El zakat no es una caridad que se da forma voluntaria. Tal y como está legalmente definido, y practicado hasta hace cien años, el zakat representaba un impuesto obligatorio, evaluado y cobrado por recaudadores de carácter distinguido nombrados oficialmente por el Emir o el líder musulmán de la zona en cuestión. El zakat es para los pobres, y para que sea realmente zakat, tiene que ser cogido, y no dado, de los elementos de riqueza que se consideran como tales.

Esto nos permite afirmar que el abandono del zakat perpetrado por la secta desviacionista del wahhabismo en la Arabia del régimen saudita, es lo que ha precipitado su descenso hacia el terrorismo. La existencia de esa clara injusticia que permitía que la enorme riqueza producida por el petróleo no estuviese sometida a la ley del Zakat, significó el abandono absoluto de las masas más desfavorecidas de Arabia. Esta aborrecible falta de compasión (puesto que el zakat es el mandato Divino de nuestro Señor Compasivo, el Creador del universo) fue lo que motivó la caída en el terrorismo. El terrorismo no puede existir en una comunidad musulmana que paga el zakat y en consecuencia protege a los más pobres.

El absurdo debate sobre el pañuelo con el cubren las mujeres sus cabellos, puede ser considerado como el intento que llevan a cabo los medios de comunicación, cuyos propietarios son los bancos, por redefinir el Islam como una especie de puritanismo anti-feminista. Al mismo tiempo, la vergonzosa y deliberada redefinición que presenta a la más reciente y elevada de las religiones divinas como la religión del fanatismo y el terror, ha sido el programa multimillonario del estado bancario americano.

El hecho más relevante del fenómeno terrorista es que jamás se ha mencionado una sola aleya del Corán, ni tampoco se han pedido bendiciones para nuestro Mensajero, a quien Allah bendiga y conceda paz.

Más aún: He hablado con ‘ulama desde Alemania hasta Yakarta y jamás he conocido ni oído hablar de alguno que formara parte de este asunto. Quienes lo practican proceden de las alcantarillas de Yeddah y de Miami.

Ya desde el comienzo de estos sucesos hemos demostrado el hecho indiscutible de que el terrorismo no es, ni jamás lo ha sido, una táctica política de la guerra musulmana, y que las represalias suicidas están categóricamente prohibidas en la Ley Islámica. La realidad es que la única constancia histórica de este fenómeno ha sido la práctica de la secta Ismaelita que constituyó una amenaza del gobierno islámico ejercido por Salahudin, o Saladino, el gran líder musulmán. Esta secta extremista amenazó por igual al Islam y a la comunidad cristiana. Hoy en día, el daño causado a la comunidad musulmana mundial es más serio y más profundo que el daño físico sufrido por las ciudades de occidente.

Para nosotros como musulmanes, es una situación histórica totalmente nueva descubrir que una sociedad secreta basada en un lugar desconocido ha elegido hablar en nuestro nombre.

Un hombre sin educación islámica, un aventurero y antiguo agente de la CIA en Afganistán, logró introducirse astutamente en el estado anárquico que asolaba a ese país situándose, gracias a sus medios económicos, en el puesto de hombre clave del movimiento contrarrevolucionario de los Talibanes que había sido creado por el General Musharraf y los Jefes de los Servicios Secretos de Pakistán.

Este hombre jamás recibió el bayat de la comunidad islámica ni el de las unidades del ejército talibán. La verdad es que esto no podía haber sucedido dado que la mayor parte de los musulmanes de Afganistán son sufíes manifiestamente conectados con las tariqas Qadiriyya y Naqshabandi que odian profundamente el desviacionismo wahhabi de Arabia.

El escenario de estos trágicos sucesos, la muerte de miles de inocentes en las tres grandes ciudades, Nueva York, Madrid y Londres, debe contemplarse como íntimamente relacionado con el desorden turbulento que existe entre los árabes. La caída del Califato y el apoyo prestado al wahhabismo por parte de Churchill y Roosevelt en 1945, en nombre de sus intereses petrolíferos, significó la colocación de un detonador explosivo en la comunidad árabe. El apoyo occidental del Kemalismo, paralelo a la caída del Califato, dejó a los árabes abandonados en grupos nacionales separados que jamás comprendieron ni asumieron.

En medio de esa crisis apareció Nasser, el dictador egipcio, que abandonó el Islam y sumió al mundo árabe más culto en el socialismo. El socialismo de Nasser no sólo fue incapaz de unir a los pueblos árabes sino que a su vez degeneró en el comunismo argelino por un lado, y por el otro, en las dictaduras fascistas de Siria e Iraq.

Es totalmente cierto afirmar que dentro del mundo musulmán, cualquier árabe que manifestase públicamente su creencia en el Din del Islam, tal y como ha sido entendido durante 1.400 años, era inmediatamente detenido, encarcelado y torturado, desde Túnez hasta el Yemen.

Las dos invasiones de Iraq, y el cruel período intermedio de las sanciones impuestas que asesinaron tantos niños, representaron la degradación definitiva de los árabes. Debe recordarse que el Islam no ha sido enseñado en su forma completa desde el final de la Segunda Guerra Mundial, esto es 1945. A finales del siglo XX, el mundo árabe era musulmán en cuanto al nombre, pero al igual que en Europa, ateo en lo que respecta a la práctica.

