glosario de terminología islámica pensamiento

Ta, Sin, Mim
Shaykh Dr. Abdalqadir As-Sufi

En el Noble Corán, hay una Sura llamada Al-Qasas. A pesar de que, cuando se traduce su título al inglés o al español, se le da el significado de La Historia o El Relato, se puede interpretar de manera más profunda con el término Historia. Puede irse incluso más allá y asumir que indica: "Este es el significado de la Historia”.

Podríamos afirmar que, el gran desastre de nuestra época, es la incapacidad de los pueblos árabes a la hora de leer y comprender el Glorioso Corán. En Su Libro, Allah, glorificado sea, nos ha dado una guía clara y una discriminación precisa; no obstante, en todos los países árabes, sus pobladores han demostrado al mundo una falta de guía y una falta de discriminación, que están acompañadas de dos impulsos paralelos: por un lado, la carrera desbocada hacia la riqueza desmedida, como bien demuestra el paganismo desvergonzado y extravagante de Dubai, modelo faraónico de nuestros días; y por el otro, la pobreza de las masas abandonadas a su suerte en Paquistán y Turquía.

Mientras que los pobres desvalidos de estos países pueden esgrimir la excusa de la ignorancia, además de la inexistencia de fuqaha correctamente guiados, los pueblos árabes no tienen forma de soslayar la ineludible realidad: han fracasado a la hora de responder y obedecer el Mandato de Allah, glorificado sea. El Mandado ha sido pronunciado en un árabe claro.

Desde el liderazgo gangsteril de las masas anárquicas palestinas, hasta la clase tecnócrata de Iraq, amargada y sin derechos, sus quejas se pronuncian en un lenguaje en el que la sabiduría coránica brilla por su ausencia. El uso del lenguaje del ÿihad por los primeros, cuyas acciones evidencian una ignorancia total de sus reglas y parámetros, demuestra que el asunto en el que están embarcados no es en absoluto un ÿihad. El segundo grupo, que insultan al Din del Islam al autoproclamarse "musulmanes sunnitas" en una tierra donde casi todos los musulmanes están muertos y los supervivientes eran partidarios activos del régimen kafir, apoyó, de forma activa o pasiva, el genocidio de sus vecinos musulmanes kurdos y el de la masa oprimida de los seguidores de la religión Shi'a.

Allah el Excelso, dice al comienzo de la Surat al-Qasas:



"Ta, Sin, Mim.
Estos son los signos del Libro claro.

Te vamos a contar, con la verdad,
parte de las noticias de Musa y de Firaún,
para la gente que cree”.
(28: 1-2)


Debe recordarse que, cada vez que Allah muestra ejemplos en el Corán de lo que ocurrió a los antiguos Profetas, a quienes Allah conceda paz, nos está mostrando, glorificado sea, que frente a la tiranía de los kuffar, Él jamás dejó a las gentes sin la guía Divina; en ese sentido, los primeros Mensajeros son testigos enunciativos del Gran Suceso del Último Mensajero. El testimonio profético confronta y derrota el liderazgo ateo mundial. Allah indica que la gente de Iman contempla los sucesos bajo la luz profética y no con las estadísticas y la logística del intelecto kafir.

Allah, glorificado sea, continúa diciendo :



"Realmente Firaún fue un tirano altivo en la tierra.
Dividió a sus habitantes en clases
y subyugó a una parte de ellos,
degolló a sus hijos y dejó vivir a las mujeres.
Era un corruptor”.
(28: 3)

Es muy importante comprender el significado de la frase: "Era un corruptor”. Si seguimos la gran tradición de la Escuela de Madinah, la fuente más pura, utilizaremos Al-Qur'an bi'l Qur'an, método que afirma que Allah es Su único comentarista. Esto nos da una autoridad absoluta, ya que Él, glorificado sea, ha explicado que el Libro es consecuente en todas y cada una de sus partes. Justo al inicio del Libro, Allah explica este tema, en lo que podría calificarse de tono mayor, cuando declara en Al-Baqara:



"Allah les ha sellado el corazón y el oído
y en los ojos tienen un velo.
Tendrán un castigo inmenso.

