glosario de terminología islámica pensamiento


"Soldados de la OTAN en busca de un autor"


por Shayj Dr. Abdalqadir As-Sufi

 

10/08/2009

 

Para llegar a la verdad de lo ocurrido, en la Ley Islámica se exige la aplicación de un método que es más elevado y más profundo que cualquier otro sistema legal del mundo entero. Este método está basado en dos hechos fundacionales del Din. El primero es que la Revelación Divina ha definido los amplios parámetros de lo permitido y lo prohibido, teniendo en cuenta que no está permitido todo lo que no está prohibido; el resto, queda elucidado o empañado por el ‘Amal cívico, las costumbres propias del tiempo y el lugar. En segundo lugar está la Sunna del Mensajero, a quien Allah bendiga y conceda paz, como patrón y referencia del comportamiento más elevado del ser humano y a la que sigue, como una especie de eco ilustrativo, el ‘Amal de la gente de Madinah, el lugar del Din.

La responsabilidad del método legal en sí recae en el Imam Dar al-Hiyra e incluye el registro detallado de su práctica legal en Madinah, tal y como hicieron los juristas de Imam Malik en al-Mudawwana. Para eliminar la medievalización de un sistema basado en casos determinados a lo largo de periodos históricos regulares, los grandes juristas han condensado este patrimonio legislativo reduciéndolo a sus elementos primigenios, eliminando lo que ya era ‘anticuado’ e incorporando lo ‘moderno’. Estos ‘Kanuun’ o ‘Kawanin’ (Ibn Rushd, Jalil, ‘Iyad) impiden el desatino de los ataques shi’as que afirman que "la puerta al Iytihad ya está cerrada".

En nuestro sistema, la investigación legal de un asunto determinado no comienza con los detalles específicos del mismo. La realidad es que, según la naturaleza de la visión Islámica y al tener el asunto un perfil claro y específico que nos permite llegar a una decisión, no puede evitarse al mismo tiempo constatar que está rodeado de un áurea o zona experiencial que se extiende desde los individuos implicados hasta la misma sociedad, su localización y sus conflictos; y atravesando esa neblina externa y los detalles más cercanos, como si fuese un alambre de acero afilado, surge el destino oculto cuyo movimiento desencadenará el acontecimiento que nos ocupa.

Se ha pedido mi opinión sobre esa cuestión tan grave que afecta a los Musulmanes de Inglaterra y del Turkestán oriental, el territorio de los Uigurs. Se ha acusado a los Musulmanes británicos, sin aportar prueba alguna, de ‘alegrarse’ cuando los soldados británicos mueren en Afganistán. No deja de ser irónico que sean precisamente los Musulmanes los únicos que se sienten indignados cuando ven las muertes que ocurren a diario frente a un público que lo único que hace es mirar hacia otro lado. La respetada dirigente de la lucha que mantienen los Uigur por su supervivencia nos dice que los chinos se llevaron a 10.000 de los suyos, que desaparecieron en una sola noche. Esa misma semana, la Secretaria de Estado de los EE.UU. voló a Pekín para informar al gobierno comunista que el genocidio perpetrado es perfectamente comprensible y que no interferirá con las transacciones capitalistas.

¿Cómo es posible? –se me ha preguntado– ¿que haya hombres, mujeres y jóvenes, –en realidad madres, padres, hermanos y hermanas–, que experimentan tanta indiferencia antes sus propios muertos?

Es evidente que esta situación demuestra que el sistema de valores que sustenta a la civilización cristiana, tal y como fue establecido por Montaigne y Erasmo, ha llegado a su fin. El Humanismo se ha acabado y es esta pérdida lo que nos ha dejado con el suicidio como arma y la anarquía como condición que prevalece en las masas. La abrogación, a nivel global, de la legislación basada en los ‘derechos humanos’ relacionados con el arresto limitado, los juicio públicos y los acusadores conocidos, ha ocurrido en la última década. Un país tras otro han aceptado sumisamente el sistema de valores de la China atea y subhumana (comunista).

Para empezar, intentemos comprender los factores conocidos que, cuando están presentes, otorgan el calificativo de humano a la especie que se identifica biológicamente como homo sapiens, la criatura dotada de conocimiento. La visión clásica –cogito ergo sum– el ‘pienso, luego existo’ de Descartes, se ha hecho más profunda con su opuesto –‘existo, luego pienso’– un paso que indica que la doctrina tradicional, esto es, cristiana-humanista, ha colapsado. Este opuesto desemboca, de forma ineludible, en una conclusión que postula que bajo la facultad de la razón existe una entidad que siente y experimenta. El debate intelectual sobre este tema no se da en un vacío académico; lo que ocurre es que no se le permite afectar a la práctica política y al estructuralismo económico que se impone a la especie en nuestros días. La obra de Antonio Damaso, “El Error de Descartes”, encaja perfectamente en el ámbito dinámico de la disertación iniciada con William James y luego continuada por Heidegger, Gadamer y, hoy en día, por Agamben.

