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Tolerancia,
las ADM
(Armas de Destrucción Masiva) kafir
por Shaykh Dr. Abdalqadir As-Sufi
A
finales de Febrero, en Jakarta, se celebró una Conferencia
Internacional para eruditos islámicos que se anunció
“por la necesidad de mejorar el respeto a los principios Islámicos”.
Ya hemos indicado que actualmente los kuffar están utilizando
una dialéctica en la que orquestan los dos elementos opuestos
para llegar a las conclusiones que ellos desean. Esta dialéctica
que hemos denominado Ismailismo Político, adecuada para la
época presente, está resultando ser la desviación
más oportuna que se aparta del Islam. La tesis es desencadenar
una serie de actos de terror tan espantosos que al final conduzcan
al grupo acusado de terror, indignado y agotado, hacia su opuesto.
La antítesis se le brinda entonces a la comunidad acusada
y ya avergonzada. La deseada solución que surge, que nos
exige ser racionales tras el caos, y justos tras la injusticia,
se nos propone en la forma de tolérance. Es preferible que
utilicemos el término con su ortografía francesa,
ya que fue conscientemente concebida como uno de los poderosos instrumentos
del emergente estado ateo que siguió a la Revolución
Francesa. Es una doctrina significativamente irracional, aunque
se haga pasar por lo contrario. Si se examina, está claro
que es un poderoso instrumento dirigido contra un grupo para subvertirlo
a la estructura de valores del grupo contrario. En otras palabras,
tiene una dinámica unidireccional. Con esto queremos decir
que la doctrina de la tolerancia ordena al grupo acusado: “¡toleradnos!”.
Esta afirmación contiene la imposibilidad intrínseca
de invertir el proceso, lo que posibilitaría al grupo que
demanda tolerancia ofrecer tolerancia al grupo acusado. Es vital
que se entienda esto: “Vosotros debéis tolerarnos,
pero vuestra posición es intolerable porque intentáis
subvertirnos por medio del terror”.
Lo
que se deduce de este proceso es que la síntesis deseada
es de hecho la abolición de la comunidad culpable, bien por
su eliminación en una guerra aparentemente justa, la “Guerra
contra el Terror”, o por su total asimilación en la
que no quedará ningún signo distintivo que sobreviva
a la dialéctica.
La llamada Guerra contra el Terror, desde un punto de vista materialista,
resulta fascinante puesto que comunidad, con la aprobación
de todos sus miembros, está dispuesta a desatar sobre su
enemigo toda el arsenal tecnológico disponible, la fuerza
total de una policía secreta internacional, y especialmente
a renunciar a sus propios protocolos de libertad individual, que
con tanta dificultad y esfuerzo habían conquistado. En el
otro bando, los terroristas sólo cuentan con sus propios
cuerpos que estan dispuestos para hacer estallar en el campo enemigo,
dejando tras de sí a sus propias comunidades con las desastrosas
consecuencias que siguen al suicidio.
De acuerdo con la posición Islámica, que no es debatible,
cualquier musulmán que cometa suicido va al Fuego. Si volvemos
a la aplicación de la doctrina política de la tolérance,
nos enfrentamos a una gravísima situación. La adhesión
a esta doctrina, predicar esta doctrina, el apoyo de esta doctrina,
llamar a otros a esta doctrina, es una participación activa
en el programa kafir para la abolición total del Islam en
nuestra época. La ideología nazi enunció su
política con el slogan: “Kirche, Küche, und Kinder”
(Iglesia, Cocina y Niños), un programa pacífico “revitalizador”.
Sin embargo la aplicación de este dulce programa exigió
inmediatamente el exterminio de la raza que consideraron no comprometida
con esos valores. La tolérance es el slogan con exactamente
el mismo tipo de relación con el programa -y ya en plena
fase de ejecución- que se ha planificado para el genocidio
de los musulmanes.
De todo lo anterior se deduce que uno no puede entrar en la dialéctica
de los kuffar. La condena del terrorismo es inseparable, desde el
punto de vista Islámico, de la condena de la tolérance.
El terrorismo, del cual no es autor material la gran Ummah mundial,
es problema de ellos, y podemos añadir entre paréntesis,
especialmente porque ha estado en parte activado por ellos mismos
con su continuo uso de agentes provocadores. Tolérance, y
en este asunto nuestra resistencia debe ser total, es su problema.