Hay hombres que dicen: Creemos en Allah y en el Último Día,
pero no son creyentes.

Pretenden engañar a Allah y a los que creen,
pero sólo se engañan a sí mismos sin darse cuenta.

En sus corazones hay una enfermedad que Allah les acrecienta.
Tendrán un doloroso castigo por lo que tacharon de mentira.

Cuando se les dice: no corrompáis las cosas en la tierra,
responden: pero si sólo las hacemos mejores.

¿Acáso no son los corruptores,
aunque no se den cuenta?"
(2: 6-11)

En la naturaleza de los corruptores está presente una actitud ambivalente con respecto al Din al-Haqq. Por un lado, se burlan de la creencia en el Poder Divino, mientras, por el otro, alardean de su religión, el humanismo, que no es más que adorarse a sí mismo. No adoran lo Divino, sino la supremacía de las criaturas humanas; esto les hace adorar a sus muertos en una pseudo-religión cuyas prácticas consisten en encender velas en lugares públicos, es decir, no lo hacen en recintos dedicados a la adoración; y en guardar minutos de silencio, como si quisieran ahogar la voz de esa misma razón que defiende su postura. A fin de cuentas, su ateísmo se convierte en un Culto a los Muertos en el que se lloran los millones de personas caídas en las guerras y los campos de concentración —y esto a pesar de que eran gentes matadas por otras gentes—.

Allah, el Excelso, advierte:



"Cuando se encuentran con los que creen, les dicen: Creemos.
Pero cuando se quedan a solas con sus demonios, les dicen:
La verdad es que estamos con vosotros
y sólo queremos burlarnos”.
(2: 13)

Cuando son confrontados por los musulmanes, los corruptores afirman que están con nosotros. Dicen: "Vuestra religión es la misma que la nuestra. Vuestro Iman es como nuestro Iman, así que no nos neguéis, puesto que nosotros también tenemos Iman. Y como todas las religiones son manifestaciones del Iman, ¿acáso no se puede deducir que son todas iguales? Vamos a unirnos. Tengamos una hermandad mundial de creyentes; esto nos daría la hermandad mundial que es la base de nuestro humanismo. Uníos a nosotros, sed tolerantes y seamos todos humanistas”.

De esto se deduce que, todos esos musulmanes extraviados que se sientan con las otras "confesiones", es decir esos otros "Imanes", han abrazado la religión del humanismo, ese rechazo descarado del poder majestuoso de Allah.

La siguiente aleya dice:



"Allah se burlará de ellos
y los dejará vagar ciegamente en su insolencia desmedida”.
(2: 14)

Esto constituye una revelación deslumbrante de la verdadera naturaleza de lo que parecer ser el triunfo de los kuffar. Se éxito material, o mejor dicho, su éxito político, no es más que una burla del poder Divino. La ceguera de sus divagaciones, es que consideran un triunfo el despliegue de esa política que parece conceder a las gentes la ilusión política del autogobierno, eso que llaman democracia. Lo cierto es que eliminan el acceso a, y el gobierno de, todas las riquezas y bienes fundamentales. Van errantes porque no son capaces de ver a dónde les llevan sus políticas. Se afirma un resultado que es de hecho impredecible. Caminan ciegos porque no comprenden que, en palabras de uno de sus poetas, "justo cuando crees que estás saliendo, te metes más adentro todavía”.

"Su insolencia desmedida" es que imaginan que esta técnica política, que inventaron hace sólo doscientos años en medio de un auténtico baño de sangre, puede ahora imponerse a todo el mundo, y que éste aceptará el crimen de una usura cuyo objetivo es entregar los recursos del planeta a una pequeña oligarquía formada, tal y como afirmó el Presidente francés públicamente, por no más de trescientas personas.

