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Ta, Sin, Mim
Shaykh Dr. Abdalqadir As-Sufi
En el Noble Corán, hay una Sura llamada Al-Qasas. A pesar
de que, cuando se traduce su título al inglés o al
español, se le da el significado de La Historia o El Relato,
se puede interpretar de manera más profunda con el término
Historia. Puede irse incluso más allá y asumir que
indica: "Este es el significado de la Historia”.
Podríamos afirmar que, el gran desastre de nuestra época,
es la incapacidad de los pueblos árabes a la hora de leer
y comprender el Glorioso Corán. En Su Libro, Allah, glorificado
sea, nos ha dado una guía clara y una discriminación
precisa; no obstante, en todos los países árabes,
sus pobladores han demostrado al mundo una falta de guía
y una falta de discriminación, que están acompañadas
de dos impulsos paralelos: por un lado, la carrera desbocada hacia
la riqueza desmedida, como bien demuestra el paganismo desvergonzado
y extravagante de Dubai, modelo faraónico de nuestros días;
y por el otro, la pobreza de las masas abandonadas a su suerte en
Paquistán y Turquía.
Mientras que los pobres desvalidos de estos países pueden
esgrimir la excusa de la ignorancia, además de la inexistencia
de fuqaha correctamente guiados, los pueblos árabes no tienen
forma de soslayar la ineludible realidad: han fracasado a la hora
de responder y obedecer el Mandato de Allah, glorificado sea. El
Mandado ha sido pronunciado en un árabe claro.
Desde el liderazgo gangsteril de las masas anárquicas palestinas,
hasta la clase tecnócrata de Iraq, amargada y sin derechos,
sus quejas se pronuncian en un lenguaje en el que la sabiduría
coránica brilla por su ausencia. El uso del lenguaje del
ÿihad por los primeros, cuyas acciones evidencian una ignorancia
total de sus reglas y parámetros, demuestra que el asunto
en el que están embarcados no es en absoluto un ÿihad.
El segundo grupo, que insultan al Din del Islam al autoproclamarse
"musulmanes sunnitas" en una tierra donde casi todos los
musulmanes están muertos y los supervivientes eran partidarios
activos del régimen kafir, apoyó, de forma activa
o pasiva, el genocidio de sus vecinos musulmanes kurdos y el de
la masa oprimida de los seguidores de la religión Shi'a.
Allah el Excelso, dice al comienzo de la Surat al-Qasas:

"Ta, Sin, Mim.
Estos son los signos del Libro claro.
Te vamos a contar, con la verdad,
parte de las noticias de Musa y de Firaún,
para la gente que cree”. (28: 1-2)
Debe recordarse que, cada vez que Allah muestra ejemplos en el Corán
de lo que ocurrió a los antiguos Profetas, a quienes Allah
conceda paz, nos está mostrando, glorificado sea, que frente
a la tiranía de los kuffar, Él jamás dejó
a las gentes sin la guía Divina; en ese sentido, los primeros
Mensajeros son testigos enunciativos del Gran Suceso del Último
Mensajero. El testimonio profético confronta y derrota el
liderazgo ateo mundial. Allah indica que la gente de Iman contempla
los sucesos bajo la luz profética y no con las estadísticas
y la logística del intelecto kafir.
Allah, glorificado sea, continúa diciendo :

"Realmente Firaún fue un tirano altivo en la tierra.
Dividió a sus habitantes en clases
y subyugó a una parte de ellos,
degolló a sus hijos y dejó vivir a las mujeres.
Era un corruptor”. (28: 3) Es
muy importante comprender el significado de la frase: "Era
un corruptor”. Si seguimos la gran tradición de la
Escuela de Madinah, la fuente más pura, utilizaremos Al-Qur'an
bi'l Qur'an, método que afirma que Allah es Su único
comentarista. Esto nos da una autoridad absoluta, ya que Él,
glorificado sea, ha explicado que el Libro es consecuente en todas
y cada una de sus partes. Justo al inicio del Libro, Allah explica
este tema, en lo que podría calificarse de tono mayor, cuando
declara en Al-Baqara:

"Allah les ha sellado el corazón y el oído
y en los ojos tienen un velo.
Tendrán un castigo inmenso.
Hay hombres que dicen: Creemos en Allah y en el Último Día,
pero no son creyentes.
Pretenden engañar a Allah y a los que creen,
pero sólo se engañan a sí mismos sin darse cuenta.
En sus corazones hay una enfermedad que Allah les acrecienta.
Tendrán un doloroso castigo por lo que tacharon de mentira.
Cuando se les dice: no corrompáis las cosas en la tierra,
responden: pero si sólo las hacemos mejores.
¿Acáso no son los corruptores,
aunque no se den cuenta?" (2: 6-11) En
la naturaleza de los corruptores está presente una actitud
ambivalente con respecto al Din al-Haqq. Por un lado, se burlan
de la creencia en el Poder Divino, mientras, por el otro, alardean
de su religión, el humanismo, que no es más que adorarse
a sí mismo. No adoran lo Divino, sino la supremacía
de las criaturas humanas; esto les hace adorar a sus muertos en
una pseudo-religión cuyas prácticas consisten en encender
velas en lugares públicos, es decir, no lo hacen en recintos
dedicados a la adoración; y en guardar minutos de silencio,
como si quisieran ahogar la voz de esa misma razón que defiende
su postura. A fin de cuentas, su ateísmo se convierte en
un Culto a los Muertos en el que se lloran los millones de personas
caídas en las guerras y los campos de concentración
—y esto a pesar de que eran gentes matadas por otras gentes—.
Allah, el Excelso, advierte:

"Cuando se encuentran con los que creen, les dicen: Creemos.
Pero cuando se quedan a solas con sus demonios, les dicen:
La verdad es que estamos con vosotros
y sólo queremos burlarnos”. (2: 13) Cuando
son confrontados por los musulmanes, los corruptores afirman que
están con nosotros. Dicen: "Vuestra religión
es la misma que la nuestra. Vuestro Iman es como nuestro Iman, así
que no nos neguéis, puesto que nosotros también tenemos
Iman. Y como todas las religiones son manifestaciones del Iman,
¿acáso no se puede deducir que son todas iguales?
Vamos a unirnos. Tengamos una hermandad mundial de creyentes; esto
nos daría la hermandad mundial que es la base de nuestro
humanismo. Uníos a nosotros, sed tolerantes y seamos todos
humanistas”.
De esto se deduce que, todos esos musulmanes extraviados que se
sientan con las otras "confesiones", es decir esos otros
"Imanes", han abrazado la religión del humanismo,
ese rechazo descarado del poder majestuoso de Allah.
La siguiente aleya dice:

"Allah se burlará de ellos
y los dejará vagar ciegamente en su insolencia desmedida”.
(2: 14) Esto
constituye una revelación deslumbrante de la verdadera naturaleza
de lo que parecer ser el triunfo de los kuffar. Se éxito
material, o mejor dicho, su éxito político, no es
más que una burla del poder Divino. La ceguera de sus divagaciones,
es que consideran un triunfo el despliegue de esa política
que parece conceder a las gentes la ilusión política
del autogobierno, eso que llaman democracia. Lo cierto es que eliminan
el acceso a, y el gobierno de, todas las riquezas y bienes fundamentales.
Van errantes porque no son capaces de ver a dónde les llevan
sus políticas. Se afirma un resultado que es de hecho impredecible.
Caminan ciegos porque no comprenden que, en palabras de uno de sus
poetas, "justo cuando crees que estás saliendo, te metes
más adentro todavía”.
"Su insolencia desmedida" es que imaginan que esta técnica
política, que inventaron hace sólo doscientos años
en medio de un auténtico baño de sangre, puede ahora
imponerse a todo el mundo, y que éste aceptará el
crimen de una usura cuyo objetivo es entregar los recursos del planeta
a una pequeña oligarquía formada, tal y como afirmó
el Presidente francés públicamente, por no más
de trescientas personas.
En la aleya siguiente se nos dice:

"Esos son los que han cambiado la guía por el extravío;
su negocio no ha prosperado y no están guiados”.
(2: 15) Esta
aleya tiene una importancia enorme porque Allah, glorificado sea,
establece una conexión que ha pasado desapercibida, no sólo
para el sistema de poder kafir de nuestros días, sino también
para esas naciones árabes que se han unido al sistema financiero
usurero del sistema de poder mundial kafir. "… han cambiado
la guía por el extravío"; indica que han negado
el tawhid que reconoce que todo el poder procede de Allah, glorificado
sea, y han admitido a cambio, que ese poder procede de la manipulación
usurera de las llamadas "fuerzas de mercado", además
de permitir que todas las transacciones estén saturadas del
imperativo categórico del endeudamiento con interés.
Recordemos que Allah dice que la señal del extravío
es que "su negocio no ha prosperado."
Continuando con nuestro método del tomar el Corán
del Corán, descubrimos lo siguiente:

"Los que comen usura no se levantarán
sino como se levanta en un ataque de locura
el que ha sido tocado por Shaytán.
Eso es porque dicen: La usura es como el comercio.
Sin embargo, Allah ha hecho lícito el comercio
y ha prohibido la usura.
Así pues, al que le llegue el aviso de su Señor y desista,
podrá quedarse con lo que esté ya consumado
y su caso se remitirá a Allah.
Pero quien reincida…
Esos son los compañeros del Fuego donde serán inmortales.
Allah hace inútil la usura
pero da incremento a lo que se da con generosidad;
Allah no ama a ningún renegado, ni a ningún malvado”.
(2: 274-275) Aquí
es donde Allah explica por qué "su negocio no ha prosperado”.
Ello se debe a que la realidad fundacional de lo que hoy se llama
comercio, está impulsada en realidad por los procesos activos
de la riba. Esto indica, en consecuencia, que el mensaje de Allah
es un mandato para practicar una 'ibada que no podrá considerarse
como tal, hasta que la totalidad del proceso vital, esto es, el
Din, sea totalmente Suyo. La Surat al-Fatiha indica tres caminos:
el Sirat al-Mustaqim, que significa la no-participación en
los instrumentos y las instituciones de la riba, esto es, la banca,
el instrumento deudor que es la moneda de papel, los mercados de
valores, los mercados de futuros y las estructuras de las grandes
empresas. El camino de los extraviados que son, como ya hemos visto,
aquellos que "vagan ciegamente", enfurecidos por el iman
verdadero. Y por último, los extraviados, aquellos "cuyo
negocio no ha prosperado" que significa a su vez, aquellos
que consienten la participación continuada en el sistema
económico usurero.
Más adelante, Allah indica la forma de evitar la práctica
de la riba: abstenerse de participar en los instrumentos y las instituciones
de la usura es lo que abrirá el camino hacia el Sirat al-Mustaqim.
Allah el Excelso es categórico en Sus instrucciones legales
a los muminún. Dice:

"Quienes creen, practican las acciones de bien,
establecen el salat y entregan el zakat,
tendrán la recompensa que les corresponda junto a su Señor
y no tendrán que temer ni se entristecerán”.
(2: 276) Esta
aleya indica el método que provocará el colapso total
y la desaparición de la faz de la tierra de la estructura
mundial kafir del dinero falso, la deuda con interés y las
estructuras ilegales de los holdings y las grandes empresas. Allah
imbuirá de poder a la gente del Iman que se adhiera al programa
siguiente:
1. Acciones correctas. Significa la adopción
de instituciones y prácticas comerciales que estén
en consonancia con la shari'at islámica en su forma más
pura, tal y como está especificada con todo detalle, y absolutamente
aplicable al mundo moderno, en el Muwatta de Imam Malik y los comentarios
posteriores. Las fatwas, los juicios y las prácticas permitidas
por los 'ulama que están en la nómina de los gobiernos
nacionales son, por definición inaceptables, puesto que emiten
sus juicios para suscribir la práctica ilícita continuada
de su Estado. Por ejemplo, cuando un ministro de la Casa de Dubai
en el poder, fue informado por su 'alim de que las prácticas
económicas fundacionales de Dubai eran una desobediencia
flagrante de la ley de Allah, el ministro redujo su respuesta a
una serie de gritos e improperios dirigidos contra el desgraciado
erudito; al final, éste agachó la cabeza, aseguró
su salario y cambió su postura para deleite del gobernante.
El tema fundamental que nos ocupa, es el comienzo del despertar
islámico. En todo esto, es evidente que las naciones árabes
han abrogado el contrato divino del Islam, prefiriendo en su lugar
el contrato ateo del sistema bancario mundial. En la aleya siguiente
Allah, el Excelso, describe su situación con toda claridad:

"Esos que rompen el pacto con Allah después de haberse
comprometido.
Separan lo que Allah mandó mantener unido y corrompen en la
tierra.
Esos son los perdidos”. (2: 26) De
esto se deduce que, las "acciones correctas", representan
una aplicación total, estructurada y meticulosamente diseñada,
tanto en lo general como en lo particular, de las obligaciones económicas
y contractuales de la shari'at. Esta shari'at islámica ha
sido reducida, y no precisamente por los kuffar sino más
bien por esos horribles extremistas que han adoptado las políticas
y las prácticas del nihilismo ateo, —el terrorismo
y los suicidas con sus bombas— y las han renombrado sencillamente
como islámicas. En sus funerales, gritan "Allahu Akbar",
una declaración que muchos kuffar admiten como cierta, pero
no proclaman la Shahada, que es la sunna de los enterramientos y
la verdad que los kuffar jamás estarán dispuestos
a admitir.
2. El siguiente mandato es "establecer el salat”.
Esta es una cuestión de suma importancia, ya que contiene
la orden evidente de que el establecimiento del salat significa
que todos sus aspectos están de acuerdo con las ordenanzas
Divinas y Proféticas. De esto se deduce que esta orden no
sólo implica que el permanecer en pie, el inclinarse y el
postrarse se hacen según la práctica de Madinah, sino
que el adab y el cuidado de las mezquitas están protegidos,
lo mismo que el estatus, la autoridad y los derechos del Imam. Cuando
el Estado kafir es el que nombra al Imam o le concede su permiso,
ya no es un Imam aceptable. No se trata de un permiso para luchar
en las calles o incluso la mezquita. La verdadera democracia de
la ÿama'at es que el Imam es aceptado por la gente. Si se les
impone a alguien en contra de sus deseos, lo que deben hacer es
ignorarlo y hacer la oración detrás de la persona
aceptada. El Imam impuesto por el Estado se está convirtiendo
en el sello distintivo que caracteriza al auténtico rostro
fascista de lo que hoy se autodenomina democracia. Stalin imponía
los Imams, lo mismo que hace la "democracia" francesa
de hoy en día.
Esto significa que la organización de la mezquita también
debe ser radicalmente revisada; ello implica la derogación
de los comités de las mezquitas y otras estructuras kafir
de orden interno. El gobierno de las mezquitas ha sido siempre una
parte del Din. Cuando el Rasul, a quien Allah bendiga y conceda
paz, vio a uno de sus Compañeros colocar una lámpara
de aceite en la mezquita, lo llamó Siraÿuddin. Desde
ese entonces, la iluminación y la limpieza de la mezquita
ha sido el honroso privilegio de un grupo de personas que pertenecen
a la ÿama'at. Es absolutamente indeseable que ciertos grupos
minoritarios controlen la mezquita en virtud de su riqueza, o lo
que es aún peor, por la imaginaria pretensión de que
es una propiedad familiar. Debe recordarse que mientras es evidente
que no podemos tolerar la intromisión de los kuffar en los
asuntos de la mezquita, sus Imams y sus jutbas, ésta es,
precisamente, la razón que esgrimen los kuffar cuando dicen
que su Din está basado en la separación entre religión
y Estado. Y sin embargo, cuando conceden permiso a los Imams o imponen
la lectura de sus jutbas, han unido la religión y el Estado,
haciendo que la primera se someta a este último. En ese momento,
la mezquita y el Imam están al servicio de los kuffar.
3. "… Y entregad el zakat”. Este
tercer mandato, tan necesario para la restauración completa
del Din del Islam en nuestra época, corre paralelo a nuestra
decisión de restaurar el zakat, el Pilar caído del
Din. Para que esto suceda, todos y cada uno de sus aspectos deben
estar en consonancia con lo establecido por Allah y Su Mensajero,
a quien Allah bendiga y conceda paz. En primer lugar, el zakat no
se da. Es una sadaqa que se coge. Esto significa cumplir con la
orden de Allah, glorificado sea, especificada en el Corán,
que dice: "¡Cógelo!" Y esto a su vez indica
la auténtica naturaleza orgánica del Din al-Fitra.
Como ha señalado nuestro gran qadi Ibn Jaldún, el
Islam, tal y como ocurrió al principio, puede partir del
grupo más pequeño para luego convertirse en el imperio
más grande.
La sunna de los musulmanes que están de viaje, es que antes
de salir eligen a uno de ellos como Emir. El establecimiento del
zakat contiene un conjunto previo de exigencias sociales. La primera
es la existencia de un Emir que ordena la recaudación del
zakat. La segunda es que él, junto con sus fuqaha, si los
tiene, nombran los recaudadores del zakat. La elección de
los recaudadores tiene sus propias directrices y restricciones.
Una de las necesidades del zakat es que, cuando se recauda la riqueza,
ésta no puede pagarse en papel moneda dado que: a)
carece de valor intrínseco y b) no es más
que un recibo incobrable de una deuda. Tenemos que comprender que,
las leyes actuales de los holdings y las grandes empresas, son instrumentos
para evitar el pago de los impuestos. Mientras que la responsabilidad
personal es una necesidad en el Islam, en el sistema bancario es
algo aborrecible. En las aleyas siguientes, Allah lo explica con
más detalle:

"¡Vosotros los que creéis! Temed a Allah
y renunciad a cualquier beneficio de usura que os quede,
si sois creyentes.
Y si no lo hacéis,
sabed que Allah y Su Mensajero os han declarado la guerra.
Pero si os volvéis atrás, conservaréis vuestro
capital.
Y no seréis injustos ni sufriréis injusticia”.
(2: 277-278) El
peso enorme de estas aleyas no sólo indica que se desvelarán
estas cuestiones, sino que también demuestran que, los terroristas
y los que creen estar luchando una guerra por medio del suicidio,
en sí una derrota organizada, lejos de causar daños
a los kuffar, están proporcionando el suceso necesario sin
el cual el sistema kafir no podría continuar existiendo.
Existen hoy día análisis políticos sumamente
complejos y sofisticados que, surgiendo de los mismos kuffar, han
desvelado la verdadera naturaleza del sistema democrático
actual. Según afirma su crítico más brillante,
Jean-Christophe Rufin en "La Dictature Libéral",
el sistema capitalista global no puede continuar sin el equilibrio
que proporciona la existencia de un "Otro" amenazador
cuyas amenazas deben durar el tiempo suficiente para permitir que
el sistema continúe con sus míticas libertades y liberalidades.
Cada acto terrorista y cada nueva bomba suicida otorgan el permiso
para implementar, en nombre de la democracia, el control fascista
continuado de las masas del mundo. En estas dos aleyas, Allah lo
explica de forma muy sencilla para que podamos comprender. Debemos
tener taqwa. Tenemos que apartarnos de la riba en nuestras transacciones
privadas y sociales, y tenemos que comenzar a aplicar las reglas
justas del comercio. Esta es nuestra responsabilidad. Es una meta
que podemos alcanzar. Irónicamente, uno de los factores que
definirá la abolición del capitalismo no será
la destrucción de sus gentes y edificios, sino más
bien el abstenerse de participar en sus prohibidas modalidades.
En mi libro titulado "Técnica del Coup de Banque",
relato la historia del encuentro entre una mujer que estaba jugando
y el dueño del Casino de Montecarlo.
"Al final de su vida, Zaharoff compró el Casino de Montecarlo
y se casó con una princesa de la familia de los Borbones.
Se cuenta que una noche, mientras miraba cómo pasaba el dinero
de unas manos a otras y recordaba su juventud como cambista de dinero
en Salónica —sólo que ahora, en vez de una pocas
dracmas, eran millones de francos lo que entraba en sus cajas—
se le acercó una dama inglesa que había tenido pérdidas
enormes en las mesas de juego. "Ayúdeme Sir Basil"
dijo ella "al ser Ud. dueño de todo esto seguro que
sabe cómo ganar”. Zaharoff respondió con un
rostro gélido: "Señora, yo sólo puedo
daros un consejo. Pero no sobre cómo ganar, sino más
bien cómo no perder”. "Oh, por favor, dígamelo"
dijo ella embelesada. Y cerrando los ojos dijo él: "Señora
mía, no juegue usted más”.
A los que siguen practicando y sosteniendo el sistema anticomercial
del banquismo, se les advierte: "…sabed que Allah y Su
Mensajero os han declarado la guerra”. La guerra de Allah
significa que en el destino sellado de los acontecimientos futuros,
algo que ellos vagando ciegamente son incapaces de predecir, serán
destruidos. Los acontecimientos impredecibles del futuro son el
arsenal del poder de Allah. Y la guerra "… de Su Mensajero"
indica que los que siguen y obedecen a Allah en su comercio, economía,
instrumentos (dinar de oro y dirham de plata) e instituciones (bayt
al-mal, caravanserai, imaret), "tendrán la recompensa
que les corresponde junto a su Señor" es decir, el Jardín
y la Presencia del Señorío en el Otro Mundo y que,
al cumplir con su obediencia, "no tendrán que
temer ni se entristecerán" en este mundo, como
veíamos en la aleya 276.
La segunda parte de la aleya, es la promesa contractual de Allah
que afirma que la tawba activa de los muminún garantizará
que no perderán su capital. Y como además ya no hacen
lo incorrecto, puesto que han renunciado al sistema capitalista,
serán protegidos y no sufrirán daño alguno.
Estas reflexiones nos han llevado desde la aleya Ta, Sin, Mim, donde
Allah caracteriza a Faraón como "uno de los corruptores",
a la forma en que Allah define la práctica que es admisible
en ese contrato del Din que Él ha determinado y que es propio
de la práctica económica y comercial de los muminún.
Lo define en la aleya siguiente:

"Esos que rompen el contrato con Allah
después de haberse comprometido.
Separan lo que Allah mandó mantener unido y corrompen la tierra.
Esos son los perdidos”. (2: 26) Los
que han roto el contrato que habían hecho con Allah al ser
musulmanes, se encuentran en la misma situación que el gran
gobernante kafir. Esto significa que faraón, los gobernantes
de Dubai y Arabia y el nuevo y democrático Iraq, no sólo
sus líderes sino también sus gentes, se han enfrentado
al Mandato Divino. Es decir, han pasado del Din del Islam a la Millat
Unificada del Kufr.
Y así es como podemos afirmar que las trescientas personas
que forman la élite bancaria y gobiernan el mundo de nuestros
días están comprometidos con un programa unificado
de desobediencia a Allah y a Su Mensajero, a quien Allah bendiga
y conceda paz. Pero también los terroristas, la población
de Dubai, el liderazgo político de los poderes occidentales
e incluso las Organizaciones Internacionales de Ayuda Humanitaria
—todos han decidido unir sus esfuerzos para mantener la desastrosa
condición actual de la humanidad—. La resistencia militar
es una locura suicida, lo mismo que el suicidio del que se inmola
con una bomba pegada al cuerpo. Lo que hace falta es que los muminún,
que gracias a su temor de Allah saben que deben presentarse en el
Yawm al-Qiyama con un Libro satisfactorio, inicien desde este mismo
momento los procedimientos que sin duda atraerán las burlas
de los pragmáticos kuffar, pero que traerán la luz
donde hay oscuridad y servirán para educar a una generación
nueva que ha llegado al mundo trayendo consigo la fitra de su novedad,
y con ello, la posibilidad de vivir lo suficiente como para ver
la restauración del Islam.
La noble elite que Allah en Su gloria elige en cada época
para que renueve el Din, será la compuesta por los muminún
que se aferran al Din y se nutren de las fuentes originales que
constituyen las pruebas verídicas del Din. En el pasado hemos
visto, una y otra vez, cómo los tiranos arrebataban el Din
de nuestras manos. Hemos visto en peligro a Makkah, a la Ka'aba
e incluso a la Piedra Negra. Hemos visto cómo la destrucción
de la sucesión dinástica hizo que el Califato cambiase
de nombre. Hemos visto al Califato —no abolido, puesto que
ningún kafir puede hacer tal cosa— expulsado de su
hogar histórico en Estambul. Hemos visto cómo al principio
los árabes toleraban, luego seguían y por fin se aprovechaban
de las falsas doctrina de los wahhabis. Hemos visto al rey árabe,
colocado en su trono por los kuffar, confrontado por la guerra civil
alentada por su propio pueblo porque su régimen se había
desviado de los desviadores.
Y hoy contemplamos la triple humillación del pueblo iraquí.