Si no hacemos caso de esta advertencia, el futuro de cada nación
musulmana será la expulsión fuera del círculo
de riqueza, comercio y paz, y su inclusión en una serie de
Reservas Nacionales musulmanas. La comunidad árabe palestina,
ya casi totalmente separada de una correcta enseñanza islámica,
está gravemente equivocada si piensa que el muro israelí
es parecido al muro de Berlín, una separación entre
dos sociedades enemigas equivalentes. Más bien es semejante
al Pale que condujo a los judíos a las marismas de Polonia
para mantenerlos fuera de la zona civilizada de Rusia.
Miremos ahora con detenimiento a la Conferencia de Jakarta. Si hubiera
alguna duda sobre la gravedad del compromiso kafir con la doctrina
de la tolérance, la Conferencia de Jakarta es una prueba
inquietante de lo adelantado e integrado que está el movimiento.
La Presidenta Megawati Sukarnoputri, que no destaca precisamente
por su perspicacia intelectual, en su discurso de apertura le falto
tiempo para invocar esa otra doctrina de los kuffar, que viene hermanada
con la de la tolérance, los Derechos Humanos (al respecto
debe consultarse el importante discurso político del Ra’is
del Movimiento mundial de Dawa Murabitun, Hajj Abu Bakr Rieger,
pronunciado en la Conferencia de Fiqh de Pretoria de 2003, disponible
en la página web www.darqawi.com). Su leve refunfuñeo
contra la invasión de los EE.UU. en Irak no tenía
nada de la fuerza y el peso con los que se opuso el Ministro de
Asuntos Exteriores Francés, basándose como éste
lo hacía en cuestiones de ley internacional.
Allah, gloria a Él, ha dicho en la Sura de Ibrahim (14:52)
Esto es una comunicación dirigida a la humanidad
para advertir con ella y para que sepan que Él es un Dios
Único
y los que saben reconocer lo esencial recuerden.
El líder del Nahdlatul Ulama (NU), Hasyim Muzadi, parecía
pensar que la Ummah está plagada de problemas, y entonces
se puso a hablar de soluciones globales. Su discurso podría
haber sido pronunciado por el mismísimo Secretario General
de las Naciones Unidas. Lo alarmante, es que se ha presentado como
candidato en las próximas elecciones presidenciales de Indonesia.
Está totalmente claro que ninguna de las personas mencionadas
estaban capacitadas para hablar sobre el Islam, vacíos de
Corán como estaban sus alocuciones, y también porque
la Sunna del Mensajero, que Allah le bendiga de paz, estaba completamente
ausente en los discursos y en los contenidos de las deliberaciones.
Examinemos por un instante el lenguaje empleado por esta deprimente
pandilla. Entre las recomendaciones que se atrevieron a formular
estaba la instar a los musulmanes “a tener el coraje de reformar
sus tradiciones”. Debemos recordar que la traducción
al árabe del término “tradiciones” es
“Hadiz”. Pidieron a las madrasas “que tengan un
programa islámico que promueva la paz, la tolerancia y la
moderación”. Ninguno de esos discursos tuvo en cuenta
la mera posibilidad de ofrecer a los kuffar el Din del Islam. En
vez de eso, están proponiéndonos que juntemos nuestras
manos en tolérance con la incontable colección de
religiones hindúes, adorando igualmente un interminable festival
de vacas sagradas, postraciones ante los monos y demás, incluyendo
la que no debe ser olvidada, esa extraña religión
de antropofagia homeopática del dios de la viruela, actualmente
en paro, por no hablar del celibato y los abusos sexuales a menores
de sus sacerdotes: el cristianismo.
Titulaban en su declaración final: “Declaración
de Jakarta: Manteniendo el Islam como Rahmatan Lil Alamin -misericordia
para todos los mundos-”.
Nos gustaría pedir a los musulmanes de Indonesia que les
informaran a estos autodenominados ‘ulema que Allah, el Todopoderoso,
ha dicho en la
Sura al-Anbiya (21:107-8)
Y no te hemos enviado sino como misericordia para todos los mundos.
Di: se me ha inspirado en verdad que vuestro dios es un Único
Dios.