En la aleya siguiente se nos dice:



"Esos son los que han cambiado la guía por el extravío;
su negocio no ha prosperado y no están guiados”.
(2: 15)

Esta aleya tiene una importancia enorme porque Allah, glorificado sea, establece una conexión que ha pasado desapercibida, no sólo para el sistema de poder kafir de nuestros días, sino también para esas naciones árabes que se han unido al sistema financiero usurero del sistema de poder mundial kafir. "… han cambiado la guía por el extravío"; indica que han negado el tawhid que reconoce que todo el poder procede de Allah, glorificado sea, y han admitido a cambio, que ese poder procede de la manipulación usurera de las llamadas "fuerzas de mercado", además de permitir que todas las transacciones estén saturadas del imperativo categórico del endeudamiento con interés. Recordemos que Allah dice que la señal del extravío es que "su negocio no ha prosperado."

Continuando con nuestro método del tomar el Corán del Corán, descubrimos lo siguiente:



"Los que comen usura no se levantarán
sino como se levanta en un ataque de locura
el que ha sido tocado por Shaytán.
Eso es porque dicen: La usura es como el comercio.
Sin embargo, Allah ha hecho lícito el comercio
y ha prohibido la usura.
Así pues, al que le llegue el aviso de su Señor y desista,
podrá quedarse con lo que esté ya consumado
y su caso se remitirá a Allah.
Pero quien reincida…
Esos son los compañeros del Fuego donde serán inmortales.
Allah hace inútil la usura
pero da incremento a lo que se da con generosidad;
Allah no ama a ningún renegado, ni a ningún malvado”.
(2: 274-275)

Aquí es donde Allah explica por qué "su negocio no ha prosperado”. Ello se debe a que la realidad fundacional de lo que hoy se llama comercio, está impulsada en realidad por los procesos activos de la riba. Esto indica, en consecuencia, que el mensaje de Allah es un mandato para practicar una 'ibada que no podrá considerarse como tal, hasta que la totalidad del proceso vital, esto es, el Din, sea totalmente Suyo. La Surat al-Fatiha indica tres caminos: el Sirat al-Mustaqim, que significa la no-participación en los instrumentos y las instituciones de la riba, esto es, la banca, el instrumento deudor que es la moneda de papel, los mercados de valores, los mercados de futuros y las estructuras de las grandes empresas. El camino de los extraviados que son, como ya hemos visto, aquellos que "vagan ciegamente", enfurecidos por el iman verdadero. Y por último, los extraviados, aquellos "cuyo negocio no ha prosperado" que significa a su vez, aquellos que consienten la participación continuada en el sistema económico usurero.

Más adelante, Allah indica la forma de evitar la práctica de la riba: abstenerse de participar en los instrumentos y las instituciones de la usura es lo que abrirá el camino hacia el Sirat al-Mustaqim. Allah el Excelso es categórico en Sus instrucciones legales a los muminún. Dice:



"Quienes creen, practican las acciones de bien,
establecen el salat y entregan el zakat,
tendrán la recompensa que les corresponda junto a su Señor
y no tendrán que temer ni se entristecerán”.
(2: 276)

Esta aleya indica el método que provocará el colapso total y la desaparición de la faz de la tierra de la estructura mundial kafir del dinero falso, la deuda con interés y las estructuras ilegales de los holdings y las grandes empresas. Allah imbuirá de poder a la gente del Iman que se adhiera al programa siguiente:

1. Acciones correctas. Significa la adopción de instituciones y prácticas comerciales que estén en consonancia con la shari'at islámica en su forma más pura, tal y como está especificada con todo detalle, y absolutamente aplicable al mundo moderno, en el Muwatta de Imam Malik y los comentarios posteriores. Las fatwas, los juicios y las prácticas permitidas por los 'ulama que están en la nómina de los gobiernos nacionales son, por definición inaceptables, puesto que emiten sus juicios para suscribir la práctica ilícita continuada de su Estado. Por ejemplo, cuando un ministro de la Casa de Dubai en el poder, fue informado por su 'alim de que las prácticas económicas fundacionales de Dubai eran una desobediencia flagrante de la ley de Allah, el ministro redujo su respuesta a una serie de gritos e improperios dirigidos contra el desgraciado erudito; al final, éste agachó la cabeza, aseguró su salario y cambió su postura para deleite del gobernante.