Damasio, médico neurobiólogo, lo expone de la siguiente manera:

“…que el cuerpo, representado por el cerebro, puede llegar a ser el marco de referencia indispensable para los procesos nerviosos que experimentamos como la mente; que nuestro propio organismo, en vez de una realidad externa absoluta, se utiliza como referencia fundamental de las construcciones que hacemos del mundo que nos rodea e incluso de esa construcción que es el omnipresente sentido de la subjetividad, parte esencial de nuestras experiencias; que nuestros pensamientos más sublimes y las mejores acciones, nuestras mayores alegrías y los pesares más angustiosos, utilizan el cuerpo como vara de medir”. Y continúa diciendo: “Los fenómenos mentales sólo pueden ser comprendidos en el contexto de la interacción de un organismo con el entorno que le rodea”.

Tomemos un aspecto del modelo Damasiano, post-cerebral, y apliquémoslo a un asunto determinado.

Es obvio que la especie actúa en su propio entorno y vive dentro de una serie de entramados sociales, ambientales y personales; y el cruce de estas líneas de comunicación con sus conexiones, conforman ese lugar-cuerpo que es el escenario en el que surgen los procesos pensantes.

Parte de nuestra identidad como especie a lo largo de los siglos ha sido que, al mismo tiempo que vivimos en comunidades, hemos alcanzado un modus vivendi beneficioso que acepta vivir junto, e incluso con, lo que hemos dado en llamar animales ‘domésticos’, principalmente gatos y perros y luego caballos. Estas criaturas vivas son una parte importante del ‘nosotros’ humano.

La relación con los gatos muestra la sofisticación y complejidad de estos vínculos. Desde el punto de vista práctico, los gatos son cazadores de ratas y roedores que transmiten enfermedades infecciosas. Desde el punto de vista emocional, transmiten afecto y calor. Desde el punto de vista estético, su belleza excepcional nos afecta de manera directa: al acariciar su pelaje de capilares extremadamente finos, disminuye la presión arterial, y los egipcios los consideraban instrumentos para comunicarse con el mundo invisible. Se ha descubierto también que, cuando quieren que ser alimentados, emiten un sonido que traspasa nuestro nivel de consciencia auditiva. Lo hacemos sin saber que estamos respondiendo a una señal. Estas y otras interrelaciones vitales también tienen lugar con nuestros perros y caballos.

Los modernos chinos materialistas-ateos, que en la actualidad comienzan a dominar el sistema capitalista mundial, tienen que ser considerados como algo al margen de esta consciencia interrelacionada de la especie y, en consecuencia, privados de la posibilidad de ‘sentir’ la vida. Los chinos comen gatos, comen perros y, lo que es aún peor, están separados, existencialmente cortados, con respecto al reino de los animales. En la China de hoy en día hay espectáculos en los que el público puede ver a grandes felinos que capturan y comen las presas que les suministran. Lo más desconcertante, no es que quieran contemplar el espectáculo sino que, cuando la presa muere y es devorada, el público de desternilla de risa y fotografía todos los detalles. Desde el punto de vista existencial están al margen de los ciclos de la vida en el mundo. Un erudito Uigur me dijo una vez: “Son gente que jamás ha cocinado un huevo”. Al principio no pude entender el significado que es que viven sin criar gallinas, es decir, tienen una forma de subsistencia anterior a la del homo sapiens más desarrollado.
Si se permite la proliferación de esta condición, el resultado final será que las autoridades chinas podrán enviar a la muerte a hombres y mujeres PARA vender sus órganos vitales en los mercados mundiales. Pueden hacer desaparecer a 10.000 Uigur… y no importa. Tal y como dice el Dr. Damasio: “La disminución de las emociones puede ser un desencadenante importante del comportamiento irracional”.

¿Cuál es la cuestión, el punto, la zona en la que ocurre la fractura y puede observarse la hendidura que nos permite identificar la enfermedad que aflige a la humanidad de nuestros días? Está justo en el centro de la sociedad cristiana: su teología. En el momento en el que el acontecimiento fundamental de la religión se basó en una mentira, se traicionó al lenguaje y con ello se puso fin al discurso racional. Cuando se extendió la mentira de que el profeta Jesús (Isa, la paz sea con él) había muerto para salvar a la humanidad ofreciendo su cuerpo en sacrificio y que ello era una transacción divina, la mentira se proclamó como verdad. La presunta declaración que se hizo en la, así llamada, Última Cena: ‘Este es mi cuerpo, roto por vosotros…’ se presentaba como una transacción divina. El pan y el vino se transubstanciaban en la carne y la sangre de Dios. Es pura locura, pero bajo ella subyace el crimen global de la usura/capitalismo. Los campesinos de la España católica tienen una expresión para definir la verdad: ‘llamar al pan, pan y al vino, vino’. Dicho con otras palabras, el realismo del pueblo dice, muy a pesar de los obispos, que el sacramento que éstos celebran es un puro engaño.