¿Seréis de los que se someten (musulmanes)?
Trasladar esta frase, que es una referencia divina al Mensajero,
que Allah le bendiga y le de paz, al Din del Islam, tiene gravísimas
consecuencias políticas. No puede haber condena más
devastadora de esta desgraciada conferencia que su arrogante aceptación
de que en todas las declaraciones han negado completamente la existencia
de nuestro amado Mensajero, que Allah le bendiga y le de paz.
La primera cláusula de la Declaración de Jakarta es
un clarísimo llamamiento para pasarse del Islam a la tolérance
unitaria. Llaman a los musulmanes a “mantener la paz, la justicia,
la libertad, la moderación, la tolerancia, la estabilidad,
el consenso y la igualdad como las fundamentos básicos de
la vida”. Esta es, por supuesto, la doctrina de la Constitución
de los EE.UU., que es atea, humanista y ha permitido, bajo su bandera,
desde el genocidio de las naciones nativas americanas (navajos,
siux, etc.) hasta la entusiasta destrucción de Hirosima y
Nagasaki por medio de Armas de Destrucción Masiva. Así
que, siguiendo esas doctrinas, ellos serán los siguientes.
En su obra maestra “Islam en la Escuela de Medinah”,
Shayj Ahmad ibn al-Bashir al-Qalaawi ash-Shinquiti declaraba:
“Shayj Abu´l-Qasim Abd al Jalil al-Qasri ha dicho en
su ‘Aqida: “ves a la gente que se presenta en actitud
arrogante y extravagante, observando con superioridad a la gente
y despreciándolos. Cuando a este tipo de persona se le pregunta:
¿cuál es la primera obligación? ¿cuándo
se vuelve uno completamente responsable ante la ley? ¿cuál
es la prueba de que el camino en que estás es el correcto?
¿y cuál es la corrupción que una persona debería
evitar?; se quda callado como una tumba y más asustado que
un animal cogido en una trampa. Su himma, que parecía grande,
se reduce a cero y todo lo que parecía poderoso, sólido
y trascendental en su nafs, queda humillado. Se verá envuelto
en su propio silencio y temor. ¡Menuda calamidad se ha cernido
sobre él! ¡Menudo desastre le ha golpeado!”
Yo digo: “Puede que haya escudriñado el desastre que
le golpea en este mundo, y ha considerado cómo le van a preguntar
sobre el Tawhid los ángeles Munkir y Nakir en su tumba después
de su muerte; cómo los terrores del otro mundo -de los que
nadie se salvará excepto aquellos a los que Allah ha bendecido
con el beneficio del conocimiento de Él- esperan a todas
y cada una de las personas; y cómo el bien y el mal se separarán
el uno del otro; cómo los aspectos ocultos de ignorar la
aplicación de las raíces del Din serán revelados;
cómo la extravagancia y la arrogancia cosecharán sólo
el remordimiento por lo que han estado exhibiendo al rechazar reconocer
el Tawhid, por ocuparse con aquello que no les concierne; y como
todo el dolor y el arrepentimiento cesarán en ese momento
y serán en vano”.
El tercer punto de la Declaración de Jakarta es: “Aceptar
las diferencias individuales, culturales y sociales como una misericordia
(rahma) de Allah”.
Esto es una negación deliberada de la distinción y
discriminación fundamentales, que Allah, gloria a Él,
ha hecho en Su Corán. Efectivamente, uno de los nombres que
recibe el Corán es “La Discriminación”.
Esta cláusula, que incluye los términos “individual”,
“cultural” y “social”, es el lenguaje de
la pseudo ciencia sociológica, y los ponentes de la Conferencia
de Jakarta eran sociólogos y académicos, no fuqaha.
En la Sura at-Tawba (9:67-68), Allah, gloria a Él, dice:
Los hipócritas y las hipócritas son los unos para
los otros.
Ordenan lo reprobable e impiden lo correcto, y se agarran las manos
cerrándolas con fuerza.
Han olvidado a Allah, así que Él los ha olvidado.
Los hipócritas están desviados.
Allah ha prometido a los hipócritas y a las hipócritas
y a los que se niegan a creer y a las que se niegan a creer el Fuego
del Infierno, permaneciendo en su eternidad, para siempre.
Eso será suficiente para ellos.