El tema fundamental que nos ocupa, es el comienzo del despertar islámico. En todo esto, es evidente que las naciones árabes han abrogado el contrato divino del Islam, prefiriendo en su lugar el contrato ateo del sistema bancario mundial. En la aleya siguiente Allah, el Excelso, describe su situación con toda claridad:



"Esos que rompen el pacto con Allah después de haberse comprometido.
Separan lo que Allah mandó mantener unido y corrompen en la tierra.
Esos son los perdidos”.
(2: 26)

De esto se deduce que, las "acciones correctas", representan una aplicación total, estructurada y meticulosamente diseñada, tanto en lo general como en lo particular, de las obligaciones económicas y contractuales de la shari'at. Esta shari'at islámica ha sido reducida, y no precisamente por los kuffar sino más bien por esos horribles extremistas que han adoptado las políticas y las prácticas del nihilismo ateo, —el terrorismo y los suicidas con sus bombas— y las han renombrado sencillamente como islámicas. En sus funerales, gritan "Allahu Akbar", una declaración que muchos kuffar admiten como cierta, pero no proclaman la Shahada, que es la sunna de los enterramientos y la verdad que los kuffar jamás estarán dispuestos a admitir.

2. El siguiente mandato es "establecer el salat”. Esta es una cuestión de suma importancia, ya que contiene la orden evidente de que el establecimiento del salat significa que todos sus aspectos están de acuerdo con las ordenanzas Divinas y Proféticas. De esto se deduce que esta orden no sólo implica que el permanecer en pie, el inclinarse y el postrarse se hacen según la práctica de Madinah, sino que el adab y el cuidado de las mezquitas están protegidos, lo mismo que el estatus, la autoridad y los derechos del Imam. Cuando el Estado kafir es el que nombra al Imam o le concede su permiso, ya no es un Imam aceptable. No se trata de un permiso para luchar en las calles o incluso la mezquita. La verdadera democracia de la ÿama'at es que el Imam es aceptado por la gente. Si se les impone a alguien en contra de sus deseos, lo que deben hacer es ignorarlo y hacer la oración detrás de la persona aceptada. El Imam impuesto por el Estado se está convirtiendo en el sello distintivo que caracteriza al auténtico rostro fascista de lo que hoy se autodenomina democracia. Stalin imponía los Imams, lo mismo que hace la "democracia" francesa de hoy en día.

Esto significa que la organización de la mezquita también debe ser radicalmente revisada; ello implica la derogación de los comités de las mezquitas y otras estructuras kafir de orden interno. El gobierno de las mezquitas ha sido siempre una parte del Din. Cuando el Rasul, a quien Allah bendiga y conceda paz, vio a uno de sus Compañeros colocar una lámpara de aceite en la mezquita, lo llamó Siraÿuddin. Desde ese entonces, la iluminación y la limpieza de la mezquita ha sido el honroso privilegio de un grupo de personas que pertenecen a la ÿama'at. Es absolutamente indeseable que ciertos grupos minoritarios controlen la mezquita en virtud de su riqueza, o lo que es aún peor, por la imaginaria pretensión de que es una propiedad familiar. Debe recordarse que mientras es evidente que no podemos tolerar la intromisión de los kuffar en los asuntos de la mezquita, sus Imams y sus jutbas, ésta es, precisamente, la razón que esgrimen los kuffar cuando dicen que su Din está basado en la separación entre religión y Estado. Y sin embargo, cuando conceden permiso a los Imams o imponen la lectura de sus jutbas, han unido la religión y el Estado, haciendo que la primera se someta a este último. En ese momento, la mezquita y el Imam están al servicio de los kuffar.