Antes de seguir examinando las ramificaciones políticas de este engaño fundamental, debemos observar la verdad de esta cena de nuestro señor Jesús, hombre y profeta. Y esto es así, porque para poder salir de la crisis actual del capitalismo dependemos, no solo de poder eliminar esta mentira, sino también del establecimiento de la verdad como base del proyecto humano.

El nuevo régimen Divino que pone fin a la época de la guía judía, aparece en la primera definición del Din renovado.

Allah declara en la Surat al-Maida (5: 72):
“Son kafirun los que dicen que Allah es el Mesías hijo de María”

La cuestión se elucida aún más cuando dice (5: 73):
“Y son kafirun los que dicen: Allah es el tercero de tres, cuando no hay sino un Único Dios”

Y luego se dice en el Corán: (5: 75):
“El Mesías, hijo de Maryam, no es mas que un mensajero antes del cual ya hubo otros mensajeros. Su madre era una mujer veraz y ambos comían alimentos”

Luego nos dice la Revelación (5: 112-115):
“Y cuando dijeron los apóstoles: ¡Isa, hijo de Maryam! ¿Puede tu Señor bajar del cielo una mesa servida para nosotros? Dijo: Temed a Allah si sois creyentes. Dijeron: Queremos comer de ella, tranquilizar nuestros corazones, saber que nos has dicho la verdad y ser de los que dan testimonio de ello. Dijo Isa, hijo de Maryam: ¡Allah, Señor nuestro! Haz que baje a nosotros una mesa servida procedente del cielo, que sea para nosotros una conmemoración desde el primero hasta el último, así como un signo procedente de Ti; y provéenos, pues Tú eres el mejor de los que proveen. Dijo Allah: La haré bajar para vosotros, pero al que, después de esto, reniegue, lo castigaré con un castigo que nadie en los mundos habrá conocido”

En consecuencia, y tras el milagro de la Mesa Servida, todo aquel que declare que, gracias a la magia de los sacerdotes iniciados, el creyente está comulgando –es decir, comiendo y bebiendo la carne y la sangre, con más de dos mil años, de nuestro señor ‘Isa (Jesús), está defendiendo una mentira, una fantasía que es una forma peculiar de la locura. Tal y como dijo Hayˆyˆ Umar Vadillo: “Si aceptas que las obleas son carne y sangre y la comunión limpia tus malas acciones, es fácil aceptar que el papel y unos números codificados son un sustituto válido del oro y la plata y pueden ser aceptados como riqueza”.

Esta transferencia ‘sacramental’ –pan a carne– es lo que ha permitido la transferencia de cosas a números. Esto permitió que lo irracional ganase sobre lo racional. Devolver oro con oro era un camino hacia la esclavitud. Transferir el ‘valor’ a un documento simbólico para acabar utilizando números codificados, (los miles de millones de Madoff), establecieron los cimientos del sistema capitalista cristiano. Marx cambió el nombre de usura al de plusvalía. Era un incremento de la cantidad, no de las cosas en sí.

Así fue como se divorció el lenguaje de la transacción y la cantidad y, en consecuencia, del acontecimiento en sí. En sus ‘Cantos’, Ezra Pound señala la edad moderna con las instrucciones que el Emperador ruso Alejandro dio a Talleyrand en el Congreso de Viena de 1815: “Cambiar el significado de las palabras de una conferencia a otra”.

Y con eso se otorgó el permiso para los gulag y los campos de concentración. Pero por muy terribles que fueran, no representaban el mayor acto criminal del siglo pasado. El crimen fue el fundamento político del Estado moderno. La ruptura entre la palabra y el hecho.

Re-definir al hombre para luego destruirlo.

Los judíos eran una raza inferior… destruirlos. Alemania. La burguesía era una clase inferior… destruirla. Rusia. Camboya.

Los comunistas eran los enemigos de la democracia… destruirlos. Corea. Vietnam. (¡Mejor muertos que rojos!)

Los Talibanes son terroristas… destruirlos. Afganistán. Paquistán. Dondequiera que sea.