Allah les ha maldecido.
Tendrán un castigo permanente.
Más adelante, en la Sura, Allah, gloria a Él, declara
(71-73)
Los creyentes y las creyentes son amigos los unos de los otros.
Ordenan lo correcto y prohiben lo reprobable,
y establecen el Salat y pagan el Zakat, y obedecen a Allah y a Su
Mensajero.
Son gente con la que Allah tendrá misericordia.
Es cierto que Allah es Poderoso, Sabio.
Allah ha prometido a los creyentes y a las creyentes
jardines por cuyo suelo corren ríos, donde serán inmortales,
así como hermosas estancias en los jardines del Edén.
Pero la aceptación de Allah es más importante, ése
es el inmenso triunfo.
¡Oh Profeta! esfuérzate en la lucha contra los incrédulos
y los hipócritas,
y sé duro con ellos.
Su refugio será el Fuego.
¡Que destino tan malo!
Con la cuarta cláusula hemos alcanzado el corazón
de las tierras enfangadas de la ignorancia: “ Para, una vez
más, definir la educación islámica como fundamento
para mantener los valores humanos y apoyar el principio de unas
relaciones humanas igualitarias para cada individuo, para nutrir
una relación interconfesional armoniosa que debe mantenerse
a escala internacional”. Todos los musulmanes deben saber,
cuando lean esto, que les están engañando acerca de
su Din. Esta doctrina kafir regresa en el punto 5 del modo siguiente:
“Para dar pleno apoyo a crear un diálogo constructivo
como el fundamento de la comprensión y el respeto entre los
creyentes de distintas religiones”.
La posición islámica correcta sobre este asunto se
encuentra en las siguientes instrucciones y advertencias de la gran
Sura at-Tawba. Allah, el Poderoso, dice (9:29-33):
Combatid contra aquellos de los que han recibido el Libro,
que no crean en Allah y en el Último Día,
que no hagan ilícito lo que Allah y Su Mensajero han hecho
ilícito
y no sigan la verdadera Práctica de Adoración,
hasta que no paguen la yizia con sus propias manos
en un estado completo de sumisión.
Y dicen los judíos: “Uzayr es el hijo de Allah”.
Y dicen los cristianos: “El Mesías es el hijo de Allah”.
Eso es lo que dicen con sus bocas,
repitiendo las palabras de los que anteriormente cayeron en la incredulidad.
¡Que Allah los destruya! ¡Cómo falsean!
Han tomado a sus rabinos y sacerdotes como señores en vez
de Allah,
y también al Mesías, hijo de Maryam,
cuando solamente se les ordenó que adoraran a un Único
Dios.
No hay Dios sino Él.
¡Glorificado sea por encima de lo que Le asocian!
Quieren apagar con sus bocas la luz de Allah.
Pero Allah rechaza todo lo que no sea completar Su luz,
aunque les repugne a los incrédulos.
Él es quien envió a Su Mensajero
con la Guía y la Práctica de Adoración Verdadera
para hacerla prevalecer sobre todas las demás formas de Adoración,
aunque les repugne a los asociadores.
Los buenos, nobles y excelentes musulmanes de Indonesia amablemente
informarán a la Junta Directiva del Nahdlatul Ulama y a su
desorientado líder Hasyim Muzadi, que se tambalea al borde
de kufr, de la existencia de estas protectoras palabras del Corán:
Él es quien envió a Su Mensajero
con la Guía y la Práctica de Adoración Verdadera
para hacerla prevalecer sobre todas las demás formas de Adoración,
aunque les repugne a los asociadores.
La Declaración continua su deambuleo sin guía alguna,
y llega al punto 10, volviendo a cerrar el círculo sobre
su tesis central, kafir: “Para dar apoyo completo a cada comunidad
internacional que planee nutrir la paz, la seguridad y la prosperidad,
y para ayudar a desarrollar el respeto mutuo, la tolerancia y las
relaciones pacíficas en una paz mundial global”. Otra
vez vuelven a la zona sin riego del cerebro del secretario General
de las Naciones Unidas.