3. "… Y entregad el zakat”. Este tercer mandato, tan necesario para la restauración completa del Din del Islam en nuestra época, corre paralelo a nuestra decisión de restaurar el zakat, el Pilar caído del Din. Para que esto suceda, todos y cada uno de sus aspectos deben estar en consonancia con lo establecido por Allah y Su Mensajero, a quien Allah bendiga y conceda paz. En primer lugar, el zakat no se da. Es una sadaqa que se coge. Esto significa cumplir con la orden de Allah, glorificado sea, especificada en el Corán, que dice: "¡Cógelo!" Y esto a su vez indica la auténtica naturaleza orgánica del Din al-Fitra. Como ha señalado nuestro gran qadi Ibn Jaldún, el Islam, tal y como ocurrió al principio, puede partir del grupo más pequeño para luego convertirse en el imperio más grande.

La sunna de los musulmanes que están de viaje, es que antes de salir eligen a uno de ellos como Emir. El establecimiento del zakat contiene un conjunto previo de exigencias sociales. La primera es la existencia de un Emir que ordena la recaudación del zakat. La segunda es que él, junto con sus fuqaha, si los tiene, nombran los recaudadores del zakat. La elección de los recaudadores tiene sus propias directrices y restricciones. Una de las necesidades del zakat es que, cuando se recauda la riqueza, ésta no puede pagarse en papel moneda dado que: a) carece de valor intrínseco y b) no es más que un recibo incobrable de una deuda. Tenemos que comprender que, las leyes actuales de los holdings y las grandes empresas, son instrumentos para evitar el pago de los impuestos. Mientras que la responsabilidad personal es una necesidad en el Islam, en el sistema bancario es algo aborrecible. En las aleyas siguientes, Allah lo explica con más detalle:



"¡Vosotros los que creéis! Temed a Allah
y renunciad a cualquier beneficio de usura que os quede,
si sois creyentes.
Y si no lo hacéis,
sabed que Allah y Su Mensajero os han declarado la guerra.
Pero si os volvéis atrás, conservaréis vuestro capital.
Y no seréis injustos ni sufriréis injusticia”.
(2: 277-278)

El peso enorme de estas aleyas no sólo indica que se desvelarán estas cuestiones, sino que también demuestran que, los terroristas y los que creen estar luchando una guerra por medio del suicidio, en sí una derrota organizada, lejos de causar daños a los kuffar, están proporcionando el suceso necesario sin el cual el sistema kafir no podría continuar existiendo. Existen hoy día análisis políticos sumamente complejos y sofisticados que, surgiendo de los mismos kuffar, han desvelado la verdadera naturaleza del sistema democrático actual. Según afirma su crítico más brillante, Jean-Christophe Rufin en "La Dictature Libéral", el sistema capitalista global no puede continuar sin el equilibrio que proporciona la existencia de un "Otro" amenazador cuyas amenazas deben durar el tiempo suficiente para permitir que el sistema continúe con sus míticas libertades y liberalidades. Cada acto terrorista y cada nueva bomba suicida otorgan el permiso para implementar, en nombre de la democracia, el control fascista continuado de las masas del mundo. En estas dos aleyas, Allah lo explica de forma muy sencilla para que podamos comprender. Debemos tener taqwa. Tenemos que apartarnos de la riba en nuestras transacciones privadas y sociales, y tenemos que comenzar a aplicar las reglas justas del comercio. Esta es nuestra responsabilidad. Es una meta que podemos alcanzar. Irónicamente, uno de los factores que definirá la abolición del capitalismo no será la destrucción de sus gentes y edificios, sino más bien el abstenerse de participar en sus prohibidas modalidades. En mi libro titulado "Técnica del Coup de Banque", relato la historia del encuentro entre una mujer que estaba jugando y el dueño del Casino de Montecarlo.