Y con esto no me estoy refiriendo a la entidad shi'a, puesto que
es un tema diferente. A fin de cuentas han conseguido un respiro
en la espantosa persecución a la que estaban siendo sometidos;
pero su precio es la indicación histórica que muestra
cómo la religión shi'a está empezando a amoldarse
al sistema mundial. Podemos comprender a los shi'a del mismo modo
que podemos comprender a los kurdos; sus recientes persecuciones
nos hacen pensar que cometieron un terrible error. Pero en lo que
respecta a la población árabe de las ciudades —el
antiguo hogar de un gran califato, de grandes fuqaha, de Imams de
la shari'at y de la haqiqa, del Imam Abu Hanifa y del Imam Ÿunaid,
que Allah esté complacido con ambos— es urgente que
confronten la amargura de su traición a Allah, glorificado
sea, a Su Mensajero, a quien Allah bendiga y conceda paz, al Din
del Islam y al desvergonzado bayat que en su día juraron
a Saddam, el dictador kafir. Esta cuádruple traición
se ha visto culminada con una quinta y última: su obediencia
abyecta y codiciosa a la Millat de kufr.
Es posible que, cuando los oímos regocijarse con sus ilusiones
democráticas, agachemos la cabeza aceptando su sumisión
a la Dictadura Liberal. Pero lo que rechazamos con furor es el ultraje
definitivo: que utilizando el nombre con el que los describen los
gobiernos y los medios de comunicación occidentales, se atrevan
a llamarse "musulmanes sunnitas”. Los kuffar lo llamaron
el Islam Sunnita a fin de legitimizar su resistencia pasiva ante,
e incluso la exaltación de, la Shi'a y su liderazgo.
Allah el Majestuoso, declara en la Surat al-Ma'ida:

"Hoy los kuffar han perdido las esperanzas de acabar con vuestro
Din.
Nos los temáis a ellos, temedme a Mí.
Hoy os he completado vuestro Din,
he culminado Mi bendición sobre vosotros
y os he aceptado complacido el Islam como Din”. (5:
4) De
esta aleya triunfante obtenemos las fuerzas necesarias para contemplar
los acontecimientos actuales en Iraq, ese lugar donde ningún
grupo o partido ha izado la bandera del Islam. Y sin embargo, seguiremos
albergando la renovada esperanza de que, a partir de lo que está
ocurriendo, se llegará a un momento crucial para la Gran
Nación musulmana. Allah con Su misericordia nos hace recordar
en la Surat al-Inshirah:

"¿Acáso no te hemos abierto el pecho?
¿Y te hemos librado de la carga
que pesaba sobre tu espalda
y hemos puesto tu mención en un lugar elevado?
Porque es cierto que junto a la dificultad hay facilidad.
Sí, junto a la dificultad hay facilidad.
Así pues, cuando hayas acabado, esfuérzate por más
y a tu Señor anhela”. (94: 1-8)
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