Nos da la impresión de que la inmensa población musulmana
formada por nuestros hermanos y hermanas indonesios debe empezar
a desligarse de ese falso liderazgo que parece incapaz, en la situación
actual, de avanzar en un camino hacia el Sirat al-Mustaqim en materias
concernientes al pilar obligatorio del Zakat. El Zakat es una sadaqa
que no se da sino que se toma, y eso implica un gobierno musulmán
con un Emir musulmán que nombra recaudadores válidos
de Zakat y que recolectan ese Zakat. El Zakat es una purificación
de la riqueza que no debe ser entregada en papel moneda, que es
haram, sino en Dinar de oro y Dirham de plata islámicos.
Esta es la primera obligación de cualquier líder musulmán
serio: esquivar la trampa que han dispuesto para que caigamos. Debemos
destruir las Torres Gemelas del Terrorismo y la Tolérance.
Allah ha ordenado en la Surat at-Tawba (9:103-104)
Exígeles el Zakat de sus riquezas
para purificarlos y limpiarlos.
Y reza por ellos,
pues realmente tus oraciones son para ellos una garantía.
Y Allah es Quien oye y Quien sabe.
¿Es que no saben que Allah acepta la vuelta de Sus siervos
y que tiene en cuenta lo que se da con generosidad,
y que Allah es Quien se vuelve con Su favor y es el Compasivo?
En lugar de ese interminable torrente de huecos conceptos sociológicos
y filosóficos llamados “Valores Islámicos”,
permítannos sugerir cómo debería comenzar sus
deliberaciones una Conferencia Islámica seria. Tomo una cita
de “Islam en la Escuela de Medinah” de Shayj Ahmad ibn
al-Bashir al Qalaawi ash-Shinqiti. Nótese como nuestro noble
Shayj nos menciona al gran Imam de nuestro Conocimiento, conduciéndonos
así a las fuentes. Él dice:
“Al-Faakihaani ha dicho en al-’Umda que ‘Iyyad
ha dicho: sabed que el adhan es una expresión que abarca
al completo nuestra ‘Aqida e Iman. Incluye tanto una afirmación
intelectual como la aceptación de la transmisión del
conocimiento. Inicialmente es una afirmación de la esencia
y eso implica necesariamente, y en consecuencia, una afirmación
de Su belleza y bondad, y también una afirmación de
Tanzih, que es disasociar a Allah del opuesto de ambas cosas, y
eso sucede al pronunciar “Alahu Akbar”. Con esta expresión,
a pesar de su brevedad, indicamos todo lo anterior. La persona que
pronuncia el Adhan afirma la absoluta Unicidad de Allah, y rechaza
su opuesto, que es cualquier posibilidad de asociar a Allah con
otro. Este es el pilar principal del Iman y del Tawhid y precede
a cualquier otra obligación del Din. Después él
declara la afirmación de la Profecía, atestiguando
su sumisión a nuestro Profeta, que Allah le bendiga y le
de paz. Este es un principio de gran importancia, tras el atestiguamiento
de la Unidad de Allah: se ha dicho tras la declaración de
Tawhid porque es una de las acciones que es posible (más
que inevitablemente necesaria). La declaración del Tawhid,
sin embargo, está afecta sólamente a los fundamentos
necesarios acerca de Él. Después deben seguirse los
principios adicionales de la ‘Aqida, a los que llega por medio
del intelecto; esto es respecto a lo que es obligatorio, lo que
es imposible y lo que está permitido a cerca de Allah ta’ala.
Después el Adhan llama al acto de adoración, el Salat,
y hace mención de ello tras la afirmación de la Profecía
como conocimiento de la naturaleza obligatoria del Salat, un conocimiento
que nos ha venido por medio del Profeta, que Allah le bendiga y
le de paz, y no por medio del intelecto.
Después el Adhan llama al Éxito (hayya ala´l
Falah), y esta es la última parte de la ‘Aqida en relación
al Iman. Entonces se repite todo con el Iqama para dar a conocer
que el Salat está comenzando. Esta repetición implica
también una nueva afirmación del Iman y la confirmación
con el corazón, la lengua y la mano, al comienzo de la adoración,
de modo que la persona realiza el Salat entregado al acto de adoración
completamente consciente de sus implicaciones, con la visión
interna de su propio Iman, y consciente de la enormidad donde se
ha embarcado, de la Inmensidad del Real, que es objeto de su adoración,
y la generosa recompensa que puede esperar”.
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