"Al final de su vida, Zaharoff compró el Casino de Montecarlo y se casó con una princesa de la familia de los Borbones. Se cuenta que una noche, mientras miraba cómo pasaba el dinero de unas manos a otras y recordaba su juventud como cambista de dinero en Salónica —sólo que ahora, en vez de una pocas dracmas, eran millones de francos lo que entraba en sus cajas— se le acercó una dama inglesa que había tenido pérdidas enormes en las mesas de juego. "Ayúdeme Sir Basil" dijo ella "al ser Ud. dueño de todo esto seguro que sabe cómo ganar”. Zaharoff respondió con un rostro gélido: "Señora, yo sólo puedo daros un consejo. Pero no sobre cómo ganar, sino más bien cómo no perder”. "Oh, por favor, dígamelo" dijo ella embelesada. Y cerrando los ojos dijo él: "Señora mía, no juegue usted más”.

A los que siguen practicando y sosteniendo el sistema anticomercial del banquismo, se les advierte: "…sabed que Allah y Su Mensajero os han declarado la guerra”. La guerra de Allah significa que en el destino sellado de los acontecimientos futuros, algo que ellos vagando ciegamente son incapaces de predecir, serán destruidos. Los acontecimientos impredecibles del futuro son el arsenal del poder de Allah. Y la guerra "… de Su Mensajero" indica que los que siguen y obedecen a Allah en su comercio, economía, instrumentos (dinar de oro y dirham de plata) e instituciones (bayt al-mal, caravanserai, imaret), "tendrán la recompensa que les corresponde junto a su Señor" es decir, el Jardín y la Presencia del Señorío en el Otro Mundo y que, al cumplir con su obediencia, "no tendrán que temer ni se entristecerán" en este mundo, como veíamos en la aleya 276.

La segunda parte de la aleya, es la promesa contractual de Allah que afirma que la tawba activa de los muminún garantizará que no perderán su capital. Y como además ya no hacen lo incorrecto, puesto que han renunciado al sistema capitalista, serán protegidos y no sufrirán daño alguno.

Estas reflexiones nos han llevado desde la aleya Ta, Sin, Mim, donde Allah caracteriza a Faraón como "uno de los corruptores", a la forma en que Allah define la práctica que es admisible en ese contrato del Din que Él ha determinado y que es propio de la práctica económica y comercial de los muminún. Lo define en la aleya siguiente:



"Esos que rompen el contrato con Allah
después de haberse comprometido.
Separan lo que Allah mandó mantener unido y corrompen la tierra.
Esos son los perdidos”.
(2: 26)

Los que han roto el contrato que habían hecho con Allah al ser musulmanes, se encuentran en la misma situación que el gran gobernante kafir. Esto significa que faraón, los gobernantes de Dubai y Arabia y el nuevo y democrático Iraq, no sólo sus líderes sino también sus gentes, se han enfrentado al Mandato Divino. Es decir, han pasado del Din del Islam a la Millat Unificada del Kufr.

Y así es como podemos afirmar que las trescientas personas que forman la élite bancaria y gobiernan el mundo de nuestros días están comprometidos con un programa unificado de desobediencia a Allah y a Su Mensajero, a quien Allah bendiga y conceda paz. Pero también los terroristas, la población de Dubai, el liderazgo político de los poderes occidentales e incluso las Organizaciones Internacionales de Ayuda Humanitaria —todos han decidido unir sus esfuerzos para mantener la desastrosa condición actual de la humanidad—. La resistencia militar es una locura suicida, lo mismo que el suicidio del que se inmola con una bomba pegada al cuerpo. Lo que hace falta es que los muminún, que gracias a su temor de Allah saben que deben presentarse en el Yawm al-Qiyama con un Libro satisfactorio, inicien desde este mismo momento los procedimientos que sin duda atraerán las burlas de los pragmáticos kuffar, pero que traerán la luz donde hay oscuridad y servirán para educar a una generación nueva que ha llegado al mundo trayendo consigo la fitra de su novedad, y con ello, la posibilidad de vivir lo suficiente como para ver la restauración del Islam.