La invasión de Iraq no fue por el petróleo, ni tampoco ha mostrado que los EE.UU. tuviesen planes imperiales, tal y como ocurrió con los británicos que les precedieron. La invasión de Iraq fue el requisito necesario para la supervivencia de Israel. El objetivo no era el petróleo, sino el agua. A no ser que el eje EE.UU.-Israel controlase los tres grandes ríos de Iraq, el inventado y anormal Estado de Israel no podría sobrevivir.

Y sin embargo, mientras Afganistán era una zona montañosa salvaje y tribal, Iraq era una sociedad rica, sofisticada y enormemente acaudalada. La degradación producida por la ocupación militar a manos de un ejército extranjero a la que además se les ha permitido los actos sexuales tanto con hombres como con mujeres, es una humillación que va demasiado lejos.

El fenómeno demente y quijotesco de un pequeño y fanático grupo, dirigido como los ismaelitas originales por un Viejo que vive en las Montañas, ha producido una serie de acontecimientos anárquicos a escala global que, de forma vertiginosa y diseminados por doquier, surgen de la anarquía de un Iraq totalmente devastado.

A la élite bancaria que gobierna el mundo le conviene situar el suceso terrorista bajo la bandera del Islam. Sabe de sobra que sólo Islam tiene las pruebas racionales y científicas que van en contra de la práctica del capitalismo usurero. Pero mientras tanto, la realidad política es que este espantoso terrorismo es, desde cualquier punto de vista, la venganza desesperada e impotente de la nación árabe que ha perdido su riqueza, su dignidad y su propio respeto, y que sabe que ha perdido su religión pero no puede recordar cómo era.

Es evidente que la crisis que asola al mundo de nuestra época es el resultado directo de un sistema bancario global basada en la usura la cual, como definía la ahora abandonada doctrina de la Iglesia Católica Romana, va CONTRA NATURA, en contra de la naturaleza. La clase política de nuestros días, que debe su lealtad a los que les pagan, los banqueros, y no a las masas de sus propios países, son totalmente impotentes a la hora de actuar. Y la reciente trivialidad de las manifestaciones basadas en los conciertos de música pop, demuestra a la gente pensante sin ningún género de dudas que la clase política es impotente e incapaz de enfrentarse a la gran realidad de nuestros días: la necesidad de crear un sistema financiero nuevo que no esté basado en una riqueza de números que carece de una garantía física. Es preciso tener un sistema de riqueza real cuya moneda sea el oro y la plata y que esté vinculado con bienes físicos.

En la actual y tumultuosa crisis de los acontecimientos mundiales se gastan miles de millones en luchar contra un enemigo cuyo liderazgo está obviamente fallecido y cuyos números son probablemente no más de unos pocos centenares de criminales incultos y arruinados. Y sin embargo es una crisis en la que cada día, miles de mujeres ven cómo sus hijos mueren por culpa de las enfermedades y la desnutrición provocadas por el triunfo creciente de un sistema bancario que se alimenta de la ruina de los demás.

Pero es aquí y ahora cuando debemos construir un futuro sano y justo. Es precisamente aquí, en este continente, donde tenemos que poner en marcha una nueva sociedad.

Una de las cuestiones que nos hacen sentirnos profundamente orgullosos es que la aplicación de la Ley Islámica contenida en el conocido método legal que fue codificado por el Imam Malik y al que llamamos la Escuela del ‘Amal de Madinah, ha sido revitalizada aquí, en la ciudad de Granada. Fue aquí donde, a lo largo de un período de varios años, nuestro erudito Umar Ibrahim Vadillo sometió al sistema económico y bancario contemporáneo a un análisis estructural devastador que demostró el colapso, matemático y socialmente inevitable, del capitalismo corporativo de nuestros días.

Umar Ibrahim Vadillo no sólo ha podido demostrar que las Leyes Islámicas de comercio y la economía pueden funcionar en el mundo moderno de las transacciones globales informatizadas, sino que además representan la única salvación racional y la única solución a la crisis del capitalismo. El marxismo y el socialismo fracasaron vergonzosamente en sus intentos.

A la luz de lo dicho hasta ahora, es evidente que Europa se está volviendo hacia el Islam. Los europeos abrazarán el Islam no sólo por la supremacía de su Doctrina de la Unidad de Allah, sino también por la continuidad que brinda el reconocimiento de Jesús como un profeta que anunció la llegada del último de los profetas, nuestro Maestro, Muhammad, a quien Allah bendiga y conceda paz. Otra de las razones por las que nuestros compañeros europeos abrazarán el Islam, es que con ello podrán restaurar la dignidad y el respeto debido a las mujeres, protegiéndolas contra las violaciones y la violencia que las acosa. Con ello, y de una vez por todas, se pondrá fin a la presente y horripilante violación sexual y asesinato de los niños. Estas prácticas espantosas son el resultado directo del humanismo ateo ya que los seres humanos se han abalanzado cruelmente sobre unos niños inocentes que representan el último tabú que bloquea el camino de su pretensión más demente: los seres humanos no deben tener límite alguno.

Pedimos a Allah que en esta reunión se examinen abiertamente los temas de nuestros días bajo la luz que es la Luz en sí y que es la Sabiduría de Allah, glorificado sea, y de Su Luz, el último de los Mensajeros y el primero de los seres humanos, a quien Allah bendiga y conceda paz.

As-Salamu ‘Alaykum wa Rahmatullah

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