El Jefe estadounidense de la OTAN en Afganistán dijo que estaban allí para traer la paz y la democracia al país. Al mismo tiempo ordenaba que se bombardeasen los pueblos y se lanzaran ataques con artilugios teledirigidos. Miles de personas han muerto en Afganistán y Paquistán… para ‘liberar’ al pueblo. En China, el Estado nacional-socialista (Nazi) ha detenido (es decir, ha hecho desaparecer) a diez mil Uigur. Están acusados de ‘separatismo’. Es un crimen capital. Separarse es morir. Así pues, si intentan separarse… matarlos.

Este es el mundo de hoy en día… y esta es la psicosis global que corre paralela al calentamiento global.

Y sin embargo, todavía no es la base viral de la enfermedad; es la aceptación ciega e impotente por parte de las masas. Sonámbulos en una película de terror.

Pirandello, que junto con Ibsen representan el culmen de la literatura dramática moderna, escribió una obra en el año 1920 que se llama ‘Seis Personajes en busca de un Autor’.

La obra presenta a una compañía de teatro que está representando un drama popular bastante trivial. En el escenario vacío entra una familia llevando sus maletas y apretándose unos contra otros. Un autor ha escrito para ellos una situación desastrosa, pero la ha dejado sin terminar. Han venido al teatro para poner fin a su drama. Conforme van representando su terrible historia –que contrasta con la banalidad de la obra que representaban los actores– ésta se convierte en tragedia. Confrontados con la violencia y el suicidio que surge del drama interno, los actores piden que se detenga. Uno de los actores lo califica de fantasía; otro dice que no, que es la realidad. El director de escena les pide que vuelvan al trabajo quejándose de haber perdido toda la mañana.

Pirandello consideraba que todas sus obras era una sola a la que llamaba ‘Maskere Nude’, ‘La Máscara Desnuda’. Y según este contexto, puede considerarse como el culmen del pensamiento psiquiátrico. Está muy por encima de los escritos de Freud. ‘Seis Personajes en busca de un Autor’ puede leerse, no sólo como una investigación sobre el punto en el que el sufrimiento humano resulta insoportable, sino también como el momento crítico de la política en el que la humanidad impone su desatendido sufrimiento a las masas capitalistas.

Podemos leer los ‘Seis Personajes’ no como los Afganos muertos, sino como las víctimas postremas –los jóvenes soldados de la OTAN– que mueren en la invasión capitalista de una tierra y un pueblo inocentes. Estos jóvenes excelentes, más aún que los mismos Afganos, son las víctimas engañadas de una guerra inventada.

La OTAN es la fuerza internacional y mercenaria de los EE.UU. (al margen de todos los sistemas legales nacionales) en cuanto anfitriones de la banca basada en el dólar. En este sentido y desde el punto de vista estratégico, es vital que una base militar terrestre se establezca al lado de la frontera con China como preparación ante la guerra inevitable de China contra América y sus satélites deudores.

En 1933 Klaus Manna escribió que el crimen de su siglo no había sido el régimen Nazi, sino el que los Alemanes más cultos no actuaran para impedir la catástrofe inminente.

Hoy en día la situación es la misma: la tragedia es que los padres de los soldados de la OTAN no quieren que vivan sus hijos, no quieren tener nietos. Es el suicidio pospuesto de la humanidad. Tanto aquí como en la China Nazi. La indiferencia de las masas provoca la masacre de los inocentes.

Y mientras tanto, nuestros directores de escena nos piden que aceptemos la carnicería… la representación de la obra tiene que seguir. Obama, Sarkozy, Brown y Merkel (¡menudo grupo!), nuestros directores de escena dicen sin el menor atisbo de duda: el papel moneda y los números codificados son reales… no ha habido una crisis de la banca. Los soldados de la OTAN están defendiendo nuestra forma de vida. Los Uigur son terroristas… y separatistas. No hay relación alguna entre el calentamiento global y el capitalismo corporativo. África no tiene problema alguno; dos simpáticas estrellas judías, Madonna y Angelina, acaban cada una de adoptar a un niño pobre africano. La caridad necesita tiempo.

Una postdata a nuestro diagnóstico. En el sistema de la medicina homeopática, Hanemann definió la epidemia infecciosa como un campo de acción dominante que se manifestaba con el afloramiento específico del material viral.

La Guerra de los 30 Años fue la ‘miasma’ de la que surgió la Peste Negra bubónica.

La Primera Guerra Mundial fue la ‘miasma’ que produjo la gripe española.
Las guerras americanas de Corea y Vietnam nos dieron la ‘miasma’ que produjo el SIDA.

Y ahora, la masacre de Asia, desde los Uigur hasta los Afganos, ha hecho surgir su campo de batalla viral, correctamente llamado Gripe Porcina y renombrado, según el espíritu de la época, “H1N1”.

De momento, a nada se le llama con su nombre verdadero… ¿Hasta cuándo?

 
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