La noble elite que Allah en Su gloria elige en cada época para que renueve el Din, será la compuesta por los muminún que se aferran al Din y se nutren de las fuentes originales que constituyen las pruebas verídicas del Din. En el pasado hemos visto, una y otra vez, cómo los tiranos arrebataban el Din de nuestras manos. Hemos visto en peligro a Makkah, a la Ka'aba e incluso a la Piedra Negra. Hemos visto cómo la destrucción de la sucesión dinástica hizo que el Califato cambiase de nombre. Hemos visto al Califato —no abolido, puesto que ningún kafir puede hacer tal cosa— expulsado de su hogar histórico en Estambul. Hemos visto cómo al principio los árabes toleraban, luego seguían y por fin se aprovechaban de las falsas doctrina de los wahhabis. Hemos visto al rey árabe, colocado en su trono por los kuffar, confrontado por la guerra civil alentada por su propio pueblo porque su régimen se había desviado de los desviadores.

Y hoy contemplamos la triple humillación del pueblo iraquí. Y con esto no me estoy refiriendo a la entidad shi'a, puesto que es un tema diferente. A fin de cuentas han conseguido un respiro en la espantosa persecución a la que estaban siendo sometidos; pero su precio es la indicación histórica que muestra cómo la religión shi'a está empezando a amoldarse al sistema mundial. Podemos comprender a los shi'a del mismo modo que podemos comprender a los kurdos; sus recientes persecuciones nos hacen pensar que cometieron un terrible error. Pero en lo que respecta a la población árabe de las ciudades —el antiguo hogar de un gran califato, de grandes fuqaha, de Imams de la shari'at y de la haqiqa, del Imam Abu Hanifa y del Imam Ÿunaid, que Allah esté complacido con ambos— es urgente que confronten la amargura de su traición a Allah, glorificado sea, a Su Mensajero, a quien Allah bendiga y conceda paz, al Din del Islam y al desvergonzado bayat que en su día juraron a Saddam, el dictador kafir. Esta cuádruple traición se ha visto culminada con una quinta y última: su obediencia abyecta y codiciosa a la Millat de kufr.

Es posible que, cuando los oímos regocijarse con sus ilusiones democráticas, agachemos la cabeza aceptando su sumisión a la Dictadura Liberal. Pero lo que rechazamos con furor es el ultraje definitivo: que utilizando el nombre con el que los describen los gobiernos y los medios de comunicación occidentales, se atrevan a llamarse "musulmanes sunnitas”. Los kuffar lo llamaron el Islam Sunnita a fin de legitimizar su resistencia pasiva ante, e incluso la exaltación de, la Shi'a y su liderazgo.

Allah el Majestuoso, declara en la Surat al-Ma'ida:


"Hoy los kuffar han perdido las esperanzas de acabar con vuestro Din.
Nos los temáis a ellos, temedme a Mí.
Hoy os he completado vuestro Din,
he culminado Mi bendición sobre vosotros
y os he aceptado complacido el Islam como Din”.
(5: 4)

De esta aleya triunfante obtenemos las fuerzas necesarias para contemplar los acontecimientos actuales en Iraq, ese lugar donde ningún grupo o partido ha izado la bandera del Islam. Y sin embargo, seguiremos albergando la renovada esperanza de que, a partir de lo que está ocurriendo, se llegará a un momento crucial para la Gran Nación musulmana. Allah con Su misericordia nos hace recordar en la Surat al-Inshirah:


"¿Acáso no te hemos abierto el pecho?
¿Y te hemos librado de la carga
que pesaba sobre tu espalda
y hemos puesto tu mención en un lugar elevado?
Porque es cierto que junto a la dificultad hay facilidad.
Sí, junto a la dificultad hay facilidad.
Así pues, cuando hayas acabado, esfuérzate por más
y a tu Señor anhela”.
(94: 1-8)

 
glosario de terminología islámica pensamiento